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sociedad – briega https://devbriega.fabrikagrafika.com.es Tue, 14 Jul 2026 15:44:40 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 De aquellos barros estos lodos. Sobre la edición alternativa https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-aquellos-barros-estos-lodos-edicion-alternativa/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-aquellos-barros-estos-lodos-edicion-alternativa/ El zoco alternativo se encuentra, de un par de años a esta parte, con un nuevo componente: la aparición de textos fotocopiados a bajo precio, lo que algunos llaman libelos, otros folletos y algunos panfleto.

La edición de esta guisa tiene múltiples ventajas: no requiere de grandes tiradas (y por lo tanto grandes inversiones de dineros, almacén...), no precisa el texto de gran extensión (hablamos de ediciones que raramente superan las 36 páginas), su fotocomposición puede hacerse en cualquier ordenador personal,...

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El zoco alternativo se encuentra, de un par de años a esta parte, con un nuevo componente: la aparición de textos fotocopiados a bajo precio, lo que algunos llaman libelos, otros folletos y algunos panfleto.

La edición de esta guisa tiene múltiples ventajas: no requiere de grandes tiradas (y por lo tanto grandes inversiones de dineros, almacén…), no precisa el texto de gran extensión (hablamos de ediciones que raramente superan las 36 páginas), su fotocomposición puede hacerse en cualquier ordenador personal,…

Objetivamente tienen todas las cualidades para que los francotiradores de la crítica teórica nos regalen con interesantes cuestiones que quedan al margen de un formato más perenne como el del libro, o menos circunstancial que el de la revista. Bienvenidos sean. Lástima que en ellos se hayan reproducido las deficiencias características del espacio alternativo.

Nace el libelo

Con un buen comienzo, como fueron los cuadernillos elaborados por el colectivo Etcétera, donde las más de las veces aparecían traducciones interesantes de crítica a la tecnología, el sindicalismo, el trabajo, artículos desconocidos de clásicos en castellano (como el libertario Flores Magón, contemporáneo de Zapata) o de seguros valores actuales (el argentino Christian Ferrer…) o reediciones de textos publicados en el boom editorial anti-Transacción Democrática (como fue la reimpresión del “Quién mató a Ned Ludd” de los Zerzan, aparecido en la separata de los olvidados cuadernos “Nada”), pasamos a la actual aparición en aluvión de variopintos folletos.

Esta verdadera invasión libelar, obedece más a un activismo vacío de propósitos (salvo el de perpetuarse a sí mismo) que a una voluntad comunicativa. Retrocedamos.

La deriva de las distris

Hace una década las distribuidoras alternativas comenzaron a racionalizar la difusión de algunas revistas políticas, zines tribales y de autoproducciones musicales en formato cassette. Pronto comenzarían a centralizar también el proceso de edición musical, poniendo sus infraestructuras al servicio de los grupos locales.

Más tarde empezarían las producciones propias de las distribuidoras, que enfilaban así el proceso de convertirse en editoras, camino en el que algunas, alcanzando la mayor de las paradojas, se convirtieron en editoras de éxitos musicales para los canales comerciales, ingresos por los cuales han podido mantener el chiringuito militante (como ejemplo el caso de El Lokal de Barcelona, que gracias a sus ventas de productos resultones como Banda Jachís en una cadena de franquicias española consigue la financiación necesaria para su funcionamiento).

A esta deriva de las distribuidoras se añade la total saturación de autoproducciones musicales que imposibilita el conocimiento de los objetos en distribución, cuestión que se suple con la confianza en el saber hacer de las distribuidoras-editoras, ante la incapacidad real de un conocimiento crítico de las referencias musicales. [Hablamos de creación musical, regada de contenidos políticos, lo que da juego a la aparición de múltiples estilos musicales, aunque los más sean derivaciones de la actitud punk (aunque nos encontremos con punks, jarcores, thrasheros, rigis y todos sus cruces)].

Aunque también, una porción considerable de la edición, obedece a la necesidad de las propias distribuidoras-editoras de convertir en continuo un flujo de mercancías que asegure la supervivencia de la misma. Se da entonces una perversión en el sentido de que algunas ediciones se lanzan para perpetuar los canales de una distribución profesionalizada que precisa de un flujo constante para su pervivencia. Y si añadimos el hecho de que algunas distribuidoras son auténticas experiencias de autoempleo en la economía sumergida nacida alrededor de la comunidad radical, comprendemos mejor la aceleración de esta tendencia.

A finales de los noventa entonces, coincide en el tiempo un agotamiento por saturación en la distribución de las creaciones musicales de los grupos locales, con el fortalecimiento de los canales comerciales (como la aludida cadena de franquicias especializada en la escena “independiente”, o el afianzamiento de salas comerciales o institucionales que dan un hueco a esta escena, concursos que captan a los grupos locales,…)

Al mismo tiempo, se constata la despolitización creciente de la escena, que como reacción encumbra a los grupos del llamado anarco-punk. La insatisfacción, que surge de unas estructuras políticas (las distris) mayormente dedicadas a la difusión de creación musical, da pie al boom del libelo, que situamos inmediatamente posterior a las Jornadas de Distribuidoras antiautoritarias de Barcelona.

El desierto de prédicas

Al terreno abonado de los particulares de la distribución alternativa, se suma la ausencia objetiva de textos antiautoritarios por aquellas fechas: habían desaparecido físicamente los restos de las editoras que sucumbieron con “el cambio” socialista y el renacimiento editorial del 2000 no se había producido todavía (con sus experiencias colectivas como Traficantes, Etcétera, Likiniano o Diatriba, militantes como Literatura Gris, de creación como La Torre Magnética o Pepitas de Calabaza, cooperativas como Alikornio, o supervivientes de los noventa como Virus).

También aquí es determinante la aparición de nuevos impulsos en el campo de las ideas [como el surgimiento tras las detenciones de Córdoba de una estela de seguidores insurreccionalistas que tratan de introducir textos de la madura escena editora de folletos italiana (consecuencia lógica del sindicalismo sistémico de CGT y de la fosilización de la tradición anarquista y la posterior guettificación de CNT) o la reaparición estelar de un revalorizado post-situacionismo en la línea Ratgeb, (derivado del uso y abuso de los textos anclados en el Archivo Situacionista Hispano de internet, que ha contribuido a su pesar a fijar una ideología)], para que reaparezcan textos proselitistas en su mejor sentido.

El último ingredientes del cóctel se encuentra en el agotamiento de las revistas antiautoritarias, aquejadas de vejez en su fórmula de miscelánea [cuestión más perceptible cuando surgen iniciativas con un querer decir (por ejemplo, el primer número de Maldeojo)].

…Estos lodos

Tras todo lo dicho llegamos al momento actual donde confluyen gran cantidad de textos de carácter proselitista (reediciones de clásicos anarquistas, traducciones insurreccionalistas, préstamos pro-situs…), pero que, las más de las veces, su edición no obedece a una voluntad ideologizante, sino a la perpetuación de un flujo de mercancías, en manos de la ya descrita distribución profesionalizada (el colmo de esto es reeditar lo que otro colectivo o distri ha decidido dejar como agotado) o al activismo mecánico de muchos colectivos (donde se publican textos en evidente antítesis entre ellos).

Así, en la actualidad, las ediciones que nos saturan obedecen a la definición sistémica de información: por encima de aquella que nos aportaba criterios de novedad e interés, la actual es la de conjunto de signos emitidos (sin cualidades ni voluntad formativa).

Porque la gran diferencia con la edición y distribución musical reside en que la edición de texto ideológico debería suponer una adhesión a los contenidos del mismo y una apuesta por su aplicación. Frente a esto, observamos libelos editados con contenidos homófobos, darwinistas,… y otras mierdas, que ya superan el umbral de nuestra tolerancia.

Sumemos a todo esto que la progresiva influencia en la escena de las maneras universitarias, ante la falta de producción de un pensamiento en conflicto propio, supone la asunción de sus modos de hacer [en los cuales el pensar es oficio y no vivencia reflexiva de los hechos].

Hablamos, por ejemplo, del culto a los autores, que propicia la edición sucesiva de sus escritos aunque estos sean contradictorios entre sí o incluso reaccionarios (como ocurre con el penoso “Panegírico” de un postrero y ya deificado Debord o la reciente edición en castellano del último libro de Vaneigem “Por una Internacional del Género Humano”, texto que destila un podrido tufo a idealismo de primer mundo, culmen del maximalismo huero del autor: un texto que hará las delicias de los estudiantes de primer ciclo de Bellas Artes).

O de la sabiduría de solapa, herencia que nos ha llegado a través de los estudiantes de Periodismo, que aprendieron a repetir generalidades y a realizar el plagio escolar de las contraportadas de los libros. Esta práctica periodística, que sustituye con la reseña a la crítica valorativa, la constatamos en muchas de las publicaciones libertarias, al hablar de los libros o folletos editados (quizá su causa sea la ya citada superproducción y el deficiente voluntarismo de estas publicaciones). Así se recomiendan con lugares comunes y confiando en la bondad de la solapa, lo que podrían ser auténticos bodrios. (Escuela de esto sería la reseña en el periodístico Molotov de “Ocupación, represión y movimientos sociales”, típico libro de jornadas, donde profes ajenos a la escena, junto con algunos protagonistas, pontifican sobre la ocupación. Por arte del autobombo reseñil se convierte en reflexión y trabajo del propio movimiento. Intoxicador. Patético).

Adelante con los faroles

Con lo dicho, no queremos ofrecer una visión fatalista o puntillista, sino abrir un debate para en él decir en voz alta que la edición de texto político debe obedecer a una política editorial en la que se apueste decididamente por contenidos con voluntad formativa, y en la que se ha de ser responsable hasta las últimas consecuencias de las propuestas que en ellos se emiten.

Por algo apostamos por apropiarnos del término libelo (originalmente libro de pequeño formato en el que se difama a alguien), para resituarlo en texto breve y vehemente capaz de sacudir conciencias.

Reaccionemos. Las inercias burocráticas o militantistas pueden dejar en nada lo que deberían llegar a ser los zarpazos certeros del dardo libelar.

Fuente: Ekintza Zuzenanº 28.

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La epidemia de rabia en España (1996-2007) https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-epidemia-rabia-espana-1996-2007/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-epidemia-rabia-espana-1996-2007/ Texto publicado en la revista Resquicios y firmado por Los tigres de Sutullena, donde se analiza en profundidad la ola insurreccionalista acontecida en la península ibérica entre 1996 y 2003.

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Que nos quiten lo bailao (presentación)

Créame usted que tal como operamos nosotros, al margen de la ley, todo lo que no sea la más estricta honradez podría traernos fatales consecuencias.

Jack London, Asesinatos S.L.

Desde hace tiempo, algunos compañeros sentimos la necesidad de hacer balance de la experiencia acumulada en el Estado español por sectores de militantes anarquistas, comunistas y autónomos, que durante un cierto tiempo confluyeron en torno a una cierta idea «insurreccional». Esta necesidad nace de dos circunstancias. La primera de ellas es la evidencia de que se ha cerrado una etapa. No estamos en el mismo punto que hace diez años —ni siquiera cinco—, y queremos sacar las conclusiones pertinentes para afrontar mejor batallas que no están en un futuro brumoso, sino que ya se nos están echando encima. Para ello es imprescindible abrir un debate, o al menos provocar una reflexión.

La segunda circunstancia que nos empuja a escribir es el absoluto desconocimiento de los hechos de los últimos diez años por parte de las nuevas generaciones de compañeros. Sobre este desconocimiento hay que decir que se debe en gran parte al grado de incomunicación internáutica que se ha impuesto entre nosotros, sustituyendo casi por completo al contacto y conocimiento directos. Pero da también la medida de nuestro fracaso en levantar referentes con los que estos compañeros pudieran sentirse identificados: proyectos de lucha y polos de agregación que hubieran dado continuidad y profundidad a un esfuerzo combativo que no fue pequeño.

Ese fracaso es el de lo que durante un tiempo se dio en llamar «organización informal», y con la perspectiva que dan los años nos damos cuenta de que era un fracaso inscrito en los mismos presupuestos de los que partíamos. A pesar de ello, no lamentamos nada, no creemos haber perdido el tiempo ni que lo hayan perdido nuestros compañeros. Hoy es muy fácil contemplar un montón de cenizas y decir que «todo fue un error», que al personal simplemente «se le fue la olla». Esta falsa crítica olvida, por interés o por ignorancia, los condicionantes que operaban entonces. Nos devuelve al punto de partida —a las plomizas ilusiones del anarquismo oficial o a la alegre inconsciencia del antagonismo juvenil—, y por lo tanto prepara el terreno para que todo vuelva a repetirse en un plazo indeterminado, dentro de ese «tiempo cíclico» tan característico de los entornos políticos puestos al abrigo de la historia.

Mucho más difícil, e incómodo para todo el mundo, es ensayar un análisis dialéctico de lo ocurrido. Las condiciones de las que partíamos no dejaban otra salida que la que afortunadamente se produjo. La epidemia de rabia no fue otra moda estética/ideológica del gueto: todas las hipótesis que se formularon por entonces fueron puestas a prueba hasta las últimas consecuencias. Aunque los resultados fueran a menudo desastrosos, ahí se funda una experiencia colectiva digna de tal nombre, y por eso mismo es posible la autocrítica.

En cuanto a resultados positivos, están lejos del maximalismo que llegó a enajenarnos en tantas ocasiones, pero están ahí. Estos años han permitido superar definitivamente dos décadas de inercia y parálisis del movimiento libertario de las que fuimos involuntarios herederos. Pero sobre todo han servido para volver a poner sobre la mesa cuestiones centrales como la revolución o la organización; y no como inertes certezas ideológicas, sino como problemas vivos, complejos, dinámicos. Estos resultados, quizá pequeños en lo inmediato pero cualitativamente importantes por las posibilidades que abren, han tenido también un coste trágico que han pagado aquellos compañeros que fueron y son blanco de la represión. A ellos dedicamos estas páginas.

Hemos de señalar que este escrito no pretende zanjar nada, sino hacer una contribución ajustada a lo que hemos visto, vivido y pensado en todo este tiempo. Más que hablar ex cathedra o ir con «nuestra opinión» por delante, lo que nos parecía prioritario era reconstruir esta historia lo mejor posible, intentar una visión panorámica. Y eso no puede hacerse simplemente a golpe de cronología ni desempolvando batallitas: es necesario juzgar qué hechos fueron más importantes y qué otros lo fueron menos, y aventurar hipótesis explicativas de por qué ciertas cosas han sucedido así y no de otra manera. En este proceso el texto adquiere, como es evidente, n sesgo subjetivo del que no nos avergonzamos: para dar una visión objetiva de las cosas ya están el telediario y la prensa diaria.

Por lo demás era imposible hacer este trabajo sin llegar a ninguna conclusión, y alguna que otra hemos sacado, aunque nunca faltará quien nos las discuta. Así sea.

1. Erase una vez…

En el paso de 1996 a 1997 el conjunto de los movimientos juveniles, antagonistas, anticapitalistas… de la península Ibérica se hallaban en el umbral de una transformación, producto de las condiciones externas tanto como de su propia maduración a lo largo de una década. Esa transformación, que fue general, adquirió en el caso del anarquismo la forma de una ruptura violenta. Esta primera parte se refiere al modo en que se gestó esa ruptura, que se dio en dos líneas: con el anarquismo oficial y sus tradiciones, y con las posiciones cada vez más abiertamente integradoras que se desarrollaban en el seno del antagonismo juvenil. En ese terreno de crítica se encontrarán compañeros con posiciones diversas —autónomos, anarquistas o marxistas «heterodoxos»— que dejarán de lado las diferencias doctrinales heredadas para buscar en común una práctica revolucionaria efectiva. Las ideas insurreccionalistas serán el punto de cita y el común denominador de ese momento de extraños reagrupamientos.

1.1. El anarquismo oficial

Desde el comienzo de la década de los noventa son patentes los efectos de la reestructuración capitalista en España. En ese contexto la esclerosis del anarquismo oficial —el Movimiento Libertario que se había adjudicado sin más las mayúsculas— empieza a ser cada vez más evidente. Al término de la dictadura se había querido recrear la CNT histórica, en condiciones tales que condujeron en un breve plazo a la ruptura en dos facciones. Todo esto es historia vieja y sabida por todos, pero quizá no se ha observado que la polémica entre esas dos facciones —resumible grosso modo en la disyuntiva «elecciones sindicales sí o no»— bloqueó durante dos largas décadas el debate militante dentro del anarquismo. Inmerso en ese monólogo autista, el sector del «no», que logró quedarse con las históricas siglas de la CNT, atravesó la reestructuración del capitalismo español en una posición de aislamiento y marginalidad crecientes. Nos referimos a esta facción como «anarquismo oficial», por cuanto la otra (hoy CGT) fue diluyendo voluntariamente sus referentes anarquistas hasta conformarse con un pálido halo «libertario» que no afectara a su imagen de respetabilidad.

En los veinte años de los que hablamos, el anarquismo oficial fue perfectamente incapaz de elaborar un solo concepto que diera cuenta de los cambios históricos que se estaban viviendo, o de introducir una sola novedad organizativa que le permitiera hacer frente a los transformaciones del terreno social y laboral. Eternamente a la defensiva, se enquistó en la reafirmación de los «principios», de la ideología, de un pasado mitificado y de una fórmula organizativa no menos mitificada que data exactamente del año 1918. Junto a todo ello, una asfixiante atmósfera burocrática, una maraña de fotocopias, sellos, comités, plenos y plenarias para una minúscula organización que en 1996 no superaba los tres mil afiliados.1

A las organizaciones del anarquismo oficial llegaban a comienzos y mediados de los noventa jóvenes militantes deslumbrados por su «glorioso» pasado; por su aureola de combatividad más estética que real: y por un discurso que por entonces era, sin exageración, el más extremista de todo el panorama. La CNT no ponía a esta afiliación juvenil de aluvión el más mínimo filtro, lo cual no era de extrañar dada su escasez de militantes y la fijación por las cifras de afiliación que la dominaba. La Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) no servía como «escuela» previa para estos militantes, sino que se daba con bastante frecuencia y desde el momento del ingreso la doble militancia en ella y en la CNT. En esta última, los jóvenes solían terminar arrumbados en inoperantes «secciones de estudiantes».

Una vez en el sindicato, estos jóvenes percibían un notable desfase entre la radicalidad del discurso y la inexistencia de la práctica; entre el obrerismo «años veinte» y la falta de presencia en las empresas; entre las cifras de afiliación pregonadas y las reales; entre la visión del mundo y la realidad del mismo… Entre el «esplendor» del pasado mítico y la miseria del presente, en definitiva. También encontraban, con demasiada frecuencia, el desprecio y la condescendencia de militantes mayores y más experimentados.

Esta militancia juvenil, en fin, sirvió no pocas veces de carne de cañón en las luchas burocráticas internas del anarquismo oficial, sin ser cabalmente consciente de las manipulaciones a las que era sometida. En ella hubo sin duda mucha inmadurez e inexperiencia, como no podía ser de otro modo. También hay que decir que nadie se molestó en enseñarle nada, más allá de los cuatro imprescindibles dogmas. En general, se dejó contaminar por los peores vicios de la organización, desde el sectarismo extremo hasta la manía burocrática, pasando por la pereza intelectual. Pero también poseía una voluntad sincera de superar aquella penosa situación aunque no supiera bien cómo. Esa entrega, que fue bien real y sostenida durante años por parte de muchos, tenía que chocar —y chocó— con el inmovilismo de la organización, y ello porque iba acompañada de deseos de cambio, aunque cada cual conceptuara el cambio a su manera.

Para mediados de los noventa, la parálisis teórica y práctica del anarquismo oficial había generado un ambiente interno más que enrarecido. En tales situaciones de estancamiento florecen inevitablemente los conflictos internos. En la CNT hubo muchos, pero el más sonado fue el de la «desfederación» —eufemismo de expulsión— de una parte importante, si no mayoritaria, de la regional catalana. Como en la mayor parte de las luchas intestinas de la Confederación, las verdaderas causas del enfrentamiento quedaban en la sombra, por cuanto a ninguna de las dos partes les convenía airearlas. No pudo aducirse —ni siquiera se intentó— una sola motivación ideológica, una mínima divergencia teórica o práctica, que pudiera explicar semejante descalabro organizativo. Se trató simplemente de un conflicto entre camarillas burocráticas, en el cual se impuso el sector que obtuvo el apoyo de las redes burocráticas que gobernaban la CNT en el resto del estado. Luchas similares acontecían por toda la geografía confederal. Cuando las disputas terminaban en un sitio, empezaban en otro, terminando de hundir la moral de la organización y arrastrar su imagen por el barro.

Uno de estos conflictos tiene particular relevancia para la historia que queremos contar. Se trata de la lucha interna que estalló en el seno de la CNT de Madrid entre los años 1997 y 1998. Apenas superado un conflicto interno que había conducido a la expulsión en bloque del sindicato de oficios varios, comenzó a incubarse otro entre dos sectores opuestos. La polarización era la habitual dentro de la patología del cenetismo: un sector «anarquista» minoritario encabezado por el sindicato del metal se enfrentaba a otro «sindicalista», formado por el nuevo sindicato de oficios varios, el de transportes y el de construcción. Los miembros de la federación local de Juventudes Libertarias —una de las más numerosas y activas de la FIJL— se alineaban con el sindicato del metal. A la facción «sindicalista» le irritaba la violencia que estos jóvenes desplegaban, por ejemplo, en la lucha antifascista u hostigando a las Empresas de Trabajo Temporal; y no se les perdonaba una actuación particularmente irresponsable en un acto de irresponsabilidad colectiva de la CNT como fue la ocupación del CES en diciembre de 1996.

El conflicto, ya larvado, estalló en 1997 en el seno del comité nacional de la CNT, establecido en Madrid desde un año antes y en el cual ambos sectores burocráticos se habían repartido los puestos. Por razones ignotas, los dos representantes del sector «metal» fueron expulsados del sindicato, y por ende del comité nacional. Además de este hecho, una buena parte de la sección de estudiantes —en la que se encontraban varios militantes de la FIJL— también fue expulsada, bajo la acusación de ser jóvenes «violentos» que montaban altercados en las manifestaciones de estudiantes de la época. Miembros del propio Sindicato de Estudiantes se habían personado en la sede de Tirso de Molina para dar sus democráticas quejas a los popes de la organización cenetista, que democráticamente expulsaron a los jóvenes díscolos que alteraban la paz de los entornos izquierdistas. Así se pasó a un choque abierto en el cual el sector mayoritario logró liquidar al sector «metal» mediante una cadena de expulsiones justificadas con pretextos diversos, algunos tan peregrinos como el ya señalado. El máximo grado de enfrentamiento se alcanza cuando miembros de las JJLL, ya expulsados del sindicato, irrumpen en una reunión del comité nacional situado en la calle Magdalena para pedir explicaciones a los que consideraban responsables, empezando por el entonces secretario general. Se produce un cruce de hostias por ambas partes que el comité nacional y la federación local de Madrid presentan al resto de la CNT como un «asalto» organizado, obteniendo la adhesión de casi todas las regionales, que habían callado ante la secuencia de expulsiones, considerándola en todo caso un asunto interno de Madrid.

Hasta aquí la situación respondía a una metodología de resolución de conflictos desarrollada y perfeccionada por la CNT desde el año 1977: maniobras burocráticas,2 expulsiones de pura cepa estalinista y la inevitable dosis de hostias, ya fuera como expresión de rabia de los vencidos o como argumento último de los vencedores. Pero desde el comité nacional se decidió dar otra vuelta de tuerca y extirpar a las Juventudes Libertarias no ya de la federación local de Madrid, sino del conjunto de la organización. El victimismo, como estrategia de consenso articulada en torno al «asalto» al comité nacional, dio pie a una caza de brujas en la cual la FIJL hizo de chivo expiatorio de las tensiones estructurales inherentes a la CNT. El comité nacional del sindicato decidió unilateralmente y por cuenta propia la ruptura de relaciones con la FIJL, algo que en rigor sólo podía decidir un congreso de la organización. Tal ruptura no sólo tenía importancia simbólica, sino que permitía considerar en lo sucesivo a la FIJL como una «vanguardia externa» que pretendía dirigir al sindicato. En consecuencia, se inició el hostigamiento contra sus militantes en la práctica totalidad de las localidades donde existían grupos federados a la FIJL. En Bilbao y Granada fueron forzados sus archivos,3 sufriendo el robo de documentación interna. En poco más de un año, se consiguió sacar de los sindicatos a la totalidad de los militantes de la FIJL, puestos fuera de juego por expulsión directa, agobio o puro asco. Se conjuraba así el fantasma de una eventual radicalización de la CNT, que volverá a tomar cuerpo inmediatamente, como veremos, con aquella minoría de militantes partidarios de apoyar a los presos por el atraco de Córdoba.

En cuanto a la FIJL, quedará demonizada en la memoria del anarquismo oficial, e iniciará una andadura propia e independiente. Hasta ese momento, la federación juvenil había sido una especie de cristalización extrema del sectarismo propio del anarquismo oficial. Su existencia había girado sobre la creencia errónea de que era posible una práctica más «radical» sin modificar los presupuestos de la CNT. De hecho, como afiliados al sindicato, los militantes de la FIJL defendían la ortodoxia cenetista con feroz dogmatismo, de ahí que fueran tan fácilmente manipulables por los sectores «puristas». Su inmolación a manos de los que querían un sindicato de perfiles más amables y «civilizados» dejará a la FIJL absolutamente desorientada y girando en el vacío, hasta que abrace el insurreccionalismo como tabla de salvación. Pero detrás de los miembros de las JJLL se irán muy pronto sectores más amplios de jóvenes cenetistas asqueados después de haber batallado —durante años en muchos casos— contra una burocracia inamovible.

1.2. El antagonismo juvenil

El anarquismo oficial estipulaba en sus congresos, con gran delicadeza excluyente-incluyente, que el «Movimiento Libertario» estaba formado por la CNT, la FAI, la FIJL y Mujeres Libres. Pero lo cierto es que la realidad era más compleja, y con sus muchas facetas cambiantes venía a alterar la comodidad de ese esquema burocrático y sectario. Fuera de las fronteras perfectamente delimitadas de las organizaciones formales del anarquismo, se había extendido un poco por todas partes un movimiento más difuso y heterogéneo, cuyos embriones habían aparecido a mediados de los ochenta. Se concretaba en okupaciones, fanzines, distribuidoras, grupos musicales, colectivos y grupos de afinidad… así como en su participación en movimientos más amplios como el antimilitarista, que despega por las mismas fechas con la campaña por la Insumisión. Esta constelación, ya se reivindicara anarquista o autónoma, había nacido al margen del añejo obrerismo del anarquismo oficial, y se movía entre múltiples coordenadas definidas por lo general con el «anti» —antisexista, antirrepresivo, antimilitarista, antifascista, antitaurino, etcétera—, y con el convivencialismo juvenil como hilo conductor. En estas redes se apoyaban publicaciones emblemáticas como Sabotaje, Resiste, El Acratador, La Lletra A o Ekintza Zuzena, entre otras. Dada su incapacidad para construir instancias de coordinación y trazar líneas comunes de acción, una parte de ese movimiento juvenil seguía teniendo a la CNT como un referente cuando menos respetado, por su estabilidad y su aureola mítica.

Sin embargo, en diversos lugares el antagonismo juvenil tuvo un peso específico propio que superaba al del anarquismo oficial. Es banal señalar a Euskadi como excepción en este caso, siendo como ha sido una excepción en casi todos los aspectos. Es sabido que allí la guerra social ha tenido un desarrollo diferenciado, y los temas que la epidemia de rabia reintrodujo después de décadas en el anarquismo ibérico, como la violencia o la cárcel, no han dejado allí de ser la realidad cotidiana de miles de personas, y no de reducidos círculos de activistas. Se trata por tanto de un contexto tan específico que resulta inevitable dejarlo al margen de esta historia, a pesar de la presencia en Euskadi de un antagonismo juvenil surgido con fuerza a mediados de los ochenta, que de hecho inspiró en muchos aspectos al del resto del Estado y le dotó de numerosos referentes.

Por falta de tiempo y espacio no podemos detenernos en todos los lugares que quisiéramos. Valencia fue, por ejemplo, un foco importante de okupaciones, aparte de que allí se publicó a comienzos de 1997 el mítico Todo lo que pensaste sobre la okupación y nunca te atreviste a cuestionar, primer texto autóctono que contenía las ideas que la epidemia de rabia desarrolló después, y que se situaba a años luz tanto de las liturgias del anarquismo oficial como de la incipiente espectacularización del movimiento okupa. Así podríamos seguir citando algunos sitios dignos de mencionarse, pero por las limitaciones de este trabajo queremos centrarnos en dos puntos de máxima condensación del antagonismo juvenil, que tendrán una fuerte influencia en los desarrollos que se produjeron después en el resto del estado. Hablamos de dos metrópolis: Madrid y Barcelona.

En Madrid se asistió a un caso particular. Allí el antagonismo juvenil logró dotarse de instancias de coordinación desde fecha muy temprana, y esas estructuras duraron prácticamente una década. Se trata de la coordinadora de colectivos Lucha Autónoma, fundada en 1990 por la confluencia de las primeras hornadas de okupas madrileños y de upos juveniles desgajados de las organizaciones de extrema izquierda MC y LCR, cuyo dirigismo había terminado por asquearles. Así nació una organización singular que, si bien no logró trascender el ámbito madrileño, dio pie a verdaderas dinámicas de lucha y «autoorganización», por emplear el lenguaje de la época. LA no escapó a una fortísima estetización común a todo el movimiento, y que de hecho era uno de sus elementos constituyentes. Fue una organización de marcado carácter activista que funcionó como cajón de sastre ideológico, rasgo que le permitió crecer en un primer momento, pero que a la postre se volvió en su contra. A la altura de 1997, su propia maduración y la falta de puesta en común habían conducido al desarrollo de posturas divergentes en su seno. Esto produjo una crisis saldada con la autodisolución en 1998. Al poco tiempo se intentó refundar, bajo los presupuestos del post-operaismo italiano, una LA «emancipada» de sus componentes anarquistas y autónomos «tradicionales», pero este paso en el vacío se saldó con un rápido y discreto fracaso. Por lo demás, esta organización no agota el panorama del antagonismo juvenil madrileño durante los años noventa, pues fuera de ella siguió existiendo una amplia constelación difusa de grupos, casas okupadas, distribuidoras, colectivos y demás. Sin embargo es justo reconocer que LA fue un referente fundamental en Madrid durante toda la década, hasta el punto de que el cierre en falso de su experiencia ha tenido secuelas negativas que son patentes, diez años después, en las fracturas internas de los movimientos madrileños.

En cuanto a Barcelona, no creemos que la aparición en ella de un vigoroso antagonismo juvenil se pueda disociar de la tradición de rebeldía de la misma ciudad y su periferia, cuyo último eslabón habían sido las luchas obreras y vecinales de los años setenta. Al contrario de lo ocurrido en Madrid, allí el movimiento se estructuró en redes informales con base en el tejido social de los barrios, en las casas okupadas y en afinidades personales entre compañeros. Este medio político se desarrolló al margen de cualquier influencia de la CNT catalana, que desde principios de los noventa estaba demasiado ocupada autodestruyéndose y dando el habitual espectáculo mafioso de los cismas cenetistas. El primer hito destacable del movimiento barcelonés está en la campaña desarrollada contra los fastos del 92. A partir de ella empieza a tomar cuerpo y a recurrir cada vez más a la okupación como forma de agregación y lucha. El número de inmuebles «liberados» llegará a alcanzar así una masa crítica sin igual en el Estado. Esa efervescencia terminará dando lugar a un salto cualitativo en 1996, en torno a la okupación y desalojo del ya desaparecido cine Princesa, situado en pleno centro de Barcelona. Después de siete meses de exhibir ante toda Barcelona una dinámica de actividad imparable, los okupas del Princesa fueron desalojados en una suerte de asedio medieval en el que a la policía le llovió de todo. La posterior manifestación de protesta reunió a miles de personas y terminó en uno de los disturbios más grandiosos que recuerdan los compañeros barceloneses. La convulsión que se vivió en Barcelona fue retransmitida en directo a todo el estado. Los ecos del Princesa se vieron reforzados en marzo de 1997 por otro desalojo de gran alcance mediático, el de La Guindalera en Madrid, donde fueron detenidas más de cien personas.

Los hechos del Princesa y de La Guindalera fueron seguidos por una oleada de okupaciones en todo el país, la mayor parte de ellas efímeras por la rápida intervención de la policía, que sin duda recibió instrucciones de no permitir que cundiera el ejemplo. El Estado había empezado a preocuparse, como lo demostraba el hecho de el nuevo Código Penal aprobado en 1996 estableciera penas muy superiores para el delito de «usurpación». La franja libertaria del antagonismo juvenil tuvo por primera vez un espejo donde mirarse que ya no era el de la CNT, donde aparecía siempre como la hermanita pequeña. Había alcanzado la mayoría de edad y su pequeño mundo había irrumpido en el telediario. A partir de ahí podía empezar a mirar a la CNT con cierto distanciamiento. Sin que se produjera por el momento ruptura alguna, la crítica empezó a desarrollarse de manera larvada; o bien se empezó a prestar oídos más atentos a la crítica de compañeros que habían desmitificado el cenetismo tiempo atrás, si es que alguna vez habían llegado a creérselo.

Por otra parte, y lo que es más importante, la conciencia difusa de haber superado una fase abría las puertas del antagonismo juvenil a la introducción de nuevos temas, ideas y concepciones. Aquí se gestó una nueva contradicción entre posiciones que buscaban la manera de profundizar y radicalizar el enfrentamiento con el Estado y el capitalismo, y otras que tendían más a sublimar tal conflicto en una representación «simpática» e inocua que permitiera «llegar a la gente». Sería una simplificación —en la que por lo demás se incurrió innumerables veces— definir estos dos campos como «revolucionario» y «reformista». El primero de ellos no podía ser efectivamente revolucionario, por mucha voluntad que se pusiera en el empeño, careciendo de un proyecto revolucionario que fuera más allá de los aspectos meramente destructivos (que primaron en todo momento) y en un momento histórico en que la marea de la contrarrevolución que sucedió al 68 no ha empezado aún a bajar. En cuanto al segundo, ni siquiera aspiraba a reformar nada, sino a conservar los islotes restantes del «estado del bienestar», y a obtener la gestión paraestatal de la asistencia en ciertos ámbitos de exclusión social generados por la reestructuración del capitalismo (precariedad, inmigración…). Esta contradicción atravesó al conjunto del movimiento, pero donde se hizo más claramente visible fue en torno a la disolución de Lucha Autónoma y en las disputas madrileñas sobre la legalización de las centros sociales okupados. Poco tiempo después, los grandes encuentros de la antiglobalización escenificarían esta ruptura en forma de representación espectacular, particularmente en la polarización entre «bloque negro» y «monos blancos».

1.3. Un día cualquiera en Cordoba

Hasta aquí hemos expuesto algunos antecedentes, intentando dibujar el contexto sobre el que se extendió la epidemia de rabia. Podríamos haber empezado la narración en este punto, pero al precio de desvirtuar las dimensiones de lo ocurrido. Toda historia ha de tener un comienzo, o por lo menos un detonante, y para nosotros el detonante de esta historia estalló en Córdoba el 18 de diciembre de 1996. Tres compañeros italianos y uno argentino, entonces desconocidos para el movimiento, intentaron atracar una sucursal del banco de Santander. La historia es harto conocida y no vale la pena extenderse. Dos policías municipales quedaron muertas y los cuatro asaltantes fueron apresados. Sus nombres: Giovanni Barcia, Michele Pontolillo, Giorgio Rodríguez y Claudio Lavazza.

En un primer momento fue un suceso más en la portada de los periódicos. Tardó aún en conocerse la filiación anarquista de los atracadores y el hecho de que explicaran su acción como un acto político. Aunque desconocidos en España, eran representativos de los bandazos del movimiento revolucionario italiano en los últimos veinte años. Lavazza había empezado su trayectoria desde muy joven en el seno de las luchas obreras de los años setenta. Como tantos otros militantes italianos, optó por tomar las armas formando en la organización Proletarios Armados por el Comunismo, de corte leninista y orientada a la lucha contra el sistema carcelario. Desde ahí evolucionó hacia posiciones anarquistas, sin salir ya del ámbito de la clandestinidad.

Pontolillo y Barcia eran muy activos en la franja insurreccionalista del anarquismo italiano, que se había gestado en los años ochenta. El primero tenía en Italia una condena pendiente por insumisión al servicio militar, y el segundo estaba encausado en el marco del «montaje Marini», del que hablaremos más adelante. Su compromiso con el anarquismo no era por tanto reciente, y menos aún (como afirmaron algunos con mezquindad) un rasgo de oportunismo calculado para obtener apoyos una vez capturados.

Casi completamente desprovistos de contactos con el anarquismo español, sus voces tardaron aún en llegar hasta el exterior de la cárcel. Lo hicieron finalmente a través de las páginas del Llar, boletín editado en Asturias y alejado de cualquier dogmatismo. El Llar unía a su desconcertante maquetación una factura mucho más limpia que la de los fanzines fotocopiados usuales en la época. Además de ser gratuito y mantener su periodicidad con notable rigor, contaba con una distribución excelente no solo en Asturias sino en toda España, alcanzando a todos los sindicatos de la CNT y a la práctica totalidad de la constelación antagonista: colectivos, distribuidoras, casas okupadas…

Por todo esto el Llar fue el vehículo por excelencia de una polémica de la que la CNT no pudo salir peor parada. Desde el momento en que el boletín asturiano dio a conocer las posiciones anarquistas de los atracadores de Córdoba, se alzaron voces dentro y fuera de la CNT que exigían que el sindicato les apoyara. En honor a la verdad, hay que decir que una parte minoritaria pero significativa de militantes del sindicato estaban a favor de asumir a los expropiadores como presos propios —tal como se había hecho años antes con el preso libertario Pablo Serrano—, y de hecho algunos sindicatos como el de Aviles llegaron a hacerlo. Estos cenetistas, sin abandonar el sindicato, tendieron a agruparse con compañeros procedentes del antagonismo juvenil, formando la primera generación de grupos de la Cruz Negra Anarquista (CNA) en Granada, Villaverde y otros lugares. Su objetivo, aparte de una genérica «lucha contra las cárceles», era el apoyo a los presos anarquistas. Estos grupos fueron un curioso fenómeno de «transición» ya que no partían de una ruptura a priori con la CNT, y de hecho se reunían en sus locales. Pero la desconfianza, cuando no la abierta hostilidad que se encontraron por parte de la organización, les llevó pronto a desengañarse del cenetismo y seguir otros rumbos.

Hechas estas excepciones, en su mayor parte la organización era, más que reticente, abiertamente reacia a prestar ninguna clase de cobertura a los detenidos en Córdoba. Si bien lo que subyacía era el miedo a la criminalización, la negativa no dejaba de envolverse en argumentaciones ideológicas y en una condena implícita a los autores del atraco. Como hemos dicho esta polémica se desarrolló principalmente en las páginas del Llar, con algunas intervenciones desde el periódico cnt, y se mantuvo aún «dentro de un orden» a lo largo de 1997. Pero en la primera mitad de 1998 se producen dos hechos que van a provocar una polarización irreversible. El primero es el comienzo del juicio por el atraco en Córdoba, donde se convoca una concentración de apoyo a los compañeros italianos. Unos chavales llegados de fuera, sin representar a sindicato alguno, se presentan con una bandera de la CNT. Los medios de comunicación hacen hincapié en ello. La CNT se desvincula por completo, acto que le valdrá mayores críticas aún por parte de la incipiente red de apoyo de los expropiadores apresados.

El segundo hecho de importancia fue el desalojo del Centro Social Autogestionado de Gijón (sede del Llar, entre otros colectivos) por parte de la CNT —que tenía el local en usufructo como parte del Patrimonio Sindical Acumulado—, a la fuerza y sin previo aviso. Las pobres razones argüidas por el sindicato no justificaban una acción así, que recordaba poderosamente a los desalojos de casas okupadas, y provocaron verdadera indignación en mucha gente. Las inconfesadas razones de fondo eran las críticas a la CNT que Llar publicaba puntualmente, enviadas por sus lectores. Las formas en que se produjo el desalojo eran además representativas del paternalismo y la superioridad con que se trataba desde la CNT al «otro» movimiento libertario, y no solamente en Gijón. Por eso, fue inmediata la identificación y solidaridad de muchísima gente con el CSA.

A partir de ese momento la polémica sube de tono aceleradamente. La tirada del Llar, que ya de por sí era alta para una publicación contrainformativa, no dejó del aumentar a lo largo de este proceso, y lo mismo podría decirse de sus apoyos. De su último número (septiembre de 1999) se tiraron 7.000 ejemplares. Por las mismas fechas la tirada del periódico cnt era de 3.000 ejemplares, de los cuales un tercio se quedaban acumulando polvo en los sindicatos, que no le daban salida. La distribución capilar e «informal» del Llar se mostró en aquel momento crucial mucho más amplia y eficaz que la de la anquilosada prensa del sindicato.

Por la importancia que tuvo, queremos hacer algunas observaciones sobre aquella polémica, de muy bajo nivel por ambas partes. La CNT hubiera podido ser defendida con un argumento muy simple y difícilmente rebatible: que no tenía ninguna obligación de asumir a unos presos que pertenecían a otra corriente, por añadidura desconocida en España, y que habían actuado de manera unilateral, con métodos ajenos al repertorio cenetista. Algo tan obvio no se le ocurrió a casi nadie. El paso en falso de los cenetistas que intervinieron fue pretender aclarar, sin que nadie se lo hubiera pedido, que los presos de Córdoba no podían ser anarquistas, porque ni sus métodos ni sus puntos de vista coincidían con los de la sacrosanta Organización. Acostumbrados durante mucho tiempo a expedir certificados de pureza anarquista, no dudaron ni por un momento que éste era un caso más en que podían hacerlo. No calibraron —las cabezas no daban para tanto— que la excomunión doctrinal del anarquismo oficial funcionaba bien cuando se empleaba contra cualquier ente situado «a su derecha», pero que las posiciones de los italianos eran mucho más radicales que las suyas, por cuanto defendían el ataque revolucionario inmediato, y encima lo ponían en práctica. Así, los pobres inquisidores se encontraron con la rebelión abierta de un montón de gente que durante años les había aguantado las tonterías en silencio. Trastornados por este imprevisto para el cual su programación no encontraba respuesta rápida, ya no dieron pie con bola, y no se les ocurrió otra cosa que incurrir en condenas morales.

El problema de fondo era que a la CNT se le estaba exigiendo, desde un entorno que la había tenido como un punto de referencia, que estuviera a la altura del extremismo verbal que había desplegado durante años. Como no se estaba discutiendo sobre teorías, sino sobre hechos consumados muy graves que la podían salpicar mediáticamente, la CNT se vio invadida por el pánico, y se puso de manifiesto que su radicalismo era pura verborrea, y que había hecho de la automarginación una forma de integración en el sistema que decía combatir. Lo que se vio en las páginas del Llar a lo largo de muchos meses (conviene aclarar que no se había producido el advenimiento de Internet) fue una reedición de aquel cuento en que un niño, en su inocencia, señala que el emperador está desnudo, y ya nadie puede seguir fingiendo. Pero en este caso el niño se llamaba Michele Pontolillo, y su «inocencia» venía dada por el hecho de que, habiéndose formado en otro lugar, estaba libre de las intoxicaciones y convenciones propias del anarquismo ibérico.

A partir del desalojo del CSA de Gijón la ruptura es ya irrevocable. El Movimiento Libertario con mayúsculas acababa de perder, en cuestión de meses, el monopolio del anarquismo que había defendido celosamente durante dos décadas. Para finales de 1998 hay dos campos perfectamente delimitados. Uno, el del anarquismo oficial, puesto a la defensiva con toda su inercia doctrinaria; otro, el de un anarquismo mucho más radicalizado que ha cristalizado de un golpe a su izquierda, y que por el momento sólo tiene como aglutinadores comunes su rechazo visceral al anterior y el apoyo a los presos de Córdoba.

Las crisis organizativas son fieles compañeras de las encrucijadas históricas, y el anarquismo español —que ha brillado en muchos campos, pero jamás en el de la teoría— ha intentado siempre resolverlas mediante una fuga hacia adelante, por el expediente del activismo. Con esos antecedentes no es de extrañar, viéndolo en perspectiva, que prendiera a toda velocidad lo que se dio en llamar «insurreccionalismo». Ese novedoso campo anarquista y su crítica a la burocratización, el dogmatismo y la inmovilidad del anarquismo oficial, ejercerán en los años posteriores una fortísima atracción sobre los militantes más jóvenes de la CNT, que la irán abandonando en un auténtico éxodo generacional que prácticamente no dejó un sindicato por tocar. Las posiciones insurreccionalistas ejercieron idéntica atracción sobre compañeros del ámbito del antagonismo juvenil, y el peso de estas diferentes procedencias se hará notar en la configuración de sectores «informales» diferenciados, que van a caminar juntos pero no revueltos en los años posteriores.

2. El papel del insurrecionalismo

2.1. La irrupción del insurreccionalismo

En sus cartas al Llar, los compañeros presos por el atraco de Córdoba confrontaban sus posiciones con las de los cenetistas que escribían al mismo boletín. Estas posiciones eran las del anarquismo insurreccionalista,4 que encontraban eco por primera vez en España a través de esas páginas. También a comienzos de 1997 se editó en Barcelona el folleto de Alfredo Bonanno La tensión anarquista. Y eso era prácticamente todo lo que los defensores y detractores del insurreccionalismo en España podían conocer sobre el tema en aquel momento. Eso y el ejemplo práctico de los presos de Córdoba, lo que ya de entrada provocó un malentendido según el cual mucha gente creyó que los planteamientos insurreccionalistas se limitaban a la expropiación, o que el atraco era el método insurreccionalista por excelencia.

Sin embargo, no era la primera vez que se hablaba de insurreccionalismo en la península. Como apunte curioso, diremos que incluso el periódico cnt había publicado ocasionalmente algunos artículos de Bonanno que habían causado la perplejidad, cuando no el escándalo, de muchos lectores. El desaparecido grupo «Revuelta», de Cornellá, llevaba años divulgando informaciones sobre el anarquismo revolucionario en Italia. En su boletín se habían publicado informaciones sobre el desarrollo del montaje Marini,5 ecosabotajes y luchas antidesarrollistas centradas en el TAV y las nucleares, y comunicados de compañeros anarquistas encarcelados como Marco Camenisch. Pero al priorizar las informaciones fragmentarias sobre los textos teóricos, el trasfondo de estas cuestiones quedaba en gran medida desdibujado.

El mismo grupo «Revuelta» difundió por estas tierras la convocatoria del encuentro fundacional de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista (IAI) en 1996, al que de hecho asistieron compañeros de varios puntos de la península. Esa convocatoria había llegado, por ejemplo, a la FIJL cuando todavía tenía a la CNT como centro de gravedad. En aquel momento —previo a los hechos de Córdoba— la federación juvenil acogió la propuesta con cierta desconfianza, debida principalmente a la falta de información. Aunque la invitación ganaba en interés por «aterrizar» en medio de un debate sobre la creación de una internacional anarquista juvenil (que no llegó a tomar cuerpo), se impuso en aquel momento el «miedo a lo desconocido». Algo que debemos lamentar, puesto que esa toma de contacto con la experiencia italiana hubiera favorecido en España una mejor comprensión —para lo bueno y para lo malo— del discurso insurreccionalista, así como una difusión del mismo no hipotecada por los hechos de Córdoba.

Ninguno de estos intentos había prosperado, porque las condiciones ibéricas no lo permitían. El antagonismo juvenil no había alcanzado el grado necesario de maduración, y el anarquismo oficial de putrefacción, como para que se produjera la ruptura en ambos frentes de todo un estrato juvenil libertario. Solo cuando llegó ese momento el discurso insurreccionalista tuvo una penetración real. Pero esta penetración estuvo condicionada en gran medida por circunstancias específicamente ibéricas, que dieron lugar a enormes malentendidos sobre los que volveremos un poco más adelante.

Llegados a este punto, hemos de hacer algunas precisiones. Lo que hemos querido llamar «la epidemia de rabia» fue un intento colectivo, pero no unitario, ni coordinado, por superar la impotencia y la parálisis de los medios políticos que en España se pretendían «anticapitalistas» y «revolucionarios». Si le hemos dado ese nombre un tanto lírico ha sido para no confundir el todo con la parte —ciertamente importante— que corresponde al «insurreccionalismo». Esta variante del anarquismo, desarrollada y puesta a punto entre Italia y Grecia, tuvo una influencia muy destacada en el contexto de la epidemia, determinando en parte su desarrollo. Pero no fue su único componente, ni basta por sí solo para explicarla. La epidemia de rabia fue provocada por dinámicas peninsulares que hemos intentado describir en la primera parte de este escrito. La importación acrítica del insurreccionalismo no fue su causa, sino su efecto.

El insurreccionalismo no fue la única corriente novedosa6 que irrumpió en el campo libertario por la fractura abierta en torno a los hechos de Córdoba. Una vez roto el monopolio ideológico que ejercía en ese campo el anarquismo oficial, a través de la misma grieta empezaron a filtrarse posiciones e ideas diversas. Algunas, como el primitivismo, demostraron no ser más que efímeras modas ideológicas. Otras, como la crítica antiindustrial, han demostrado mayor solidez teórica. Se desenterraron viejas corrientes marxistas como el consejismo, y con todo el voluntarismo del mundo se quiso creer que eran de rabiosa actualidad. Aunque no era así, su difusión sirvió al menos para debilitar el anticomunismo ancestral del anarquismo español: descubríamos ahora un Marx mucho más cercano a nosotros, que no era ni el patriarca de la escolástica leninista ni el satanás caricaturizado de la anarquista. En este sentido la teoría situacionista, accesible por primera vez en español en su práctica totalidad gracias al esfuerzo de Literatura Gris, causó también un fortísimo impacto sobre nosotros.

Resumiendo, a partir del 98, y durante al menos cinco años, se barajaron muchísimas ideas a un ritmo vertiginoso. Como ya hemos señalado, en torno a esa fecha se produjo una mutación general de todos los movimientos situados más allá de la izquierda institucional, y no solamente del anarquismo. Esta transformación abrió espacios de debate donde antes no los había, y obligó a una puesta al día generalizada. Por eso se vio acompañada por una explosión editorial «antagonista» sin precedentes desde los años setenta. Un fenómeno característico de aquel momento —inmediatamente anterior a la irrupción de Internet— fue la extensión del libelo o folleto fotocopiado como soporte de textos más extensos y profundos que los que solían publicarse en los fanzines y boletines al uso. Desligado de la obligación de servir de «portavoz» a tal o cual grupo o colectivo, el libelo fue un excelente vehículo de comunicación que, por su bajísimo coste y por su facilidad de reproducción, aceleró enormemente la circulación de ideas.

Así fue rescatada la memoria, teórica y práctica, de muchas luchas y momentos hitóricos que habían sido interesadamente olvidados, tergiversados o exorcizados en las tradiciones de la extrema izquierda española. Importantes lecciones de historia que nos hicieron darnos cuenta de que no veníamos de la nada. Por otra parte, al hilo de la recuperación de la memoria de experiencias armadas antiautoritarias —MIL, Comandos Autónomos, Rote Zora y un largo etcétera— la violencia política dejó de ser un tema tabú dentro del movimiento libertario. En resumen, se pasó con mucha rapidez de una falta absoluta de materiales e información a una sobreabundancia de ellos, lo que provocó más de un atracón indigesto. La epidemia de rabia se nutrió también de esos temas, lecturas e ideas, que estuvieron presentes en ella en mayor o menor medida.

Queremos aclarar con esto que el tema de este artículo no es el insurreccionalismo en sí, sino la recapitulación y el balance crítico de una experiencia colectiva prolongada durante una década, en la cual tomaron parte personas que no se consideraban insurreccionalistas, y muchas ni siquiera anarquistas. Si hemos de precisar la relación entre esa experiencia —que sería abusivo calificar de «movimiento»— y el insurreccionalismo, diremos que todos sus componentes terminaron girando en torno a cuestiones centrales planteadas por este último. El insurreccionalismo no impuso todas las respuestas como hubiera hecho un dogma al uso, pero sí planteó las preguntas a las que todos intentábamos responder en esos años. En este sentido hemos afirmado, en la primera parte de este artículo, que las ideas insurreccionalistas fueron en aquel momento «punto de cita y común denominador».

Por eso, el relato que nos hemos propuesto hacer resultará más claro si abordamos algunos aspectos relevantes del insurreccionalismo. Pero es necesario aclarar que éste distaba mucho de ser una doctrina estructurada, máxime cuando carecía de instancias organizativas centrales que velaran por su «pureza». Esto dificulta su análisis crítico, que vamos a ensayar no obstante en base a algunos textos que nos parecen representativos, y sin pretender que el tema se agote en ellos.

2.2. ¿Un individualismo vanguardista?

El insurreccionalismo venía a afirmar que el ataque revolucionario contra el capital y el Estado era posible por sí mismo, aquí y ahora, independientemente de que la coyuntura histórica favoreciera o no una transformación radical de la sociedad. Según Bonanno, el sistema había alcanzado un nivel de complejidad que hacía imposible cualquier previsión estratégica,7 por lo que solo cabía someterlo a un hostigamiento continuo en aquellos flancos donde a juicio de los revolucionarios se le causara un mayor daño o existieran más posibilidades de extensión de la lucha.

Una vez efectuado este descuelgue de los condicionantes históricos y sociológicos —de manera más o menos abierta según el teórico insurreccional del que se trate—, el sujeto revolucionario protagonista del ataque solo podía ser el propio anarquista, es decir, el individuo en lucha contra el sistema que le oprime. Este «rebelde» es designado con diversos nombres en la literatura insurreccional, pero constituye uno de sus referentes teóricos centrales e invariables.

Así, el insurreccionalismo llevaba consigo un fuerte componente individualista. Por el contrario, renunciaba a designar con claridad a un sujeto colectivo susceptible de llevar adelante el ataque contra el sistema, más allá de vagas alusiones a los «oprimidos», los «explotados» o los «excluidos». La escasa estructuración de las teorías insurreccionalistas, unida a su vaguedad, dejaba un amplio margen para atribuir a tal o cual figura sociológica la misión de acabar con el tinglado capitalista, o cuando menos de llevar adelante un enfrentamiento a tumba abierta y sin componendas. Así, en el caso español hubo quien creyó que este papel correspondería a los presos y hubo quien quiso volver a las viejas esencias del proletariado revolucionario. Algunos desarrollos más recientes han encontrado un sujeto de recambio en los excluidos que se apiñan en las periferias metropolitanas, sobre todo después de las revueltas francesas de 2005.8 Nada de esto es suficiente, sin embargo, para compensar la base individualista de esta ideología —plenamente asumida, por lo demás— ni para fundamentar una lucha colectiva, aunque no faltaron intentos en este sentido.

Dentro de la concepción insurreccionalista, la renuncia a cualquier proyección estratégica y la comprensión de la guerra social como un ajuste de cuentas estrictamente privado, otorgaban a la acción un valor intrínseco. Ahora bien, la acción insurreccionalista se desdoblaba en dos modalidades, perfectamente diferenciadas por varios autores del gremio, aunque las nombraran de diversas maneras. Las definiremos aquí como «ataque difuso» y «radicalización de las luchas». Ambas actuaban como sucedáneos de la perspectiva estratégica a la que el insurreccionalismo había renunciado voluntariamente. El ataque difuso venía a ser una práctica del sabotaje desligada de cualquier conflicto o reivindicación concretos. Al alcanzar a todos los aspectos de la vida, la dominación ofrecía múltiples flancos, en cualquiera de los cuales podía ser golpeada.

La «radicalización de las luchas» tenía ya otras connotaciones. Aquí el insurreccionalismo revelaba un trasfondo que solo podemos calificar de vanguardista. Para explicarlo nos vamos a permitir citar algunos textos, que hemos elegido como significativos dentro del ámbito del pensamiento insurreccionalista:

«Todo objetivo específico de lucha reúne en sí, pronta a estallar, la violencia de todas las relaciones sociales. La trivialidad de sus causas inmediatas, se sabe, es el ticket de entrada a [sic] las revueltas en la historia.

¿Qué podría hacer un grupo de compañeros frente a situaciones similares? (…)

[…] está bastante claro que la interrupción de la actividad social se mantiene como un punto decisivo. Hacia esta parálisis de la normalidad debe dirigirse la acción subversiva, cualquiera sea la causa de un choque insurreccional. […] La práctica revolucionaria estará siempre por encima [de] la gente. […] son los libertarios quienes pueden, a través de sus métodos (la autonomía individual, la acción directa, la conflictividad permanente), impulsarlos [a los explotados] a ir más allá del modelo de la reivindicación, a negar todas las identidades sociales […],

«Por el momento no se puede llamar precisamente “remarcable” a la capacidad de los subversivos de lanzar luchas sociales […]. Queda la otra hipótesis […], la de una intervención autónoma en luchas —o en revueltas más o menos extendidas— que nacen espontáneamente. […] Si se piensa que cuando los desocupados hablan de derecho al trabajo se debe actuar en esa línea […] entonces el único lugar de la acción parece ser la calle poblada de manifestantes.» (Ai ferri corti)9

«Abrir un abanico de posibilidades concretas hacia la destrucción del poder significa vincular la tensión de la insurgencia individual a todos aquellos momentos que en lo social mismo, más allá del operar anarquista, toman valor de expresiones de la autodeterminación ó de ruptura con el orden impuesto. Tal vínculo, pero, excluye toda instrumentalización, todo vanguardismo. Los anarquistas do tienen nada que enseñar sobre la revuelta contra el orden constituido. Asi que el vinculo que se da entre la tensión anarquista y las fuerzas sociales rebeldes se materializa como estimulo a la radicalidad de la lucha y de la rebelión, acentuando unos elementos de la autodeterminación «prospectando otros.» (Constantino Cavalleri)10

«[…] habrá que construir grupos de afinidad, constituidos por un número no muy grande de compañeros […].

Los grupos de afinidad pueden a su vez contribuir a la constitución de núcleos de base. El objetivo de estas estructuras es la de sustituir, en el ámbito de las luchas intermedias, a las viejas organizaciones sindicales de resistencia […].

Cada núcleo de base está constituido casi siempre por la acción propulsiva de los anarquistas insurreccionalistas, pero no está constituido sólo por anarquistas. En su gestión asamblearia los anarquistas deben desarrollar al máximo su función propulsiva contra los objetivos del enemigo de clase.

»[…]

»E1 campo de acción de los grupos de afinidad y de los núcleos de base está constituido por las luchas de masas.

»Estas luchas son casi siempre luchas intermedias, las cuales no tienen un carácter directamente e inmediatamente destructivo, sino que se proponen a menudo como simples reivindicaciones, teniendo el objetivo de recuperar más fuerza para desarrollar mejor la lucha hacia otros objetivos.» (Alfredo Bonanno)11

Todos estos enunciados —y muchos otros que podrían citarse— comparten un rasgo común: el desprecio absoluto hacia la autonomía de las luchas sociales y los intereses y necesidades inmediatas de la gente que las impulsa, así como la voluntad claramente parasitaria de utilizar esas luchas como platalorma de la propia ideología. Y es que, tal como se expresa con todo cinismo en Ai ferri corti, «no se puede llamar precisamente “remarcable” a la capacidad de los subversivos de lanzar luchas sociales». Por tanto habrá que lanzarse sobre aquellas que puedan surgir «espontáneamente» fuera de los reducidos ámbitos subversivos. Por no extendernos más, dejamos al lector la tarea de desarrollar las implicaciones de estos posicionamientos.

Bloqueado entre el «ataque difuso» y la «radicalización de las luchas», el insurreccionalismo no contemplaba la vía que hubiera resultado de mayor interés: la de una práctica del sabotaje guiada por consideraciones estratégicas planteadas sobre intereses colectivos, no condicionada necesariamente por la existencia previa de movimientos sociales, pero en todo caso atenta a su surgimiento y respetuosa con ellos y sus circunstancias.

Hemos repasado brevemente las respuestas que daba el insurreccionalismo a las cuestiones de la práctica revolucionaria y del sujeto que habría de llevarla adelante. No podemos cerrar este breve resumen —que no puede agotar el tema— sin abordar su visión sobre otro problema clave: el de la organización. En primer lugar, porque las ideas insurreccionalistas sobre este punto constituían tal vez el aspecto de mayor interés y originalidad de esta corriente. En segundo lugar porque, en el caso ibérico, la crítica insurreccionalista hacia las formas de organización tradicionales y sus propuestas positivas en este terreno causaron la mayor impresión sobre nuestra generación de militantes. Fueron, de hecho, lo que más favoreció en aquel momento la difusión de este discurso.

La propuesta organizativa del insurreccionalismo giraba en torno a la llamada «organización informal». Según sus planteamientos teóricos, la organización informal no aspiraba a perdurar en el tiempo ni a conquistar ninguna clase de hegemonía. Por ello, podía prescindir de siglas y de toda la parafernalia proselitista habitual. La organización informal estaba —por emplear una expresión hoy de moda— «en construcción permanente». Nacía de las relaciones de afinidad, confianza y conocimiento mutuo entre compañeros. Tomaba cuerpo en torno a tareas y proyectos puntuales, momentos de acuerdo o situaciones concretas de conflicto. En ella, la comunicación y el acuerdo debían darse de manera fluida y no mediante congresos, delegaciones, reuniones periódicas, etc. La idea motriz era reservar íntegramente la autonomía de cada grupo e individuo, que no debía ser sacrificada en aras de su unificación bajo lo que Bonanno llamaba «organización de síntesis».

Con todo lo que esto tiene de discutible, nos gustaría destacar una serie de implicaciones positivas que contenía este planteamiento. En primer lugar, desacralizaba de un golpe las formas organizativas. No solo las formas organizativas concretas del anarquismo ibérico, sino las formas organizativas en sendo genérico, abstracto. Permitía volver a pensar la organización como un medio, no como un fin en sí misma. Como algo, por tanto, que podía y debía evolucionar —y llegado el caso, desaparecer— al compás de las transformaciones históricas y las condiciones de la lucha. Volvía a poner los aspectos cualitativos por encima de los cuantitativos. Por todo ello, desbloqueaba el problema de la organización y lo abordaba con una flexibilidad que dentro del anarquismo ibérico se había extinguido por completo. Se abrían así las puertas para una experimentación creativa con las formas de organización.

En segundo lugar, dentro de la organización informal no había lugar para el militantismo. Por decirlo de otro modo: no había lugar para la alienación con respecto a la propia militancia. La organización informal no sometía al militante a la presión de unos ritmos decididos en instancias de coordinación superiores; no le hacía sentirse como un gusano que tenía que estar a la altura de la «grandeza» de la organización y de su historia mitificada; permitía volver a cuestionarlo todo en cualquier momento. La organización informal impedía, en resumen, la aparición de un fetichismo de la organización.

Por último, el planteamiento de la organización informal afectaba de lleno a una cuestión que en nuestros medios se había obviado por completo, como era la calidad de las relaciones humanas establecidas en el seno de la organización. Ya no era la posesión de un carnet o el sometimiento a unos «principios, tácticas y finalidades» lo que nos convertía en «compañeros» de personas en realidad desconocidas. Para la organización informal, la relación de solidaridad, de compañerismo, venía determinada por el conocimiento recíproco, directo, por la discusión y la colaboración práctica. Era por tanto una relación concreta, y no abstracta como lo había sido hasta entonces en muchos casos.

Se trata, como hemos dicho, de implicaciones positivas que estaban contenidas, en potencia, dentro del concepto de organización informal. Por lo general, no eran desarrolladas por los textos insurreccionalistas, y se tradujeron más bien en las experiencias de aquellos que intentaron plasmar en la práctica las formulaciones —a menudo muy vagas— de la organización informal.

2.3. La deriva ibérica de las ideas insurreccionalistas

En el momento de su salto a la península Ibérica, el insurreccionalismo venía a ser una nebulosa de posiciones, maduradas colectivamente entre Italia y Grecia, en torno a las cuales había un cierto consenso de los compañeros de este ámbito. En Italia, ese discurso se había desarrollado gradualmente desde la década de los setenta, dentro de la trayectoria de lucha de un sector del anarquismo italiano que acumulaba la experiencia de varias generaciones de compañeros. Sin ser ninguna cumbre del pensamiento revolucionario, lo cierto es que para los italianos el insurreccionalismo tenía una riqueza de matices que aquí estuvimos muy lejos de apreciar. Y ello porque nacía como formulación teórica de una experiencia previa que brindaba ciertos puntos de referencia, ciertos sobreentendidos, de los que aquí se carecía. Los italianos tenían claro que esas ideas formaban parte de un proceso abierto, en curso, y por tanto estaban sujetas a debate y evolución. Sin embargo en España, desde el primer momento, esas ideas fueron asumidas en bloque como un corpus doctrinal cerrado al cual solo le restaba ser puesto en práctica: una ideología más. Este tipo de recepción, que tuvo consecuencias muy negativas, venía determinada por dos factores.

El primero de ellos fue coyuntural: el insurreccionalismo no se filtró de manera gradual a través de un proceso de debate, sino que «irrumpió» en medio de la agria polémica derivada de los hechos de Córdoba, en la cual apenas hubo lugar para matices o equidistancias. El segundo factor era estructural: el dogmatismo inherente al movimiento libertario español, ya fuera en su variante tradicionalista o en la juvenil. Toda idea novedosa era vista con desconfianza. No existía la más mínima conciencia de la necesidad y el valor de la teoría, lo cual no es de extrañar dadas las tradiciones antiintelectuales del anarquismo ibérico. Rigidez dogmática e indigencia teórica caminaban de la mano, y eran causa y efecto de la ausencia de una tradición de debate crítico, que no encontraba espacios para desarrollarse. Lo primero que aprendía cualquier militante era a considerar el «movimiento» o la «organización» como algo inmutable, eterno, incuestionable hasta en sus aspectos secundarios. Esta falta de flexibilidad del anarquismo ibérico, su incapacidad para integrar nuevos enfoques, determinó también en parte la violencia de la ruptura.

Esta impronta la arrastrábamos todos en mayor o menor medida, y por tanto no es de extrañar que el insurreccionalismo quedara reducido de manera inmediata a una especie de caricatura de sí mismo, útil para levantar de la noche a la mañana una identidad colectiva que se fue haciendo cada vez más autorreferencial. La forma que tuvimos de acogerlo es un indicador de las limitaciones del anarquismo ibérico en aquellas fechas, limitaciones de las que nosotros éramos lógicamente portadores y repetidores. Entre tanta confusión, no servían precisamente de ayuda las pésimas traducciones de los textos italianos (algunos de los cuales eran farragosos ya de por sí), ni el hecho de que nos llegaran con el orden cronológico completamente alterado, dificultando aún más la comprensión de las experiencias de lucha de las cuales procedían.

Para iniciar la crítica del insurreccionalismo ibérico nos servirá una de las pocas aportaciones locales destacables que se produjeron. Se trata del texto 31 tesis insurreccionalistas. Cuestiones de organización, firmado por el Colectivo Nada y publicado a comienzos de 2001. Este texto tuvo su papel en la extensión de la epidemia de rabia hacia los militantes desencantados del anarquismo oficial. Lo que queremos abordar ahora no es tanto lo que se decía en él, como aquello que se obviaba. Y lo que se obviaba era la represión: la lógica y previsible respuesta del Estado a la puesta en práctica de todo lo que el texto defendía en términos abstractos. Lo que cabía esperar del Estado una vez que se pasara al «ataque» y el «enfrentamiento continuado» era ventilado de manera ritual en un párrafo de cuatro líneas, dentro de un texto de dieciocho páginas:

«La organización informal tiene la necesidad de dotarse de medios materiales para combatir la represión. La solidaridad con los [represaliados] ha de ser una constante prioritaria puesto que es la única defensa del revolucionario. La solidaridad con los compañeros represaliados no puede quedarse en una pose o una actividad circunstancial» (tesis número XX).

Y eso era todo. Este olvido, o mejor dicho, esta ingenuidad aterradora en un momento en que ya se habían recibido severos golpes, no fue una falta particular de los autores de las 31 tesis. Estaba más bien generalizada, y el que se reflejara en ese texto era puramente sintomático del grado de inconsciencia colectiva: se partía sin ninguna consideración previa del hipotético alcance de la represión, una vez que determinadas ideas fueran llevadas a la práctica. De ahí se derivaron innumerables imprudencias, faltas continuas de seguridad y discreción, acciones chapuceras y temerarias. Si los italianos tuvieron su «montaje Marini», con el cual se intentó acabar con ellos de un solo golpe ejemplar, aquí hubo una cadena de golpes represivos que detallaremos más adelante. La historia de la epidemia de rabia puede verse, de hecho, como una secuencia de caídas de compañeros, cada una de las cuales jalona una etapa. La represión, con la que apenas se contaba, terminó convirtiéndose en factor determinante de todo el proceso.

Las 31 tesis no eran en realidad más que un castillo en el aire, por cuanto lo fiaban todo a la aparición de unos hipotéticos «movimientos sociales autónomos» sumamente radicales que no llegamos a ver en parte alguna (excepto quizá en las prisiones). Pero por lo menos las 31 tesis expresaban sus aspiraciones en términos de lucha colectiva, algo que con el tiempo se fue haciendo cada vez menos frecuente.

Y es que tras los momentos de entusiasmo inicial, comenzó a hacerse patente que la extensión de la lucha no iba a producirse con tanta facilidad como se había esperado. Una cierta frustración se extendió cuando, tras el climax de Genova y la ejecución televisada de Carlo Giuliani, decayó el turismo antiglobalizador y sus elementos más moderados lograron contener a los bloques negros. El espectáculo de la revuelta ya no daba más de sí. El final del ciclo de luchas carcelarias de 1999-2002 también contribuyó poderosamente a este sentimiento. Entonces se empezó a echar mano del «individuo en lucha», el «rebelde social» que como figura retórica había estado agazapado desde el primer momento, y que empezó ahora a levantar cabeza, cobrando un protagonismo creciente por encima de los sujetos colectivos adormecidos.

No sabemos en Italia, pero en el caso español el «rebelde» del ideal insurreccionalista era un héroe trágico. Su heroísmo residía en el esfuerzo continuado por liberarse de cualquier adherencia sistémica. Su tragedia derivaba de las consecuencias prácticas y directas de semejante compromiso, y de una relación de fuerzas tan dispar que no dejaba lugar a esperanza alguna. El «sistema» era una sombra que golpear, el pretexto que ponía en marcha la personal odisea del individuo en lucha. De ahí que tantos escritos nacidos de esta corriente, hasta hoy mismo, estén plagados de imperativas exhortaciones a la acción, a la ruptura violenta de las rutinas cotidianas, a la «coherencia», a la autosuperación para escapar del rebaño, a vencer el miedo, etcétera.

Este «individuo en lucha», carente de orientación estratégica y de puntos de referencia colectivos, estaba obligado a buscar las motivaciones de su rebelión en su propio interior. Así se inició un significativo deslizamiento existencialista, claramente apreciable en muchos textos y panfletos, y en particular en los de aquellos que siguieron la estela de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. La rabiosa retórica habitual de textos, comunicados y panfletos comenzó a llenarse de una lírica subjetivista de la peor especie. Se citaba indiscriminadamente, y casi siempre de segunda mano, a cualquier autor con aureola de maldito. Pero se recurría sobre todo a lo peor de la Internacional Situacionista, esto es, al misticismo hedonista de Vaneigem. El libro (¿?) Afilando nuestras vidas, editado por la FIJL en 2003 resulta un buen testimonio de este estado de confusión mental colectivo, yuxtaposición de muchas confusiones individuales. El siguiente paso lógico era la apología del nihilismo, de la irracionalidad y hasta del suicidio, expresada por publicaciones cada vez más ilegibles y autorreferenciales.

Por otra parte, aunque en los textos más elaborados del insurreccionalismo se había puesto buen cuidado en matizar que «acción» no significaba necesariamente acción violenta o ilegal, lo cierto es que su apología de la acción en sí y para sí condujo directamente a un fetichismo de la violencia que valoraba la acción ilegal por encima de cualquier otra. Este fetichismo se hacía claramente visible en las ilustraciones de los diversos boletines, plagadas de molotovs y de armas de fuego. Fetichismo tanto más triste por cuanto el nivel de violencia realmente ejercido nunca estuvo a la altura de los llamamientos retóricos a una violencia cataclísmica, desaforada, total, que haría tabla rasa con todo y no dejaría títere con cabeza.12

Así, cuando se empezó a practicar de manera sistemática el «ataque difuso», se creía sinceramente que estas acciones se explicaban por sí mismas y tenderían a extenderse cada vez más. La masa anónima estaba en realidad llena de saboteadores potenciales, hartos de la alienación cotidiana, que seguirían el ejemplo y lo llevarían cada vez más lejos. Nada de esto ocurrió, y el «ataque difuso» fue degenerando progresivamente en simple manifestación de rabia en el mejor de los casos, vandalismo desorientado, rito de identificación grupal o pasatiempo beodo en el peor. La cantidad de destrozos, eso sí, fue ingente, de lo cual dan fe las numerosas «cronologías» de acciones que se publicaban en boletines diversos, hasta que alguien cayó en la cuenta de que la policía también las leía con interés. En cuanto a la inserción en luchas sociales reales de militantes fuertemente ideologizados bajo la influencia insurreccionalista, fue problemática y en ocasiones hasta negativa. En ello influía el desprecio de estos militantes hacia cualquier clase de reivindicación parcial, así como el vanguardismo intrínseco a la ideología insurreccionalista, que ya abordamos más arriba. La principal excepción a esta norma fueron las luchas carcelarias iniciadas en 1999, de las cuales hablaremos más adelante.

Dentro de esta pésima adaptación española del discurso insurreccionalista, la noción de «organización informal» se vio en algún momento reemplazada por la de «informalidad organizativa», que invertía significativamente los términos trocando sustantivo y adjetivo. El acento pasaba de estar en la organización a estar en la informalidad, con las consecuencias que es fácil imaginar. Hablar de organización se fue haciendo cada vez más difícil. Creemos que influyó en ello el condicionamiento de tantos militantes que habían crecido oyendo nombrar a la CNT no como una organización, sino como La Organización. Las palabras son importantes y, después de la ruptura, en muchos ámbitos el asco hacia los ritos y los mitos del anarquismo oficial se hizo extensivo a la noción misma de organización. Y junto con esa noción se fueron devaluando otras que la acompañan como las de comunicación, abnegación, compromiso, responsabilidad, esfuerzo y trabajo en pos de los objetivos libremente elegidos. En ello tuvo también su papel la deriva existencialista que ya hemos mencionado, y más concretamente el discurso del «placer» —enésimo refrito de Vaneigem— según el cual las cosas se hacían por gusto, o no se hacían: en eso llegó a derivar la crítica de la alienación de la militancia. Los discursos antiorganizativos, en fin, hicieron mella en unas redes ya maltrechas, acelerando la atomización y el aislamiento.

La «informalidad», por lo demás, se hacía extensiva a la vida cotidiana. Queriendo huir de la explotación laboral, y más genéricamente del «rebaño» apacentado por el sistema, se caía en formas de vida extremadamente precarias y tribales, de las cuales se hacía luego la correspondiente apología. Así se pasaba de la crítica de la precariedad a la exaltación del precarismo. Todo ello solía venir acompañado de la correspondiente parafernalia estética, con lo cual la «informalidad» iba tomando claramente la forma de círculos cerrados cada vez más aislados y estrechos.

En general, cada enunciado del insurreccionalismo tuvo una traducción grotesca en suelo ibérico, o al menos esa es la percepción colectiva que ha quedado. Muchos compañeros definen este fenómeno con una curiosa expresión: «la informalidad mal entendida». Esta expresión ha hecho fortuna sin que se haya reflexionado acerca de ella. Presupone ante todo que existía una «informalidad bien entendida», que no obstante nunca es definida con precisión por nadie, y mucho menos puesta en práctica y socializada de inmediato, cuando han sobrado años para ello. Y es que no hay «informalidad» que valga, ni bien ni mal entendida: esta noción se acuñó para huir de aquella otra de «organización». Por otra parte, si las cosas fueron «mal entendidas», se deduce que el problema estuvo en nosotros y nuestras circunstancias, y no en los planteamientos insurreccionalistas tal como nos llegaron de Italia, los cuales ni siquiera a fecha de hoy serían criticables. Nosotros afirmamos, por el contrario, que una buena parte de los tropiezos posteriores estaban inscritos en la debilidad de esos planteamientos teóricos: en su incapacidad para el análisis de la realidad en que nos movíamos, cuando no en el desprecio de la misma; en su raíz individualista; en su vanguardismo mal disimulado; en su deliberada vaguedad; en su falta de articulación y de rigor. Que en el contexto italiano —por lo demás tan idealizado— estas ideas dieran más de sí, se debe precisamente a eso: al contexto. Un contexto más rico, más amplio, con continuidades generacionales que aquí han faltado, con una mayor sedimentación de luchas, de experiencias, etcétera. Esas ideas no valían demasiado en abstracto, en «estado puro», y fue precisamente así como las recibimos, completamente disociadas de las experiencias que les habían dado sentido.

Ahora bien, no dejaremos que todo quede sepultado bajo un manto de negatividad. Las ideas insurreccionalistas jugaron un papel positivo, y nunca nos cansaremos de decirlo. No se equivocaban los que entonces las abrazaron y difundieron: rompieron muchos bloqueos que nos asfixiaban, y pusieron un hierro al rojo sobre el adormilado anarquismo oficial. Lo erróneo sería persistir hoy en posiciones que han sido agotadas en la práctica, que no dan más de sí. Y, con todo, el insurreccionalismo enunciaba ciertas verdades que hoy nos parecen avances sin vuelta atrás. Avances que no son suficientes por sí solos, pero sí necesarios para ir construyendo otras cosas. Entre éstos, ya hemos mencionado la comprensión dinámica de la organización y el rechazo de la alienación militantista. Quisiéramos añadir ahora la idea de que en las condiciones actuales una práctica anticapitalista y subversiva no puede quedar anclada en la espera de las «masas», de la adhesión de sectores amplios de población, ni fiar a ésta todas sus perspectivas de futuro.

Publicado en los números 4 y 5 de Resquicios, 2007-08. (descárgate el pdf)

Notas

[1] Según una estadística interna realizada con posterioridad al VIII Congreso.

[2] Citaremos solo algunas: pactos previos a los comicios sobre los acuerdos que «deben salir»; constitución de sindicatos fantasma (sin el número mínimo necesario de afiliados) o exageración del número de afiliados para acudir a los plenos y congresos con mayor número de votos; redes burocráticas que funcionan a golpe de teléfono; copamiento de comités con el subsiguiente control de los flujos de información; enrpleo sistemático de la calumnia contra el disidente de turno, y muy especialmente de la acusación de «infiltrado»; y un largo etcétera. Uno de los dogmas de la ideología cenetista es que la estructura es perfectamente horizontal y democrática y no existen jerarquías. Este dogma de fe no altera por sí solo la realidad de los hechos: que desde los comités se disfruta de un relativo control de la organización; que se ha generado un cuerpo de «expertos» que son los que suelen acudir a los plenos y plenarias y son, de hecho, los que gobiernan la organización. Como no se admite ni siquiera la posibilidad de la existencia de una «jerarquía», esta jerarquía se camufla, se hace informal, y por tanto resulta aún más difícil de controlar que las de muchas organizaciones «autoritarias», que suelen contar con mecanismos formales para limitar el poder de la dirección.

[3] En tanto que «organización hermana», la CNT acogía a la FIJL en sus locales.

[4] El mismo término «insurreccionalismo» es problemático pues, si bien muchos lo rechazaron como una etiqueta espectacular o una nueva forma de encasillamiento, otros lo asumieron sin mayores complicaciones. Para favorecer una exposición más clara, hemos decidido emplearlo aquí sin demasiados complejos. (N. de los A.)

[5] El «montaje Marini», desarrollado entre 1994 y 2004, fue la principal operación policíaco-judicial por la que se intentó liquidar en Italia a la franja anarquista más combativa. Toma su nombre del fiscal Marini, que, con la intención de poner a los compañeros bajo el signo de un terrorismo espectacular al que son ajenos y poder así castigarlos con mayor dureza, se inventó una fantasmal «organización terrorista» centralizada y jerarquizada, a la que bautizó ORAI (Organización Revolucionaria Anarquista Insurreccionalista). Sobre Alfredo Bonanno, por ejemplo, recayó la acusación de ser el «dirigente» de la inexistente organización. Como resultado del proceso, varios compañeros permanecen encarcelados a fecha de hoy. Aparte de varios folletos que vieron la luz desde 1997, una buena recopilación de materiales en castellano sobre el montaje Marini está incluida en No podréis pararnos. La lucha anarquista revolucionaria en Italia, Klinamen/Conspiración. 2005. (N. de los A.)

[6] Si bien para nosotros supuso indudablemente una «novedad», hay que señalar que el insurreccionalismo no hacía sino volver a reunir elementos presentes desde mucho tiempo atrás en la tradición anarquista. En el caso del anarquismo español esos elementos —el individualismo, el ilegalismo. la informalidad, etc.— habían quedado en segundo plano por la pujanza histórica de su organización sindical, a la cual quedaron también subordinados en cierta medida. Pero no por ello podría decirse que hubieran estado completamente ausentes: simplemente habían sido soslayados por la historiografía, académica o anarquista. (N. de los A.)

[7] Véase al respecto su escrito «Nueva “vuelta de tuerca” del capitalismo», incluido en la mencionada recopilación No podréis pararnos. Sin embargo, en su texto introductorio para el encuentro de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista, Bonanno introducía a modo de perspectiva estratégica la idea de que los países del ámbito mediterráneo serían en los años venideros los más propensos a estallidos insurreccionales. Previsión que, más de diez años después de ser formulada, no parece tener visos de realización. (N. de los A.)

[8] Dos textos representativos de esta tendencia son Los malos tiempos arderán, del Grupo Surrealista de Madrid y otros colectivos, y Bárbaros. La insurgencia desordenada, firmado por Crisso y Odoteo y publicado por la Biblioteca Social Hermanos Quero en 2006. Ambos fueron objeto de análisis crítico en el primer y segundo número de Resquicios respectivamente. (N. de los A.)

[9] Ai ferri corti/Etziok bueltarik. Romper con esta realidad, sus defensores y sus falsos críticos, Muturreko Burutazioak, 2001, págs. 42-46.

[10] El anarquismo en la sociedad postindustrial: insurreccionalismo. informalidad, proyectualidad anarquista al principio del 2000, Llavors d’Anarquia, 2002, pág. 21.

[11] «Nueva “vuelta de tuerca” del capitalismo», incluido en el citado No podréis pararnos, págs. 33-35.

[12] Como no queremos plagar el texto de comillas, haremos la obligatoria aclaración ritual: aquí empleamos el término «violencia» sin ninguna intencionalidad moralizante ni condena implícita hacia quien decide llevar la lucha fuera de los márgenes legales. E igual que no condenamos a priori el empleo de la fuerza sobre personas o cosas en el contexto de la guerra social, tampoco lo exaltamos como si contuviera alguna virtud inmanente que pudiera desligarse de cada situación concreta. (N. de los A.)

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Telodoy Zacatines de ‘bobilis bobilis’ https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-telodoy-zacatines-bobilis-bobilis/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:15 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-telodoy-zacatines-bobilis-bobilis/  TeLoDoy surge en Julio de 2006 buscando una forma de conseguir aquello que necesitamos y deshacernos de lo que ya no utilicemos, sin necesidad de intercambio económico. El proyecto esta compuesto por dos partes fundamentales y complementarias: La web TeLoDoy y el Zacatín.

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 TeLoDoy surge en Julio de 2006 buscando una forma de conseguir aquello que necesitamos y deshacernos de lo que ya no utilicemos, sin necesidad de intercambio económico. El proyecto esta compuesto por dos partes fundamentales y complementarias: La web TeLoDoy y el Zacatín.

La página web de TeLoDoy [telodoy.no-ip.org/tforo] consiste basicamente en un foro con dos apartados principales, ‘ofertas’ y ‘demandas’. En él, la gente escribe lo que desea e igualmente se ofrece aquello que se quiere regalar. También hay una sección de servicios y préstamos. Si una persona está interesada, se pone en contacto con quien oferta y acuerdan el modo de entrega. Una vez más, sin contraprestación ninguna. Esta idea de foro fue reproducida creándose otras webs TeLoDoy en otros lugares como IbizaPola de Lena o Valencia.

Paralelamente al foro se celebran periódicos ‘Zacatínes de Bóbilis Bóbilis’, peculiares mercadillos cuya principal característica es que todo lo que allí se ofrece es de balde. Esta gratuidad generalizada, que ahora es la seña de identidad del Zacatín, es la causa del nombre de “bóbilis bóbilis”. 

 Por lo general, previamente a cada zacatín, se elabora una lista de deseos en la que cualquiera puede apuntar lo que quiere encontrar en el mercadillo, y esta lista se distribuye por una lista de correo electrónico y se expone en determinados espacios.

Estas iniciativas difieren de los bancos de tiempo y de las redes de trueque en que no existe contraprestación de ningún tipo.

El trasfondo de TeLoDoy y los zacatínes es conseguir modos alternativos de obtener las cosas, basado en el apoyo mutuo y la solidaridad entre las personas. El funcionamiento es sencillo y directo, se trata fomentar la reutilización previa al reciclaje, (las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar) por lo tanto durante sus jornadas todas aquellas personas que lo deseen pueden acercarse y llevar aquello que no utilicen y a la vez tomar lo que les haga falta. De igual manera pueden reproducir estos mismos encuentros y organizar otros mercadillos las veces que lo deseen siempre, eso sí, atendiendo a su filosofía.
 
Actualmente, el Zacatín y TeLoDoy se apoyan y complementan, y ambas propuestas están abiertas a la participación de más personas o colectivos, así como a colaborar en proyectos semejantes. Apuesta por otra forma de consumo responsable y solidario como alternativa posible.

Zacatrines y tiendas gratis, otra manera de entender la economía

Casi tres años de Zacatines, funcionando, sin dinero, sin trueque, sin intercambios… de Bobilis. Esta iniciativa que nació de la mano del Foro TeLoDoy y muchas manos amigas,  se ha convertido en todo un punto de encuentro para muchas personas.

A día de hoy junto a los Zacatines y el foro TeLoDoy está surgiendo otra idea complementaria con muy buena acogida. Estas son las Tiendas gratis, otro proyecto similar que practica esta particular «economía del regalo».

Estas «Tiendas» no son más que un espacio físico permanente donde, bajo la misma filosofia que los anteriores, cada persona puede depositar o llevarse cuanto quiera, sin ninguna contraperstación. De momento podemos encontrar una en Santander, el el CSA La Libre y otra que aún está en gestación en Torrelavega, en el CS El Fuelle y las más reciente en el local de ACOCON en Maliaño, este último pretende ser exclusivamente infantil.

Contacto cantabria: t_e_l_o_d_o_y@yahoo.es

Algunos Zacatines pasados:

 

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La Fracturación Hidráulica: una nueva y peligrosa apuesta para mantener el consumo de combustibles fósiles https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/opinion/opinion-fracturacion-hidraulica-nueva-peligrosa-apuesta-para-mantener-consumo-combustibles-fosiles/ Sun, 11 Dec 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/opinion-fracturacion-hidraulica-nueva-peligrosa-apuesta-para-mantener-consumo-combustibles-fosiles/ El agotamiento de los yacimientos convencionales de petróleo y gas, unido al aumento de la demanda, ha impulsado a las compañías energéticas a buscar nuevos yacimientos en zonas más inaccesibles o de difícil extracción. En este contexto, la fracturación hidráulica (fracking) permitiría acceder al gas contenido en estratos de pizarra y atender la demanda de gas de las próximas décadas.

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El agotamiento de los yacimientos convencionales de petróleo y gas, unido al aumento de la demanda, ha impulsado a las compañías energéticas a buscar nuevos yacimientos en zonas más inaccesibles o de difícil extracción. En este contexto, la fracturación hidráulica (fracking) permitiría acceder al gas contenido en estratos de pizarra y atender la demanda de gas de las próximas décadas. Sin embargo, se ha convertido en un método de extracción muy controvertido ya que la experiencia en Estados Unidos demuestra que supone una seria amenaza para el agua, el aire y la salud de las personas.
 
El gas natural, compuesto fundamentalmente por metano, se forma por enterramiento y descomposición parcial de restos de seres vivos bajo toneladas de materiales. Si el gas se ha formado en rocas porosas y permeables, como la arenisca, migra a través de los poros hacia estratos superiores hasta encontrar una capa impermeable, formando bolsas. Para su extracción se perfora hasta estas bolsas y, debido a la gran presión a la que está sometido, sale al exterior. Es la forma convencional de extraer gas. Pero si su formación se produce en rocas impermeables, como la pizarra, el gas permanece inmóvil en los poros repartidos por todo el estrato; no bastaría con perforar sino que habría que, además, romper la roca para que el gas pueda salir. Las características de este tipo de yacimiento hacen que la extracción sea técnicamente más compleja y más cara que la del gas convencional. Para extraer gas mediante fracking se realiza una perforación vertical de 1.000, 2.000, o incluso 5.000 m, hasta llegar a la capa de pizarra, y a continuación se perfora horizontalmente 3 ó 4 km. Posteriormente, se fractura la roca inyectando a altas presiones una mezcla de agua con arena (98%) y una enorme variedad de productos químicos muy tóxicos (2%) (1). La arena mantiene las fracturas abiertas permitiendo la salida de gas y tras liberar la presión, el gas y el líquido inyectado salen al exterior. Se estima que se recupera entre un 15% y un 85% del líquido inyectado; el resto permanecerá en el subsuelo. Parte del líquido recuperado, muy contaminado, puede ser reutilizado para una nueva fracturación pero la mayor parte se almacena en balsas al aire libre desde donde deberá ser transportado en camiones a plantas de tratamiento o bien se reinyecta en pozos a gran profundidad.
Hasta el momento Estados Unidos es el único país donde la fracturación hidráulica ha tenido un desarrollo a gran escala; ya se han perforado más de 50.000 pozos. Pero tras 15 años de extracción frenética sin ningún tipo de control, los daños producidos a las poblaciones próximas a las zonas de extracción, han hecho surgir un importante movimiento de oposición ciudadana que ha conseguido ser escuchado por la clase política y establecer una suspensión temporal en Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania ante el riesgo de contaminación del agua potable.
Además de la transformación del territorio, los problemas ambientales que genera esta técnica se deben a las fugas de metano y a la gran cantidad de productos tóxicos utilizados (2). Los tóxicos presentes en la mezcla de fracking pueden llegar a los acuíferos de agua potable y a los ríos por accidentes de los camiones que los transportan, por derrames desde tuberías, válvulas o desde las balsas donde se acumula el líquido de desecho, muchas veces mal aisladas. Una fuente de contaminación añadida son los elementos radiactivos y los metales pesados presentes en la capa de pizarra y disueltos por el agua inyectada con la que salen a la superficie. También, el revestimiento de los tubos del pozo pude agrietarse y dejar escapar tanto el agua tóxica inyectada como el propio metano. Existen numerosos casos de agua contaminada con sustancias empleadas en la fracturación (3)
Respecto al agua contaminada que queda en el subsuelo, la industria insiste en que no representa ningún peligro ya que permanece en las capas más profundas. Hasta el momento no se ha demostrado que este fluido migre hacia capas más superficiales pero se conoce muy poco del movimiento de fluidos y gases en el subsuelo. Lo que sí podría ocurrir es que este líquido desplace agua profunda, con una actividad radiactiva 3.000 veces superior al agua superficial, hasta los acuíferos.
Por otra parte, la Universidad de Duke ha realizado un estudio que demuestra los pozos de agua potable cercanos a los lugares de extracción tienen concentraciones muy elevadas de metano (4). En este mismo artículo se señala que: “Aunque el metano disuelto en el agua no está clasificado como un peligro para la salud por ingestión, es un asfixiante en espacios cerrados y un peligro de fuego y explosión.” En Pensilvania, donde se realizó el estudio, el agua del grifo “arde” literalmente y algunas casas han explotado después de que el gas se colara en sus sótanos.
Parte de los tóxicos empleados son volátiles por lo que pasan fácilmente al aire tanto por fugas desde el pozo como desde las balsas donde se almacena la mezcla de desecho. En el aire de las zonas donde se están desarrollando el fracking se han detectado niveles extremadamente altos de compuestos orgánicos volátiles tóxicos y carcinógenos como benzeno, tolueno, xilenos, naftalenos y disulfuro de carbono, así como otros 35 compuestos químicos diferentes (5)
Teniendo en cuenta la presencia de estos contaminantes en el agua y en el aire es lógico pensar que existe un alto riesgo para la salud de las personas. Según la legislación estadounidense, a pesar de la toxicidad de los compuestos, las compañías no están obligadas a informar de la composición del fluido utilizado por lo que, a pesar de las evidencias, no resulta fácil relacionar enfermedad y fracturación. El caso más estudiado sobre esta relación es Dish, un pueblo de Texas rodeado de pozos. En esta localidad, el 61% de las enfermedades registradas estaban asociadas a los contaminantes empleados. (3)
Otro aspecto a tener en cuenta es el riesgo de terremotos. En marzo de 2011, dos compañías suspendieron su actividad para estudiar la relación entre las actividades de inyección de líquidos y los 800 seísmos ocurridos en 6 meses. Tras el cierre de los pozos el número de seísmos disminuyó.
El espectacular desarrollo de fracking en Estados Unidos se debe a varios factores: el alto precio del gas natural, un desarrollo tecnológico que ha permitido reducir costes, incentivos fiscales y una falta total de regulación ambiental. La Ley de Política Energética ha eximido a esta industria del cumplimiento de la Ley de Seguridad para el Agua Potable y de Calidad del Aire y de todo tipo de control ambiental llevado a cabo por parte de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA). Según datos de la Agencia de Energía Estadounidense la producción de gas pizarra ha pasado de suponer el 1.4% del suministro total de gas de EEUU en 1990 al 14.3% en 2009 pudiendo alcanzar un 24% para 2035. Ante la promesa de la gran abundancia de gas, al menos hasta 2050, el lobby gasístico está dedicando grandes esfuerzos en convencer a los gobiernos de que es mucho más barato utilizar gas que invertir en energías renovables y pretende presentar el gas como una alternativa “verde” al petróleo y al carbón ya que emite menos CO2. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Cornell demuestra que las fugas de metano en los procesos de fracking pueden tener un impacto muy negativo en el balance de gases de efecto invernadero ya que el metano es un gas invernadero mucho más potente que el CO2. (6)
Las buenas perspectivas de negocio han impulsado a la industria del gas a expandirse más allá de Estados Unidos (7). Según los estudios realizados hasta el momento, China estaría a la cabeza en cuenta a número de reservas, seguido de Estados Unidos, Argentina, Méjico, Sudáfrica, Australia, Canadá, Libia, Argelia y Brasil. En Europa, con unas reservas inferiores, también se está planteando la posibilidad de este tipo de extracción y ya se han realizado exploraciones en Polonia, Austria, Alemania, Reino Unido y Francia.
A nivel mundial, el debate sobre el gas pizarra ha pasado de tener una dimensión solamente económica a polarizarse hacia cuestiones ambientales dado los enormes riesgos que supone. Así, en 2010, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo encargó un informe (8) en el que se concluye que la fracturación hidráulica tendría efectos devastadores sobre el territorio y que existe un alto riesgo de contaminación del agua potable y de efectos negativos sobre la salud humana. En este mismo informe se recomienda el desarrollo de una nueva Directiva a nivel Europeo para regular este tipo de actividad y que todos los productos químicos utilizados sean revelados públicamente. La inexistencia de una Directiva Europea ha permitido que cada país haya tomado decisiones muy diferentes al respecto. Mientras en Francia el Parlamento ha aprobado una Ley por la que prohíbe la fracturación hidráulica y se han revocado los permisos ya concedidos a empresas como Total, Vermilion Energy Inc. (FP), Toreador Resources Corp. (TRGL) y Schuepbach Energy LLC (9), en Reino Unido ya se ha iniciado su explotación. En este país, en enero de 2011 el Centro Tyndall, adscrito a la Universidad de Manchester, publicó un informe en el que advertía sobre los graves daños ambientales y proponía una moratoria a estas actividades (10). Actualmente existe una importante oposición social. En Holanda, el gobierno ha concedido permisos de investigación y apuesta por este tipo de extracción en nombre del interés nacional. Por el contrario en Dinamarca se ha apostado por la eficiencia energética, la reducción de las emisiones de CO2 y las energías renovables por lo que ni siquiera se ha planteado un debate. Suecia también apuesta por las renovables pero permitiría la fracturación a pequeña escala y bajo un marco regulatorio adecuado.
Polonia es, hasta el momento, el único gobierno europeo que ha acogido con euforia las posibilidades del fracking y donde también la población está más dispuesta a aceptar sus inevitables costes ambientales. Existen más de 100 concesiones a grandes compañías como Chevron, Marathon Oil, Exxon Mobil, Conoco Phillips y ENI. Hay que tener en cuenta que Polonia tiene una gran dependencia del gas ruso que ha provocado varias crisis de suministro en los últimos años aunque no es la única causa ya que tanto el gobierno como la población perciben el fracking más como una oportunidad que como un riesgo y sólo se ven los beneficios y oportunidades económicas dejando de lado cualquier tipo de cuestión medioambiental. Tanto es así que para evitar los límites que podría representar el desarrollo de una legislación europea, el Instituto Polaco para Asuntos Extranjeros ha realizado un informe en el que cuestiona la necesidad de una regulación a nivel europeo (11)
Más allá del debate europeo, el potencial contaminante de las actividades de fracking ha influido en países como Australia donde existe una moratoria y preparan una norma para prohibir la utilización de benceno, tolueno, etilbenceno y xileno. También en Canadá y en Sudáfrica se ha paralizado los proyectos hasta que se puedan evaluar mejor los riesgos y existan evidencias concluyentes de que no habrá efectos no deseados. Incluso Estados Unidos, con un lobby gasístico muy poderoso, se está planteado establecer algún tipo de regulación y finalmente la EPA publicará en 2012 un estudio para determinar los riesgos asociados, estudio que será publicado en 2012. Aunque quizás no hay que esperar tanto para conocer sus resultados ya que el New York Times ha publicado filtraciones de estudios ya realizados por la EPA y en los que se demuestra el enorme potencial contaminante de la fracturación (12)
España también se ha apuntado a la promesas del fracking y ya se han concedido varios permisos de investigación en todo el estado con el Gobierno Vasco a la cabeza. Tanto es así que el Lehendakari ha viajado a Dallas para visitar dos compañías energéticas. Si la explotación se llevara finalmente a cabo las compañías estadounidenses se quedarían con el 60% de los beneficios y el País Vasco solo con el 40% y un territorio en el que quedaría restringido o excluido cualquier uso posterior de la zona contaminada. Justo lo contrario al más elemental criterio de sostenibilidad.

Guadalupe Grandoso. De Ecologistas en Acciónd e Cantabria y de la Asamblea contra la Fractura Hidráulica. Aparecido en la revista Ecologista nº 71. Puedes bajarte el artículo en pdf desde aquí: La Fracturación Hidráulica: una nueva y peligrosa apuesta para mantener el consumo de combustibles fósiles

NOTAS Y REFERENCIAS
1. Lista de productos químicos utilizados en el proceso de fracturación hidráulica en Pensilvania. Datos obtenidos a partir de la propia industria. Oficina de Protección Medioambiental para la gestión de gas y petróleo.
http://www.dep.state.pa.us/dep/deputate/minres/oilgas/new_forms/marcellu…
Entre estos compuesto hay tóxicos para organismos acuáticos, tóxicos agudos, cancerígenos probados, sospechosos de ser cancerígenos, elementos mutagénicos, y otros con efectos sobre la reproducción.
2. En un sólo pozo se inyectan entre 9 y 29 millones de litros de agua mezclados con de 180 a 580 mil litros de sustancias químicas. Una vez terminada la fracturación se recuperan entre 1’3 a 23 millones de litros de agua altamente contaminada. Teniendo en cuenta que un pozo se agota en menos de 5 años, el mantenimiento de una producción continuada necesita la perforación de miles de pozos. En Texas se han abierto 15.000 nuevos pozos en un periodo de 5 años.
3. “Natural Gas Flowback. How the Texas natural gas boom affects health and safety” Earthwork’s Oil & Gas Accountability Projectaff
4. Stephen G. Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel R. Warner, Robert B. Jackson. “Methane contamination of drinking water accompanying gas-well ddrilling and hydraulic fracturing” Proceedings of National Academy of Sciences, Abril 2011
5. Wolf Eagle Environmental. Sept. 15, 2009. Town of DISH, Texas Ambient Air Monitoring Analysis. http://www.bseec.org/sites/all/pdf/airquality/13.pdf
6. Robert W. Howarth, Rence Santoro, Anthony Ingraffea “Methane and the greenhoyse-gas footprint of natural gas from shale formations” Climatic Change, Marzo 2011
7 Informe de la EIA sobre los recursos mundiales de gas pizarra en 14 regiones fuera de Estados Unidos. http://www.eia.gov/analysis/studies/worldshalegas
8. Informe encargado por la comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo. “Impacts of shale gas and shale oil extraction on the environment and on human health” (Junio, 2011)
http://www.europarl.europa.eu/document/activities/cont/201107/20110715AT…
9 Ley 2011-835, de 13 de julio de 2011, aprobada por la Asamblea Francesa, para la prohibición de exploración y explotación de hidrocarburos líquidos o gaseosos y para derogar los permisos exclusivos de proyectos mediante fracturación hidráulica.
http://www.assemblee-nationale.fr/13/dossiers/interdiction_exploration_e…
10. “ Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts”. The Tyndall Center for Climate Change Research, University of Manchester (Abril 2011)
http://www.tyndall.ac.uk/sites/default/files/tyndall-coop_shale_gas_repo…
11 Instituto Polaco para Asuntos Extranjeros: “Path to Prosperity or Road to Ruin? Shale Gas Under Political Scrutiny” http://www.pism.pl/files/?id_plik=8613
12. http://www.nytimes.com/interactive/2011/02/27/us/natural-gas-documents-1…

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Iniciativa para la devolución de las cartas electorales https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-iniciativa-para-devolucion-cartas-electorales/ Mon, 14 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-iniciativa-para-devolucion-cartas-electorales/ En estos días, todxs vamos a recibir varias cartas por parte de los partidos políticos a la caza y captura de nuestro voto vendiéndonos la moto con sus bondades. ¿¿¿Y si nos dedicamos todxs de manera masiva a devolverles su propaganda electoral (plagada de mentiras)??? ¡¡¡Digámosles de manera activa que NO NOS REPRESENTAN!!!

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En estos días, todxs vamos a recibir varias cartas por parte de los partidos políticos a la caza y captura de nuestro voto vendiéndonos la moto con sus bondades. ¿¿¿Y si nos dedicamos todxs de manera masiva a devolverles su propaganda electoral (plagada de mentiras)??? ¡¡¡Digámosles de manera activa que NO NOS REPRESENTAN!!!

Lo que casi nadie sabe, ni mucho menos hace, es que existe la posibilidad de rechazar estas cartas y devolvérselas a los propios partidos.

Es muy sencillo, una vez recibamos la carta en nuestro buzón, simplemente tenemos que poner:

–    En la parte de adelante poner en el lugar donde va escrita nuestra dirección (anverso) la palabra DEVUELTO bien grande.
–    En la parte de atrás (no viene incluido en estas cartas), escribir a mano el motivo de devolución: RECHAZADA

Depositamos la carta en un buzón u oficina de correos y… ya está, la carta volverá a la sede del partido político que la envió.

Se ha verificado el método con Correos, quienes han confirmado que este es el procedimiento. 

Recordad una cosa: los costos del rechazo los pagan los partidos.

PASALO!!! BOMBARDEEMOSLOS CON SUS PROPIAS ARMAS!!!

¡¡¡ SALUD Y ABSTENCION ACTIVA !!!

 

 

 

 

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El 15-M volverá a acampar en La Porticada https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-15-m-volvera-a-acampar-porticada/ Mon, 14 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-15-m-volvera-a-acampar-porticada/ Nunca se fueron de La Porticada, pero los 'indignados' cántabros volverán a levantar tiendas de campaña este martes en la Plaza Porticada, en una acampada que se completará con distintos foros temáticos y que se prolongará, en principio, hasta el domingo 27 de noviembre.

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Nunca se fueron de La Porticada, pero los ‘indignados’ cántabros volverán a levantar tiendas de campaña este martes en la Plaza Porticada, en una acampada que se completará con distintos foros temáticos y que se prolongará, en principio, hasta el domingo 27 de noviembre.

La decisión ha sido adoptada en la última asamblea del 15M Santander, con la vocación de «recuperar los lugares públicos como espacio social donde la gente pueda encontrarse, expresarse y crear juntxs».  Esta nueva acción, denominada ‘Acampada 2.0’, está convocada a partir de las seis de la tarde, y se está difundiendo sobre todo a trevés de internet, en las redes sociales.

Según han declarado en un comunicado de prensa, esta acampada «continuando con la necesidad de concienciación de la primera, está orientada a  aprender a autogestionarnosponiendo en práctica el apoyo mutuo», «creando desde abajo una política donde todxs participemos»

La iniciativa se complementa, con dos foros de debate, que se celebrará, sucesivamente, este mismo martes, y el jueves, y a ellos se suma, además, una concentración en el Ayuntamiento de Santander, el viernes, convocada conjuntamente con CNT y CGT. La idea es pasar de la «reflexión» a la «acción» ante el temor a la prohibición de este tipo de acciones reivindicativas en espacios públicos. También se pretende recuperar el ritmo de la primera acampada, de mayo, previa a las elecciones autonómicas, junto a la cual se celebraban también asambleas y otro tipo de actividades.

 

Tras las protestas de mayo, las distintas acciones y la instalación de un puesto informativo en la Plaza Porticada al término de la acampada, los ‘indignadxs’ han proseguido con su actividad, a través de distintas vías.

Junto al propio movimiento 15M y las asambleas que se han seguido desarrollando, otros colectivos como Democracia Real Ya (DRY) o Estado del Malestar en Cantabria han desarrollado otro tipo de medidas y colaborado con colectivos sociales y distintas causas, como es el caso del movimiento contra el ‘fracking’ (técnica extractiva de gas, que se ha autorizado en la zona occidental de la comunidad) o el emplazamiento del Centro Botín de las Artes en el muelle de Albareda, en Santander.

No solo en Cantabria

 

Lxs cántabrxs no serán los únicos indignadxs dispuestos a desafiar las prohibiciones de las Juntas Electorales, pues son muchas las ciudades que ya se han sumado a esta iniciativa de reflexión y acción colectiva.

Lxs primerxs en hacerlo y también en ser desalojadxs han sido lxs malagueñxs, a los que la Policía ha echado de la Plaza de la Constitución en la que habían tratado de acampar de nuevo. Tras el desalojo, los indignadxs han anunciado que tienen previsto continuar con sus acciones en la plaza.

Otras de las ciudades que ya han confirmado su participación en la «vigilia» durante la jornada de reflexión son Madrid, Barcelona, Almería, Valladolid, Avilés, Lleida, Guadalajara, Oviedo, Girona, Badajoz y Ciudad Real…

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Luis Picadillo, da la bienvenida a Juan Borono en un acto multitudinario, “…EL CHOPED arrasara el día 20” https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-luis-picadillo-da-bienvenida-a-juan-borono-acto-multitudinario-choped-arrasara-dia-20/ Sun, 06 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-luis-picadillo-da-bienvenida-a-juan-borono-acto-multitudinario-choped-arrasara-dia-20/ Luis Picadillo, da la bienvenida a Juan Borono en un acto multitudinario,

EL CHOPED arrasara el día 20”

Agencia Mofeta.

El pasado 5 de Noviembre tuvo lugar en el Real Palacio Cinco Estrellas de Santander la presentación de la nueva campaña electoral del CHOPED bajo el patrocinio de la Junta Masónica de Empresarios Cantabros (JMEC) y ante la presencia de miles de ilusionados ciudadanos.

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Luis Picadillo, da la bienvenida a Juan Borono en un acto multitudinario,

EL CHOPED arrasara el día 20”

Agencia Mofeta.

El pasado 5 de Noviembre tuvo lugar en el Real Palacio Cinco Estrellas de Santander la presentación de la nueva campaña electoral del CHOPED bajo el patrocinio de la Junta Masónica de Empresarios Cantabros (JMEC) y ante la presencia de miles de ilusionados ciudadanos.

En tan colorido acto, Luis Picadillo, líder regional de CHOrizos Por El Despilfarro, dio la bienvenida a Cantabria al Señor Borono, nueva revelación en las próximas elecciones Generales.

Juan Borono Conunbuenvino, futuro presidente del Gobierno español (actualmente candidato) dio una conferencia magistral impecable titulada: “¿Cómo están ustedes?” a lo que el ferviente público liderado por VaNe gocio Redondo, presidenta del JMEC contesto: “Bieeeeeeen!!!!”

Tras la conferencia fue presentada de manera oficial la campaña electoral para la próxima legislatura. El señor Borono, tras la lectura de su programa reitero: “prometemos y prometemos sin tacañerías, por que ustedes me importan y prometer es gratis” y se despidió de su publico con un “Relájense y Voten, de lo demás me encargo yo!” .

“Un nuevo año”, anunció el Señor Borono, “nuestra campaña estará centrada en la calle, cerca de la gente”, de manera, que estén atentos ya que quizás tengan la suerte de encontrárselo en su barrio o pueblo. Y si se han portado bien este año y no han dado mucha guerra se podrán sentar en sus rodillas y pedirle su deseo para esta nueva legistaltura.

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La Europa indígena: en busca de la lengua aborigen. Siguiendo el rastro del Euskera. https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/opinion/opinion-europa-indigena-busca-lengua-aborigen-siguiendo-rastro-euskera/ Fri, 04 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/opinion-europa-indigena-busca-lengua-aborigen-siguiendo-rastro-euskera/ Extracto de "La senda aborigen. Una re-visión de la prehistoria", de Guillermo Piquero.http://www.tartessos.info
En busca de la lengua aborigen. Siguiendo el rastro del euskera

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Extracto de «La senda aborigen. Una re-visión de la prehistoria», de Guillermo Piquero.http://www.tartessos.info
En busca de la lengua aborigen. Siguiendo el rastro del euskera
“El euskera es una reliquia de las antiguas lenguas de Europa occidental, no sólo prerrománica, sino pre-indoeuropea. Es la única lengua autóctona que ha podido superar las invasiones e influjos culturales de los últimos 3000 años. Los vascos han demostrado una gran capacidad para integrar esos influjos sin perder su personalidad cultural. Constituyen, de hecho, la gran excepción de las leyes de la historia política y cultural de Europa.»
Marija Gimbutas, “Civilization of the Goddess”.

Capitulo I

La antiquísima comunidad Cantábrico-Pirenaica
“Presumiblemente, los europeos sólo pudieron sobrevivir al frio glacial refugiándose en las zonas donde el clima era algo más benigno; de ellas, las dos más notables estaban una en Ucrania y otra en el sudoeste europeo. Como hemos mostrado una parte considerable de los grupos que volvieron a poblar el oeste y norte del continente después de la glaciación (según la datación genética, hace unos 10.000-15000 años) procedían del sudoeste de Europa, pues los vascos y el resto de los europeos se diferencian geneticamente en solo un 25%”
Elisabeth Hamel y Peter Foster. “American scientfic”
1) LOS ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS, GENÉTICOS Y ARQUEOLÓGICOS “CLAMAN A VOCES”
“No por azar ni por casualidad, el foco desde el cual se produce la proyección del lenguaje humano, coincide puntualmente con la región en que se gesta el arte paleolítico y la arquitectura megalítica. O, lo que es lo mismo, las primeras manifestaciones culturales de la humanidad “
Rivero-meneses
La edición española de la revista norteamericana Scientific American (Investigación y ciencia), en su numero de Enero del 2003 publicaba un artículo firmado por Elisabeth Hamel (especialista en pre-historia y protohistoria) y Peter Foster (Doctor en biología y profesor de la Universidad de Cambridge) bajo el título: “Tres cuartos de nuestros genes proceden de los protovascos” (este estudio es una parte de los dos que componen “La lengua originaria de los europeos prehistóricos”). En dicho artículo afirman: “Tres cuartos de los europeos proceden, por vía matrilineal, de una población europea del periodo preglacial y están estrechamente emparentados con los vascos. Muchas líneas genéticas se expandieron después de la glaciación, desde el sudoeste europeo hacia el norte y el este”.
También la revista “Proceedings” del mes de marzo del 2001 afirmaba: “Expertos británicos y norteamericanos han determinado que el cromosoma Y de los primeros Galeses e Irlandeses, es idéntico al de los baskos”.
Todas estas conclusiones, que para much@s resultarán sorprendentes y para otr@s much@s estrambóticas, son las mismas a las que llegó hace veinte años Jorge Mª Rivero- Meneses. La diferencia estriba en que él llegó a esas conclusiones a través de un complejo estudio multidisciplinar, en el que la lingüística comparada actuaba como eje vertebrador de otras muchas ciencias, mientras que ahora se ha llegado a ese mismo resultado descifrándolo a través de la biología molecular. Y otra diferencia importante radica en que desde entonces se le condenó al ostracismo y al descrédito científico, mientras que a Hamel y a Foster se les puede leer en “prestigiosas revistas científicas”.
A este respecto, y en un artículo del periódico cántabro “Alerta”, del 2 de febrero del 2003, Rivero-Meneses comentaba:
“La revista “Investigación y ciencia”, edición española de “Scientific American”, en su número correspondiente al mes de Enero, ha reproducido el artículo (publicado previamente en Estados Unidos, Canadá y la mayoría de los países europeos) en el que se da cuenta de los estudios genéticos y filológicos que establecen que Europa tuvo su cuna en el Norte de España, habiéndose proyectado inicialmente por ambas vertientes de los Pirineos. Varias regiones españolas se ven, pues, directamente implicadas en esta revolucionaria tesis que supone la rotunda confirmación de las que, en este mismo sentido, vengo defendiendo desde el año 1984 y que he desarrollado hasta la fecha en ochenta libros y en más de medio millar de artículos periodísticos. Asturias, Cantabria, Euskadi, el norte de Castilla y León y de Navarra, prolongándose por el Oeste hasta Galicia e incluyendo por el este a Aragón y a Cataluña (junto con todas las regiones del Sur de Francia) se convierten así, en la matriz de Europa y de cuantos pueblos pueblan este continente”
Si comparamos ambos estudios, vemos que existe una diferencia entre las tesis de Meneses y las de Hamel-Foster, mientras que el primero sitúa la matriz de la repoblación humana Paleolítica de Europa en una cultura común cantábrico-pirenaica, los segundos hablan de “vascones”.

Sobre esta diferencia Rivero-Meneses afirma en el diario “Alerta” del 5 de enero del 2003: “Ha querido el azar que la publicación de ese descubrimiento se produzca un mes después de que yo presentase a la UNESCO, como base de mi propuesta, el libro titulado: “La región Cantábrica-Pirenáica, cuna del lenguaje humano”. En efecto, apoyándome en pruebas arqueológicas y en mis propias investigaciones, vengo defendiendo que la cuna del lenguaje y la civilización se encuentra en el Norte de España y en el Sur del Pirineo, siendo la mayor evidencia de ello el hecho de que la región Cantábrico-Pirenaica se concentren los más antiguos, notables y numerosos yacimientos de pintura rupestre de todo el planeta. Este hecho ha determinado la reciente constitución en el sur de Francia de la asociación “Le berceau du langage” (la cuna del lenguaje), nacida para respaldar y difundir mis investigaciones.
Origen y expansión del arte prehistórico. 
Mapa extraído de “Euskal Zibilizazioa”. Alfontso Martínez Lizarduikoa.
He debido sufrir casi veinte años de ostracismo por defender la tesis del origen cantábrico de toda la población del continente europeo, probada ahora a través de los estudios de biología molecular. Este descubrimiento crucial (calco y refrendo del efectuado por mi hace dos décadas) acaba de publicarse en la revista “Pour la Science”, edición francesa de la estadounidense Scientific American. En ese reportaje se difunden los resultados de sendas investigaciones genética y filológica llevadas a cabo por científicos europeos, de las que se desprende la trascendental conclusión de que la mayoría de los pobladores del continente europeo proceden del Norte de España. Más concretamente del País Basko, aunque no debe concederse mayor importancia a este dato, dado el total desconocimiento que los investigadores de todo el mundo tienen respecto a la extensión de la antigua Baskonia=Bizkaya=Kantabria=Asturia que se extendía desde el Hebro hasta el Cantábrico y desde los Picos de Europa hasta el Pirineo.
A partir de las conclusiones que se desprenden de mis estudios de filología comparada, complementados con investigaciones paralelas en los campos de la arqueología, la historiografía, la etnología, la antropología y la mitología, ya en el año 1984 llegué a conclusiones idénticas e incluso más precisas que las obtenidas ahora por los investigadores europeos autores del estudio que acaba de ver la luz en Francia y Estados Unidos.
Porque, como acabo de decir, estos investigadores desconocen que el foco de irradiación cantábrico desde el que se produjo el poblamiento de Europa en el decurso del último periodo glaciar, no estaba centrado exclusivamente en el País Basko sino que incluía a Cantabria, Asturias, Nabarra y todas las comarcas septentrionales de Castilla y León, con prolongaciones en ambas vertientes de los Pirineos”
Y no se queda hay la cosa. Según un reciente estudio, gran parte de los indígenas “americanos” también podrían descender de esta antigua comunidad Cantábrico-Pirenaica.
Leamos lo que R. Martínez de Rituerto escribió en el año 2000 en las páginas del periódico El País:
“Colón partió de España para descubrir América en 1492, pero no fue el primer vecino de la Península Ibérica en pisar aquel continente. Los primeros habitantes de América, culturalmente emparentados con los que pintaron las cuevas de Altamira, llegaron al otro lado del Atlántico hace unos 20.000 años, según el paleoantropólogo Dennis Stanfórd, director del Departamento de Antropología del Museo de Historia Natural de Washington.
Stanford presentó ayer (7-4-2000) su tesis de que los americanos tienen tatarabuelos ibéricos, en un congreso celebrado en Filadelfia por la Sociedad Americana de Arqueología.
«Venían de la Península Ibérica, no de Siberia «, dice.
Standford ha dedicado su vida de investigador a buscar a los primeros americanos. La tesis convencional señala que los cazadores de mamuts llegaron hace unos 14.000 a América desde Asia, cruzando sobre los hielos del estrecho de Bering para extenderse, con el paso de los milenios, por todo el continente. El que se tiene como el yacimiento arqueológico más antiguo de Estados Unidos se halla en Clovis (Nuevo México), en el suroeste del país, y siempre se ha trabajado en él pensando que, fue un asentamiento de aquellos viajeros asiáticos. Pero si sus ocupantes procedían de Siberia, en Asia debería quedar algún tipo de vínculo Los restos de Clovis, imposibles de relacionar con Asia, son a ojos de Stanford indistinguibles de los del período Solutrense que, en su momento más brillante, produjo los grabados incisos y el centenar de pinturas de bisontes, caballos, jabalíes y ciervos de Altamira. Lo que ayer defendió, Stanford es que los cazadores de Clovis derivan de Cactus Hill, donde se han hallado útiles y puntas que son otro calco del Solutrense ibérico, y que esos colonos de Cactus Hill, los primeros americanos, procedían de la Península Ibérica, convertida entonces en un refugio de los europeos que sufrieron la última glaciación.
«Sólo existe una cultura que era capaz de fabricar esas piezas bien pulidas con una tecnología similar: la Solutreuse», señala Standford. Esta cultura fue intensamente explotada por Cromagnones que habitaron la Península Ibérica hace 18.000 años. En las últimas décadas, los científicos han descubierto en numerosos yacimientos de la Península Ibérica, muestras de esta cultura. Puntas de lanza similares a las norteamericanas de la cultura Clovis, han sido encontradas en cuevas de Cantabria, Andalucía y una amplia zona del litoral mediterráneo.»
Al margen de las similitudes tecnológicas, Dennis Stanford sostiene que los recientes hallazgos de fósiles humanos en Alaska y en el estado de Washington sugieren que los colonizadores del continente americano proceden de las poblaciones del suroeste de Europa que, paralelamente, también emigraron hacia las áreas más septentrionales de Asia.
El paleoantropólogo de la “Smithsonian Institution” está convencido de que los cazadores y pescadores ibéricos emigraron hacia el norte y el oeste siguiendo el borde de los hielos y que cuando no avanzaban a pie, lo hacían en barca.

El científico del Instituto Smithsonian apunta que las poblaciones ibéricas con tecnología solutrense podrían haber tenido los mismos conocimientos de navegación que los actuales nativos del Círculo Polar. De esta forma, apunta que fueron capaces de navegar hasta América, en embarcaciones fabricadas con pieles de animales, aprovechando una meteorología favorable y las fuertes corrientes. «Estos antecesores de los españoles podrían haber cruzado el Atlántico en sólo tres semanas».
El quechua, hablado hoy en Perú y Bolivia, tiene más de un centenar de usos gramaticales que aparecen en el euskera. Por ejemplo: el infinitivo de ambas lenguas se forma con el sonido TU.
Algunos datos:

  • Los restos arqueológicos que muestran una población estable de individuos a lo largo de decenas de miles de años son un claro indicativo de la antigüedad de dichos pueblos montañeses.
  • La denominada Cornisa Cantábrica posee una de las mayores concentraciones de cuevas (sólo Cantabria tiene censadas 9.000) de Europa (dato muy importante, pues la cuevas constituían un gran refugio durante la glaciación).
  • El yacimiento arqueológico más importante del mundo se halla en Atapuerca (Burgos): restos de homínidos de hace casi un millón de años.
  • En esta zona norte también se encuentran algunas de las obras más representativas del arte prehistórico mundial (Altamira es considerada la más importante muestra de arte prehistórico universal). Además, si se fuera preciso históricamente, el periodo conocido como “Magdaleniense” debería pasarse a denominar “Altameriense” (denominación desechada por los más de veinte años de injusto descrédito que sufrió Marcelino Sanz de Sautuola al afirmar en el Congreso de Prehistoria de Lisboa de 1880 que las pinturas pertenecían al periodo glaciar).

Sobre las cuevas de Altamira, Manuel Pereda de la Reguera nos comenta:
“Las pinturas de Altamira nos ofrecen la cima del arte prehistórico. El hecho de que en la zona cantábrica se alcanzara la meta cumbrera en la evolución del arte prehistórico, es también de trascendental importancia. Que son las obras cimeras de este arte nos lo confirman Breuil y Obermaier diciendo que “casi todos los problemas que se plantean en un arte que ha alcanzado su punto culminante han sido resueltos en la pintura de Altamira”.
Pero aún más ampliamente claro, es el profesor Pericot (“Sobre el arte rupestre Cantábrico”) que dice:
“Por rara fortuna, la primera revelación del arte prehistórico cuaternario ha sido y continua siendo la más portentosa, ni en belleza ni en antigüedad nada ha podido desbancar al arte Cantábrico. Con Altamira la pintura alcanzó una cima que no puede ser ya superada, sino sólo ampliada con temas y maneras distintas. Ella representa siempre la madurez genial de un arte primitivo, pero ya perfecto y constituye la prueba más decisiva de que quienes la pintaron poseían una mentalidad semejante a la nuestra, una inteligencia extraordinaria; en una palabra, la chispa divina que hace al hombre un ser que escapa a las ataduras de la materia”. […]
2) RASTROS DEL EUSKERA EN EUROPA OCCIDENTAL
Derrumbando el mito del latín.
“Y es que, aceptando como un dogma sustentado exclusivamente en el testimonio de los Doctores de la Iglesia, nadie se ha tomado la molestia de investigar, científicamente, si tenía o no tenía algún fundamento la supuesta maternidad del latín sobre las lenguas del Occidente de Europa. Nadie lo ha investigado pero hay que reconocer en honor a la verdad que han sido varios los autores franceses y españoles de los siglos precedentes, ilustrísimos y notables todos ellos, que han defendido la misma conclusión a la que yo llegara antes de tener conocimiento de su existencia: la lengua latina fue estrictamente una lengua literaria y eclesiástica, que jamás se ha hablado en país alguno, incluida la misma Italia. No es pues, lengua madre sino, simplemente, hermana. Y hermana pequeña además”
Rivero-Meneses

Capítulo II

Siguiendo el rastro del euskera por la península ibérica.
“Creemos, no obstante, que la lengua que hablaba el primitivo pueblo cántabro, tenía mucho de común con la de los demás pueblos de la costa cantábrica, y aún del resto de España, y que ésta se ha conservado, por sus circunstancias históricas, solamente en los territorios que constituyen las provincias Vascongadas. Esta es, a nuestro juicio, la única razón de que encontremos en Cantabria voces, principalmente topónimos, restos indudables de la primitiva lengua, que hoy identificamos con otros del idioma que, por la zona de supervivencia, denominamos vascuence.(…) En nuestra península y más concretamente en la costa cantábrica a que nos referimos, no podía existir en una misma época una lengua diferente en cada región, aunque éstas tuvieran diferencias dialectales como ocurre hoy con el vascuence actual, en el que son más de una veintena las variantes dialectales que se conocen correspondiendo a diferentes zonas de su territorio.”
Manuel Pereda de la Reguera. “Cantabría raíz de España”
Esta hipótesis que vamos a intentar demostrar no es nueva, sino poco conocida o más bien “despreciada”. Nosotros simplemente la retomamos y le añadimos nuevos datos.
Comencemos con un pequeño repaso histórico a través de las palabras que el santanderino Manuel Pereda de la Reguera dejó impresas en su libro “Cantabria raíz de España”:
“El que la lengua que hoy denominamos vascuence fuera general en la España primitiva ha sido sostenido, con mayor o menor fundamento y propósito, por muy diferentes historiadores de anteriores épocas. Entre ellos pudiéramos citar a Garibay y Zamalloa, que en su “Dialogo de las lenguas” decía, que son muchos los que creen que “la lengua que usan hoy los vizcaínos es la antigua España”: Josefo Escalifero dice: “En las lenguas de Europa”, que se usaba en estas regiones antes de la romanización. Beuter, en “La crónica Aragonesa”, Marineo Siliciano, en “La historia del antiguo lenguaje”, o Francisco Javier de la Fuente, en “La España primitiva”, dicen también que esta lengua fue la primitiva de España. Igualmente, Peralta Barnuevo en la “Historia de España” insiste en que “no puede dudarse que fue la primitiva y universal lengua de España”, lo que también afirma en análogos términos el P. Moret en sus “Investigaciones históricas” y en “Anales de Navarra”. Del mismo modo lo afirman Pedro Salazar de Mendoza y Rodrigo Méndez Silva en su “Población de españa”, y los vascongados Andres de poza, en “La antigua lengua poblaciones de España” (1585). Baltasar de Echave y Antonio Navarro de Larrategui, en su “Epítome de los Señores de Vizcaya”, impreso en Turin en 1620, y el padre Mariana en su “Historia General de España” o en la “Inquiridión de los tiempos”, de Fray Alonso de Venero”.
Incluimos a continuación dos estudios recientes que abonan estas tesis. Uno referente al lenguaje ibérico-tartésico y otro que trata de descubrir la multitud de raíces euskerikas que posee el castellano.
1) EL DESCIFRAMIENTO DEL IBÉRICO-TARTÉSICO
Extractos de “El Origen de los vascos y otros pueblos mediterráneos” Antonio Arnaiz y Jorge Alonso
“Desde hacía muchos siglos eran conocidas en la Península Ibérica y Francia una serie de inscripciones misteriosas que recibían el nombre de «ibéricas» por considerarse pertenecientes a este pueblo prerromano; con posterioridad se descubrieron otros textos redactados en un alfabeto distinto, al que se denominó meridional o «tartésico». La contribución de diversos filólogos, fundamentalmente la de Gómez-Moreno (25), supondría el conocimiento de los valores fonéticos de aquellos signos. Un importante paso para averiguar el contenido de una lengua sobre la que se habían adelantado varias hipótesis.
Para la mayoría de los investigadores, el «ibero» y el «tartesso» eran idiomas distintos. El «ibero» podría traer sus raíces del Cáucaso, África, Armenia, etc. El «tarteso» se consideraba un habla emparentada con las indoeuropeas, posiblemente al jónico o al tirseno. Jorge Alonso se interesó desde muy joven por la cultura tartéssica, y muy especialmente después de su estancia en la Base Naval de Rota, donde examinó diferentes restos tartéssicos, y dedicó no pocos esfuerzos al estudio de esta civilización. Asimismo, en los múltiples viajes al norte de África, convencido del parentesco del ibero y el bereber, se decidió a centrarse en el «vasco- iberismo». La vieja hipótesis para el desciframiento del ibero mediante el idioma euskera, que no se encontraba ya en su mejor momento, pues el grueso de los especialistas sin avance alguno la consideraban un instrumento trasnochado. Habían sido muchos los investigadores que no lograron encontrar las conexiones entre ambas lenguas, y consecuentemente la ciencia filológica acabaría desviándose por otros derroteros menos lógicos. Trabajando desde el «vasco-iberisino» durante cierto tiempo, la interpretación de diversas frases funerarias daría las claves necesarias para penetrar en el fascinante mundo de los iberos y los tartessos (…) Durante varios años Jorge Alonso recorrió la mayor parte de los poblados ibéricos y tartéssicos, recogiendo la información escrita que se guardaba en bibliotecas y museos, y familiarizándose con los restos materiales de estas culturas. Así se obtuvo el imprescindible flujo de inscripciones para cualquier trabajo en este campo, consiguiendo superar las pequeñas dificultades que siempre presenta el manejo de los alfabetos antiguos, con proliferación de caracteres con el mismo valor fonético. Asimismo, se recopiló el máximo de literatura sobre los desciframientos de idiomas en los últimos años «hitita» y «Lineal B», reflexionando detenidamente sobre la eficacia de métodos como el criptográfico y combinatorio. Finalmente, Jorge Alonso enfocó sus esfuerzos en la búsqueda de una metodología que permitiese entrar en la fortaleza ibérica. Y después de no pocos ensayos y dudas, centró su estudio en las frases funerarias, con la esperanza de que se dieran las condiciones que había observado en la epigrafía de las tumbas etruscas, que contienen casi siempre las mismas palabras, y son muy reiterativas en las expresiones. Un ejemplo de lo que ocurre en nuestros propios cementerios, donde las dedicatorias son muy semejantes en sus referencias y redacción. Trataba así de sortear una de las principales dificultades que ofrecían los escritos ibérico-tartéssicos: la separación de vocablos, que enmascara el comienzo y final de las palabras. Más tarde harían acto de presencia otros inconvenientes no previstos, como que algunas consonantes conllevaban vocales que no se escriben o que los escribas redactaban de oído. Del gran número de textos, que se suponían funerarios a priori, se eligieron una quincena, donde a simple vista se adivinaban varias palabras semejantes.
La Escritura ibérica. La transcripción al alfabeto latino de varias donde aparecen los vocablos «BALCE» y «ATIN» es la siguiente:
 

  • BALCEATIN
  • BALCEATINTAE
  • BALCEKALDUR
  • ATINBELAUR
  • BALCEATINOE
  • BALCEATINISBETARTICEREBANEN

No resultó especialmente difícil identificar en euskera los vocablos BALCE y ATIN que se repetían en las frases. BALCE (ibe) la comparé con BAL (vas) = «charca de agua», pero relacionado además con «BALTZ» (vas) =»negrura». Tampoco la segunda, en su raíz ATE (vas) =»Puerta», «Salida», que en este caso se hallaba declinada ATE-AN (vas) =»En la puerta». Algo más de tiempo llevó descubrir que ATEAN era uno de los nombres que usaban los pueblos hispanos prerromanos para denominar la «sepultura».
Según se desprende de los ahora numerosos textos descifrados, las gentes ibéricas creían que su espíritu, al depositarse el cadáver en la tumba, viajaba por el mundo subterráneo hacia un lugar más allá del «río de fuego», donde encontraba cierta morada junto a sus antepasados. De ahí que la sepultura era la «puerta» por donde iniciaba el viaje hacia su destino final. Poco a poco se reconocieron entre los distintos epígrafes otras equivalencias del léxico euskera, así como verbos, pronombres, artículos, numerales, que confirmaban la hipótesis del parentesco vasco-ibérico. Según se disponía de vocabulario seguro, es decir, perfectamente probado en diferentes textos, se acometían párrafos más amplios y más complejos. La interpretación de las frases arriba indicadas queda de esta manera:
(…) Uno de los momentos más significativos del proceso de desciframiento fue la interpretación de una pequeña frase de la lista de Hubner, en su “Monumento Linguas Ibérica”.
Sorprendentemente se trataba de una pequeña “Piedra de Roseta” que había pasado inadvertida para los investigadores, no obstante de haber sido publicada en el siglo pasado. La primera parte de este epígrafe funerario estaba redactada en latín, y encabezaba una frase bilingüe en una lápida funeraria que dice así:

  • HEIC. EST. SIT (latín)
  • ARE. TACE. CE(NN) SAKARILN (ibero)

(…) La escritura «tartéssica», considerada durante muchos años distinta de la ibérica, constituye otra de las sorpresas del desciframiento. Al igual que con el alfabeto levantino, Gómez-Moreno (25) determino el valor fonético de los caracteres de estas inscripciones meridionales tartéssicas, semejantes pero diferentes a las ibéricas utilizadas en la franja mediterránea. Muchos de sus textos, redactados una línea en una dirección y la siguiente en la contraria, aparecían en el sur de Portugal, y casi siempre en lápidas sepulcrales; pero también se conocían epígrafes procedentes de Andalucía y plomos en comarcas mucho más al Este, en Castilla-La Mancha y Valencia. El historiador A. Schulten, estudioso de la civilización tartéssica, identificó estas inscripciones con el tirseno, una variedad de la lengua griega. Se basó en la identidad entre la frase tartéssica «NARONABAGEON», repetida en el ritual religioso meridional, y la frase «ZARONAI», que se leían ambas con facilidad en una losa de la isla de Lemnos, en el Egeo. El investigador alemán, que discrepaba de la interpretación de los lingüistas hispanos, leía mal el abecedario de las estelas portuguesas. Y la pretendida relación filológica carecía de fundamento. Sí tienen absoluta correspondencia con el euskera con el significado de «EN ESTE LUGAR (SE) CONCEDE BUENA ACOGIDA» o «LA VOLUNTAD DEL CIELO», y está dentro del léxico funerario ibérico. Llave que ha servido igualmente para abrir la caja de los secretos lingüísticos de la lengua que habló el famoso imperio de Tartessos.
Como en el caso levantino, las hipótesis sobre la personalidad de aquellos textos estaban equivocadas. Hoy se puede asegurar que, frente a todo pronóstico, esta lengua no es indogermánica, y se encuentra también emparentada con el vascuence. De acuerdo con el método seguido anteriormente, se tradujeron las diminutas inscripciones grabadas en los ajuares funerarios. He aquí algunos ejemplos:
(…) De acuerdo con el progreso en el desciframiento de la lengua ibérico-tartéssica, se fue confeccionando un diccionario que ha servido de ayuda durante todo el proceso de traducción, que ha durado varios años. (…) El número de inscripciones contabilizadas en la actualidad supera el medio millar, aunque muchas de ellas están en mal estado, mutiladas, o son básicamente iguales, por su contenido, a otros textos. Su procedencia se distribuye por las provincias andaluzas, Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia, Aragón, Cataluña, Navarra, etc. Pero también las hay en algunos departamentos de Francia, Portugal, Italia y el norte de África. Grabados en plomos, bronces, cerámica y piedra, pueden datarse desde los siglos m-v a. de Cristo hasta nuestra era, pues varias vasijas de Tarragona mencionan a los cristianos. Sin duda alguna, el idioma ibérico particularmente se mantuvo vivo hasta bien entrada la civilización de Roma en la mayor parte de la Península. Milagrosamente, el habla euskera, del mismo tronco que el ibérico-tartésico, conseguiría sobrevivir al amparo de los bosques, las montañas y las regiones alejadas de las principales calzadas. Un fenómeno lingüístico de los más increíbles que haya conocido la humanidad, pues este idioma puede acreditar, con los testimonios históricos de Estrabón, ocho milenios de existencia. Con él han cobrado sentido los cientos de documentos redactados en bronces, lápidas, plomos y cerámica,que aportan multitud de noticias de la Iberia prerromana. Pero no es menos importante que gracias a ese tesoro filológico se podrán descifrar otras lenguas consideradas como muertas: el etrusco, osco, minoico, en muy breve plazo. Y todo ello sin apartarse una línea del «hecho científico», pues el parentesco de los descendientes de la cultura neolítica sahariana se conserva aún lo suficientemente próximo como para jugar el papel de un posible texto bilingüe. Una opinión que ya ha probado reiteradamente su eficacia, con doscientas traducciones susceptibles de comprobarse de principio a fin, por lo que merecen la consideración de argumento válido.” Antonio Arnaiz y Jorge Alonso.
2) LA CULTURA IBERO EUSKÉRIKA
Reproducimos a continuación la introducción que Francisco Berlanga García hace a su libro “Apellidos Iberoeuskericos” así como la interpretación que hace del apellido “Aguirre”, como ejemplo de su sencillo método de trabajo.
“Normalmente se confunden los apellidos euskéricos con apellidos vascos. Apellidos vascos son apellidos que abundan en Vascongadas, y que hace unos 150 años, por ejemplo, en su mayoría eran euskéricos. Apellidos euskericos son aquellos apellidos formados por palabras del idioma euskera. Estos apellidos están por toda España. A veces muy camuflados.
En España llevamos más de 2.000 años de antiiberismo, con una adoración a lo latino casi enfermiza, por ello resulta muy difícil comunicarnos con otras personas, especialmente de mente latina, cuando hablamos de lo ibérico o de lo euskérico, o como en este caso de apellidos iberoeuskericos. Lo de íbero es porque estos apellidos se dan en la península ibérica, y lo de euskéricos, porque el idioma en que estos apellidos tienen sentido o significado es en el idioma euskera.
Una vez fuimos a San Millán de la Cogolla, y leímos en un libro que se desconocía el significado de la palabra Rioja. Por otra parte Rio Oja es un rio de esta comarca a la que da nombre.
A nosotros nos resultó muy fácil deducir el significado de Rioja, o mejor Rio Oja y creemos que lo puede resolver cualquier niño de la escuela si su mente no está deformada por falsas ideas que toma como ciertas y seguras. La dificultad la hemos creado nosotros con la afición a los mitos. Así en el mundo del significado de las palabras fue un mito San Isidoro de Sevilla. En tiempos modernos el mito fue Menéndez Pidal y recientemente lo fueron Tovar y Michelena entre otro. Como tales mitos que son, resultan infalibles, por lo tanto hay que acatar lo que dijeron. Así dijeron que los valencianos y por ahí eran iberos, que los gallegos eran celtas (San Isidoro pensaba eran de origen griego), los asturianos ligures, unos andaluces eran tartessos, otros andaluces, portugueses, extremeños, los catalanes fenicios o griegos, los vascos llegaron en una nube de nadie sabe donde. Pero si había dos cosas claras: ni los vascos son iberos, ni el idioma euskera es ibero.
Nosotros, que no sabemos ni de euskera ni de latín, ni de estas cosas no entendemos nada de este lio, pero como buen ibero que somos, tenemos fe ciega en nuestros mitos y en su sabiduría. Si ellos dicen que el idioma euskera no es ibero y que los vascos no son iberos, pues no son iberos. Si nosotros no entendemos nada de esta mezcla extraña es por nuestra ignorancia; además sin saber latín no tenemos derecho a pensar.
Con este lio estaba nuestro cerebro, cuando cayó en nuestras manos un papel que escribió un científico alemán, se llamaba algo así como Heisenberg. Fue premio Nobel de Física. En aquel papel leímos lo siguiente: cuando leas o escuches algo que no entiendas puede ser por una de estas dos cosas: a) “que sea mentira” o b) “que la persona que lo cuenta no lo entienda”.
Esto echó por tierra todo nuestro andamiaje sobre los mitos. Es decir: fuera la infalibilidad de los mitos aunque sean muy sabios. Desde entonces hemos tomado como un principio básico que la verdad siempre es sencilla.
Fue por esto por lo que compramos un diccionario de Azkue, pues resultaba sencillo entender que era un gran trabajo y además honrado. En él leímos que en euskera para decir frío se usa la palabra otz y para el frío la palabra otza. Si bien como en lenguaje romance no está la grafía tz, sonido parecido al de la ch, frio se había escrito: oz, oiz, hoz, hoiz, fos, foz, foiz, ox, jos, joz y el frío se había escrito: osa, oza, ozza, ocha, oja, oya, olla, uecha, huecha, entre otras formas. (el lector deberá recordar que estos detalles están escritos).
De esta manera tan sencilla Rio Oja o Rio Otza significa El río frío. Resultado por otra parte muy correcto para dar nombre a un río, pues hay lugares que en romance se llaman Rio Frío y El Río Frío.
Si no fuera pedir demasiado al lector le diríamos que en palabras euskéricas que empiezan por i, como ibar-vega, ibai o ibei-río, iturri-fuente, en composición, palabras un poco largas, suelen perder la i inicial. Así Barosa, pueblo de La Coruña, significa La vega Fría. El apellido euskérico Baroja también significa La Vega Fría. Conocemos el pueblo llamado Baroja en la provincia de Alava y está en una vega.
En la provincia de León, sobre el año 881, Ranulfo habló con Ordoño en el valle del rivo ozza, El Río Frío. ¡Sí! El científico alemán tenía razón la verdad siempre es sencilla.
Estimado lector, cuando leas esto, sigue el consejo y desconfía y no estimes lo que no entiendes, pues será mentira o quién te lo cuenta no lo entiende.
No demostramos el significado de los apellidos que vamos a enumerar a continuación. Unicamente lo haremos de algunos apellidos corrientes como García o Aguirre, por ejemplo. Los apellidos que vamos a traducir al castellano son palabras sacadas de nuestra original CULTURA IBEROEUSKÉRIKA, que es donde intentamos dar explicación a estas cuestiones. Este original está sin publicar, pues nuestra economía no lo permite. A los organismos oficiales de Madrid, cuando oyen la palabra euskera les da un telele. Si es académico es incluso grave. A los vascos también les da un telele, si bien es por la palabra España. Algún académico, nos han dicho, que hasta se ha puesto verzoso, si bien pensamos que querrán decir verdoso.
La mayoría de estos apellidos los hemos tomado de las guías telefónicas de Vizcaya y de Cantabría. Otros apellidos los hemos oído en la radio o televisión o leído en la prensa. No mencionamos ni los apellidos romances ni los apellidos euskerikos que su solución es inmediata. Si lo hacemos con algunos apellidos euskerikos que pensamos no han sido correctamente interpretados, como ocurre con el apellido Aguirre”.
AGUIRRE-AGARRE-AGUERRE-AKERRE-AKELARRE
“Ya habíamos observado en otros capítulos que la silaba la es muy poco estable y puede perderse en palabras de tres o más sílabas. Así los 20 pueblos españoles llamados San Payo son equivalentes a los 30 pueblos llamados San Pelayo, pero no se nos había ocurrido relacionar este hecho con la sílaba la de Akelarre. La solución llegó en un momento triste y sin ninguna relación aparente. Fue cuando la explosión de gas en una escuela de Ortuella, Vizcaya. Oímos decir que estaba cerca de Repega. No entendimos bien y tuvimos que preguntar de nuevo y con dudas escuchamos Repelga. Notamos que casi nadie decía Repélaga. La mayoría decían Repelga y algunos Repega, si bien no eran conscientes de su abreviatura, ya que todos entendían Repélaga, pues al insistir en que repitieran lo hacían bien. No podemos saber por qué mecanismos del cerebro, se nos ocurrió pensar que Akelarre podía pasar a Akarre y perder la sílaba la. Por ello volvimos a buscar más ejemplos.
Encontramos que en Cantabria está el pueblo llamado Solórzano, palabra de 9 letras, y en la provincia de Logroño el pueblo llamado Sorzano, de 7 letras, luego se trata de la misma palabra. Cuando decíamos que Repélaga, en Vizcaya se pasa a Repega, podía ser un razonamiento subjetivo nuestro, de nuestro mal oido y que estuvieramos equivocados.
Pero cuando vemos escrito Solórzano y Sorzano, podemos aplicar el criterio matemático de probabilidad y con ello llegar a la objetividad que confirma que efectivamente, la letra l en palabras de 3 o más sílabas y sus formas la, le, li, lo, lu, podían perderse con facilidad.
Buscamos más palabras y encontramos decenas de pueblos llamados Santa Comba y otros llamados Santa Colomba.
Incluso en el poema Del Mío Cid, figura el apellido Bélez que pasa a Felex-Felez-Feliz y Fiz. También en castellano, y en la provincia de León está la fuente de Peña Corada y en cambio en Asturias está Peña Colorada.
Con todos estos precedentes podemos estar seguros, de que Akelarre se puede pasar a Akerre o Akarre. Por supuesto nosotros ya habíamos gastado muchas horas pensando en el significado de la palabra Aguirre-Aguerre-Agarre, de las tres formas hay apellidos. Tal vez sea el apellido más característico de los vascos. Además es un apellido con origen en decenas de pueblos de Euskadi.
En los libros que manejamos no encontramos el significado de esta importantísima palabra, lo cual nos pareció realmente extraño, que el apellido más extendido tuviera su significado oculto.
Ya se nos había ocurrido pensar, que tal vez Aguirre no fuera una palabra geográfica, sino una palabra de tipo cultural, por lo que al pasar el tiempo de una cultura, la palabra se simplificó y perdió el significado.
¿Cuál podría ser aquella palabra cultural tan importante en épocas remotas, que no dejar ningún vestigio?. Pensamos en algo parecido a la escuela o la iglesia, edificios, que no son nombres geográficos pero que los hay en todas partes. También pensamos en un lugar donde se reunieran los jóvenes o donde se celebrara algo especial.
Las palabras Aguerralde y Aguerrondo nos indican de manera clarísima, que Aguerre no es palabra abstracta, sino una palabra concreta, bien determinada, muy conocida por todos y muy extendida, pue los sufijos –alde y –ondo que significan al lado de o cerca de van siempre unidos a palabras muy conocidas y concretas. Así de ibai que significa río se forman ibaiondo e ibaialde, que indican junto al río. De Eliza, iglesia obtenemos Elizondo y Elizalde, al lado de la iglesía o junto a la iglesia.
Buscamos en el diccionario de Azkue, palabras que empezaran por agar-aguer-aguir, el resultado fue negativo. Como el euskera intercambia las sílabas gar-guer-guir por karker-kir, buscamos de nuevo palabras que empezaran por Aker-akar-akir y encontramos que akar significa “chivo” en algunos lugares y aker significa macho cabrío en alto navarro, vizcaíno y guipuzcoano. Esta palabra nos hizo recordar Akelarre y nos llamó la atención no encontrar esta palabra en el diccionario de Azkue.
En el diccionario de la RAE figura Akelarre y dice: Akelarre del vasco aker, cabrón y larre, prado. Junta o reunión nocturna de brujos y brujas con la fuerte intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para las prácticas de los actos de superstición.
Todo esto era francamente extraordinario. Miramos en el diccionario Vasco-Castellano de Plácido Mújica S.I., donde decía: Akelarre de aker-landa (landa en euskera es campo).
¡¡SI!! Aguirre, Aguerre, Agarre es evolución de Akelarre, centro de reunión desde hace miles de años por lo que en principio nada tenía que ver con el sitio juzgado por la Inquisición, dónde los brujos y brujas se reunían con el diablo. El akelarre fue un centro cultural y social muy arraigado en el pueblo ibero, que como el idioma euskera se fue replegando hacia el norte.
Vamos a recordar unas palabras compuestas que llevan la forma Aguirre, para probar que nuestra solución es apropiada:

  • IPARRAGUIRRE.-Ipar significa norte. Iparraguirre es Akelarre del norte.
  • EGUSKIAGUIRRE.- Eguski significa sol. Eguskiaguirre es Akelarre del sol.
  • AISAGUIRRE.-Ais-atz es peña. Aisaguirre es Akelarre de la peña.
  • ASAGUIRRE.-Es equivalente a la palabra anterior.

Curiosamente la palabra Akelarre tan importante en España, no la cita el diccionario de autoridades, el primer diccionario de la RAE editado en 1724. ¿Por qué?. La cita Corominas con una antigüedad del año 1.800. La deriva del vasco aker y larre. No sabemos el motivo, pero antes Mújica la traduce por Aker-landa.
Sobre el año 1.527 hubo un proceso en la provincia de Cuenca, sobre unas brujas del pueblo de Baraona, de Soria, cerca de nuestro pueblo. Le llamábamos el pueblo de las brujas. Está lindando con Guadalajara. Pues bien, en Baraona, que por cierto también es palabra euskérica, había un lugar llamado Campo de Brujas. En el mencionado proceso se cita una vez la palabra Akelarre.
En el diccionario Onomástico y Heráldico de Querejeta, el apellido Aguirre, que nos parece más antiguo es de Elorrio, Vizcaya año 1.570. El apellido es más antiguo pues Lope de Aguirre nació en Oñate en 1.511. ¿Cómo llegó la palabra akelarre a Cuenca cuando en el País Vasco ya se decía Aguirre?.
Todo esto nos hace pensar, que en la cultura IBEROEUSKERIKA, el akelarre era un lugar normal de reunión. Al llegar el cristianismo, habría un choque con la cultura anterior y aquí se iniciaron los problemas, pues el akelarre sería condenado por la nueva cultura.
Al principio el choque sería más o menos normal. Pero al final se haría violento, estas cosas siempre terminan así y el akelarre fue eliminado. Con los años el akelarre pasaría de ser un lugar cultural y social a ser un lugar prohibido, al que en lugar de asistir las personas normales y corrientes, concurrirían los que más se resistieran a la nueva cultura, que a la vez se irían radicalizando. Al final quedó reducido a una serie de rituales contra el cristianismo, su enemigo por vencedor. El triunfo del cristianismo fue tan notable, que no solo desaparecieron las akelarres, sino que desapareció el significado de la palabra, que a la vez contribuyó a la evolución de Aguerre, Aguirre, Agarre.
La palabra akelarre mencionada en Cuenca era una palabra ibérica conocida por todos, si bien era una palabra maldita, pues hasta los diccionarios parece que no se atreven a mencionarla. Como el idioma, se refugió en el norte. Suponemos que el Akelarre era un centro de reunión social, tal vez con elementos religiosos, no necesariamente, por ello serían las personas más vinculadas al akelarre, las que más se resistirían al cristianismo, pues además de sus ideas se jugaban su comida. La comida y el poder están siempre detrás de las ideas, aunque a veces muy disimuladamente.
Las figuras notables del cristianismo eran la Virgen y Jesucristo y el enemigo del cristianismo era el diablo. Precisamente para formar parte de los akelarres que llegaron a la Inquisición (no el akelarre iberoeuskerico), había que renunciar a hablar de la Virgen y de Jesucristo y en cambio había que adorar al demonio. Estas cuestiones tuvieron que ser muy serias y muy importantes, pues el cristianismo tuvo que incidir en la vida ibérica de manera definitiva. Al paso de los años las funciones características del akelarre desaparecieron e incluso algunas pudieron ser asumidas por la iglesia, pero la fuerza del apellido Aguirre o Aguerre o Agarre, hace suponer que su importancia era enorme y que marcaría la forma de vida de la vieja Iberia occidental (había otra Iberia por el Mar Negro).
Más tarde llegó lo de las brujas y todas esas cosas que conocemos a través de los procesos de la Inquisición. Pero claro, nada de esto tiene que ver con el Akelarre original. En el viejo Akelarre, no se podía adorar el demonio, puesto que no se conocía en aquella cultura. Tampoco se podía ir en contra de la Virgen y Jesucristo pues ni siquiera habían nacido. Es decir, el akelarre en su origen nada tiene que ver con los últimos akelarres que han llegado hasta hace unos años. Lo que no podemos saber, es si el enfrentamiento del cristianismo con el akelarre era de tipo moral-social o de tipo religioso.
En el capítulo que estudiamos las tribus del norte, escribimos unas líneas de Estrabón, donde entre otras cosas dice que los íberos junto al Cantábrico, comían carne de cabrón y también ofrecían cabrones y prisioneros a ares. Parece ser que en las fiestas se comía carne de cabrito y de cabrón, o sea en euskera carne de aker, pero dejemos esto que lo nuestro son las palabras en geografía y por afinidad algunos apellidos. En este caso hemos estudiado el apellido con las variantes: Aguirre, Aguerre, Agarre, variación de Akelarre, lugar de reunión de tipo cultural de los antiguos iberos.” Francisco García Berlanga
En el Pirineo catalán esta el Valle de Arán. Esto supone una redundancia, pues aran en euskera significa “valle”.

  • En Cantabria encontramos en el centro de un gran valle el pueblo de Selaya. En euskera Zelai es “llanada”, y Zelaia equivaldría a “la llanada”
  • En el macizo Oriental de los Picos de Europa está la conocida y empinada subida al pueblo de Tresviso. Paralela a ella, y al fondo de altísimos barrancos, fluyen las aguas del rio Urdon. Ur es “agua” en euskera y urdun “que lleva agua”.

Capitulo III

Siguiendo el rastro del euskera por los países mediterráneos.
“La invención del mito de Grecia (toda la cultura viene de Grecia) en el siglo XIX por Alemania, Inglaterra y otras potencias occidentales no mediterráneas, ha ocultado el antiguo patrimonio circum-mediterraneo en el que hubo durante milenios un flujo genético y lingüístico entre los pueblos ribereños y de oriente Medio, incluido el Cáucaso”
Ya hemos visto en el capítulo anterior como Antonio Arnáiz Villena y Jorge Alonso García descifran el ibérico-tartésico a través del euskera. Pues no se queda ahí la cosa. Los autores traducen, a lo largo de otros tres libros diferentes, los textos supervivientes de las culturas minoica, cretense, etrusca, egipcia, bereber, guanche, caucásica, hitita, sumeria y hurrita desde el euskera antiguo. Además, elaboran una serie de comparaciones entre los vocablos de estas diferentes culturas que permiten descartar las simples coincidencias casuales, dada la intensísima similitud lingüística entre ellos. Semejante trabajo, que revoluciona la lingüística y la protohistoria, ha pasado desapercibido y ha sido despreciado por la mayor parte de la gente. Gran error, pues demuestra que el euskera es el mayor tesoro lingüistico que tiene la humanidad. Además el significado de dichas traducciones corresponden asombrosamente con la llamada “Cultura de la Diosa” Neolítica. De esta forma las piezas del puzzle están terminando de encajar:
“Nuestra metodología para traducir el sumerio, el hitita y el hurritas e ha basado, pues, en las siguientes premisas:
1) El conocimiento del lenguaje religioso-funerario común a iberos, tartéssicos, etruscos, egipcios, guanches y minoicos, que ha sido descifrada a partir de la traducción vasco-española. Esta religión de la madre (AMA), el camino del difunto (ZEN) hacia la otra vida después de la muerte a través de la puerta (ATAN), las llamas (KAR), está salpicada de estas y otras palabras, en total más de 300(…); las lenguas ibérico-tartéssica, etrusca, lineal A cretense, líbico-bereber, guanche, egipcia y vasca poseen, pues, una serie de cognatos comunes. Además de las palabras estrictamente funerarias han aflorado otras en el contexto de plegarias y fórmulas de ruego a la divinidad empleadas, que ha sido el comienzo de la reconstrucción de otras inscripciones y del lenguaje minoico.
2) La comparación de cognatos entre las lenguas muertas (usko-mediterraneas) con la traducción vasco (euskera)-española, suponiendo al vasco como un remanente de la lengua primitiva que, con variantes, se hablaba como mínimo en la zona detallada en la figura 1 de este libro. Estas lenguas pertenecían a la familia na-dene caucásica, hablada en tiempos neolíticos en el Mediterráneo y Eurasia, que fue posteriormente sustituida por las llamadas lenguas lenguas euroasiaticas. La familia denecaucásica de lenguas hoy se encuentran distribuidas en América, Asia, Europa y con toda seguridad África.
3) La constatación de que el vasco se ha mantenido inalterado en un grado mayor que otras lenguas, ya que las relativamente escasas dominaciones que han sufrido los vascoparlantes no han logrado desvirtuar la lengua inicial hasta el grado de otros ejemplos (como el bereber por la abrumadora arabización).
4) La también premisa de que individuos que hablan vasco y español pueden estar más preparados para el trabajo presente de desciframiento de las lenguas mediterráneas muertas del grupo na-dene caucásico. La pronunciación de vocales en el español y en el vasco es muy similar; (…) Después de los trabajos de asignación de sonidos a la escritura ibérico-tartésica, al etrusco y al lineal B cretense, sería mucho más fácil para personas que hablan vasco y español localizar cognatos de una temática especial (religioso-funeraria) que para, por ejemplo, un inglés o francés. Estos últimos tienen una pronunciación de vocales que no se parece en nada a las del vasco y, por tanto, a la postulada lengua mediterránea primitiva, na-denecaucásica.
La lengua castellana, más ampliamente conocida como española, tiene para nosotros un sustrato vasco-ibérico sobre el que actuó el latín impuesto por Roma. No es tampoco nuestra intención hacer un estudio gramatical, por el momento. Las formas gramaticales concretas son a veces muy variables enter los dialectos aun de una misma lengua (ejemplo: GARA Y GERA significa en vasco “somos”. Las dos formas son utilizadas en una u otra manera según las zonas del País Vasco; ZU, usted, era hace poco tiempo plural, que hoy se considera ZUEK, ustedes). Existen otros ejemplos; la metodología gramatical no es más persistente entre lenguas o dialectos emparentados que las raices de ciertas palbras básicas de un mismo significado”.
“(…) Hasta hace bien poco (antes de que se unificase el vasco en el “batua”” hacia 1960), DEGU (“tenemos”) era guipuzkoano, DOGU era vizcaíno y DUGU navarro. Actualmente se dice DUGU. Éste es uno de los muchos ejemplos de la volatilidad de las vocales en vasco y otros muchos idiomas, que pueden variar de aldea a aldea (véanse los ejemplos de zapoteco y mixteco, en los valles de Oaxaca, con múltiples dialectos difícilmente inteligibles entre sí)”. “(…) El grupo de lenguas detalladas no es exhaustivo y se ampliará en próximos trabajos. Nosotros hemos propuesto el nombre de lenguas USKAS al grupo de lenguas mediterráneas que incluyen entre otras el vasco o euskera y las muertas siguientes: ibérico-tartésico, etrusco y lineal A. En la mayoría de estas lenguas la palabra uska/o parece utilizarse para nombrar a los que vienen “de los puros” (es decir “la propia gente”). “Uts-Ko”, en vasco, sería “de los puros”, “de los genuinos”.
“Caucásicos, turcos, mesopotámicos y vascos”.
Veamos algunos ejemplos de comparaciones lingüísticas:
La hipótesis de Arnaiz-Alonso para explicar el origen de estos pueblos es la de que las primitivas poblaciones mediterráneas tienen su origen en la cultura sahariana. Según ellos, esta cultura fue desplazándose hacia el Norte al emigrar sus habitantes a causa de la sequía, que convirtió un área fértil y poblada, con domesticación de animales bóvidos según muestran las pinturas rupestres, en el actual desierto del Sahara. Para fundamentar esta teoría han fusionado dos ciencias bien distintas: la genética y la lingüística. Ya en 1981, el equipo de Antonio Arnaiz afirmaba la existencia de genes procedentes de los pobladores antiguos del Norte de África en los vascos, en los españoles y en los sardos. Esta es una de las causas fundamentales que hace a los autores entrelazar la cultura sahariana y la vasca, dando por sentado que la primera origina la segunda, aunque también cabría la hipótesis que la emigración hubiese ocurrido a la inversa, es decir, de la península hacia África, como parece que comienza a ser demostrado.
Sobre este aspecto Rivero-meneses afirma: “¿Se han planteado ustedes alguna vez, señores antropólogos, como se las habrían arreglado para sobrevivir en la gélida Europa, pueblos llegados del centro y del sur de África que habían permanecido desnudos durante durante toda su historia, acostumbrados a desenvolverse en un clima tórrido? ¿No se les ocurre pensar que de haberse producido esa emigración africana con la que sueñan, se habría dirigido hacia las más templadas costas mediterráneas?Y sin embargo, ¡qué casualidad!, la Europa helada septentrional fue poblada muchísimo antes que la meridional más cálida. Lo que prueba nítidamente que los pobladores del continente euroasiático no procedían de una región cálida sino de una montañosa y fría…como lo es el tercio septentrional de la Península Hibérica del que aquellos “pioneros” que afrontaron el poblamiento del planeta eran originarios.
¿Cuándo se puebla la región del Sahara de una forma significativa?. Pues justa y paradójicamente cuando los fríos polares llegaron a su fin y la nutridísima población de la Península Hibérica inició el poblamiento masivo, primero del Magreb y más tarde de las montañas norteafricanas a los que los griegos, por “real decreto” impusieron un nombre como el de Atlas que jamás habían tenido. Y de ahí la existencia del impresionante yacimiento de grabados rupestres de Slugilla Lawish, en el Sahara Occidental, localizado por un ekipo de arkeologos de la UniVersidad de Girona. Un yacimiento que se extiende por una extensión de roca de cerca de 30 Kms y cuya antigüedad se estima precisamente en 10.000 años”. Diario Alerta, 17 de noviembre del 2002.
La cresta del simente también juega: En septiembre del 2005 National Geographic sacó un especial sobre África en el que nos hemos encontrado algunas sorpresas: En el centro de Nigería está el macizo de Aïr. En sus escarpadas cumbres habitan unas cabras en peligro de extinción que reciben el nombre de arruí; pues bien, arru en euskera significa “barranco”. También en peligro de extinción está un antílope de cuernos en espiral al que allí denominan adax; en euskera Adar significa “cuerno”. En los bosques lluviosos de Africa central (esto es la selva del Congo), en el area de los pigmeos mbuti se encuentra el bosque del Ituri, atravesado por el rio del mismo nombre; Iturri en euskera es “fuente”.
Pero sigamos con las traducciones realizadas por Arnaiz-Villena. Por ejemplo, en su último libro Caucásicos, turcos, mesopotámicos y vascos(2001), en el que presentan un estudio lingüístico y poblacional de sumerios, hititas y hurritas, afirman que las tres lenguas fueron idénticas o muy parecidas. Demuestran además, como su escritura cuneiforme y su transliteración permiten hacer unas traducciones correctas desde el euskera antiguo.
Los autores engloban estas lenguas dentro de la familia usko-mediterranea que a su vez es un subgrupo de las denecaucásicas. La familia usko-mediterránea comprende en su mayoría lenguas muertas excepto vasco, beréber y caucásicas y serían, al menos, el ibérico-tartésico, etrusco, minoico, púnico-cartaginés, hitita, egipcio, eblaico, ugarítico, sumerio, hurrita y elamita. Por su parte, la familia denecaucásica, estaría compuesta por idiomas vivos: vasco, cucásico (Checheno, ingusetio), beréber, burusho (norte de Pakistán, cerca del macizo Karakorum), Ket (orillas siberianas del río Yenesei), chino-tibetano, atabasco (Canadá) y navajo-apache (Estados Unidos). Además las pruebas genéticas reflejan que todos estos pueblos (uskos) están emparentados y conformarían el sustrato mediterráneo más antiguo.
La paradoja es que el pueblo griego es el único que no está emparentado y que, al contrario de lo que nos dicen los libros de historia, fue el que más tarde se asentó en la zona (después del 2000 a/C). Y es que, como dicen los autores: “La invención del mito de Grecia –toda la cultura viene de Grecia- en el siglo XIX por Alemania, Inglaterra y otras potencias occidentales no mediterráneas, ha ocultado el antiguo patrimonio circum-mediterráneo en el que hubo durante milenios un flujo genético y lingüístico entre los pueblos ribereños y de Oriente Medio, incluido el Cáucaso”.
El desciframiento de las lenguas usko-mediterráneas a través de estelas funerarias ha llevado a su vez al conocimiento (como hemos visto anteriormente) de que todos estos pueblos tenían un lenguaje religioso-funerario similar, es decir, compartían creencias y se podría afirmar que existía una religión neolítica común. Esta tesis toma fuerza cuando se traducen sus escritos desde el euskera y se puede comprobar que todos hablan más o menos de lo mismo. Son, al contrario de las traducciones hechas hasta ahora, textos funerarios con un nexo en cuanto a contenido y en cuanto a vocablos que se repiten hasta la saciedad: respeto a su diosa (AMA), a la puerta (ATAN), a la puerta de la oscuridad (ATAN-AS), a los restos del cadáver (SATS), a las llamas (KAR) y a sus pecados contra la madre (AMA-NATA). La “Diosa Neolítica” queda reflejada pues en estas traducciones, lo que las dota de un significado que encaja con la cultura primitiva de todos aquellos pueblos:
“El difunto solicita buena acogida en el lugar de la ribera donde suelen reunirse los hermanos ya fallecidos para presenciar el veredicto de la Señora, la divinidad que a veces recibe el título de madre, señora de los barrancos o de las tumbas, etc.”
“Es conveniente ahora que nos ocupemos de la gran protagonista del laberinto, de los barrancos del río de fuego o del Tártaro, analizando la evolución de sus nombres a través de los siglos. Nuestro punto de partida sería el más primitivo de los conocimientos de esta divinidad neolítica, que sabemos era la señora de la oscuridad, que es tanto como de los difuntos; pero igualmente de la fecundidad, generadora de las cosechas” “En los mismos idiomas de posible origen sahariano: tartesso, ibérico, vascuence, etrusco, minoico, etc., la palabra ATE significa PUERTA, y resulta ser la más emblemática de la escatología infernal. Esta “puerta”, valga la redundancia, también puede conducirnos hasta el final del jeroglífico de las creencias neolíticas. Su declinación ATEAN (vasco)= EN LA PUERTA aparece en todas las tablas mencionadas con distintas grafías: ATIN (ibero), ATAN (etrusco), UTAN (osco), ATANO (Minoico) y aunque a veces aparezca como una “H” que no se pronuncia o se sustituya la “N” por “M”, su identidad no varía.
Curiosamente también, la encontramos en el dialecto beréber, como es natural en textos funerarios de monumentos como el Daugga (Túnez), y se puede rastrear su vieja raíz en los textos religiosos de Sumer y Egipto. La PUERTA, como hemos repetido en varias ocasiones y el lector ha podido comprobar en las distintas epigrafías, es casi un sinónimo de sepultura, aunque, matizando su sentido religioso, es claramente el de un PASO de la vida terrena al más allá subterráneo” El origen de los vascos y otros pueblos mediterráneos.
Como es lógico no podemos explicar en unas pocas páginas lo que a los autores les lleva cuatro libros. Por este motivo remitimos al lector a los mismos si es que quiere profundizar en este sorprendente y exhaustivo trabajo. Como ejemplo nosotros recogemos algunos extractos del capítulo referente al archiconocido “Libro de los muertos” egipcio.
Extractos de “El vasco en los jeroglíficos egipcios”. Antonio Arnaiz Villena y Jorge Alonso García.
Iniciada la traducción de un fragmento del capítulo 30 B del “Libro de los muertos”, en lugar de leer las enrevesadas letanías de dioses con varios nombres dispares cada uno, seres sobrenaturales y frases irreales, brotaba de aquellas líneas una copia de vocablos semejantes a los encontrados en la literatura funeraria ibérica, etrusca o líbico-bereber.
La Diosa-Madre, con sus denominaciones de “AMA” (vasco=”madre”) o “EMA” (vasco=”hembra prolífica”) o “señora” (vasco=”JAUN” o “IUN”), surgía de los extraños signos con la misma claridad que lo había hecho en los textos de otros países mediterráneos. El léxico religioso se correspondía punto por punto con el empleado en la Península Ibérica, Etruria, el norte de África, etc. Y los exóticos nombres que los actuales escribas habían traducido resultaban términos unidos, deformación de las transliteraciones, voces del idioma vernáculo mal interpretadas. Con el uso del idioma euskera, de pronto, la bruma mitológica que envolvía el sentido de aquellos caracteres, sin el menor parecido con la realidad, se desvanecía como la niebla perforada por los rayos del sol. (…)
Una vez más, también nos encontramos con una morfología y una sintaxis poco desarrolladas, esquemáticas y muy alejadas de todas la metáforas brillantes, sin duda solo producto de la fantasía de los primeros egiptólogos. En aquellos papiros no se hablaba en absoluto de cómo “respirar el aire o dominar el agua del mundo subterráneo”, de cómo “tocarse en una golondrina” o “de navegar hacia el Este en el mundo subterráneo”.
El tratamiento recibido por los temas religiosos es mucho menos imaginativo y más reiterativo, pero a todas luces mucho más serio, sin apenas alardes de fantasía En la mayor parte de los casos, bastante lacónico, aconsejando, como en un manual, el empleo de este sitio o aquella colina a la misma llegada del cadáver, o simplemente solicitando con humildad los familiares del difunto tal o cual sepultura para su deudo.
En estas descripciones se menciona a menudo el papel que desempeñan las “hermandades” de los creyentes, que se dibujan como eficaces organizadores de los grandes cementerios, con calles de tumbas, casas de recepción de “despojos”, fogones para las distintas clases de incineración. Son muy frecuentes las alusiones al “río de fuego” del mas allá, a los “vados resbaladizos que rodean esta corriente de aguas hirvientes”, a la “acogida de la madre de los difuntos”.
En síntesis, el argumento principal de estos escritos jeroglíficos es el de unos textos obituarios, que no se diferencian gran cosa del resto de los conservados de los países ribereños mediterráneos traducidos. Del “Libro de los Muertos” nos hemos permitido leer la casi totalidad de los papiros que forman parte de la colección, si bien al lector por cuestión de espacio le ofrecemos la interpretación, desde el euskera, de un solo capítulo.
Como es natural, y ante la insalvable divergencia de nuestra versión y la ofrecida por los expertos, en este caso por el señor E.A. Wallis Budge, hemos comparado nuestro léxico de origen usko-mediterraneo con las consideradas en uso por la ciencia egiptóloga. Y en efecto si que coinciden las “transliteraciones”, o sea el producto fonético de los caracteres, pero nunca el significado de las palabras. Así, algunas voces que tienen para nosotros un valor incontestable por haber sido halladas docenas de documentos distintos, se traducen en las gramáticas clásicas de manera caprichosa, en ocasiones incluso con sentidos diferentes según el autor, o consignadas en diccionarios distintos. Durante más de un siglo, por razones que hemos expuesto en los capítulos precedentes, se han ido elaborando extraños vocabularios, reglas gramaticales, y muy en especial “determinantes”, a nuestro juicio enteramente arbitrarios, que han creado una disciplina apócrifa, absurda e incongruente. La validez de un principio se sustenta con argumentos revisables desde el principio al fin. Y la comprobación que legitima nuestras hipótesis es: 1) las premisas filológicas, de que el egipcio faraónico contenía elementos comunes con los idiomas no solo líbicos, sino de otros países mediterráneos vecinos; 2) la religión de los habitantes del Nilo era asimismo heredera de la religión de la Diosa-Madre; 3) la base genética compartida con las gentes del gran valle con sus vecinos bereberes y con sudaneses. En conjunto, se constata una estrecha identidad religiosa, lingüística y genética, desvirtuada por varias influencias, pero muy especialmente por las traducciones a nuestro juicio fabulosas.
(…)Todas las denominaciones de la “Puerta”, o lo que representa esa religión, aparecen en todos los papiros, inscripciones de tumbas y relieves de las pirámides. Los traductores modernos explican que “MAAT” es el nombre de una localidad, cuando se trata de dos palabras, “AMA-ATA”, unidas por la peculiar ortografía de los pueblos usko-mediterraneos que provocan una unión suprimiendo una vocal. “AMA” (vasco)=”madre” es el nombre cariñoso con que se suele conocer a la divinidad que mora en ultratumba.; ATA es en vasco la “Puerta”, símbolo de entrada al mundo subterráneo que a veces se pinta en las tumbas y nombradía de la religión. Coincidencias éstas que no serían una demostración concluyente si no se multiplicaran hasta alcanzar una totalidad del cien por cien. “ANA” es para la egiptología el “dios de la mano espaciosa”, cuando bien sabemos que en euskera es “hermandad” y en la terminología funeraria las “cofradías” de difuntos. A veces ensamblan dos términos, como en el caso de “AMASU”, que consideran al “dios de Panápolis”, pero que situado en su justo lugar son las palabras “AMA-SU”, en euskera el “fuego de la madre”. “UR”, en euskera “agua”, es un vocablo reiteradamente utilizado por los escribas para referirse no solo a las “aguas” que corrían en la superficie de la tierra, sino también en el mundo de ultratumba. “UR” para los técnicos en papiros es un epíteto de “poderoso”, dado a “RA”, con un cortejo de derivados como “UR-AMA”, el título de Sumo Sacerdote de Heliópolis, o “UR-MAATBE”, “el poderoso de los ojos”, nombre de un dios del Panteón tebano; sin embargo, no resulta muy difícil ofrecer su equivalencia: “UR-AMA” (vasco)=”las aguas de la madre” y “UR-AMA-ATE-BE” (vasco)=”las aguas de la Madre de la Puerta abajo”. Dentro del “Libro de los Muertos” tenemos una serie de seres míticos o sobrenaturales, a los que los egiptólogos no consiguen siquiera asignarles un papel en el Panteón de las divinidades.
Ciertos diccionarios tampoco los mencionan o expresan su imposibilidad para señalar sus señas de identidad. Como el número de estos supuestos seres y dioses sube al millar, tomaremos sólo unas cuantas muestras representativas. “AARRU” dicen que era una región donde se situaba el “cielo del faraón”; en otras ocasiones se identificaba con el paraíso. “ARRU” (vasco)=”barranco” es voz usada por los escribas para designar una parte del “cementerio”. “ABBA”, en “El Libro de los Muertos”, es un “dios no identificado”. “ABA” (vasco)=”hendidura”, lo que es tanto como decir un sinónimo de “sepultura”, aunque posee otras opciones. “ABAIT” se interpreta por los estudiosos de papiros como “una amantis religiosa”: es la expresión “ABA-ITA” (vasco)=”segado en la sepultura”. Otros nombres de “tumba” en los escritos faraónicos es “ABU” (vasco)=”boca”, que los egiptólogos interpretan como “elefantina”, y que si va seguida de “UR” (vasco)=”agua”, deducen que es un ser “divino de la recensión tebana de El”. “ABA-UR” tiene el significado de “boca de las aguas”. “AMENTET”, el “oeste o submundo en la cosmogonía egipcia” o simplemente “AMAN”, “uno de los nombres de Apep”, es una alusión muy frecuente de la religión neolítica. “AMAN-TITA”, es decir el “pecador de la madre”, se refiere probablemente a los fieles que habiendo cometido faltas o pecados esperan, sin embargo, el “perdón de la señora”. “ATEBU” se estima por los egiptólogos que es una corona envolviendo el disco solar, los cuernos sagrados y las plumas de Osiris; pero “ATEBU”, en euskera “ATE-BOO”, es la expresión “dormir en la puerta”, que se emplea para los difuntos que duermen “el sueño de la muerte”. “SATIDEMUI”, que denominan los egiptólogos la “serpiente de los dos cuchillos”, es en vascuence “SATS-DAMU-UI” (SATS= “restos humanos”; DAMU=”arrepentido”; UI=”nicho”); quiere decir en el lenguaje funerario “los restos arrepentidos en el nicho”. “ATI” en los textos faraónicos la traducen como “noveno nomo del bajo Egipto”, cuando su correcta interpretación en el lenguaje religioso-funerario es el de “ADI” (vasco)=”adiós”, una ceremonia de despedida del cadáver antes de ser sepultado. “SUKATI”, teniendo por un “dios del submundo”, es la frase “SUKA-ADI”, una despedida antes de la cremación de los despojos humanos. “SUKA-ADI” desde el euskera sería interpretado como el “adiós del fuego”.
(…) Cuando el cien por cien de las palabras que se registran en inscripciones y textos faraónicos son idénticas o semejantes a las del euskera y de los idiomas mediterráneos, es casi imposible hacer concesiones gratuitas al azar, la aculturización u otras explicaciones. La estadística es una ciencia muy digna de tenerse en cuenta, y cuando las 500-600 palabras que hemos encontrado en la lectura de casi una veintena de textos se comparan con las del resto del vocabulario usko-mediterraneo, tal porcentaje de parentesco no es posible considerarlo un hecho casual”. Egipcios, bereberes, guanches y vascos.
Curioso es que en quechua, la palabra padre se diga TAITA, cuando en euskera se dice AITA. ¿Una casualidad?, podría ser, pero la cuestión es que éste no es un ejemplo aislado; así en turco, padre es ATA. En Dakota (lengua de los Sioux) se dice ATE. En nahuatl TATA, igual que en maltés, rumano, sinalés, fidjiano o talago. En esta familia de parentescos podemos añadir al inglés, DADY o DAD, o en galés TAD.
ARGI significa luz en euskera, mientras en sánscrito ARQ es brillante. Igual significado tiene la palabra griega ARGES.
En finlandés, TUNTURI es monte bajo y redondeado; en euskera, esa misma palabra expresa la idea de cumbre, cima o chichón, refiriéndose a una prominencia redondeada.
GAROA en vascuence es rocío, igual palabra en quechua significa llovizna.
La raíz IST en euskera expresa algo que desprende rayos de luz, la encontramos en tximISTu, que es rayo, electricidad. En inglés y en otras lenguas de origen germano, hallamos las palabras STARN, STERN, etc. … STAR podría traducirse perfectamente en euskera como hace o despide rayos de luz, o lugar u origen de los rayos de luz o STERN, que despide rayos de luz. Igual significado tiene la palabra ISTHAR, STELLA, ESTRELLA, STELLE, etc. …tienen su nacimiento en el arcaico término IST, todavía conservado en euskera.
SU, es fuego, mas su expresión antigua se refería al sol. SUN en inglés es sol. SURA o SURYA en sánscrito tiene igual origen, significando Propiedad del sol creador.
Alman

El texto completo se encuentra en http://www.tartessos.info/meneses/aborigen00.htm

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Otoño Libertario https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/convocatorias/convocatorias-otono-libertario/ Fri, 04 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/convocatorias-otono-libertario/
Un año más, desde CNT Santander se hace un llamamiento a asistir y participar en las jornadas libertarias.
Todos los actos se celebrarán en el salón de actos de la Federación Local de Sindicatos de CNT Santander.

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Un año más, desde CNT Santander se hace un llamamiento a asistir y participar en las jornadas libertarias.
Todos los actos se celebrarán en el salón de actos de la Federación Local de Sindicatos de CNT Santander.
«El movimiento libertario, como siempre a lo largo de su historia, tiene mucho que decir sobre los distintos aspectos sindicales, sociales y políticos de los que nos guste o no, somos parte activa. Es la ocasión perfecta para acercarse a conocer porqué ante el autoritarismo somos horizontales. Porqué ante la ausencia de autentica democracia, somos asamblearios. Porqué ante tanto libertinaje institucional, somos libertarios».
Programa:
– Miercoles 23 de Noviembre 20:00 H.»¡Alerta Fracking!». Una peligrosa modalidad de modelo energético extractivo.(Asamblea contra la fractura hidráulica)
– Jueves 24 de Noviembre. 20:00 H.»El conceju, una herramienta asamblearia para la autogestión y el autogobierno en Cantabria»(Diegu San Gabriel. Miembro de la Isquierda Cántabra y del colectivo editor de Enfocant.)
– Viernes 25 de Noviembre. 20:00 H.»Crisis mundial, imperialismo e instituciones internacionales»(Endika Alabort. Profesor de economía y miembro del ICEA. Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión.)
– Sábado 26 de Noviembre. 12:00 H.»Qué es el comunismo libertario? Introducción a la teoría y la práctica libertarias.(Julián Vadillo. Miembro de CNT y del colectivo editor de Diagonal.)
Todos los actos serán en: Salón de actos de la Federación Local de Sindicatos de CNT Santander. Vista alegre, 11, bajo. Santander.

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La Junta Electroral Central intenta que el PCPE no se pueda presentar a las elecciones https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-junta-electroral-central-intenta-que-pcpe-no-se-pueda-presentar-a-elecciones/ Wed, 19 Oct 2011 22:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-junta-electroral-central-intenta-que-pcpe-no-se-pueda-presentar-a-elecciones/ Comunicado del PCPE

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Comunicado del PCPE
La Junta Electoral Central impide la subsanación de errores en los avales entregados.Nueva Cacicada de la burguesía contra las listas comunistas.El  Comité Ejecutivo del PCPE denuncia de la forma más clara y contundente posible este nuevo episodio de la represión contra las organizaciones políticas obreras.Después que nuestra militancia haya cumplido con el requisito de recoger los avales necesarios, nos encontramos con una nueva vuelta de tuerca contra la formalidad democrática que no estamos dispuestos a aceptar de ninguna de las maneras.  La Junta Electoral Central ha decidido en fecha 20.10.2011 que no es posible aportar nuevos avales para subsanar los errores detectados durante lavalidación de los mismos.  Esta interpretación anómala y restrictiva de la Ley demuestra con absoluta claridad que la única voluntad de los legisladores al hacer esta modificación en laLOREG era impedir que voces, como la de los y las comunistas, enfrentadas con el capitalismo  puedan participar en las elecciones burguesas.En el momento que redactamos este escrito están amenazadas nuestras lista de Girona, Huesca, A Coruña y Madrid y que le quede claro a la JEC y al gobierno que vamos a luchar con todas nuestra capacidades, incluido el recurso contencioso electoral, para impedir que se consume esta arbitrariedad que a todas luces deja bien clara la progresiva estrechez de la formalidad democrático burguesa.En medio de su crisis estructural la oligarquía tiene muy claro que su enemigo somos el movimiento obrero en general y el Partido Comunista en particular y por ello está haciendo todo lo posiblepara silenciar nuestra voz; pero que le quede muy claro a nuestro enemigo de clase que este nuevo paso, que quiebra lo más básico de su propia formalidad democrática ,supone un salto cualitativo en la represión contra nuestro Partido que tendrá la respuesta que se merece por parte de toda nuestra militancia.Comité Ejecutivo PCPE
 

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