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memoria – briega https://devbriega.fabrikagrafika.com.es Tue, 14 Jul 2026 15:44:34 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 El bibliocausto en la España de Franco (1936-1939) https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-bibliocausto-espana-franco-1936-1939/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:51 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-bibliocausto-espana-franco-1936-1939/ La victoria del ejército franquista en la Guerra Civil Española supuso, entre otras calamidades, el pistoletazo de salida a uno de los mayores episodios de persecución cultural vividos en la España contemporánea. Libros, periódicos, revistas y otras obras impresas de innegable valor literario, fueron pasto de unas llamas prendidas por el aparato censor del Régimen.

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Cuando se habla de quema de libros en el siglo XX, la imagen que suele venir a la retina es la Beberplatz de Berlín el 10 de mayo de 1933, escenario de una gran hoguera en la que ardieron miles de ejemplares de obras consideradas “antialemanas”. Ni que decir tiene que, a lo largo de la historia, ha habido muchos otros episodios de fuego purificador, desde el incendio de la biblioteca de Alejandría pasando por la quema de libros de Confucio en China durante la dinastía Qin, o el auto de fe de octubre de 1861 en Barcelona en el que fueron pasto de las llamas 300 volúmenes espiritistas, por citar solo tres de ellos. Menos conocido es el hecho de que, desde el golpe de julio de 1936 hasta el final de la guerra, numerosas piras se encendieron en las ciudades y pueblos de la España nacional en las que ardieron gran número de publicaciones tildadas de “antiespañolas” y “envenenadoras del alma popular.”

En los primeras días del conflicto no se habían dictado todavía órdenes por parte de los nuevos gobernadores civiles sobre la prohibición de la literatura disolvente, pero el modus operandi de los sublevados incluía siempre la destrucción del “material peligroso” que constituían determinadas obras. Así, a la entrada de las fuerzas requetés en varias localidades de La Rioja, lo primero que hicieron fue depurar las bibliotecas y quemar los archivos de las distintas sedes sindicales, donde se suponía que existía “literatura perniciosa. [1]

En Córdoba, ya el 19 de julio una de las prioridades de los sublevados era también la limpieza de librerías y kioscos como lo señalaba el Jefe de Orden Público y teniente general de la Guardia Civil Bruno Ibánez Gálvez en una nota publicada por el ABC de Sevilla el 26 de septiembre:

“En nuestra querida capital, al día siguiente de iniciarse el movimiento del Ejército salvador de España, por bravos muchachos de Falange Española fueron recogidos de kioscos y librerías centenares de ejemplares de esa escoria de la literatura que fueron quemados como merecían. Asimismo, muy recientemente, los valientes y abnegados Requetés realizaron análoga labor, recogiendo también otro gran número de ejemplares de esas malditas lecturas que deben desaparecer para siempre del pueblo español [2]“.

En Palma, el primer dia del golpe, el 19 de julio de 1936, según testimonio del cenetista Manuel Pérez (Osuna, Sevilla, 1887-Río de Janeiro, 1964), atrapado en la isla con motivo del congreso constituyente de la regional de la CNT en Baleares, los sublevados actuaron de forma similar:

“Ocupados los centros oficiales donde los rebeldes no hallaron la menor resistencia, se inició el asalto a las organizaciones obreras y a los locales donde tenían su residencia las agrupaciones de izquierdas. Nada escapó a la furia vandálica de las hordas fascistas. Después de destrozarlo todo: muebles, cuadros, instrumentos de trabajo,etc , recordando los autos de fe de la Santa Inquisición, hicieron hogueras con los libros que encontraron en las bibliotecas.“

La aversión a los libros llegó hasta extremos delirantes como recoge Josep Massot i Muntaner en Cultura i vida a Mallorca entre la guerra i la postguerra (1930-1950), (Abadia de Montserrat, 1978):

“L’odi contra els llibres m’ha estat confirmat per un testimoni de primer ordre: a Inca, per exemple, foren cremades totes les obres en català d’una biblioteca pública- entre les quals el primer volum del Diccionari Català-Valencià-Balear- i la biblioteca pública circulant de Sencelles-prou considerable- fou assaltada i, després de fer un caramull amb els llibres hom hi defecà al damunt.“

Por esas mismas fechas, en la localidad abulense de Barco, los libros de la Agrupación Socialista, los de la Sociedad de Oficios Varios y los de la Agrupación de Trabajadores de la Tierra “fueron destruidos por las Milicias a su llegada a esta localidad en los preliminares del Glorioso Movimiento Nacional. [3]

En Soria, el jefe de la Biblioteca Pública de la ciudad castellana, refiere, según José Andrés de Blas y Fernando Larraz en la primera entrega de “ La Guerra Civil española y el mundo del libro. Censura y represión cultural (1936-1937)” que “en los primeros días del Movimiento Nacional, se dispuso la recogida inmediata de los pocos ejemplares que, sin destruir, quedaban en esta plaza, ya que, al pasar por Soria, la columna de requetés del general Mola, prendió fuego a los libros que había en un kiosco dedicado a dicho comercio y los que fueron recogidos después sufrieron la misma suerte en una dependencia de este Gobierno Civil.”

En la localidad cacereña de Herrera de Alcántara tuvo lugar una “expurga” de obras en la Biblioteca Municipal “verificada en los primeros días del Movimiento Glorioso” en la que se quemaron los libros considerados como literatura disolvente, según informó el consistorio del pueblo al Ministerio de Educación Nacional cuando este asumió las competencias en materia de biblioteca. [4]

En Córdoba se quemaron los libros de segunda mano de los puestos de la plaza de la Corredera como cuenta el escritor y abogado Carmelo Casaño Salido en su libro Nuestra ciudad (apuntes del recuerdo y las cosas) (Delegación de Cultura, Ayuntamiento de Córdoba, 1984):

“Un día desaparecieron los libros. Los compraron al peso y se los llevaron a Las Tendillas, para quemarlos, porque estaban celebrando las Misiones. La tarde de aquel domingo, después del sermón de un jesuita con bonete, ardieron, crepitando, los viejos libros que dormían en la Corredera. Definitivamente murieron todos: el Ars Amandi y La vida de San Esperanto. Él echó en la pira dos novelas de Hugo Wast, y todavía le duele la mano cuando lo recuerda. [5]

La censura de libros quedó bajo control militar en las primeras semanas de la guerra. De hecho muchos títulos incautados, que no fueron quemados, también fueron custodiados por las autoridades militares. El bando del 28 de julio de 1936, que declaraba el estado de guerra, imponía la censura previa de todo impreso o documento destinado a la publicidad o difusión. Posteriormente, la censura se estableció por orden del 29 de mayo de 1937 aunque se tendría que esperar hasta el 23 de abril de 1938 para su regulación con la Ley de Prensa, impulsada por Ramón Serrano Suñer y que tenía como objetivo que los españoles leyesen “noticias basadas exclusivamente en la verdad y en la responsabilidad.” Esta era la “noble idea” de la que debía impregnarse toda la prensa. [6]

El periódico Arriba España de Pamplona en su primer número del 1 de agosto incitaba a la destrucción de libros en estos términos: “¡Camarada! Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas, ¡Camaradas! ¡ Por Dios y por la patria! “ Su director era el clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, que acabaría siendo Jefe Nacional de prensa y Propaganda.“ [7]

La diatriba del órgano oficial de Falange Española en Navarra fue seguida al pie de la letra por los soldados requetés que ocuparon Tolosa, el 11 de agosto. Los franquistas apilaron en la plaza Zaharra de la localidad guipuzcoana los libros de la imprenta de Ixaka López Mendizábal, los volúmenes en euskera de la biblioteca municipal, los de las escuelas y los quemaron [8].

El 14 de agosto los soldados del coronel Yagüe entran en Badajoz y, según informaba el Jefe de la Biblioteca Provincial de la capital pacense, (a requerimiento de Javier Lasso de la Vega al hacerse cargo de la Jefatura de Archivos y Bibliotecas, organismo creado a fines de marzo de 1938):

“Pocos días después de conquistada esta capital por las tropas nacionales, se realizó, por elementos heterogéneos afectos al movimiento, una visita de inspección y requisa por todas las librerías y kioscos en los que se recogieron cuantos libros de carácter extremista y pornográfico fueron hallados y se reunieron en la Oficina de Censura Militar donde una vez comprobada la tendencia perniciosa fueron condenados al fuego.” [9]

La primera gran quema pública se produjo, sin embargo, en La Coruña el 19 de agosto de 1936. Más de 1.000 libros ardieron en varias hogueras en la dársena del puerto de la ciudad gallega, frente al Club Náutico. Se trataba de obras de autores como Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset, Pío Baroja o Miguel de Unamuno junto a la biblioteca personal del diputado de Izquierda Republicana y presidente del Consejo entre mayo y junio de aquel año, Santiago Casares Quiroga (La Coruña, 1884-París, 1950) y la del centro de estudios sociales “Germinal” de la urbe coruñesa.

El acto presidido por un sacerdote apellidado Maseda (que hizo la selección de volúmenes a incendiar) fue recogido en el periódico El Ideal Gallego el 19 de agosto.

“A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y de tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos de criminal propaganda comunista y antiespañola y de repugnante literatura pornográfica” [10].

En Galicia también se incautaron los bienes de la sociedad “Alianza Republicana” de Carballo, en La Coruña, cuya documentación se conserva. Se decomisaron en los locales el Reglamento de la Sociedad y el Libro de Actas. El gobernador civil dispuso la destrucción del material confiscado con estas palabras: ”debo manifestarle que procede sean quemados los libros y demás documentos incautados y los fondos que existan deberán remitirlos a esta Delegación.”

La inquina en contra de las lenguas no castellanas provocó el asalto y la quema de los libros de la editorial gallega Nós y su director, Anxel Gasol, fue fusilado. [11]

En Oviedo, tras la entrada el dia 8 de agosto de una Columna Gallega, de inmediato se clausura la B.P.C. (Biblioteca Popular Circulante) y parte de la directiva sufre la represión política o el exilio. La biblioteca es expurgada y las obras de Felipe Trigo, Blasco Ibáñez o José María Carretero arden en la Pedrera, seleccionadas por el poeta Casimiro Cienfuegos, entre otros. [12]

En estos primeros meses de la guerra no solamente las bibliotecas y librerías fueron blanco de la ira de los sublevados sino que también la padecieron los propietarios en sus personas.

La primera disposición de la Junta de Defensa Nacional, organismo de gobierno de la España sublevada hasta el 30 de septiembre, sobre depuración de bibliotecas y el control de las lecturas fue la Orden del 4 de septiembre en la que acusaba al Ministerio de Instrucción republicano de haber difundido obras marxistas entre la infancia. Por ello era necesario hacer desaparecer esas publicaciones de escuelas y bibliotecas y obligaba a la destrucción de las mismas, autorizando solo aquellas “aquellas cuyo contenido responda a los sanos principios de la Religión y de la Moral, y que exalten con su ejemplo el patriotismo de la niñez. [13]

Ese mismo día Queipo de Llano hacía público su bando número 25 en cuyo segundo punto se obligaba a todos los establecimientos editoriales, a las librerías y a los kioscos radicados en la Segunda División Orgánica a entregar todas las publicaciones prohibidas a las autoridades militares en un plazo improrrogable de 48 horas. Y en el tercer punto se hacía extensiva esta obligación a todos los particulares, a entidades públicas y a corporaciones privadas.

Atendiendo a esta bando, los falangistas de Sevilla, según el testimonio del delegado de Propaganda, Antonio Bahamonde, recorrieron las editoriales y librerías. Las obras de autores que, según su criterio, eran de tendencia marxista, eran requisadas y destruidas allí mismo. [14]

El carácter indiscriminado de la purga lo puso de manifiesto incluso un historiador poco sospechoso de afinidad con el bando republicano como Rafael Abella en La vida cotidiana durante la guerra civil. La España nacional (Planeta, 1973):

“En cuanto a la censura de libros, su implantación tuvo características inicialmente draconianas en expurgo de bibliotecas públicas y privadas y retirada de la venta de toda la literatura conceptuada de pornográfica, de marxista, de ácrata o de disolvente, término en el que incluía lo que era de matiz contrario a la línea del Movimiento. Desde Nakens a a Martín de Lucenay, desde Belda a Kropotkin se quemaron en grandes piras que, a modo de autos de fe, convirtieron en humo un montón de letra impresa considerada nefasta- ,y en ciertos casos con razón-, para los españoles. Y digo en ciertos casos porque al socaire de esta depuración se destruyeron muchos libros de editoriales tachadas de peligrosas- Cenit, Oriente, Ulises, España- y otros tantos editados por Biblioteca Nueva, por Pueyo y por Espasa-Calpe. Entidades significadas en lo literario más que en lo social.

El 23 de diciembre de 1936, la Junta Técnica del Estado- creada por Franco en octubre del mismo año y sucesora de la Junta de Defensa Nacional de España- promulgó un Decreto que declaraba ilícitas todo tipo de publicaciones socialistas, comunistas, libertarias, pornográficas y disolventes.

Esta disposición legal contemplaba sanciones contra aquellos que incumplieran su aplicación. Las infracciones implicaban una multa de 5.000 pesetas y si se reincidía aquella aumentaba un quíntuplo y además llevaba aparejada la pérdida de empleo público, o bien la inhabilitación del sancionado para el ejercicio de la industria editorial o de librería, así como el cierre del respectivo establecimiento. [15]

En estos primeros meses de la guerra algunos libreros y bibliotecarios pagaron con la vida su compromiso con la cultura. Es el caso del librero Miguel d’Iom de Ceuta, asesinado en una de las sacas por los sublevados junto a otros militantes anarquistas de la ciudad. [16] No fue un caso aislado.

En agosto la prensa cordobesa informaba de la detención del librero, editor e impresor Rogelio Luque (Priego, Córdoba, 1897- Córdoba, 1936) , liprepensador, naturista y esperantista. Editó y colaboró en numerosas revistas culturales como Popular, La Pluma, Biblis y Quijote y fundó, con su hermano la librería Luque que, con diferentes emplazamientos, pervivió hasta los años noventa. Los rebeldes lo fusilaron el 16 de agosto. [17]

Pilar Salvo, maestra de Zaragoza, responsable de una biblioteca infantil fue asesinada en aquel mismo mes.

Juana María Capdeviele Sanmartín (Madrid, 1905-Rábade, Lugo, 1936), pedagoga y bibliotecaria, fue la primera mujer jefa de una biblioteca de facultad (la de Filosofía y Letras) de la Universidad Central de Madrid, puesto al que accedió en 1933. Además desarrolló una importante labor como jefa técnica de la biblioteca del Ateneo de la capital española. En 1936 se casó con Francisco Pérez Carballo, el cual sería designado, tras la victoria del Frente Popular, gobernador civil de La Coruña.

En el ejercicio de su cargo fue apresado y asesinado el 25 de julio. Al llamar al Gobierno Civil para tener noticias de su esposo, se le comunicó que sería recogida – estaba embarazada-, y conducida junto a él. Sin embargo, fue detenida y encarcelada y se la puso al tanto de la trágica suerte de su cónyuge. En la noche del 18 de agosto fue asesinada y se encontró su cuerpo con dos tiros en las proximidades de Rábade, en Lugo. [18]

Los profesionales que habían permanecido en la zona gubernamental fueron sancionados a posteriori a medida que los franquistas iban ocupando los territorios. Así, María Moliner (Paniza, Zaragoza, 1900- Madrid, 1981), una de las máximas responsables del servicio de bibliotecas durante la guerra en Valencia y autora del Plan de Bibliotecas Públicas de 1938, fue expedientada por colaborar con la política republicana. Carmen Caamaño fue separada definitivamente del Cuerpo de Archivos y Bibliotecas por orden del 29 de julio de 1939 a causa de su militancia política, por citar solamente dos casos. [19]

La primera biblioteca universitaria purgada fue la de Valladolid en 1937 de la que se quemaron miles de libros en varias hogueras y algo parecido sucedió en la de Santiago de Compostela donde los libros de Castelao sufrieron un destino incierto. Tales acciones contaron con el apoyo de rectores como el de la Universidad de Zaragoza, Gonzalo Calamita Álvarez.  [20]

El 16 de septiembre de 1937 se promulgó otra normativa sobre la formación de comisiones depuradoras de las bibliotecas públicas y centros de lectura en cada distrito universitario. En todos los distritos universitarios debían formarse comisiones depuradoras presididas por el rector o un delegado suyo y formada por un catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, un representante de la autoridad eclesiástica, un funcionario del Cuerpo de Facultativos de Archiveros y Bibliotecarios, un representante de la autoridad militar, otro de la Delegación de Cultura de FET de las JONS y otro de la Asociación Católica de Padres de Familia. Las comisiones debían retirar aquellos “ libros, revistas, publicaciones, grabados e impresos que contengan en su texto láminas o estampados con exposición de ideas disolventes, conceptos inmorales, propaganda de de doctrinas marxistas y todo cuanto signifique falta de respeto a la dignidad de nuestro glorioso Ejército, atentados a la unidad de la Patria, menosprecio de la Religión Católica y de cuanto se oponga al significado y fines de nuestra Cruzada Nacional” [21]

Estas comisiones, una vez analizados los fondos, debían enviar a la Comisión de Cultura y Enseñanza las listas con los títulos de las publicaciones que considerasen un peligro para los lectores. En la Comisión de El Ferrol participó el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Después la Comisión de Cultura examinarían los listados haciendo la siguiente clasificación: por un lado las obras pornográficas de carácter vulgar sin ningún mérito literario. Por otro las publicaciones destinadas a propaganda revolucionaria o a la difusión de ideas subversivas sin contenido ideológico de valor esencial. Y finalmente, aquellos libros y folletos con mérito literario o científico, que por su contenido ideológico pudieran ser nocivos para los lectores “ingenuos o no suficientemente preparados para la lectura”. Los dos primeros grupos serían destruidos, mientras que el último permanecería guardado en los respectivos establecimientos en espacios restringidos. Estas obras sólo podrían ser consultadas con un permiso especial. La sala con libros prohibidos empezaron a proliferar a partir de entonces, los llamados infiernos. El infierno de la Biblioteca Pública de Oviedo no fue abierto al público hasta 1975.

Como se ha comentado anteriormente, uno de los motivos de la purga de libros era la destrucción de las publicaciones que “menospreciaban” la religión católica. En tal empeño, los rebeldes contaron con la colaboración, salvo en contadas excepciones, de las autoridades eclesiásticas. Un ejemplo de ello es la pastoral del obispo de Palencia, Manuel González y García (Sevilla,1877-Madrid,1940) “Lecciones de la tragedia presente. Preparando soluciones para la posguerra,” de noviembre de 1937 donde abogaba por la desinfección cultural y por la reconstrucción del pensamiento sobre las ruinas del liberalismo secularizador. El prelado acusaba al gobierno republicano de haber promovido la difusión de una literatura extranjerizante, anticatólica y pornográfica.

Libros sobre cuestiones sexuales se vendían donde quiera rápidamente, y era una gran cantidad de prosa tóxica y pornográfica se ofrecía abiertamente en los quioscos. Ganapanes, aprendices, muchachas de servir, mozuelas de taller, elementos generalmente jóvenes y poco preparados, rodeaban los tenderetes de aquella baja mercancía, que le gobierno republicano ofrecía al pueblo para que… se ilustrase. La campaña pornográfica iba junto con la propaganda comunista. Había interés en debilitar el sentimiento y la dignidad de la institución familiar y de todas aquellas fuerzas morales que fuesen obstáculo a la demagogia moscovita. [22]

Manuel González García fue canonizado por el Papa Francisco en marzo del 2016 en Roma. A la ceremonia asistió una delegación española presidida por el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco Rebolleda y la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén Pedrejón. Las campanas de la ciudad castellana repicaron ese día para celebrarlo. [23]

El jesuita Constancio Eguía Ruiz (Santander, 1871-?) se distinguió, igualmente, por su ataque al libro porque consideraba que las publicaciones difundidas durante la República eran una de las mayores responsables de la tragedia de la guerra civil. Arremetió contra los sellos más innovadores que se hicieron eco de la literatura antibelicista y social de entreguerras y de la teoría política y social como Zeus, Cenit, CIAP, Hoy, Caro Raggio e incluso contra firmas convencionales como Espasa-Calpe, Revista de Occidente y Dossat que se habían dejado arrastrar al incluir colecciones y títulos “malignos” para hacer negocio y estar en boga. [24]

En mayo de 1938, el obispo de Salamanca Enrique Pla y Daniel (Barcelona, 1876- Toledo, 1968) publicó otra pastoral titulada Los delitos del Pensamiento y los falsos ídolos intelectuales, menos conocida que la de Las dos ciudades, un duro alegato contra el liberalismo, origen de todos los males y contra la libertades de prensa, creación y lectura

“(La Iglesia) Adora la Verdad, pero no es fetichista del libro, porque sabe que hay libros buenos y libros malos, libros benéficos y libros venenosos y corruptores. ¡El fetichismo del libro, de los intelectuales! ¿Podrán medirse los estragos que ha causado, sobre todo desde fines del siglo décimo octavo, el no querer distinguir entre libros buenos y malos y dar beligerancia a cuanto se presente en tipos de imprenta en tipos de imprenta? Esta ha sido la tesis del liberalismo. [25]

El papel de FET de las JONS fue también decisivo. Así, en 1938 el falangista Fernando García Montoto, furibundo partidario de la quema de libros, folletos, periódicos y de la eliminación física de sus autores en En el amanecer de España (Tetuán, Imprenta Hispana, 1938) denunciaba en estos términos las preversidades de ciertas obras:

“Significa que el libro y la prensa mal inspirados –verdaderamente estupefacientes del alma- habían intoxicado ya la conciencia colectiva, aletargándola. Significa, en fin, que el Enemigo estaba a punto de conseguir su objeto, de corromper la médula de un gran pueblo. Guerra, por tanto, al libro malo. Imitemos el ejemplo que nos brinda Cervantes en el capítulo sexto de su Obra inmortal.

E incitaba a encender hogueras en todos los pueblos para destruir los libros envenenadores del alma popular

Y que un día próximo se alcen en las plazas públicas de todos los pueblos de la nueva España las llamas justicieras de fogatas, que al destruir definitivamente los tóxicos del espíritu almacenados en librerías y bibliotecas, purifiquen el ambiente, librándolo de sus mismas contaminadores. ¡Arriba España! ¡Viva Franco! ¡Viva España! “ [26]

La exhortación de García Montoto a hacer piras con los libros malignos fue seguida al pie de la letra por los falangistas que habían ocupado Madrid el 28 de marzo de 1939. Un mes después, el 30 de abril, tuvo lugar lo que el periódico Ya calificaba en su edición del 2 de mayo como “Auto de Fe en la Universidad Central.” Era la manera que tenía el Sindicato Español Universitario (SEU) de celebrar la Fiesta del Libro. El periódico nacionalcatólico reproducía el discurso que pronunció para la ocasión Antonio de Luna, catedrático de Derecho, que había permanecido en la ciudad durante la guerra formando parte de la Quinta columna. En 1940 fue apartado de su cátedra.

Don Antonio Luna comenzó su discurso con la lectura de un pasaje del Quijote y, finalmente, se leyó el acta del auto de fe, redactada en rudos y rotundos términos: “Para edificar a España Una, Grande y Libre, condenamos al fuego los libros separatistas, los liberales, los marxistas, los de la leyenda negra, los anticatólicos, los del romanticismo enfermizo, los pesimistas, los pornográficos, los de un modernismo extravagante, los cursis, los cobardes, los seudocientíficos, los textos malos y los periódicos chabacanos, E incluimos en nuestro índice a Sabino Arana, Juan Jacobo Rousseau, Carlos Marx, Voltaire, Lamartine, Máximo Gorki, Remarque, Freud y al Heraldo de Madrid”. Prendido fuego al sucio montón de papeles, con alegre y purificador chiporroteo, la juventud universitaria, brazo en alto, cantó con ardimiento y valentía el Cara al sol. [27]

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Granados y Delgado. 57 aniversario de su ejecución https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-granados-delgado-57-aniversario-ejecucion/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:51 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-granados-delgado-57-aniversario-ejecucion/ Francisco Granado Gata y Joaquín Delgado Martínez, militantes de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), fueron asesinados por el salvaje método del garrote vil en el verano de 1963.

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Granados y Delgado: Los Sacco y Vanzetti españoles

El día 18 de agosto de 1963 la prensa española anunció que en las primeras horas de la mañana, “y con sujección a las formalidades de la ley penal común, ha sido ejecutada la sentencia de pena capital dictada contra los terroristas Francisco Granados Data y Joaquín Delgado Martínez”.

Bajo esa hipócrita retórica se encubría el hecho de que dos jóvenes anarquistas habían sido estrangulados por el aro de hierro del garrote vil tras el “enterado” del general Franco y después de un juicio militar sumarísimo que se celebró apenas diez días después de los hechos que se les atribuyeron.

Granados y Delgado habían sido acusados de colocar sendos artefactos explosivos el 29 de julio de 1963 en la Sección de Pasaportes de la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos. El primero de los artefactos, una carga de plástico de doscientos gramos de peso, provocó heridas a una veintena de personas.

Dos días después de los atentados, el 31 de julio, a las 4 de la tarde, Francisco y Joaquín son detenidos, posiblemente a causa de una delación. Apenas tres semanas separaron la vida de la muerte para estos dos luchadores libertarios, sometidos primeros a torturas policiales y después a un juicio carente de garantías en el que son condenados a muerte. El Consejo de Guerra sumarísimo anunciado sólo 48 horas antes de su celebración les condena sin otras pruebas que las declaraciones arrancados bajo tortura, en un juicio lleno de irregularidades que incluyen el hecho de que el defensor no tenía título de abogado. Granados y Delgado negaron cualquier participación en las acciones armadas que se les atribuían y reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias.

El Consejo Ibérico de Liberación, la organización clandestina anarquista a la cual pertenecían Granados y Delgado, declaró el 11 de agosto ante la opinión pública nacional e internacional que Joaquín Delgado y Francisco Granados eran absolutamente ajenos a los hechos ocurridos el 29 de julio en Madrid, que los autores no habían sido detenidos y que el depósito de armas atribuido a Francisco Granados no había sido utilizado y permanecía intacto al ser descubierto por la policía.

Posteriormente esta misma organización haría público que el material descubierto por la policía estaba destinado a un atentado contra Franco.

El año 1963 fue muy importante para la lucha antifranquista, no en vano en dicho año continuaron las movilizaciones mineras asturianas iniciadas en la primavera de 1962. El renacer de la lucha contra la dictadura fue posiblemente uno de los motivos por los que el franquismo quiso “dar un escarmiento” a las nuevas generaciones libertarias que estaban entrando en actividad en aquellos años. También quisieron, probablemente, castigar la campaña contra el turismo en España que venían desarrollando la CNT, la FIJL y otras organizaciones anarquistas.

Después de su muerte, un largo silencio se extendió sobre ellos, silencio que ha llegado a nuestros días. El PCE iba a adquirir durante los años sesenta una amplia hegemonía en la oposición antifranquista, que no había tenido en las dos décadas anteriores, y para el PCE sólo cabía recordar a sus propias víctimas. Algo similar ocurriría diez años después, en 1973, cuando otro joven anarquista, Salvador Puig Antich, fuera ejecutado, también a garrote vil, en otra farsa judicial.

Robert Escarpit escribió en Le Monde (22-8-1963), poco después de las ejecuciones, unas palabras que hay forzosamente que compartir: “Francisco Granados Gata y Joaquín Delgado Martínez han dado su vida por algo pero, como siempre, los verdugos los han ejecutado por nada”. Por una nada que era un vacío asesino, la sinrazón de un poder dictatorial.

Es obligación de todos nosotros recordar que esos dos hombres murieron por algo, por algo tan importante como la libertad, y exigir que la verdad histórica de estos crímenes franquistas sea reconocida oficialmente.

Un crimen legal contra dos inocentes

Hace cuatro años asistimos atónitos a la anulación de la sentencia condenatoria contra Francisco Granado y Joaquín Delgado declarándoseles inocentes de los hechos que se les imputaban. El tribunal supremo dejaba sin efecto después de cuarenta y cinco años aquel “fallo” judicial que condenó a garrote vil a dos jóvenes proletarios inocentes de los cargos de los que se les acusaba, en concreto la colocación de dos artefactos explosivos en la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos, culpables de no tener mas que sus manos como único capital y que utilizaron para ganarse la vida y para defender a su clase.

La madrugada del 16 de agosto de 1963, dos jóvenes libertarios esperaban que la sentencia dictada por el Tribunal de Orden Público y que les había condenado a la pena capital se materializase.

Francisco Granado Gata, de veintisiete años, natural de Ventoso provincia de Badajoz, casado y con tres hijos, y Joaquín Delgado Martínez, soltero y nacido de la localidad barcelonesa de Cardona, ambos militantes de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), fueron asesinados por el salvaje método del garrote vil, sus cuellos pasaron por el aro metálico del garrote por no haber pasado por el aro fascista que imponía la dictadura sobre el proletariado y los pueblos de España. Hacía veintinueve años que los dos habían cruzado la frontera arrastrados a la emigración por forma parte de los perdedores políticos y sociales de la guerra civil, formaban parte de aquel sector de la población que huyó en busca del pan que le negaba el franquismo, en el caso de Delgado cuando en 1949 junto con su madre y su hermano menor cruzaron los Pirineos para reunirse con su padre Francisco Delgado Tapia , militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) que llevaba diez años refugiado en Francia. Joaquín Delgado comienza sufriendo como la mayoría de los emigrantes que venían de este otro lado de los Pirineos el rechazo social que le impedía encontrar un trabajo con el cual obtener el mísero salario que cobraban la mayoría de los obreros españoles. Tras nacionalizarse francés consigue encontrar un empleo como ebanista. En su juventud comienza a tomar contacto con los grupos de exiliados españoles residentes en la ciudad de Grenoble y comienza a frecuentar las reuniones de los jóvenes anarquistas colaborando de forma esporádica primero en festivales, acudiendo a las charlas, conferencias y demás actividades de propaganda pasando poco tiempo después a la militancia activa dentro del grupo de la FIJL de la ciudad vascofrancesa. Los motivos para la emigración de Granados fueron simplemente económicos proveniente de una familia campesina extremeña fue en busca de un mejor futuro, tras cumplir el servicio militar, en el cual le fue detectada leucemia, cruza en abril de 1952 la frontera.

El proceso contra estos dos jóvenes libertarios fue un suceso curioso, según la declaración de la policía franquista, los dos jóvenes fueron detenidos mientras le gritaban a unas jóvenes extranjeras. Tras su detención se produjeron registros domiciliarios en los cuales se encontraron explosivos. La detención de Granados y Delgado no pudo ser fruto de la casualidad y la explicación esta clara, la infiltración por parte de agentes de la Policía franquista y de la OAS (Organización Armada Secreta) en los círculos anarquistas en el exilio y en el grupo Defensa Interior (DI), organismo generado por el Movimiento Libertario Español (MLE) fundado en 1962 por históricos del anarcosindicalismo como Cipriano Mera o Juan García Oliver ocupado de organizar las acciones armadas contra la dictadura. Oscuros personajes como un joven llamado Jacinto Guerrero Puente, que terminaría como agregado del condenado por el caso GAL y máximo responsable de la seguridad del Estado durante los gobiernos de Felipe González, Rafael Vera en la trama de los fondos reservados. La precaución y la alerta dentro del Movimiento Libertario Español fueron descuidadas por los dirigentes anarquistas incapaces de descubrir al provocador que se encontraba dentro de sus propias filas y que llegó a ocupar el máximo cargo del área de propaganda en el grupo Defensa Interior y que incluso llegó a ser propuesto por varios sindicatos para ocupar la secretaría general de la Confederación Nacional del Trabajo durante el pleno de núcleos intercontinentales de la CNT celebrado en Agosto del año 1969.

Tras la detención gracias a la delación de este oscuro personaje los dos anarquistas son conducidos a la prisión de Carabanchel donde permanecerán diecisiete días antes de ser condenados por un Consejo de Guerra sumarísimo a sufrir una de las muertes mas crueles que puede sufrir un ser humano y que fue un genuino invento al que se dio forma bajo el solar hispano.

El proceso judicial estuvo, como corresponde a un juicio político plagado de irregularidades, dado que la defensa de los dos jóvenes anarquistas en ningún momento pudo presentar las pruebas y las coartadas que en ningún momento les colocaban en esas horas y esos días en esas calles donde fueron colocados los artefactos explosivos, aunque los dos reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes libertarias asumiendo así la sentencia a la cual todo revolucionario esta condenado, dispuestos a pagar con su vida el crimen de luchar contra la dictadura franquista y por la emancipación de los trabajadores.

La inocencia de Granados y Delgado es hoy un hecho, y no lo es en absoluto porque el sucesor judicial del Tribunal de Orden Público haya declarado nula de pleno derecho la sentencia condenatoria sino porque la autoría de el hecho fue reconocida públicamente por otros dos militantes anarquistas miembros del grupo Defensa Interior en un programa emitido el 4 de Diciembre de 1996 por la cadena de televisión franco-alemana ARTE así como ante notario. Las pruebas utilizadas en su momento para encausarles no resistían ningún contraste plausible pero el principio de “castigar y amedrentar” con la mayor publicidad posible a través de una prensa que era la voz de su amo cumplió el objetivo marcado.

Joaquín Delgado y Granados fueron asesinados cuando todavía estaba fresca la sangre del militante comunista Julián Grimau y de los guerrilleros Ramón Vías y “Caraquemada”, el régimen franquista dejaba una vez mas su estela de terror contra los hijos del pueblo que seguirían entonces y hoy siguen portando sobre sus espaldas el peso de la muerte y la explotación.

* Documental: Granado y Delgado: Un crimen legal

 

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Liberación de París del nazismo en 1944. «La Nueve», los antifascistas españoles que hicieron historia https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-liberacion-paris-nazismo-1944-nueve-antifascistas-espanoles-que-hicieron-historia/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:51 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-liberacion-paris-nazismo-1944-nueve-antifascistas-espanoles-que-hicieron-historia/ En agosto de 1944, París fue liberada del nazismo gracias a la valentía de los antifascistas españoles, exiliados de la Guerra Civil, que lideraron la primera columna de soldados en entrar en la capital francesa, marcando un hito en la lucha por la libertad en Europa.

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Las campanas de París repicaban pasadas las 9 de la noche del 24 de agosto, tras casi cinco años de guerra en sus calles se comenzaba a entonar «La Marsellesa»; mientras en la Plaza del Ayuntamiento se reunían 144 antifascistas españoles en carros de combate junto a miembros de las Fuerzas Francesas del Interior, aún debían hacer frente a una guarnición de más de 15 mil nazis alemanes en la ciudad parisina. Al día siguiente el diario francés «Libération» abría con el titular: ILS SONT ARRIVÉS! (¡Ya han llegado!), era la entrada oficial en París para barrerla del nazismo de una vez por todas y poner fin a la Francia del régimen de Vichy en la Segunda Guerra Mundial.

Tiempos de lucha armada y Resistencia, ocupación nazi de Francia.

Tras la ocupación militar nazi del territorio francés, Hitler necesitaba asegurar una dominación apacible y rentable para sus intereses bélicos, la autoridad francesa representada en el viejo mariscal Pétain ofrece esta oportunidad. Se establece un gobierno colaboracionista convencido de la victoria alemana, queriendo sentar las bases de una futura paz europea con la Alemania nazi como vencedora. El gobierno de Vichy se compromete, según el armisticio firmado el 22 de junio de 1940, a reprimir duramente los focos de resistencia política y militar que hubiera, de esta manera el ocupante alemán evitaba la impopularidad de tales medidas.

El gobierno francés participa activamente de la represión, asegurándose de esa forma su existencia como súbdito frente al ocupante, entregando numerosos rehenes a las autoridades alemanas para su fusilamiento en las principales ciudades francesas. La Resistencia Francesa organiza una ofensiva total a pesar de esta represión que desenmascaran al ocupante alemán, iniciando una complicada dinámica de acción y solidaridad. Las acciones armadas provocan fusilamientos de franceses, pero engrosa el apoyo decidido entre la población.

Esta acción armada, llevada al principio bajo la forma de guerrilla urbana, se extiende al mundo rural a principios de 1943, produciéndose la unificación de la Resistencia Francesa para coordinar operaciones clandestinas de sabotaje contra el régimen nazi. Se crea el Consejo Nacional de Resistencia cuyo brazo armado eran las Fuerzas Francesas del Interior. Los resistentes fueron hombres y mujeres de todas las edades, siendo universitarios, maestros, periodistas, ingenieros, pero fundamentalmente obreros, tenderos o artesanos. Todas las capas sociales, todas las sensibilidades filosóficas y religiosas estaban representadas en el seno de la Resistencia. Una gran cantidad de extranjeros combatieron con los resistentes franceses: destacando antifascistas italianos, antinazis alemanes, y sobre todo republicanos y anarquistas españoles refugiados en Francia. 

Quienes decidieron participar de la lucha armada pusieron en valor su interés estratégico, el entrenamiento antes de los combates, propagar información entre la población, crear un clima beligerante sobre las tropas alemanas y por último facilitar la expansión de las tropas aliadas al final de la guerra. Y ese es el punto al que se llega en los albores del verano 1944 tras el Desembarco de Normandía, y el avance de estos soldados de las tropas aliadas que no hubiera sido posible sin la determinante actuación resistente. La lucha contra el nazismo en Europa, por lo tanto, podemos asegurar que la sostuvieron y perpetraron estos hombres y mujeres resistentes. Son al mismo tiempo héroes y gente sencilla, dado que se atrevieron a llevar a cabo un combate siguiendo sus propias convicciones y asumiendo grandes riesgos.

Los planes Aliados frente a los nazis en el verano de 1944.

Con la Batalla de Normandía a partir del 6 de junio de 1944 comienza la liberación del territorio francés, junto a su avance hacia la línea del río Rin para penetrar directamente en el territorio nazi alemán; sin embargo, esto chocaba con los distintos intereses que tenían los Aliados. Los estadounidenses querían iniciar un rápido avance aprovechando las pérdidas sufridas por la Wehrmacht, de esta manera había comenzado una carrera por llegar antes que los soviéticos a Berlín. Además, la liberación de París entrañaba contratiempos para los planes estadounidenses aparte de las consecuencias militares y logísticas, y eran las consecuencias políticas de la recuperación de una soberanía total francesa bajo el mandato de Charles De Gaulle.

Sin embargo, se impondrían las pretensiones del Gobierno provisional de la República Francesa que quería recuperar la capital parisina como gran símbolo de la liberación nazi. Estados Unidos y Gran Bretaña querían crear en el territorio francés una entidad bajo su control, la «Allied Military Government of Occupied Territories»), conocida por sus siglas AMGOT, y tratando de crear un cordón de seguridad ante las organizaciones revolucionarias antifascistas que estaban siendo la punta de lanza en la lucha contra el nazismo.

Tras los avances en las primeras semanas por el territorio normando francés, a finales de julio de 1944, se lanza una ofensiva que rompe por completo las líneas defensivas alemanas, convirtiendo los combates en una guerra de maniobras rápidas y embolsamientos. Concluidas estas operaciones, la intención del General estadounidense Leonard T. Gerow era rodear París por el norte sin acceder a la ciudad, pero el recién nombrado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Francesas del Interior, Pierre Koening, fue el encargado de organizar una insurrección popular en París que obligase a liberarlo para adherir nuevas fuerzas de combate de La Resistencia. Al considerarse fundamental para dicho objetivo la liberación de París, se dieron órdenes del incremento de los sabotajes y las acciones guerrilleras.

Por otro lado, las órdenes dictadas por Adolf Hitler a principios de agosto era la destrucción incondicional de París, convertirlo en ruinas en caso de ataque aliado, y represaliar sin paliativos a cualquier resistencia interna por parte de la población. Sin embargo, cuando llegó en agosto Dietrich von Choltitz, comandante alemán del Gran París, rápidamente los oficiales alemanes le convencieron de que los planes de destrucción de París serían completamente inútiles. Además este sabía que, a pesar de contar con unos 20 mil soldados alemanes, estaban mal equipados para la lucha y desconectados de otras unidades de combate. 

La insurrección popular y la huelga general en París por la Resistencia.

La Resistencia interior parisina daría un paso adelante a mediados de agosto, imitando a la insurgencia polaca que a principios de ese mes se habían levantado en Varsovia contra las tropas alemanas. En París su puesto de mando se emplazaba bajo la plaza de Defert-Rochereau, donde se encuentra la entrada a las catacumbas de la ciudad. El marxista Henry Tanguy, que había sido comisario político en la XIV Brigada Internacional en la Guerra Civil española, actuaba junto al delegado militar gaullista Jacques Chaban-Delmas, que a pesar de saber que contaban con fuerzas pobremente equipadas y sin enlaces radiofónicos con el exterior, iniciaron movimientos para rodear algunos núcleos de presencia alemana.

El 13 de agosto se sublevaron los trabajadores del metro y la Gendarmería Nacional, dos días después lo hicieron los carteros parisinos, requisándose vehículos para blindarlos ante la lucha que estaba a punto de iniciarse. El Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Francesas del Interior, había ordenado frenar la revuelta parisina, pero los gaullistas no estaban dispuestos a dejar la iniciativa de esta insurrección en manos de los marxistas, así que no se opusieron cuando el 17 de agosto una reunión del Consejo Nacional de la Resistencia decidió intensificar la lucha urbana, mientras los alemanes comenzaban a evacuar la ciudad parisina.

El 18 de agosto estallaba la huelga general en la ciudad a la que se unieron miles de obreros parisinos, levantaron barricadas para dificultar el movimiento de las tropas alemanas e iniciar sabotajes contra sus vehículos. Se produjeron ese mismo día combates en torno a la Prefectura de Policía en París, tomada por los resistentes franceses. El 20 de agosto, el mando de la Resistencia francesa se instala en los subterráneos del Ayuntamiento de París, y se organiza un plan para tomar los distintos ministerios. Adolf Hitler ordenó a Dietrich von Choltitz la destrucción total de París, sin embargo, la guarnición alemana decidió tan solo desarrollar un combate honorable para salvaguardar las apariencias de sus oficiales.

Sin embargo, la insurrección popular en París ante los alemanes fue definitivamente apoyada por el avance de las tropas aliadas, no sin antes enormes disputas internas en las direcciones militares con intereses estratégicos contrarios. Charles De Gaulle consideraba que debía ser la División Leclerc, encuadrada en el Tercer Ejército del general George Patton, la que tuviese la gloria de liberar París, frente a los planes de los norteamericanos. Esta división desoyó las órdenes estadounidenses superiores de no avanzar sobre París, y se dio la orden a Raymond Dronne (capitán al mando de «La Nueve» conformada por 150 españoles antifascistas) de que imprimiera un ritmo de avance rápido sobre la ciudad parisina a partir del 23 de agosto.

La Nueve, compañía de antifascistas españoles en la liberación de París del nazismo.

Esta compañía estaba conformada por antifascistas voluntarios de origen español que se habían unido en el Norte de África al Ejército de la Francia Libre tras haber escapado del Franquismo y reencontrarse de nuevo en territorio colonial francés. Tras el armisticio de junio de 1940, muchos de estos españoles antifascistas son obligados por la Francia de Vichy a incorporarse a batallones de trabajos forzados, o ser repatriados a la España franquista. La primera opción es la que muchos españoles tomaron para no acabar condenados a muerte por el Franquismo, hubo muchos casos de deserciones y ocultaciones esperando que llegasen las tropas aliadas en noviembre de 1942.

La Francia Libre se estableció en Argelia, y la Legión Extranjera Francesa pasó bajo las órdenes del general Charles De Gaulle reanudando muchos españoles su lucha contra el fascismo. Cuando nació la División Leclerc, dos mil españoles antifascistas se sumaron a ella y entre ellos destacaba la Novena Compañía, integrada por una representación del frentepopulismo español con socialistas, anarquistas, poumistas, liberales republicanos y algunos marxistas estalinistas. Sus primeros combates como luchadores antifascistas fueron contra los restos del Afrika Korps, compuesto por tropas alemanas e italianas en diciembre de 1942 en Túnez, conquistando en mayo de 1943 la ciudad portuaria de Bizerta.

El 29 de julio de 1944, la División Leclerc embarcó en Southampton hacia Francia, llegando el 4 de agosto a la Playa de Utah, en territorio de Normandía. Los primeros enfrentamientos contra la Wehrmacht alemana fueron en Rennes, Le Mans, y junto a tropas estadounidenses en Alençon, además el 12 de agosto de 1944 capturaron a casi 130 prisioneros alemanes en la localidad de Eccouché. El 16 de agosto sufrieron el ataque de las divisiones de las Waffen-SS, las 9ª y 116ª Divisiones Panzer y 3ª División de Paracaidistas, y los españoles antifascistas perdieron a algunos compañeros en estos combates. A pesar de la composición antifascista de esta fuerza española, los mandos militares franceses y estadounidenses habían grabado a sangre y fuego una consigna: «Aquí no se viene a hacer la revolución», de esta manera quisieron desactivar cualquier intento de agitación política anticapitalista.

Definitivamente, se toma la determinación de avanzar casi 200 kilómetros desde el municipio de Argentan hasta París el 23 de agosto. Esta decisión contrarió bastante al general estadounidense Leonard T. Gerow, pero el Jefe Supremo de las tropas norteamericanas, Dwight D. Eisenhower, entendía que este movimiento de las tropas francesas era imparable, por lo que decidió enviar a una división de infantería estadounidense para obtener los beneficios políticos de haber contribuido a la liberación de la capital francesa. Este ataque sobre París se realizó sin apoyo aéreo de los aviones aliados, la compañía de «La Nueve» alcanzó el sur parisino rodeando las posiciones defensivas alemanas en la zona oeste, y siendo recibidos con gran apoyo en los suburbios parisinos. En estos barrios se enarbolaba la bandera tricolor francesa al paso de los españoles antifascistas con la bandera tricolor republicana. Los carros de combate avanzaron hasta entrar en París por la Plaza de Italia, la primera unidad militar en entrar en la urbe, y en concreto el blindado denominado «Guadalajara» alcanzó a las 21:20 de la noche la Plaza del Ayuntamiento de París.

Los primeros disparos de las fuerzas de «La Nueve» se efectuaron desde el blindado denominado «Ebro», dirigido por el anarquista canario Miguel Campos. En las cercanías del Arco de Triunfo parisino también patrullaban algunos blindados españoles que paseaban con nombres como «Belchite», «Brunete», «Madrid», «Gernika» o «Don Quijote». Previamente algunos anarquistas intentaron poner como nombre a otro carro de combate «Durruti», pero los franceses no lo permitieron por ensalzar la figura del revolucionario leonés. En el Ayuntamiento parisino, Amado Granell, subordinado de «La Nueve», fue entrevistado por la Radio de París y también conversó tanto con Georges Bidault (un católico liberal presidente del Consejo Nacional de la Resistencia que sería en 1946 presidente de la República Francesa) como con el marxista Henri Rol-Tanguy.

Raymond Dronne, el jefe francés que dirigía esta Novena Compañía fue hacia la comandancia del general nazi Dietrich von Choltitz para firmar su rendición, pero mientras esto sucedía a lo largo de la mañana del 25 de agosto los antifascistas españoles tomaron al asalto la Cámara de los Diputados, el Hotel Majestic y la Plaza de la Concordia sufriendo únicamente una baja por una guarnición alemana completamente desgajada. A las 15:30h. de la tarde los soldados nazis se rindieron, y se recibió como prisionero al propio von Choltitz, que solicitó entregarse a alguien de su rango militar mientras las tropas francesas entraban en la capital parisina. El general estadounidense Eisenhower había dado órdenes a sus tropas de colaborar con los franceses, y sería al día siguiente cuando las tropas aliadas entraron ya triunfantes en París.

Últimas campañas de «La Nueve» y toma del refugio de Adolf Hitler.

Las batallas de la Novena Compañía continuarían, y en el frío invierno de 1944 les llevaría hacia el boscoso camino de Baviera. Primeramente, el 8 de septiembre abandonaron la capital francesa hacia Andelot-Blancheville, donde hicieron prisioneros a trescientos alemanes en la toma de ese municipio. El 15 de septiembre se atravesó el río Mosela y se estableció una cabeza de puente tras las líneas alemanas donde se llevaron a cabo algunos enfrentamientos. A finales de septiembre se entregaron las principales condecoraciones en la ciudad de Nancy al capitán francés Raymond Dronne, pero también al subteniente canario Miguel Campos, al sargento catalán Fermín Pujol, y al cabo gallego Cariño López; todos ellos recibieron la Medalla Militar y la Cruz de Guerra. En noviembre de 1944 «La Nueve» tomaría la ciudad francesa de Estrasburgo, y después quedarían estancados en el frío invierno alemán una vez atravesadas las líneas del río Rin, que es el que les infringió las peores bajas. Finalizado el invierno «La Nueve», aunque diezmada por el frío invernal pasado, reanudó operaciones militares en la primavera de 1945 tomando el 5 de mayo el «Nido de Águila», la casa-refugio de ocio de Adolf Hitler en Berchtesgaden, de donde dicen algunos antifascistas españoles que se llevaron algún reloj de oro e incluso sábanas.

El fin de la guerra sobrevino tres días más tarde, por lo que los españoles que estaban aún en activo en ese momento, o bien se reintegraron en otras unidades del Ejército francés, o bien se desmovilizaron convirtiéndose en civiles y quedándose en Francia gran parte de sus vidas, debido a la Dictadura franquista en España. Su ímpetu en el combate no sirvió para poner fin al Franquismo como muchos deseaban, ya que los Aliados permitieron ese régimen como garante contra las ideas revolucionarias de izquierdas en Europa. Estos veteranos de casi diez años en conflicto continuado siguieron como exiliados políticos, reintegrándose como trabajadores en diversas ciudades del territorio francés y encontrando homenajes a su lucha antifascista únicamente al final de su vida. El último de los miembros de «La Nueve» vivo fue Rafael Gómez Nieto, quien falleció por Covid-19 el 31 de marzo de 2020 a los 99 años de edad en una residencia de ancianos en Estrasburgo.

La lucha contra el fascismo en la Francia actual, la nefasta experiencia del Frente Popular.

La larga sombra del fascismo nos persigue desde el siglo pasado en Europa, su esencia ha quedado enmarcada en la corriente política estructural asumida por el neoliberalismo, y siguen formando parte de ese sistema. Ayer se llamaba Henry Ford, actualmente se llama Elon Musk. La violencia de extrema derecha es un problema real en auge en los últimos años, los datos indican que los atentados fascistas han crecido en un 320% en todo el mundo. En el primer semestre del año 2020 solo en EE.UU. el 70% de las acciones denominadas como terroristas, respondieron a una motivación de la ultraderecha. En Francia este crecimiento de la ultraderecha viene alertando desde hace décadas con el Frente Nacional y otros idilios políticos con discursos que generan violencia social contra grupos como mujeres, personas LGTBIQ+ o migrantes.

No solamente el gobierno conservador del presidente Emmanuel Macron ha tenido responsabilidad en permitir esta atmósfera prefascista en Francia; sino también la izquierda parlamentaria y reformista desilusionando una y otra vez a la clase trabajadora. La conformación de un Frente Popular como en las pasadas elecciones, debiendo hacer pactos con liberales, les ha convertido en la mano izquierda del capitalismo. No puede haber otro sentido común más que el revolucionario. Muchos dirigentes de izquierda francesa, y también lo hemos vivido en España con Podemos, aseguraban que era el momento de hacer un cordón sanitario a la extrema derecha, pero la estrategia que han utilizado está abocada al fracaso porque la socialdemocracia jamás fomentará la creación de una fuerza social de la clase trabajadora.

La experiencia de los Frentes Populares en el pasado tanto en Francia como en España en los años 30 nos llevan a pronosticar de manera clara que los pactos de mínimos con la burguesía bajo la premisa de frenar el fascismo solo son concesiones que acaban saliendo caras cuando es demasiado tarde para rectificar. A la extrema derecha se la frena con la práctica de la lucha de clases, organizando un frente político y social desde abajo, y no desde frentes republicanos de las burocracias de partidos ni sindicatos. Seguiremos afirmando que, frente a toda derrota, hace falta organización.

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La Guerrilla Antifranquista en Cantabria https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-guerrilla-antifranquista-cantabria/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:51 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-guerrilla-antifranquista-cantabria/ SUMARIO:
1. Con la caída de Santander aparecieron “los del monte”
1.1 Guerrilla Azaña
1.2 Huidos por los valles del Miera y Matienzo
1.3 Los de Liébana
2. Constitución de la Agrupación Guerrillera de Santander
3. Reorganización de la Agrupación Guerrillera
4. Fin de la Agrupación Guerrillera de Santander
5. Aún Liébana permanece en los montes

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SUMARIO:
1. Con la caída de Santander aparecieron “los del monte”
1.1 Guerrilla Azaña
1.2 Huidos por los valles del Miera y Matienzo
1.3 Los de Liébana
2. Constitución de la Agrupación Guerrillera de Santander
3. Reorganización de la Agrupación Guerrillera
4. Fin de la Agrupación Guerrillera de Santander
5. Aún Liébana permanece en los montes

La curiosidad que se ha desatado desde hace unos años por el fenómeno guerrillero, especialmente a partir de la “Caravana de la Memoria”, ha dado lugar a una importante proliferación de escritos; sin embargo en nuestra región no han sido suficientes para sacarnos de una bibliografía más cercana a la novelación que a la historia. Aquellos libros en que se ha abordado el tema desde el campo estricto de la historia, lo han hecho o bien por medio de monografías que tenían por objeto el estudio de un municipio o comarca concreto, o bien, pretendiendo incluir en el contexto nacional lo que por Cantabria pasó. Repitiendo, en este último caso, parte de los tópicos y errores que los primeros trabajos difundieron. En gran medida somos responsables de estos desajustes aquéllos que al tema nos hemos dedicado por no haber concluido a tiempo los estudios puestos en marcha, y las instituciones académicas, que hasta ahora no han mostrado mucho interés por el tema.

Lo que ahora llega a vuestras manos es un documento que se ha elaborado ex profeso para las VI Jornadas sobre El Maquis de Santa Cruz de Moya. Tiene como base un artículo de 1996, en el que se pretende plasmar las primeras conclusiones del trabajo que había iniciado el año anterior, a la vez que arriesgarme a exponer la tesis que intentaba demostrar: “Que en la región se produjo un movimiento de resistencia armada similar al que se había desarrollado en otras partes del país”. Y me propuse rellenar con mis medios ese hueco existente entre la caída del Frente Norte y 1957, año en que desapareció el último guerrillero. Lo que separa estas letras de las escritas entonces son casi diez años de investigación a tiempo parcial, con más de sesenta personas entrevistadas, unas ciento treinta horas de grabación, la consulta de la prensa de la época, el Archivo de la Prisión Provincial de Santander, el Archivo General de la Administración, el Archivo histórico del PCE y algunos archivos municipales; además de la bibliografía consultada, que nos ha facilitado el análisis del contexto en que se desarrollaron las actividades de los huidos y la Agrupación Guerrillera de Santander.

 

En aquel momento, afirmábamos que la documentación escrita disponible no era suficiente para dar una visión completa del objeto de estudio, por ello, insistíamos en el uso de los testimonios de las personas implicadas como fuente principal de información, contrastando estos testimonios entre sí, así como con las fuentes escritas consultadas. Sin el relato de los que participaron, esta historia sería una maraña de datos inconexos y con poco sentido, por lo parciales de las informaciones y, en muchos casos, por el carácter sectario de las fuentes. Hoy esperamos que este artículo facilite la comprensión de aquel fenómeno.

La propia naturaleza del movimiento guerrillero que actuaba en zonas rurales, y la censura de los medios de comunicación limitaron la difusión de su existencia y sus acciones entre el conjunto de la población. La prensa divulgaba la falsa imagen de un país pacificado, en el que no existía ninguna oposición política tras el final de la guerra; sólo se permitía informar en sus páginas de los éxitos de las fuerzas represivas: «El Bandolerismo organizado ha desaparecido de la Montaña.»[1], «Dos Forajidos muertos por la Guardia Civil en Tama. Un sargento de la Benemérita encontró la muerte en la refriega.»[2], o «Con la muerte del «Juanín» ha quedado extirpado el bandidaje»[3]. En la memoria colectiva de los cántabros, los nombres que han quedado grabados por encima de todos los demás son los de “el Cariñoso” y “Juanín y Bedoya”, que tienen por elemento común su muerte violenta en enfrentamientos con la Guardia Civil y que éstas fueron ampliamente difundidas por la prensa regional. Aunque su recuerdo está muy ligado en la memoria colectiva, no llegaron a coincidir en el monte ni en el mismo espacio, ni el mismo tiempo. “El Cariñoso” cayó en Santander en 1941, mientras que “Juanín” saltó al monte en 1943 y Bedoya diez años después. Las anécdotas que circularon entre la población se organizaban en torno al valor de los personajes, al ingenio para librarse de la persecución de la Guardia Civil y a la idea del “bandido bueno”. Estos relatos están más relacionados con “el mito de los del monte” que con su verdadera realidad.

1. CON LA CAIDA DE SANTANDER APARECIERON «LOS DEL MONTE».

El 14 de agosto de 1937 las tropas nacionales pusieron en marcha la ofensiva sobre Santander estableciendo dos vías de penetración hacia la capital: la primera partiendo del País Vasco siguiendo la dirección de la línea costera y la otra perpendicular a la primera por el valle del Besaya hasta Torrelavega. El 24 de agosto, las tropas franquistas rebasaron Torrelavega y establecieron una cabeza de puente en Barreda dejando cortadas las comunicaciones por tierra entre Santander y Asturias.

El 26 de agosto se entregó Santander a los italianos. Entre los soldados republicanos reinaba un ambiente de desconcierto y desesperación. El objetivo fundamental en esas horas era buscar el modo de salvar la vida. Una vez que en el puerto no quedó una sola embarcación capaz de navegar, hubo quienes en un acto de desespera­ción llegaron al suicidio. Para escapar tenían que infiltrarse entre las filas los autodenominados “Nacionales” que tenían cercado Santander. La represión que se desató con la entrada de los “Nacionales”, para muchos era previsible. Daniel Peral, que vivió aquellos momentos, lo tenía muy claro:
«Si hubiera nacido cien veces y me entrego en ese momento, me matan cien veces».
Aquéllos que confiaron en que nada tenían que temer porque no tenían sus manos manchadas de sangre, corrieron un gran riesgo; muchos de ellos fueron fusilados o condenados a grandes penas de prisión.

Los que quisieron escapar de una encarcelación segura y una muerte probable, sólo les quedaban dos alternativas, intentar pasar a Asturias para seguir combatiendo, o esconderse en las proximidades de sus casas a la espera de que cambiara el curso de la guerra. Este fue el punto en que se inició el largo periplo de “los del monte”, de los emboscados, de los huidos…

Asentadas las tropas franquistas en el norte de España, el fenómeno de los huidos se estabilizó. La evolución de la situación de estas personas dependió de una serie de factores:
* La esperanza en que las tornas podían cambiar. En principio la guerra no estaba perdida, por lo que había que mantenerse a salvo a la espera de mejores tiempos. Entregarse era prácticamente un suicidio, la fuerte represión que sufría su entorno familiar era suficiente aviso. Aún después de 1939 tenían esperanzas de que se produjera una intervención Aliada en favor de la República.
* El grado de compromiso que cada uno de ellos había mantenido con la República. Se convirtió en un elemento determinante a la hora de tomar una decisión acerca de la entrega.
* La persecución que llevada a cabo por la Guardia Civil, el ejército, o personas afines al régimen contra los huidos que propició un gran número de encuentros armados. En caso el caso de que hubieran terminado con heridos o muertos por parte de los perseguidores, podía determinar el fin de la posibilidad de entregarse con unas mínimas garantías para los emboscados.
* El comportamiento de las nuevas autoridades locales (falan­gistas, médicos, curas, etc.) podía facilitar que los huidos se entregaran, o por el contrario, su actitud agresiva, podía provocar que nuevas personas se echaran al monte. Están documentados los dos casos.

A partir de 1939 con la guerra ya acabada, las autori­da­des pusieron más medios en la tarea de «limpiar los montes», que tuvo como resultado un goteo de personas que se entregaron o fueron detenidas. Sin embargo, no supuso el fin del fenómeno de los huidos; prueba de ello son los datos que se manejaban en el Gobierno Civil de Santander: «Al terminar la Guerra de Liberación, las Autoridades que entonces estaban al frente de esta provincia organizaron batidas de represión que dieron escasos resultados, con lo cual la situación no se modificó sensiblemente…»[4] Reconocía que todavía en 1940 existían tres grupos de huidos que deambulaban por la “comarca del Río Miera”, la “comarca de Los Carabeos” y la “comarca de Potes”; además «existían unos 200 individuos de ambos sexos, que por sus antecedentes o actuación durante el dominio rojo en esta provincia no pudieron huir al ser liberada, se escondieron en los alrededores de sus residencias habituales, observando una actitud en general pasiva». La persistencia de huidos en el monte intranquilizaba tanto a los falangistas como a las autoridades locales. Intranquilidad que se convirtió en alarma cuando a partir de 1940 comenzó «la vuelta al pueblo de los elementos rojos que se han puesto en libertad», gracias a las primeras excarcelaciones.

Tal era la situación que a principios del verano la Secretaría de Orden Público del Gobierno Civil puso en marcha un “plan sistemático de acción”. En él se especificaban tres “puntos de vista” que debían ser tenidos en cuenta en el momento de poner en marcha las operaciones: lo accidentado y cubierto del terreno, que además los huidos conocían perfectamente; las pocas fuerzas disponibles para desarrollar la operación, 100 Guardias Civiles y unos 60 miembros de la Policía Armada, “aparte del ejército”; y la psicología de la población: «El problema es especialmente agudo en la zona de Río Miera. El hermetismo y cazurrería de pasiegos, son proverbiales»[5].

El primer paso del plan era erradicar los contactos que parte de la población mantenía con los huidos. De éstos dependía, en gran medida, la supervivencia de los emboscados, tanto en el abastecimiento de comida como en el suministro de información sobre los movimientos de las fuerzas que los acosaban. Para ello se decidió controlar e incluso prohibir la presencia de los vecinos en el monte, lo que facilitaba las operaciones de limpieza que con el apoyo del ejército se estaban realizando. En las zonas que había presencia de huidos, como por ejemplo en Liébana, se obligó a los pastores a regresar a los pueblos antes del anochecer impidiéndoseles permanecer en el monte cuidando el ganado. La Guardia Civil controlaba las entradas y salidas de las poblaciones para impedir que se sacara comida destinada a los huidos.

Con el mismo afán de aislar a los huidos se decretó en el oriente de la Región (que en el citado plan se nombra como “la comarca del Río Miera”) la evacuación del ganado y la población de las cabañas, concentrándolos en la “plaza” de los pueblos. La zona aún en la actualidad presenta un poblamiento muy disperso, adaptado a un tipo de explotaciones ganaderas que dependen de los pastos naturales para alimentar al ganado. En algunos valles se lleva una forma de trashumancia muy particular, “la muda”, que consiste en desplazamientos dentro de un mismo valle. La familia se traslaba a lo largo del año de una cabaña a otra con su ganado y sus escasos enseres para ir aprovechando los pastos; pueden producirse hasta seis desplazamientos al año. Esta práctica típica de los pasiegos todavía pervive. “La evacuación” tuvo un efecto devastador en la forma de vida de las gentes. En la circular de la Jefatura Provincial de Falange correspondiente al mes de noviembre se aludía a estas medidas de la siguiente manera:«Ha habido que tomar rigurosísimas medidas (evacuación de ganados y habitantes de algunas zonas) para ver de dar fin a esta situación. La fuerza pública y las Falanges locales en estrecha colaboración persiguen y apresan de cuando en cuando a algunos de esos elementos»[6].

La represión desatada, que en su mayor parte se dirigió hacia aquéllos que potencialmente podían ayudar a los huidos, obligó a incorporarse al monte a nuevas personas que habían conseguido insertarse, más o menos de forma normal, en la vida cotidiana de sus pueblos.

1.1 GUERRILLA AZAÑA

Al sur de Reinosa, tras la caída de Santander, se formó un grupo de jóvenes fieles a la República, que decidieron echarse al monte. Al frente de este grupo estaba Juan Gil del Amo “hijo del practicante de Carabeos”. Este grupo tuvo un par de peculiaridades: por un lado, sus principales líderes tenían una doble militancia, políticamente en Izquierda Republicana y sindicalmente en la CNT; y por otro, por primera vez utilizaron el concepto guerrilla para autodefinirse, eran la Guerrilla Azaña. Es posible que esta denominación respondiera al intento del gobierno republicano de crear grupos guerrilleros en plena guerra, aunque no tengamos datos concluyentes para poder afirmarlo con rotundidad.

El grupo se asentó en Montes Claros, donde había habilitado varias cuevas, siendo los pueblos cercanos donde primero empezaron a actuar. Una de las prioridades básicas era el suministro de comida. Para ello recurrían a la familia o asaltaban comercios cuyos propietarios habían apoyado la sublevación. Sus acciones se extendieron por el valle de Campoo. A partir de 1940 la Guardia Civil ejerció mayor presión sobre los huidos, teniendo que desplazar su refugio hacia los bosques del Monte Higedo. Desde allí dirigieron sus acciones hacia Valderredible y las comarcas próximas de Burgos y Palencia.

En la primavera de 1941 la “Guerrilla Azaña” estaba muy activa. Actuaba a uno y otro lado del límite provincial con Burgos. En la noche del 1º de julio un grupo de diez huidos de esta partida penetraron en los pueblos de Pedrosa y Santaelices, ambos pertenecientes a la Merindad de Valdeporres, en la provincia de Burgos. Tras la acción, la Guardia Civil puso en marcha una operación de búsqueda, con el apoyo de los falangistas de la zona, que concluyo al día siguiente en Haedo de las Pueblas con la localización del grupo de Juan Gil “el hijo del practicante de Carabeos”. Los guardias los cercaron mientras descansaban y de los diez, sólo uno pudo escapar, cinco murieron en el acto y los otro cuatro fueron detenidos. En apenas una semana fueron juzgados y fusilados.

1.2 HUIDOS POR LOS VALLES DEL MIERA Y MATIENZO

En la zona oriental de Cantabria se concentró una buena parte de los huidos. Eso se vio favorecido por un poblamiento muy disperso fruto de la explotación ganadera de estas comarcas, en las que personas y ganado habitaban una infinidad de cabañas diseminadas por el paisaje; lo que facilitaba que los huidos se abastecieran y escondieran fuera de los núcleos de población. Eran conscientes de que no podían volver a sus casas por el riesgo que corrían de ser detenidos y fusilados, suerte que ya habían corrido algunos de sus vecinos; otros consiguieron llegar al monte al escaparse de los piquetes falangistas cuando ya eran apresados. El paso de la “vida civil” a la clandestinidad o de la clandestinidad a la “vida civil” dependía en gran medida de las presiones que las fuerzas vivas de los pueblos mantuvieran sobre el vecindario. Las presiones muchas veces se concretaban en palizas o detenciones que la Guardia Civil o los grupos de falange practicaban sobre personas sospechosas de dar apoyo a los emboscados. Estas agresiones provocaron que gente como Fidel Aja Gómez, alias “el Costilla”, se echaran al monte con las consiguientes represalias para su familia. En sentido contrario hay que señalar que gracias a la mediación de “personas de orden” se pudo consumar la entrega de ocho huidos del Valle de Matienzo. Tras una breve estancia en prisión pudieron volver al pueblo. Sin embargo, esta mediación no valió para uno de ellos, que a pesar de haberse casado en el pueblo, no era nacido en el valle. Su vida terminó, después de su detención, con la aplicación de la ley de fugas.

El grupo de huidos que estuvo más activo en los años que siguieron a la caída del norte y el final de la Guerra Civil, fue sin duda el que se formó en la comarca del Miera. Durante 1938 este grupo, en el que se encontraba el Cariñoso, fue sorprendido en Mortesante por los falangistas de Miera. En este encuentro el grupo perdió a dos de sus miembros: a Belisario Lavín Cobo, hermano del Cariñoso y Plácido, hijo de la maestra de Rubalcaba. Como respuesta los huidos llevaron a cabo acciones de castigo contra aquéllos que consideraban responsables de su persecución. En una de ellas quedó mal herido Manolo Casar, al que consideraban su delator; y en otra murió Manolo García «el de la pasiega», que había partici­pado de forma activa en los sucesos. Desde ese momento ya no había ninguna posibilidad de entregarse, si es que la hubieran tenido primero.

«La Evacuación» que se había decretado desde el Gobierno Civil fue especialmente dura en las cabeceras de los Valles de la zona oriental de Cantabria. El objetivo no era otro que intentar aislar a los huidos de sus puntos de apoyo, y poder batirles en el monte con más facilidad gracias a la intervención del ejército. La evacuación se prolongó desde Junio de 1940 hasta febrero de 1941, unos días antes del incendio de Santander. A pesar de que consiguió que disminuyera en la zona el número de acciones de los huidos, sobre todo gracias al desplazamiento del Cariñoso y una parte del grupo hacia Santander, el despliegue del ejército por los montes resultó inoperante para localizarlos. Es más, no pudo impedir que el 12 de noviembre se produjera la desaparición del Rey de los Campos, destacado falangista del pueblo de Miera, de la taberna de Luis Haro en la Vega de Miera.

El golpe más duro que recibieron los huidos del Miera fue en el otoño de 1941. Una pareja de la Guardia Civil dio de una forma casual, con los hermanos Nemesio y El Ferroviario, y con El Madrileño que estaban durmiendo en la casa de las Tarolas. Dentro de la habitación se produjo un tiroteo del que sólo escapó con vida el Ferroviario. Las Tarolas, al ser interrogadas por la Guardia Civil acerca del paradero del Cariño­so, no supieron contesta­r, pero gracias a su colaboración fue detenido uno de los enlaces. El día 27 de octubre cayó el Cariñoso en el número 44 de la calle Santa Lucía de Santander. Al día siguiente en Peñacastillo la Guardia Civil abatió al resto de su grupo: Lola, Benito, Marcos y Pedro[7]. En cinco días habían muerto siete miembros de este grupo y un buen número de enlaces habían sido detenidos; pero las desgracias no acabarían aquí.

De las informaciones que la Guardia Civil obtuvo interrogando a los detenidos, llegó a la conclusión de que en las estribaciones del Porracolina podían estar escondidos el resto de los emboscados. Para proceder a la localización y desmantelamiento de este grupo, se movilizó a un importante número de Guardias. Pero, a pesar de peinar el monte, no consiguieron detectar la presencia de los huidos. Al anochecer fueron detenidas varias personas cercanas para intentar que declarasen el lugar exacto donde estaban escondidos. Entre ellos Hermenegildo Trueba, hijo de un emboscado, que a estas alturas ya debía estar escondido en un caserío del País Vasco, y su primo Alfredo Barquín. Al día siguiente la Guardia Civil cercó una cueva en el monte Bergaz donde estaban refugiados los huidos, entablándose un fuerte tiroteo en el que la Benemérita llegó a utilizar bombas de mano y dinamita para intenta neutralizar a los encuevados. Los huidos resistieron hasta el anochecer, cuando, aprovechando la oscuridad se escabulleron del cerco. Al amanecer del día 9 la Guardia Civil sólo encontró en la cueva el cuerpo de Laureano Lavín y rastros de sangre de otra persona. Sin embargo, del monte Bergaz junto al cuerpo de Laureano bajaron otros dos cuerpos, los de Hermenegildo y Alfredo. Habían sido fusilados en la misma cueva, y a partir de ese momento tanto para la prensa como para los documentos oficiales pasaron a ser peligrosos forajidos. [8]

Los cinco guerrilleros que sobrevivieron a ese trance se volvieron a agrupar, y fueron junto a los huidos de Liébana, en germen de la Agrupación Guerrillera de Santander. Sin su existencia no hubiera sido posible la aparición del movimiento guerrillero en la región.

1.3 LOS DE LIÉBANA

Tras la caída de Asturias, los soldados que no pudieron embarcar y salir al extranjero, se volvieron a sus casas por los montes. Los pueblos estaban vigilados, lo que hizo más dificultoso el regreso. En la Hermida se asentó una Centuria de Falange, cuya misión era mantener el orden en los pueblos de su jurisdicción y capturar a los «rojos» que se retiraban de Asturias. En esta última tarea se emplearon con dureza: las orillas del Río Deva son testigo de los fusilamientos allí celebrados. En torno a los Picos de Europa, al mismo tiempo, se agrupa­ron personas de la comarca que se habían significado en la defensa de la República. Las autoridades de Tresviso pidieron a sus vecinos huidos que se entrega­ran, asegu­rán­do­les que no les iba a pasar nada. Esta gente fue llevada de nuevo al frente, ahora con los Nacionales, lo que no impidió que al terminar la guerra fueran objeto de denuncias, viéndose obligados a echarse al monte o resignarse a ir a la cárcel. Al finalizar la guerra había concentrados en el monte un grupo de unos diez o quince huidos; entre ellos destacaban Mauro Roiz, Segundo Bores, Santiago Rey, y Ceferino Roiz, Machado. Es curioso destacar que la mayoría de estos hombres procedían de los municipios de Cillorigo y Tresviso, los dos municipios de la comarca lebaniega donde el trabajo asalariado estuvo más extendido, primero en las minas de blenda de Andara y después en el salto de Urdón.

Entre 1940 y 1941 se instalaron cuarteles de la Guardia Civil en los pueblos lebaniegos, en un intento de controlar el movimiento de los huidos, asentándose en casas en las que vivían republicanos. Ocupación por la que no recibieron ningún tipo de compensación. La estrategia de la Guardia Civil para combatir a los emboscados pasaba por presionar a la familia, ya que antes o después éstos se habrían de poner en contacto con ellos. Según Mauro, que estuvo huido hasta 1941, año en que fue capturado:
«Los que estaban en el monte no podían hacer nada importante, porque les perseguían y cualquier hecho lo iba a pagar la familia. Se dedicaban a defenderse y a vivir.»

En el afán de aislar a los guerrilleros del apoyo de sus fami­liares obligaron a los pastores, durante una temporada, a bajar a dormir a casa. Por la mañana, antes de salir al monte tenían que pasar un control de la Guardia Civil. Igualmente se vigilaba la fabrica­ción del pan y se prohibía sacar comida del pueblo, ante la sospecha de que fuera destinado a los del monte.

En septiembre de 1940, hizo presencia la Policía Armada en Liébana. Su misión era conseguir que los huidos se entregaran. Para ello detenían a los familiares de los emboscados, haciéndoles saber que permanecerían presos hasta que éstos se entregaran. Por este método consiguieron que José Campo Halles y Santiago Rey, vecinos de Beges, abandonaran el monte. Acto seguido emplearon el mismo sistema en Tresviso para forzar la entrega de José Marcos, Mateo, y Gildo. Al no tener resultado la gestión, las familiares de los huidos fueron detenidos. Pocos días después, vecinos de Tresviso detectaron la presencia en una cueva de los tres huidos. Los falangistas movilizaron a todo pueblo para apresarlos, utilizando a los rojos como pantalla. La cueva no tenía otra salida por lo que decidieron entregarse. A mitad de camino del pueblo, Mateo Campo y José Marcos Campillo intentaron escapar. Mateo cayó muerto por un disparo, mientras José Marcos pudo ponerse a salvo, al descender por una canal de difícil acceso. Mientras tanto, Gildo fue detenido y llevado a prisión; donde permaneció hasta que en junio de 1943 se fugó del campo de trabajo de la Vega de Pas y se incorporó de nuevo al monte. Otras caídas que se produjeron en estos años fueron las de Mauro Roiz, Alejandro Sánchez, e Ignacio Roiz. Este último fue muerto cuando se entregaba.

Durante los años 1941 y 1942 se establecieron algunos contactos con el PCE, fruto de ellos fue la incorporación de Alejandro del Cerro, miembro del Comité Provincial, que estaba a punto de caer en manos de la Policía. Mientras tanto Potes, estaba siendo reconstruido por Regiones Devastadas, con una importante mano de obra de presos políticos. Juanín, que ya había cumplido su pena y trabajaba allí como asalariado, participó en el intento de organizar el PCE entre los presos. La Guardia Civil debió entrar en sospechas, por lo cual Juanín fue citado para ser interrogado. No resistió las continuas palizas que recibía, por lo que decidió echarse al monte; estamos en 1943. A lo pocos días, Lorenzo Sierra y Ramón Manjón se fugaron del destaca­men­to penal para unirse, también, a los emboscados[9].

La Muerte de Segundo Bores en el Doblillo, el 25 de junio de 1944, supuso la última caída de este período. Cuando parecía evidente que los contactos con el PCE abocaban al grupo a integrar­se en la Unión Nacional[10].

2. CONSTITUCIÓN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE SANTANDER.

El intento del PCE por organizar dentro la Unión Nacional a los grupos de huidos que permanecían en los montes cántabros no se produjo hasta 1944, cuando ya se estaban preparando las operaciones del Valle de Arán. Josep Cerberó había sido delegado por el Alto Mando Guerrillero para establecer contacto con los grupos que estaba actuando en el norte de España. En el verano de 1944 consiguió entrar en contacto con los huidos cántabros, concretamente con el grupo que actuaba por el occidente de la región. Este enlace fue posible gracias a la relación que el Comité Provincial en Santander venía manteniendo con estos grupos desde casi el mismo momento en que se reorganizó el Partido en la región. Como fruto de estos contactos, en el mes de octubre, se dio por constituido “el Mando Guerrillero de Santander”. Al frente del cual situaron de manera provisional a Ceferino Roiz Sánchez “Machado”, a la espera de que llegara un cuadro político para asumir la dirección de la guerrilla. Este grupo junto con los que se formaran en Asturias, León, Galicia y Euzkadi se debería integrar en el llamado Ejército del Noroeste o del Norte. Ejército que no se llegó a desarrollar; ni tan siquiera llegó a ser efectiva una coordinación entre estos grupos[11].

A finales de año, Rafael Crespo llegó a Santander para organizar dentro de la UNE a los grupos de huidos que actuaban por la Región. Rafael se había fugado del Campo de trabajo de Cuelgamuros en el Escorial, con la intención de pasar a la clandestinidad y ponerse al servició del Partido. Poco después entraba en contacto con Agustín Zoroa Darío, quien tras una serie de charlas le envió a Cantabria. Entre las instrucciones que traía, aparte de reforzar la estructura guerrillera en Cantabria, estaba la creación de una zona guerrille­ra en Euzkadi que se extendiera hasta la frontera francesa.

Para realizar su tarea, Crespo aprovechó la estructura y los contactos del partido, quedando en sus manos desde este momento tanto el Comité Provincial como la Agrupación Guerrillera. La primera misión que acometió fue la de contactar con las diferentes partidas que todavía sobrevivían. Retomó el contacto con el grupo lebaniego y reforzó al grupo que actuaba por la comarca del Miera con la incorporación de Esteban Arce en funciones de comisario político. Implantó enlaces estables para cada una de las parti­das: Honorato Gómez para Liébana, que además era el responsa­ble de la custodia de la multicopista en la que se imprimió propaganda y un número de la revista de la Guerrilla ÍMPETU; y Víctor Gutiérrez para la Brigada Malumbres.

La primavera de 1945 fue muy movida para la Agrupación Guerrillera de Santander. Josep Cerberó cayó en una redada en Madrid, lo que dejó momentáneamente aislada a la Agrupación del Alto Mando Guerrillero. Para suplir esta cadencia y hacerse cargo de los grupos de Maquis que estaban cruzando la frontera, con la misión de crear la deseada Agrupación Guerrillera de Euzkadi, fue enviado Julio Oria a Bilbao. La llegada de Oria significó para la Agrupación Guerrillera de Santander la creación de un eslabón de mando intermedio estable entre el Alto Mando Guerrillero y Rafael Crespo, que hasta ese momento había dirigido la agrupación guerrillera en solitario. Tres fueron los grupos de los que tenemos noticias que intentaron asentarse en el País Vasco, pero esta primera tentativa resultó infructuosa, refugiándose los supervivientes en el seno de la Brigada Malumbres. La combatividad que la Brigada había ganado con estas incorporaciones fue temporal, ya que el Alto Mando Guerrillero mantenía su intención de crear la Agrupación Guerrillera en Euzkadi. Dentro de esta estrategia el papel que la brigada tenía asignado era el de “curtir” a los guerrilleros vascos y servir de embrión para la nueva organización[12].

Mientras tanto, se intentó dar un carácter más ofensivo al grupo lebanie­go, y a la vez extender sus acciones hacia zonas nuevas: hacia el este, llegando hasta las proximidades de Torrelavega y hacia lo que ellos denominaban “la Marina”, que comprendía la comarca oriental Asturiana. Esto tuvo como consecuencia la división de la Brigada en tres grupos más o menos estables. Antes de emprender alguna operación debían informar a los demás para evitar que les cogieran por sorpresa las pesquisas de la Guardia Civil. Cuando se realizaba alguna acción de envergadura lo hacían conjuntamente. La realizada el 6 de Abril, fue una de estas operaciones en que era necesaria la participación de todo el grupo. Se había decidido dar un golpe en la mina de Reocín, próxima a la ciudad de Torrela­vega. Tras una larga preparación sustrajeron a plena luz del día la nómina que se pagaban en aquellas fechas. Se explicó a los obreros el sentido que tenía la acción, y que para ellos no iba a tener consecuencias ya que la mina les debería pagar. Los guerrilleros fueron descubiertos y cercados por la Guardia Civil, sin embargo lograron salir del cerco sin pegar un solo tiro. La cifra de lo sustraído varía en función de la fuente consultada: José Marcos Campillo habla de unas 20.000 pesetas, Honorato de unas 68.000 y la sentencia de condena eleva la cantidad hasta 84.000 pesetas, prácticamente la suma de ambas cantidades. La impor­tancia de la operación radica en que fue la primera que el grupo realizó fuera de su zona de refugio y en el eco que tuvo entre la población. Tras la operación se desplazó policía especializada desde Madrid para investigar el suceso, ante lo cual varios enlaces tuvieron que echarse al monte.

Eran aquéllos momentos de euforia para los guerrilleros; habían salido airosos del asalto a la mina de Reocín, y Berlín acababa de caer. El 22 de abril, junto con algunos enlaces decidieron celebrar la ocasión con una comida en las cabañas de Pandébano. Un enlace temeroso de que se pudieran descubrir sus relaciones con la guerrilla decidió denunciarlos en el Cuartelillo de Carreña. La Guardia Civil del puesto cercó a los guerrilleros mientras dormían. Gildo, que descansaba en un pueblo próximo, fue avisado por un pastor de lo que estaba pasando. Él solo consiguió levantar el cerco. En el tiroteo murió Machado y dos guardias civiles. Tras ese suceso Santiago Rey asumió la dirección, llamándose a partir de ese momento Brigada Machado.

La Brigada Malumbres se movía por la zona comprendida entre el Valle de miera y Ramales. La llegada de Esteban Arce permitió superar los reparos que tenía una parte del grupo en aceptar la estrategia de Unión Nacional. Una vez consolidada esta brigada, la Agrupación ya estaba preparada para conmemorar el 18 de Julio, y dejar constancia que no toda España estaba pacificada. Una redada de la policía en la que cayó el Comité Provincial abortó todo el operativo de reparto de propaganda, que se había desarrollado. Sin embargo, no impidió que la Brigada llevara a cabo las voladuras de líneas de alta tensión y del depósito de locomotoras de Marrón. La caída desbarató toda la estructura de la Guerrilla en el Llano y de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Fueron apresados Rafael Crespo y diez miembros más del Comité; a pesar de todo, quedaron intactos los grupos Guerrilleros. De esta forma a lo largo del verano continuaron con los sabotajes de líneas férreas y eléctricas.

3. LA REORGANIZACIÓN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA

El contexto en que se movían fue cambiando poco a poco. Tras el fin de la Guerra Mundial y las condenas formales que desde la incipien­te ONU se hacían al régimen de Franco, éste se fue consoli­dando. A finales de 1945 el régimen se sentía fuerte y estaba decidido a eliminar todo vestigio de resistencia armada. Cuando el año 1946 llegó a su fin empezaba a intuirse que las potencias aliadas no iban a intervenir militarmente en España. En este período no se volvió a oír hablar de la UNE, que oficialmente fue disuelta el 25 de junio de 1945.

La caída del mes de julio no afectó al mando en Bilbao, lo que le permitió reorganizar la Agrupa­ción Guerrillera en tan solo dos meses. Se separó el Partido de la Guerrilla para que el trabajo de ambas organizaciones no recayera en las mismas personas. Oria fue llamado a Madrid, quedando Miguel a cargo de la Agrupación Guerrillera de Santander y Alberto de la “Federación”, compuesta por la Agrupación Guerrillera de Santander y de la deseada Agrupación Guerrillera de Euzkadi; todavía se mantenía como objetivo prioritario la creación de dicha Agrupación. Dentro de la Agrupación Guerrillera de Santander se creó un Estado Mayor compuesto por Esteban Arce, que bajó de la Brigada Malumbres para ponerse al frente, y por miembros de las JSU que acababan de salir de la cárcel[13].

En un intento de aumentar la capacidad ofensiva de la Brigada Machado, Esteban Arce, como responsable de la Agrupación Guerrillera, subió al monte para reunirse con sus integrantes acompañado de dos expertos en el manejo de explosivos, con la finalidad de formar a los guerrilleros en esta materia, lo que permitió que se realizaran varios sabotajes sobre torres de alta tensión y la línea férrea. En esa etapa, Juanín se convirtió en el vehículo que utilizaba Esteban Arce para mantener contactos con los grupos de la Brigada Machado, al ser su grupo el que estaba instalado en la zona más próxima al lugar de refugio de Esteban. Estas reuniones de coordinación normalmente se celebraban en las inmediaciones de los Picos de Europa, teniendo Esteban que transitar por la misma ruta que los guerrilleros habitualmente practicaban.

A medida que Esteban Arce se fue distanciando de la Agrupación, las relaciones con el grupo Lebaniego pasaron a depender de Martín Santos. En los meses que Martín estuvo desempeñando esa misión, todas las órdenes que partían hacia la Brigada Machado o las informaciones que provenían de ella siempre pasaron por medio de Juanín. Por esta situación, Juanín fue considerado desde la Agrupación el responsable de la Brigada; papel que dentro del grupo no le reconoce en ningún momento el guerrillero José Marcos Campillo. A este respecto conviene aclarar, que Juan Fernández Ayala “Juanín” siempre funcionó con gran autonomía, tanto en lo que respecta a sus acciones personales como cuando desempeñó alguna responsabilidad dentro de la Brigada, lo que nos impide avanzar más en esta cuestión.

A principios de 1946 apareció un nuevo grupo guerrillero, la Brigada Cristino. Tuvo su origen en la necesidad de Martín Santos, miembro del estado mayor de la Agrupación, de echarse al monte, tras haber sido identificado por la policía. Se le planteaba la posibilidad de integrarse en la Brigada Malumbres o en el grupo de Juanín. Él, por otro lado, propuso a la organización crear un nuevo grupo al sur de la Provincia, ya que la Brigada Malumbres actuaba sobre la zona oriental, y la brigada Machado actuaba sobre la zona occidental. El grupo se organizó con posterioridad a la muerte de Cristino García, de quien tomó el nombre, y con anteriori­dad al 22 de abril, fecha de la primera referencia escrita al grupo: «Reinosa acepta decisión formar grupo guerri­llero por su cuenta pero queriendo justificar su responsabilidad por lo que allá al hacerse cargo el tiene»[14]. El embrión del grupo lo formaba Martín, con Churriti y Pancho, que provenían de la Brigada de Malum­bres. Se les sumó Carroceda, militante socialista que tenía problemas con las autoridades por temas del estraperlo y el 9 de julio de 1946, tres militantes, que procedían de una célula de Mataporquera.

La carencia de todo medio para realizar propaganda, les llevó a que el 5 de noviembre de 1946 asaltasen la Lactaria Montañesa de la que extrajeron varias máquinas de escribir; unas se subieron al monte y otras se destinaron al partido. Con estas máquinas, el grupo de Martín, en los momentos libres, se dedicaba a escribir la propaganda que Velarde y el sobrino de Carroceda tiraban desde sus bicicletas las noches previas a la celebración del Mercado de Ganados de Torrelavega. La acción mas osada que realizó esta Brigada se ejecutó una noche de enero de 1947: Martín Santos e Inocencio Aja estuvieron vigilando el edificio de la Comisaría de la Policía Armada en Torrelavega; cuando estuvieron seguros que quedaba completamente vacía la zona, colocaron en los bajos una bomba. Hasta entonces nunca se había operado en el interior de una ciudad. Aunque la noticia no fue publicada, fue difícil que no se difundie­ra de boca en boca en la localidad.

En marzo de 1946 la Brigada Pasionaria fue descubierta en el Puerto del Escudo por la Guardia Civil, cuando se desplazaba desde Francia a Asturias para reforzar el movimiento guerrillero en aquella Región. En pocos días cayeron detenidos gran parte de sus integrantes, que se movían entre la nieve y el desconocimiento de la zona. Para esta operación fueron movilizados efectivos de la Guardia Civil de Santander y Burgos. Los restos de esta Brigada deambularon entre Cantabria, Palencia y Asturias hasta finales de mes, cuando cuatro de ellos fueron localizados por la Brigada Machado en el macizo oriental de los Picos de Europa, en la cual se integra­ron. Entre los miembros de la Agrupación Guerrillera de Santan­der ésta operación dejó malestar, ya que no habían sido avisados de su presencia. Algún guerrillero se lamentaba de que, de haberlo sabido, podrían haberles facilitado el paso[15].

Durante 1946, la Brigada Malumbres realizó las operaciones más ambiciosas. Provocaron múltiples sabotajes en las líneas de alta tensión, y el 13 de Julio en el Hotel Balneario de Puente Viesgo. El objetivo principal de la operación era secuestrar a Queipo de Llano que pasaba allí unos días de descanso. Sin embargo, ese día no se encontraba en el Hotel; había sido reclamado desde Madrid el día anterior para una reunión urgente y había abandonado el lugar. A la semana de producirse el asalto al Balneario de Puente Viesgo, cuatro guerrilleros entraron en el pueblo de Udalla con la intención de llevar a cabo el asalto al comercio que existía en la localidad. La operación trascurría sin incidencias hasta el momento de la retirada en que fueron sorprendidos por la Guardia Civil, cayendo tres guerrilleros. A partir de esta acción se produjeron disensiones dentro de la Brigada Malumbres; posiblemente porque no se hubiera consensuado esta operación, ya que apenas una semana antes se había realizado el asalto al Hotel-Balneario de Puente Viesgo, del que habían obtenido un importante botín. Esta situación permitió que aflorasen de nuevo las discrepancias en el seno del grupo sobre la estrategia a seguir, lo que culminó tiempo más tarde con la separación de la brigada en dos bandos.

En el mes de en marzo de 1946, Oria fue enviado por segunda vez a Bilbao para hacerse cargo de la Agrupación Guerrillera de Santander e intentar poner en marcha la deseada Agrupación Guerrillera de Euzkadi. Para este fin, en abril desplazó a seis guerrilleros de la Brigada Malumbres a la zona minera vizcaína comprendida entre Galdames y Somorrostro, dedicando sus primeras actuaciones a la obtención de dinero, armas y explosivos, con los que poder mantener el funcionamiento de la guerrilla. Toda la actividad del grupo guerrillero se concentró en el mes de mayo, siendo sorprendido cerca de Erandio, a donde se habían desplazado para realizar una operación económica[16]. Oria tuvo que abandonar Bilbao y la Agrupación Guerrillera de Euzkadi llegó a su fin. En junio, Alberto Medrano y Miguel desaparecieron y desde ese momento Antonio Bedia quedó al frente de la Agrupación Guerrillera de Santander aislado del Alto Mando Guerrillero, lo cual no impidió que las brigadas siguieran actuando. Por su parte, Inocencio Aja, responsable junto a Tampa de la Brigada Malumbres, tubo que asumir la tarea de mantener el contacto entre Bedia, que a la postre dirigía la AGS en solitario, y las tres Brigadas.

4. FIN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE SANTANDER.

El año del cambio, 1946, había terminado y no parecía que el régimen hubiera mostrado muchos signos de debilitamiento. Superados los miedos que las condenas de las Naciones Unidas y la retirada de los embajadores habían infundido en las bases del franquismo, 1947 se presentaba como el año del fin de la incertidumbre. ¿Iban a tolerar las potencias aliadas que un régimen nacido con el apoyo de los nazis sobreviviera? Ahora sabemos que sí, pero entonces no fue tan evidente. Fue un año trascendental para la Brigada Malumbres; debatiéndose entre su disolución y continuar su proceso de lucha. En la primera mitad del año nos encontramos con que su actividad fue intensa, Sin embargo, con la llegada del verano las tensiones dentro de la Brigada fueron máximas, alcanzando su clímax con la muerte de “Tampa” a manos de otro guerrillero. Un suceso que aún falta por dilucidar; ya que no están claros cuales fueron los motivos de su muerte, ni tan siquiera la fecha exacta en que se produjo. Una vez desaparecido Tampa, se produjo la disolución de la Brigada Malumbres. Aja y el grupo que se había formado en torno suyo se desplazó hacia Torrelavega. Al resto de la Brigada el único fin que les movía, a partir de este momento, era cruzar la frontera. De los siete que componían el grupo, cinco consiguieron cumplir con ese objetivo, los otro dos quedaron atrás.

A finales de junio de 1947 se desató una redada dirigida contra la red de enlaces que la Agrupación Guerrillera había desarrollado en Torrelavega. Antonio Bedia escapó del primer zarpazo, pero fue localizado gracias a la colaboración de alguno de los detenidos con la Guardia Civil. Para salir del aislamiento en que se encontraban Martín Santos junto con Aja intentaron entrar en contacto con el Partido para reorganizar la guerrilla. El Comité Provincial de Santander era una organización muy débil que carecía en estos momentos de contactos con otros órganos del partido, por lo que dirigieron un informe al Partido en Bilbao, para que desde allí se hiciera cargo de la dirección de la guerrilla. A pesar de que el informe llegó a sus manos no llegaron a hacer ningún intento de establecer contacto[17]. Mientras tanto, Aja y Pancho estaban a la espera de una respuesta en el pueblo de Torres, donde fueron localizados por la Guardia Civil. En el cruce de fuego entre guerrilleros y guardias la dueña de la casa quedó malherida. Por la parte de atrás de la casa los guerrilleros intentaron huir. Pancho fue abatido por los disparos de la Guardia Civil y Aja se ahogó al intentar cruzar el río Besaya que venía crecido, lo cual dejaba a Martín más aislado, si cabe.

Desde que se produjeron las caídas de junio, el grupo que se había formado alrededor de Aja, y que ahora estaba a cargo de Rubén fue a ciegas, sin poder ponerse en contacto con sus enlaces, evitando los caminos y con pocos momentos de descanso. En esta situación decidieron asaltar la tienda de Miguel Ángel Arenal, en Vega de Villafufre; allí les estaba esperando un Somatén. En el tiroteo que entablaron cayeron heridos Rubén y Zurita. Rubén murió por las torturas recibidas y falta de asistencia médica. Los otros dos miembros del grupo, Ciuco y Colsa, escaparon y hasta que se entregaron en diciembre tuvieron que ser protegidos por miembros del Partido. Su caída fue el inicio de una redada entre los enlaces del grupo y del Partido.

A pesar de que Martín Santos intentó que la Brigada Cristino se mantuviera activa, las dudas comenzaron a hacer mella entre los guerrilleros. Ante la falta de un futuro claro, terminó por inclinar a una parte del grupo hacia una vida más cómoda. Tres guerrilleros se separaron del grupo al no poder subir mujeres al campamento. Fueron abatidos por la Guardia Civil el 27 de diciembre de 1947 en La Población. Sin embargo, la Brigada Cristino permaneció activa a lo largo de 1948. En Noviembre, Martín Santos y Alfredo Bárcena intentaron pasar a Francia con el fin de contactar con el Partido y recibir así instrucciones. Fueron descubiertos en un hotel en San Sebastián y en las persecucio­nes posteriores fue abatido Bárcena. Casi milagrosa­mente Martín consiguió eludir dos veces el cerco de la Guardia Civil, y enlazar con el taxi que le había llevado. En Bilbao se apeó del taxi, robó una sotana y con ella se plantó en Montes Claros, a través del tren de la Robla. Tras este fracaso, al año siguiente el objetivo del grupo fue preparar su definitivo paso a Francia. A mediados de 1949, consi­guieron enlazar con José Imaz, que había llegado en la primavera a hacerse cargo del Partido. Imaz, a través de unos contactos preparó la salida del grupo al extranjero. Para financiar esta operación se pensó en el secuestro del hijo de Emilio Valle, quien por Reinosa pregonaba que los guerrilleros de León no habían podido «echarle mano», lo que daba a la operación un cierto carácter de reto perso­nal. Emilio Valle poseía minas en León, Palencia y Cantabria, y tenía a una hija casada con Arias Navarro. El objetivo reunía todas las características deseables. El 28 de agosto de 1949 realizaron la operación, pero debieron contentarse con un hermano del citado, ya que no le encontraron. Le mantuvieron retenido solamente un día debido a que el pago se realizó de forma rápida: les pidieron 500.000 pesetas. Una vez que Martín tuvo el dinero, bajó con Carroceda para preparar el viaje a Torrelavega. De vuelta al campamento en los Carabeos descubrieron que los otros cuatro habían desaparecido. Al no poder localizar­los, Martín y Carroceda decidieron marchar solos.

5. AÚN LIEBANA PERMANECE EN LOS MONTES.

A partir de 1948 era difícil justificar la continuidad en el monte como un intento de derrocar al régimen, puesto que en Cantabria no existía rastro alguno de una dirección de los grupos guerrilleros. Tras la caída de la Agrupación Guerrillera, la Brigada Machado quedó aislada de la organización del Partido. En un informe del Partido Comunista elaborado tras una reunión con 16 guerrilleros de la Brigada Machado, en la comarca asturiana de la Borbolla con fecha de enero de 1948, se dice de la moral de los guerrilleros: «…lo que más quebranta ésta, es la falta de un organismo exterior o interior que estimule y preste ayuda y dirección a la resistencia. Esto sería un hecho acogido en las guerrillas con calor y entusiasmo y que terminaría con muchas divergencias» [18]

La presencia de Maté en la Brigada Machado posibilitó que se estableciese contacto con los guerrilleros asturianos, en concreto con los hermanos Caxigal. En el momento en que se produjo el contacto, los grupos asturianos ya estaban bajo la influencia de “Carlos”. Este personaje se había infiltrado entre ellos con la misión de aniquilar a toda la guerrilla asturiana. Para esto había organizado un falso desembarco de Armas. Los lebaniegos desconfiaban de “Carlos”, por lo que se desentendieron de la operación. La operación de desembarco se realizó en San Vicente de la Barquera, y no fue más que una trampa en la que cayeron varios grupos asturianos. De esta manera se diluía la última esperanza de contactar con el Partido[19].

Los hechos destacados a partir de este momento se debieron a los pasos de frontera, las caídas y las muertes, generalmente de guerrilleros y enlaces. No se produjeron acciones ofensivas; su principal dedicación fue dar golpes económicos que les asegurasen la supervivencia. José Marcos afirma, que hacia 1950, siendo consciente de la inexistencia de una organización que diera sentido a la resistencia, la desunión entre los partidos que defendie­ron la República y la falta de apoyo internacional planteó pasar a Francia al resto del grupo. De hecho, Carlos Cosío y «El Dandi» pasaron la frontera ese mismo año. Sin embargo: «Los que habían venido de Francia no querían volver para allá, y no sé porqué».

El 4 de julio de 1952 pereció el Secretario del Ayuntamiento de Tresviso a manos de los guerrilleros; este hombre se había caracterizado por las continuas denuncias a sus vecinos, siendo responsable de numerosas encarcelaciones y palizas, además de ser quien mató a Mateo Campo cuando intentaba huir en Cañimuelles.

El día 20 de octubre de 1952 era lunes, y como todos los lunes había mercado en Potes. En un registro rutinario en Tama sorprendieron a Gildo, a Guerrero y a Pin el asturiano en la casa de Dominador Gómez Herrero. El registro lo realizaba un Sargento y dos números de la Guardia Civil. Nada más comenzar el tiroteo, Gildo cayó muerto, el Asturiano y Guerrero perforaron el suelo de madera y salieron por la bodega de la casa. En la huída, el Sargento les cortó al paso, y allí cayó muerto. Al cruzar el puente, un Guardia que estaba allí de permiso, mató a Pin el Asturiano, pudiendo escapar Guerrero. Los Civiles, al encontrar muerto al sargento, allí mismo fusilaron a los dueños de la casa y a una hija menor de edad. Tras lo sucedido en Tama se produjo una gran redada en la que fueron detenidos muchos enlaces y familiares, que sufrieron brutales torturas; algunos llegaron a dormir quince días entre los caballos de la Guardia Civil de Potes, siéndoles aplicado el cepo.

En este momento quedaban seis guerrilleros en el monte: Santiago Rey, Joaquín Sánchez El Chino, José Marcos Campillo, Quintiliano Guerrero, Juan Fernández Ayala Juanín y Francisco Bedoya, que se había incorporado al monte en febrero de 1952.

El siguiente encuentro con la Guardia Civil se produjo el 14 de abril 1953. A la salida de Tresviso, en pleno monte, Marcos y Guerrero fueron sorprendidos por una patrulla de la Civil que estaba apostada. Murió Guerrero, y José Marcos, mal herido, consiguió llegar a casa de un enlace atravesando el macizo oriental de los Picos de Europa. Para ser curado necesitaba atención especializada, por lo que se pusieron en contacto con Santiago Rey, que organizó el traslado de Marcos a Bilbao. Tras su recuperación el objetivo fundamental fue pasar a Francia. Volvieron a Liébana para contactar con Juanín y Bedoya. Pero no consiguieron localizarlos debido a la prudencia que mantenían; nunca decían de dónde venían, ni a dónde iban, con lo cual regresaron a Bilbao y prepararon la salida del país sin ellos.

A través de un hermano de José Marcos, consiguieron un guía para pasar la frontera. En un primer momento, organizaron la salida de el Chino y de otro hermano de José Marcos para alejarlos de las redadas que se iban a desatar. Para financiar la evasión decidie­ron secuestrar a Emilio Bollaín, un abogado que poseía grandes extensiones de pinos en Balmaseda. Tras el secuestro se desató una intensa persecución. La Guardia Civil estuvo rastreando varios días, pero no dio con ellos. Se refugiaron una temporada en Bilbao, a la espera de poder traspasar la frontera en un momento de mayor calma. El 4 de octubre de 1955 Santiago Rey y José Marcos Campillo cruzaron la frontera. Cuando ya estaban tranquilamente asentados en Francia fueron reclamados por el Gobierno español, pero el gobierno francés no concedió la extradición al considerarlos refugiados políticos.

Todavía sobrevivirán Juanín y Bedoya hasta 1957, dando continuos golpes económicos con los que sustentarse. Tenían una amplia red de enlaces, lo que les daba bastante libertad de movimien­tos y facilidad para encontrar lugares seguros. En estos años las noticias que tenemos de la pareja son las de sus acciones que salpicaron el occidente de Cantabria. Es en esta etapa, donde sus figuras alcanzaron ese toque mítico que aún conservan en el recuerdo de muchos cántabros. Los sucesos del 24 de abril de 1957 que acabaron con la vida de Juanín, han sido los que quizás hayan despertado la mayor curiosidad. A pesar de la cantidad de conjeturas, testimonios y opiniones vertidas sobre el tema no se ha podido esclarecer totalmente lo que ocurrió ese día. Sin embargo, la valoración no parece cambiar. Al día siguiente, en grandes titulares, se publicaba en la prensa la noticia, sin esperar el permiso gubernativo correspondiente. Será la noticia, de las que hicieron referencia a los del monte, que más rápido se difundió. Era el fin de un mito, el de la resistencia armada al Franquismo. Hecho que convenía propagar, aún cuando Bedoya todavía sobreviviera hasta diciembre de ese año. Bedoya cuando se encontró solo accedió al plan de su cuñado: subirse en una moto con destino a Francia. Esta maniobra estaba preparada por la Policía, para acabar con el guerrillero lejos de sus escondites naturales. Su cuñado, que colaboraba con la Policía, no sabía que le esperaba la misma suerte que él había trenzado.

Hace diez años decíamos, y ahora afirmamos, que «en Cantabria el movimiento guerrillero fue el intento más serio de oposición al Franquismo; quizás el único hasta bien entrados los años sesenta. Hay que definir a los grupos que surgen como un movimiento de autodefensa ante la inviabilidad de incorporarse a la vida civil. En 1944 se organizaron bajo la estela del PCE, y permanecieron hasta 1947, en que fue desarticulada la organización guerrillera. A partir de este momento los grupos fueron desapareciendo bajo los impulsos de la Guardia Civil o el paso de la frontera. En Liébana sobrevivieron guerrilleros hasta 1957. Esta larga agonía quizá sea producto de la inercia, ya que no se ha podido demostrar que recibieran consignas o apoyos del Partido con posteriori­dad a 1948»[20].
[1] “Alerta”, 27de enero de 1941.
[2] “Alerta”, 22 de octubre de1952.
[3] “Diario Montañés”, 26 de abril de 1957.
[4] AGA Sección Gobernación. Caja 8812. Comunicación del Gobernador Civil de Santander de 12 de julio de 1.941 al Excmo. Señor Director General de Seguridad.
[5] Ibidem.
[6] AGA Sección Presidencia. Caja 10, expediente 19. CIRCULAR dirigida a la Delegación Nacional de Provincias. Por la Jefatura Provincial de Santander Falange Española Tradicionalista J.O.N.S.
[7] AGA. Sección Gobernación. Caja 8812. Oficio del Gobernador Civil de Santander Interino al Director General de Seguridad. Santander, 30 de octubre de 1941. Negociado de Orden Público, número 38.186. AGA. Sección Gobernación. Caja 8812. Oficio del Comisario Jefe de Policía al Director General de Seguridad. Santander, 30 de octubre de 1941. Negociado de Orden Público, número 13.340.
[8] “Alerta”, 11 de noviembre 1941: “Otros 3 malhechores de la partida de “El Cariñoso”, muertos por la Guardia Civil en Arredondo”.
[9] Sierra, L: Relatos sueltos y personales de una época aciaga y exangüe para España. Texto Mecanografiado. (Pág.3)
[10] AGA. Sección Gobernación. Caja 10.764. Oficio del Gobernador Civil de León dirigido al Director General de Seguridad, León a 28 de Septiembre de 1943. Negociado 3º, número 8.253.
[11] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac 43.
[12] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac.46-53. Guerrilleros. Informaciones del Partido correspondientes a 1945 y 1946. Informe de la Delegación de noviembre de 1945 (Pág.16)
[13] Ibidem.
[14] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac 46-53. Cables de Asturias. 24 de abril de 1946. (Pág.64)
[15] ANDRÉS,V (1998): “Los que vinieron de francia y la resistencia armada: Caída de la Brigada Pasionaria (1946)”. III Encuentro de investigador@s sobre el franquismo y la transición. Sevilla, 1998. (Pág.458-467)
[16] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac.39-41. Informe Oria. Abril 1947. (Pág.13)
[17] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac.165. Informe de Aja y Martín a la Agrupación de Bilbao para que se haga cargo de la dirección de la Guerrilla. 30 de octubre de 1947.
[18] AHPCE. Movimiento Guerrillero. Jac 195. Sobre lo que el partido me pidió con interés. 7 de enero de 1948
[19] GÓMEZ FOUZ, J.R. (1989): Bernabé (el mito de un bandolero). Biblioteca Julio Somoza. Barcelona. (Pág.47-70). Gómez Fouz, J.R. (1992): La brigadilla. Biblioteca Julio Somoza. Gijón. (Pág.88-109).
[20] ANDRÉS, V. (1996): “La historia que no contó el abuelo. Guerrilleros y huidos en los montes de Cantabria”. V Jornadas Historia y fuentes orales. Testimonios y escritos. España 1936-1996. Fundación Cultural Santa Teresa, Ávila. (Págs. 289-304)

 

Este artículo fue publicado en el número de junio de 2006 de la revista Historia 16 (Pgs. 100-117)

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Coordinaora Antifacista de Cantabria [CAC] https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-coordinaora-antifacista-cantabria-cac/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-coordinaora-antifacista-cantabria-cac/

 La Coordinaora Antifacista de Cantabria (CAC) surge de un proceso de apertura  y reestructuración de la antigua coordinadora, que llevaba funcionando como asamblea de jóvenes antifascistas desde hacia unos años y la necesidad de coordinar las distintas sensibilidades y colectivos antifascistas, dentro de las distintas comarcas

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 La Coordinaora Antifacista de Cantabria (CAC) surge de un proceso de apertura  y reestructuración de la antigua coordinadora, que llevaba funcionando como asamblea de jóvenes antifascistas desde hacia unos años y la necesidad de coordinar las distintas sensibilidades y colectivos antifascistas, dentro de las distintas comarcas y territorios de Cantabria, para combatir el fascismo y sus causas en todos los ámbitos. 

Agrupa por tanto personas y colectivos con diversos, superando sus diferencias ideológicas, para trabajar conjuntamente contra el fascismo y el capitalismo. tomando por tanto la CAC un  funcionamiento básico de coordinadora antifascista y antirrepresiva.

El funcionamiento fomenta el asamblearismo, la horizontalidad y el respeto. Manteniendo independencia frente a cualquier partido u organización y mantiene autonomía económica.

Ver: Blog.

Noticias relaccionadas:

Diciembre 08 [Diagonal Cantabria] Nueva coordinaora antifacista.

22-11-08 [Manifestación] Escontra´l fascismu y el racismu. {Crónica de la mani}

14-11-08 [Charla] Represión a los MMSS y organizaciones antifascistas.

5-11-07 [Jornadas] 1937-1957-2007 Siguimos echaos al monti. {crónica de la mani}

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Comunidad Alendar https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-comunidad-alendar/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-comunidad-alendar/ Alendar es una comunidad intencional en desarrollo, con funcionamiento asambleario, economía colectiva y vinculada al medio rural. Las personas que la integran conviven buscando, mediante la autogestión y el trabajo en red, aprender, crear y promover estilos de vida sostenibles, cooperativos, responsables y afectuosos, para así dar respuesta a los retos de la vida, cuidarla, revolucionarla y disfrutarla conjuntamente.

 

Actividades abiertas:

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Alendar es una comunidad intencional en desarrollo, con funcionamiento asambleario, economía colectiva y vinculada al medio rural. Las personas que la integran conviven buscando, mediante la autogestión y el trabajo en red, aprender, crear y promover estilos de vida sostenibles, cooperativos, responsables y afectuosos, para así dar respuesta a los retos de la vida, cuidarla, revolucionarla y disfrutarla conjuntamente.

 

Actividades abiertas:

“REGENERÁNDONOS”: espacio abierto donde, a través de dinámicas, debates, docu(mentales, emocionales, corporales)… nos curramos el tema de género (roles, construcción de la identidad, condiciones sociales, miedos, afectos  y vínculos…).

 “COMEDOR POPULAR VEGANO”: pretende ser, por un lado, un espacio de encuentro donde comer rico y sano, charlar, echarse unas risas… y por otro, una fuente de ingresos autogestionada y coherente con nuestro proyecto. La comida incluye alimentos procedentes de nuestra huerta, locales, de cooperativas de producción ecológica y de comercio justo. Funciona con un bote de cuantía voluntaria para que cada cual valore nuestro esfuerzo y en función de sus posibilidades económicas, contribuya. Por cuestiones de cálculo de cantidades, se ruega avisar de la asistencia. Suelen celebrarse en sábado.

“CINEFÓRUM”: es lo que parece: una oportunidad de ver y debatir una peli o docu interesante en compañía. Suelen celebrarse ligadas a los comedores populares.

“DES-VELADAS”: veladas lúdico-artístico-vacilonas donde cada cual aporta una canción, monólogo, poema, impro… o lo que más le pique. Suelen celebrarse ligadas a los comedores populares.

“ZONA DE JUEGO”: espacio abierto donde niñes de 0 a 127 años nos juntamos a jugar juntes.

Las fechas concretas de las actividades se anuncian en Briega y “Luna de Nuevas”.

 

Otros servicios:

BIBLIOTECA de consulta y préstamo, con especial atención a temas como feminismo, educación y crianza, política, filosofía…

 

Boletín-menstruario de nuestros aconteceres: “LUNA DE NUEVAS”:

Sale, como su nombre indica, con cada luna nueva.

Puedes leerla en formato digital en Briega y en papel en La Libre (Santander) en la Biblioteca Comunitaria El Toju (Ruente) o Halladeru.

Para suscribirte, envía un mensaje a alendarconalegria[a]gmail.com diciendo en el asunto “QUIERO LA LUNA”.

Descárgate aquí todos los números:

              1                            2                             3                             4                             5                            6

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Más información y con-tacto:

Comunidad Alendar. “Halladeru”. El Machucón, buzón 11. 39627 Llanos de Penagos. Cantabria.

alendarconalegria[a]gmail.com

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El origen del movimiento anarquista internacional. 140 años del Congreso de Saint-Imier https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-origen-movimiento-anarquista-internacional-140-anos-congreso-saint-imier/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-origen-movimiento-anarquista-internacional-140-anos-congreso-saint-imier/ El pasado mes de agosto tuvo lugar el Encuentro Internacional de Anarquistas y el Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA), todo ello en la localidad suiza de Saint-Imier para rememorar aquel otro Congreso que tuvo lugar en 1872 y del que nos adentraremos a continuación para conocer su importancia histórica.

 

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El pasado mes de agosto tuvo lugar el Encuentro Internacional de Anarquistas y el Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA), todo ello en la localidad suiza de Saint-Imier para rememorar aquel otro Congreso que tuvo lugar en 1872 y del que nos adentraremos a continuación para conocer su importancia histórica.

El Congreso reunido en Saint-Imier declara:

  1. Que la destrucción de todo poder político es el primer deber del proletariado;
  2. Que toda organización de un poder político llamado provisional y revolucionario para llevar esa destrucción no puede ser otra cosa que un engaño más, y sería tan peligroso para el proletariado como todos los gobiernos existentes en la actualidad;
  3. Que rechazando todo compromiso para llegar a la realización de la revolución social, los proletarios de todos los países deben establecer, fuera de toda política burguesa, la solidaridad de la acción revolucionaria.

Esta es quizá la más importante de las conclusiones que los días 15 y 16 de septiembre de 1872 se tomaron del congreso internacional celebrado en la ciudad suiza de Saint-Imier. Es, básicamente, el pilar fundamental sobre el que se desarrollará el movimiento obrero anarquista internacional. De una clara influencia bakuninista se marcan perfectamente las diferencias entre el sector antiautoritario y el sector autoritario de la Internacional.

El Congreso internacional de Saint-Imier marcó un antes y un después en la organización del proletariado internacional. Días antes, del 2 al 7 de septiembre de 1872, se había reunido en La Haya un congreso internacional impulsado por el Consejo General de la AIT residente en Londres. Encabezado por Karl Marx y Friedrich Engels, se procedió a la expulsión de Mijail Bakunin y James Guillaume de la Internacional. Las acusaciones de los marxistas eran vagas pero tuvieron resultados. El Congreso de La Haya no se promocionó como era ordinario en el seno de la AIT, pues el objetivo de los marxistas era claro: eliminar la influencia antiautoritaria de la Internacional.

Cuando días después las secciones antiautoritarias celebraron el congreso en Saint-Imier, la ruptura de la Asociación Internacional de Trabajadores era ya un hecho. El movimiento obrero quedó dividido en ese momento entre el autoritarismo marxista y el antiautoritarismo anarquista. Aunque hubo intentos de reunificación, nunca fue posible. Las diferencias de táctica, estrategia, organización y finalidad eran muy grandes.

¿Cómo se llegó a la ruptura? Un repaso por la historia del movimiento obrero internacional

El 28 de septiembre de 1864, en Londres, aprovechando una exposición universal, se decidió crear un organismo internacional que agrupara a todos los trabajadores del mundo para luchar contra la explotación capitalista. Delegados británicos, franceses, belgas e italianos (entre otros) así lo decidieron.

Poco después, en 1865, se conformaba la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). Las distintas secciones de los países se integrarían en la Internacional con la intención de articular un movimiento obrero a la gran escala, donde valores como la solidaridad, el apoyo mutuo y la lucha contra el sistema capitalista fueran los pilares fundamentales para la consecución de una sociedad distinta y con los trabajadores como elemento fundamental de la nueva vida.

Aunque la importancia de Karl Marx y Friedrich Engels es innegable en este primer momento, la AIT respondía a distintas sensibilidades de estrategia y táctica política. En su seno se agrupaban desde marxistas a proudhonianos, de cooperativistas a comunistas, de socialistas utópicos a republicanos, etc. Toda una pléyade de personas que desde hacía mucho tiempo venían luchando en sus lugares de origen contra la explotación capitalista y que ahora veían la posibilidad de articularse y coordinarse a escala internacional.

La fuerza y extensión de la AIT hizo que personalidades de renombre internacional en el campo revolucionario se fueran adscribiendo a la misma. Mijail Bakunin, revolucionario ruso, fundador del movimiento anarquista internacional, se adscribe a la misma. Su fama de revolucionario se la había ganado por la participación en numerosas revueltas, como la de Dresde en 1849. Otras personalidades como Guiseppe Fanelli o James Guillaume, también se afilian a la Internacional.

Una Internacional que empezó a preocupar a los gobiernos europeos, que rápidamente se pusieron manos a la obra para cercenar su avance y poder reprimir a las secciones que iban surgiendo de la misma. El temor ante la articulación del movimiento obrero internacional era evidentemente.

Pero en el seno de la Internacional comenzaron a aparecer las disputas. Desde el origen las posiciones de Marx eran claras a establecer una centralización de la organización así como una estrategia cerrada. La fundación de partidos políticos vanguardistas, que se funden con la intención de tomar el poder, es una de las premisas de Marx. El papel del Consejo General de la AIT, que es controlado por los marxistas, debe ser el de coordinador y ejecutor de las tácticas a nivel internacional. Una organización fuertemente centralizada.

Sin embargo esa cuestión chocaba abiertamente con el sentimiento y desarrollo de muchas secciones de la AIT. En países como Francia, Italia, Suiza o España, la concepción centralizada no era bien recibida. La influencia del federalismo de Proudhon era muy fuerte. Igualmente son secciones que optan por la vía de creación de sociedades de resistencia o sindicatos para combatir el sistema. Y no de partidos políticos a los que ven como enemigos de la clase obrera. Desde el poder burgués no se podía combatir al burgués. Su concepción organizativa parte desde las secciones, siendo el Consejo General un mero instrumento de correspondencia. Una organización federal de abajo hacía arriba.

Esos debates comenzaron a ser lesivos para la AIT, debido a que determinados sectores intentaban por todos los medios imponer su estrategia. Es el caso de los autoritarios de Marx, que no aceptaban la libertad de las secciones en el seno de la Internacional. Es el origen de la disputa Marx-Bakunin, del marxismo y del anarquismo.

El canto de cisne lo marcó el estallido de la Comuna de París. En marzo de 1871 los trabajadores parisinos se constituyen en comuna. La Internacional se implica en le movimiento. La Comuna de París, donde los anarquistas proudhonianos son muy influyentes, adopta una concepción federal de la organización. Una organización de abajo a arriba emerge en la ciudad de París, sitiada por los prusianos y hostigada por los versallescos de Thiers. Hubo intentos de creación de Comunas en otros lugares de Francia (Narbonne, Marsella, etc.). En Lyon se llegó a tomar el Ayuntamiento y Bakunin tuvo una participación relevante. Al final las tropas versallescas arrasan París y asesinan a unos 20000 comuneros, entre ellos a internacionalistas como Eugene Varlin.

La Comuna de París vino a confirmar el fracaso de la concepción determinista histórica del marxismo. Si de verdad se quería acabar con el sistema capitalista hacía falta una revolución y no la evolución natural de la historia. Algo que los anarquistas ya había advertido (Bakunin, Proudhon, etc.). El debate era si la Comuna compartió más del marxismo o del anarquismo.

Aun así las posiciones antiautoritarias quedaron debilitadas tras la Comuna. La represión contra el movimiento obrero francés fue grande y allí el anarquismo tenía mucha influencia.

La Conferencia celebrada en Londres en 1871 marcaba también la tendencia que se quería imponer en el seno de la AIT. Sin la asistencia de Bakunin las calumnias del sector autoritario contra su persona no se hicieron esperar. La ruptura estaba servida.

La importancia del Congreso de Saint-Imier

Confirmada la expulsión de Bakunin y Guillaume del seno de la Internacional por el Congreso de La Haya, la reunión de los anti-autoritarios en Saint-Imier tenía enorme importancia.

En esta ciudad suiza se juntaron delegados españoles (Alerini, Farga Pellicer, Marselau y Morago), de EEUU (Lefrançais), de Francia (Camet y Pindy), de Italia (Bakunin, Cafiero, Costa, Fanelli, Malatesta y Nabruzzi) y Suiza (Guillaume y Schwitzguébel).

Junto al acuerdo que hemos plasmado más arriba, el congreso de Saint-Imier sacó también otras importantes conclusiones.

En primer lugar rechazan, de forma unanimidad, los acuerdos adoptados en La Haya y no reconocen ningún poder al Consejo General. A partir de ese momento se elabora un pacto de solidaridad entre las federaciones de la Internacional para evitar otro golpe autoritario en el seno de la misma.

Ese pacto iba a estar representado por la amistad, la solidaridad y la defensa mutua de las distintas federaciones libres. Es el segundo gran acuerdo del congreso. Se declaran enemigos del centralismo y se adoptó la forma federal de funcionamiento. Habría una oficina de correspondencia entre secciones. El objetivo era claro: Proclaman que la conclusión de este pacto tiene como objetivo principal la salvación de esta gran unión de la Internacional, que la ambición del partido autoritario ha puesto en peligro.

El Congreso acordó que todo Estado y todo gobierno era enemigo de la clase obrera. La lucha tenía que tener una correspondencia entre los medios y los fines. Una sociedad que se fundaba sobre la violencia, el ejército, el espionaje, el clero, etc., nunca podría ser beneficiosa para la clase obrera. Se acuerda que la forma de organización será la resistencia al capital en gran escala y que la huelga es un instrumento indispensable de lucha contra sistema capitalista. Se aceptan las luchas económicas entre trabajo y capital para el mejoramiento de la clase obrera, pero nunca se tiene que desgajar de la lucha revolucionaria del proletariado contra el sistema capitalista.

Saint-Imier sentó las bases del movimiento obrero anarquista Internacional y lo que será el posterior sindicalismo revolucionario.

La repercusión de Saint-Imier en el movimiento obrero español

La Internacional había llegado a España en diciembre de 1868 de la mano de un anarquista italiano, Guissepe Fanelli. Éste entró en contacto con los sectores más avanzados del proletariado español (muchos de los cuales estaban inscritos, por entonces, en el republicanismo federal), quedando en 1870 establecida la primera sección de la Internacional en España, con el nombre de Federación Regional Española (FRE). Con anterioridad algunos delegados españoles habían participado en los congresos internacionales.

La importancia e influencia de la FRE fue en aumento. Todo en un contexto revolucionario para España (el Sexenio Democrático). Tal fue la magnitud que las sociedades obreras de la FRE adquieren, que el gobierno intentar proscribirla, denominando a la Internacional como “la utopía filosofal del crimen”.

España se iba a convertir en uno de los campos de batalla en el seno de la Internacional. La sección de España era claramente antiautoritaria. Por ello Marx envía a España un delegado de su confianza. Paul Lafargue, que venía huyendo de la represión de la Comuna de París, llega a España. El autor de El derecho a la pereza toma influencia entre un pequeño núcleo de militantes obreros madrileños (Pablo Iglesias, Francisco Mora, José Mesa, etc.) y se adhiere a la sección de Alcalá de Henares, impulsada por el fotógrafo Florencio Navarro, con el seudónimo de Pablo Farga. Este pequeño núcleo se organiza alrededor del periódico La Emancipación. Lafargue participa como delegado alcalaíno en el Congreso de Zaragoza de abril de 1872, donde ya se sientan las posturas de la ruptura de la Internacional en España. El núcleo madrileño funda la Nueva Federación Madrileña, frente a la Federación Local de la FRE en Madrid encabezada por Tomás González Morago y que publicaban el periódico El Condenado. Sin hacer ningún caso al Consejo Federal de la FRE, que desautorizaron las acciones de los núcleos madrileño y alcalaíno, y siendo reconocidos tras el Congreso de La Haya por el Consejo General de Marx, acaban fuera de la AIT. El movimiento obrero español fue mayoritariamente anarquista y celebró el importante Congreso de Córdoba en 1873. Solo un minúsculo grupo fue seguidor del ideario marxista (aunque con mucho matices) y que con el tiempo articularon el Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores.

Las consecuencias de Saint-Imier

Tras el Congreso de Saint-Imier el movimiento obrero internacional quedó divido en dos. El núcleo marxista trasladó el Consejo General de Londres a Nueva York, feneciendo sus estructuras poco después. Ni siquiera los núcleos mas proclives al marxismo fueron capaces de mantenerse en su seno. Cuando en 1875 el socialismo alemán se unifica en el Programa de Gotha, y surge el SPD, no contó con el beneplácito de Marx. En el congreso de Filadelfia de 1875 deciden disolver la AIT.

Por su parte el movimiento obrero anarquista celebró distintos congresos regulares hasta Verviers en 1877. Hubo un intento de unificación en el Congreso de Gante de ese mismo año, que fue un fracaso. Importantes para el mantenimiento de las estructuras internacionales anarquistas fue el Congreso de Londres de 1881 y el de Ámsterdam de 1907.

Los marxistas volvieron a fundar una Internacional en 1889, agrupando a los distintos partidos socialistas del mundo. Una Internacional donde quedó excluido el anarquismo. Una Internacional que se volvió a dividir tras el estallido de la Revolución Rusa en 1917, surgiendo la III Internacional Comunista o Komintern. E incluso una IV Internacional agrupando a los partidos trotskistas y anti-estalisnistas.

Por su parte los libertarios tenían claro que tras el congreso de Ámsterdam de 1907 había que volver a articular una nueva Internacional. En 1922 hacen renacer la AIT en Berlín, donde se agrupan la mayoría de las organizaciones del sindicalismo revolucionario, entre ellas la CNT. En 1948 resurgió una Internacional Anarquista, en 1958 se crea la Conferencia Internacional Anarquista y en 1968 en Carrara la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA) donde está la Federación Anarquista Ibérica.

Fuente: Periódico CNT nº392.

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La nariz Roja https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-nariz-roja/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-nariz-roja/ El proyecto surge en sus orígenes como un fanzine musical y cultural editado en Torrelavega por Isa y Miguel con una amplia distribución por diferentes zonas del Estado Español.

En otoño de 2007 salia el primer numero y asi presentaban la idea:

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El proyecto surge en sus orígenes como un fanzine musical y cultural editado en Torrelavega por Isa y Miguel con una amplia distribución por diferentes zonas del Estado Español.

En otoño de 2007 salia el primer numero y así presentaban la idea:

«»La Nariz Roja» nació como un proyecto para una asignatura, en la que había que darle nombre y logotipo a una «empresa», todo inventado. Se trataba de una distribuidora-centro social-malabares y circo, anticapitalista y antifascista. Todo unido, y todo del royo antifascista, claro esta. Y también, inventado; no iba a convertirse en un proyecto real ni de coña. El nombre quería relacionarse con la nariz roja del circo y malabares, a la vez que «roja» relacionarse con los «rojos», para hacer pensar de una forma u otra hacia el antifascismo. Ademas, para el logotipo se imitó la tipografía de la naranja mecánica, para que tubiese alguna relación mas, ya que es una obra muy reconocida en este sector, y muy utilizada. Y el imagotipo, un drugo con nariz roja de payasete. Suspendieron el proyecto porque decían que no lo comprendían, y que no funcionaria en la vida real. No pretendemos llegar a nada, pero hemos sacado un fanzine aprovechando el nombre y el logotipo, y de momento ha sido muy bien recibido y comprendido. Así que ya estamos content=s y mas que satisfech=s.»

De marcado carácter antifascista, antisexista y anticapitalista, en este zine de 50 paginas se buscaba apoyar a los grupos de musica locales y a toda la escena musical alternativa de Catabria. Entre sus paginas también había espacio para hablar de otros fanzines, libros y películas o dar visibilidad a las movilizaciones sociales y proyectos anticapitalistas.

Durante los dos primeros años se sacaron 8 números del fanzine. Paralelamente a este trabajo, La Nariz Roja hace su iniciación como sello discográfico, con el que se editan diferentes bandas cántabras y un par de discos recopilatorios, una distribuidora músical. desde el principio el proyecto mostró su apoyo y colaboración con diferentes colectivos y proyectos, como el CSOA El Apeaeru, el CSA El Fuelle o el festival Sierra Rock entre otros.

En primavera de 2010 sale el ultimo numero del fanzine y  se podría decir que entre finales del 2009 con su debut el el «I Cabaret de El Fuelle» y principios del 2010 se comienza a dar mayor relevancia al clown y malabares inclinándose definitivamente hacia las actividades escenicas.

El proyecto mantiene tanto el nombre como el logotipo y continua con su apoyo a las iniciativas anticapitalistas aunque ha sustituido la predominancia de lo musical por la danza y el clown.

web: La nariz Roja

Ver: lanarizrojacrew.blogspot.commyspace.com/lanarizroja

Todos los numeros del streetzine:

 

       

Algunas noticias relaccionadas:

 

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El Anarco naturismo: doble camino a la libertad https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-anarco-naturismo-doble-camino-a-libertad/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-anarco-naturismo-doble-camino-a-libertad/ "(...)para mi no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa".

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«(…)para mi no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa».

««¿Que ley natural marca la explotación del hombre por el hombre?. ¿Puede ser naturista una colectividad donde exista esta anomalía?. Cualquier hombre libre al contestar a estas preguntas, habrá de unir los dos ideales tan íntimamente, que forzosamente se verán unidos, sin que puedan separarse uno de otro.»

Antonia Maymó.

EL ANARCO NATURISMO.

No recuerdo cuando ví esta foto por primera vez:

Se trata de un grupo de presos anarquistas haciendo ejercicios naturistas en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona en el año de 1933. Sí recuerdo que me impresionó sobremanera; no por el hecho en sí, unos cuantos hombres «en pelotas», ni que sea haciendo una especie de pirámide o «castell», sino por el hecho de estar realizando éstos ejercicios en el patio de la prisión, probablemente condenados -por la República y la Generalitat de Catalunya- después de la fracasada insurrección revolucionaria, quizás de enero del 1933.

Que en el movimiento anarquista de los años 20 y 30 del siglo pasado, bullían cientos de iniciativas hetereogéneas, todas ellas conducentes a la emancipación integral del ser humano, es algo que todos los que nos hemos acercado a él con la mirada atenta, hemos podido descubrir.

El esperantismo, el naturismo, el vegetarianismo, el feminismo, el desnudismo, junto al no menos impresionante -amor libre- no son más que algunos de éstos «ismos» de los que el anarquismo ni supo, ni pudo ni quiso desprenderse y que hoy, casi un siglo después, nos ayudan a entender la grandeza de aquel movimiento que a punto estuvo, de conseguir instaurar un nuevo mundo, mucho más justo, libre e igualitario del que nos ha tocado, nos toca y, mucho me temo, nos seguirá tocando vivir.

Hace unos años en el 2005, «Solidaridad Obrera» publicó un interesante Cuaderno de pensamiento con el título de «El Naturismo libertario», firmado por JM Rosselló, del que me gustaría entresacaros algunos párrafos:

Naturismo y anarquismo: el naturismo libertario (I)

El estudio del naturismo libertario es más complejo que el del resto de corrientes, pues, se da tanto en el movimiento anarquista como en el propiamente naturista, por eso es necesario analizar las diferentes perspectivas de relación entre las dos corrientes de pensamiento y, a la vez, hablar de Reclus y de Tolstoi precursores, ambos, de lo que poco después se denomina naturismo libertario. Eliseo Reclus (1830-1905), geógrafo y teórico del anarquismo, es muy influyente en el movimiento ibérico por la rapidez con que son traducidas sus obras, tal como ocurre con su gran estudio de geografía social El Hombre y la Tierra (1905-1908), material didáctico en la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia. 

En el volumen VI de este estudio se encuentran elementos de los cuales se nutre el naturismo libertario, Reclus, vegetariano, defiende, como un gran acontecimiento revolucionario, recuperar el derecho de los antiguos griegos a ir desnudos a la luz del sol, pasando a ser la ropa una cuestión exclusivamente climatológica. Si fuese necesario recomendar una obra del sabio geógrafo, breve, bella y didáctica de la interrelación entre naturaleza y sociedad sería, sin duda, El arroyo (1864).

También es pronto conocido en la Península, el escritor, pedagogo y revolucionario ruso León Tolstoi (1828-1910), promotor de un anarquismo basado en el mensaje social de la palabra de Cristo una vez desprovisto de todo aspecto religioso. 

Tolstoi, vegetariano y esperantista como Reclus, escribe en su postrer libro Últimas palabras (1909) que vivamos según la ley de Cristo: amandonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos.

A pesar de que no lo parezca, el naturismo y el anarquismo ibérico tienen los mismos puntos básicos en común: la idea de un orden natural del cual nos aleja el artificialismo, razón de la necesidad de retornar desde el individuo. Sin embargo esto no es motivo para que no se den más interpretaciones, pues, también, por ejemplo, se puede considerar un retorno a la sociedad natural -naturaleza- la insurrección para la instauración del comunismo libertario. Otra visión que no pasa por el naturismo libertario, así como, tampoco, guarda una relación necesariamente directa con él son las prácticas de los primeros anarquistas de la segunda mitad del siglo XIX, motivadas, quizás, por querer dar ejemplo de austeridad y de higiene social al no comer carne o no beber vino ni jugarse el sueldo a las cartas.

El naturismo libertario en su momento de más gran esplendor -los años veinte y treinta como el resto del movimiento naturista- tiene diferentes perspectivas:

  •    el naturismo y el anarquismo, dos puertas que dan al mismo lugar. 
  •   el naturismo y el anarquismo, dos sistemas filosóficos diferentes pero   obligadamente complementarios.
  •    el individualismo libertario.
  •    los anarquistas no naturistas 

Dos maestros racionalistas, la madrileña Antonia Maymón y el sabadellense Albano Rosell, junto al barcelonés Adrián del Valle, son los partidarios más representativos de los que consideran naturismo y anarquismo un mismo ideal con dos entradas.

Antonia Maymon (1881-1959), es una destacada militante que se orienta en cuatro ejes: anarquismo, naturismo, liberación de la mujer y pedagogía racionalista. En el terreno del naturismo Maymon participa en el Congreso de Bilbao (1925), preside el de Málaga (1927), además de colaborar durante diez años en la revista Helios, hasta 1931, y seis, hasta 1932, en la revista Naturismo (1920-1934), es decir, es muy conocida y valorada tanto en el movimiento naturista como en el anarquista, con la visión que ella misma refleja, entre otros, en «Anarquismo y naturismo« (1925):

«(…) para mi no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa.» (p.12)

Y por si no ha quedado suficiente claro: «¿Que ley natural marca la explotación del hombre por el hombre?. ¿Puede ser naturista una colectividad donde exista esta anomalía?.Cualquier hombre libre al contestar a estas preguntas, habrá de unir los dos ideales tan íntimamente, que forzosamente se verán unidos, sin que puedan separarse uno de otro.» (p.12)

El pionero del anarquismo en Catalunya, Albano Rosell (1888-1964), es también un activo naturista que a pesar de sus dos exilios en Montevideo, la capital uruguaya, uno a consecuencia de la Semana Trágica (1909) y otro, el definitivo, a causa de la represión previa a la dictadura de Primo de Rivera, participa muy activamente en los primeros años de la revista Helios. Igualmente, va de delegado al no llegado a celebrar Congreso Naturista Ibérico de Lisboa y edita, posteriormente, El Naturista (1922-1923) donde expone sus opiniones durante los años de definición del movimiento naturista. Su obra Naturismo en Acción (1922), es una crítica a la visión exclusivamente terapéutica sin una base filosófico social la cual desarrolla en El Naturismo Integral y el Hombre Libre (1918):

«(…) el Naturismo no es solamente un problema de higiene, de mesa, de terapia; (…) no son más que aspectos que estudia y razona el Naturismo; pero, además de estos aspectos estudia sus complementos que hacen relación con el medio social y económico vigente, con las necesidades de raza, de clima, de ambiente; con los sentimientos y lo que el hombre ha creado como ciencias, artes, lazos autóctonos, tradiciones modificables, afectos sanguíneos, bondades humanas, (…).» (p.69)

Rosell ve el naturismo integral o libertario como la ciencia del vivir felices que supera dogmas e «ismos«, al ser producto del estudio de las leyes naturales. El naturismo integral abarca el aspecto físico-vital, el ético, el social, el artístico emotivo y el científico. La idea básica del aspecto social consiste no en resolver los efectos de la decadencia sino sus causas viendo como afrontar la resistencia del capital a la solución. Rosell, en su utopía naturista, En el país de Macrobia (1929), da un ejemplo de la importancia del aspecto artístico-emotivo, el sentido estético, el cual nos lleva a la identificación con las cosas y seres de la naturaleza.

Adrián del Valle (1872-?), periodista y escritor nace en Barcelona pero se instala definitivamente en la capital cubana después de la independencia de la isla, formando parte de la Sociedad Naturista «Pro-Vida». Su pluma, orientada por el anarquismo y el naturismo, escribe la novela Náufragos (1926) que aún sigue siendo la mejor descripción del naturismo libertario, a través de las vivencias del médico Octavio Alvar tanto ante las injusticias del mundo colonial como ante el retorno al orden natural que borra las clases sociales en la isla desierta que da título a la novela. En Naturismo (1931) expone su visión del naturismo a partir del aspecto sociológico y del filosófico:
«El objetivo del Naturismo sociológico es observar los obstáculos que ofrece la sociedad al desenvolvimiento natural del individuo y a la vez estudiar el modo de ir eliminándolos, hasta alcanzar un medio social que no esté en pugna con dicho desenvolvimiento.» (p.24)

«El Naturismo filosófico debe proponerse unicamente el conocimiento de la naturaleza que circunda al hombre, la que constituye su medio. Estudiar al ser humano, en su naturaleza propia (constitucional) y con sus relaciones con el medio social (agregados humanos) y el medio natural (terrestre y cósmico). Y de semejante estudio deducir las reglas físicas, morales, sociales y naturales, más convenientes a la vida normal y armónica de los hombres.» (p.27)

La Sociedad Naturista Cultural de Alcoi publica esta obra del escritor naturista, una muestra de que a pesar de vivir en la isla gran parte de su literatura se edita también en la península.

Diferentes pero complementarios

El Dr. Puente y el sindicalista montañés González Malo son dos ejemplos de considerar el anarquismo y el naturismo como dos sistemas filosóficos completos pero necesariamente complementarios.

Isaac Puente (1896-1936) nace en la población vizcaína de Las Carreras, se doctora en Medicina en 1918 y ejerce prácticamente toda su carrera en el municipio alavés de Maeztu. Puente es uno de los grandes difusores del naturismo libertario y el principal en dar a conocer la medicina naturista dentro del movimiento anarquista.

El médico libertario opina que anarquismo y naturismo son dos ideales diferentes que vistos como soluciones últimas crean dogmatismos -especialismos, dice él- en lugar de desarrollar nuestra libertad camino de la perfección humana. A pesar de todo, los considera compatibles y complementarios. Compatibles, por su idéntica finalidad de suprimir el dolor humano y su parentesco ideológico de encontrar la raíz del sufrimiento en el apartarse de la naturaleza.

Complementarios, al ocuparse de aspectos diferentes, el anarquismo libera el ser social y el naturismo libera el ser vivo. En «Generación Consciente« (1924), sigue esta exposición dando a ambos ideales una superioridad respecto al resto por:   la disciplina a que someten los actos sociales y corporales.

  •    el entrenamiento consciente que esta produce en quien los realiza.
  •    La amplitud de miras que tienen a pesar de su especialismo.
  •    la exaltación del humanismo.

Jesús González Malo, sindicalista portuario, funda en 1930 un Grupo Naturista en el Ateneo Obrero de Santander afín a la C.N.T.. Un año antes había dado respuesta con el artículo «¿El Naturismo integral se basta a sí solo?«, a otro de Silvestre del Campo partidario de las de un mismo ideal. González Malo pone el ejemplo de los tres brazos del mismo cuerpo, es decir, la anarquía es la meta -el comunismo libertario-, el sindicalismo es el medio colectivo para alcanzar dicho objetivo y, el naturismo, es el medio de perfección individual indisoluble del avance hacia la sociedad comunista libertaria.

El individualismo libertario

Costa Iscar, individualista libertario, realiza en su ensayo Crítica y concepto libertario del Naturismo (1923), una crítica al vegetarianismo naturista al relativizar el valor de la alimentación y de la medicina naturista, haciéndose partidario de la sobriedad más que de cualquier exclusivismo, a la vez que también critica la poca profundidad o el marcado conservadurismo de sus planteamientos sociales. En ésta línea, el concepto de naturismo libertario es un ideal de transformación social aunque, como buen individualista, le prevé un futuro de pequeñas colectividades agrícolas de afines, pues ningún ideal puede alcanzar el servir para todo el mundo y para todo momento.

Mientras que Costa Iscar no es naturista, el colectivo de la revista Iniciales (1929-1937) con sede en la barriada barcelonesa de Sants y, a su vez, heredera de Ética (1927-1929), sí que lo es, pero siempre con la idea de que es un empezar, no una finalidad, tal como simboliza su título y expone su primera editorial.

Para acabar éste apartado es necesario referirse a la familia Montseny y la segunda época de su publicación La Revista Blanca (1923-1936). Los Montseny consideran el individualismo como la interpretación más refinada de la anarquía siempre, eso sí, que no quiera imponerse en ella. Federica Montseny (1905-1994) ilustra bien el paso de «naturista« a «naturalista«, máxime cuando el naturismo es uno de los ejes editoriales iniciales de su revista. 

En «El Naturismo« (1923), Federica escribe que éste necesita del anarquismo para tener un carácter transformador, mientras se decepciona por el auge, dentro del movimiento naturista, de posiciones más terapéuticas que sociales, lo cual la conduce a denominarse «naturalista« y a distanciarse, en la práctica, de los planteamientos naturistas, aunque no de ésta sensación en «Naturismo y naturalismo« (1927). 

Anarquistas no naturistas

En el seno del movimiento libertario, no todos los anarquistas tienen la misma opinión. Los hay como Fortunato Barthe, maestro que coincide en las escuelas racionalistas de Alacant con Antonia Maymón, que afirma en «Como veo yo el naturismo« (1927) que un anarquista, a pesar de no ser naturista, nunca puede estar en su contra. Otros, sin embargo, le ven como una dispersión de las fuerzas o un retardar el objetivo principal de la revolución social que, una vez alcanzada, traerá consigo todo el resto añadido. Y, otros, hasta llegan a ridiculizarlo diciendo que es un querer hacer la revolución con coliflores y alcachofas.

La respuesta de los naturistas libertarios también es clara como se puede ver en «Algo sobre Naturismo« de Silvestre del Campo o «Se ríen de nosotros« de Julio Enrique, ambos de 1927. Tanto uno como otro, ven en el naturismo libertario un enriquecimiento del anarquismo y no ven en el hecho de que el capitalismo no permite serlo al cien por cien una justificación para dejar de intentar acercarnos a la naturaleza. Silvestre del Campo, añade que dado que ningún capitalista pide al obrero, para darle trabajo, la condición de alcohólico o de fumar tabaco, si uno no es capaz de afrontar sus propias debilidades o vicios difícilmente puede buscar la emancipación social. 

Vegetarianismo y desnudismo

A diferencia del resto de corrientes, el naturismo libertario une ambos caminos. Del vegetarianismo no es necesario añadir nada a lo dicho en otros apartados, pero del desnudismo sí.

El naturismo libertario no comparte la idea de la librecultura de que el estado natural de la humanidad es la desnudez. El escritor Laura Brunet en la muy conocida Desnudismo Integral. Una nueva visión de la vida (1931), manifiesta la postura libertaria en tres aspectos: constata la existencia regulada de cuando ir vestido y cuando no en todas las sociedades, sitúa el problema en la transformación de una cuestión de abrigo en un tema de orden moral -el vestidismo- y muestra la simpatía hacia la librecultura por su carácter progresista.

Esta perspectiva está reflejada también en la encuesta de la revista Iniciales con colaboraciones desde septiembre de 1929 hasta abril de 1931. La encuesta recoge la crítica del vestidismo y su simbología clasista, defiende las ventajas higiénicas de la desnudez, su estética, su belleza como ejemplo de salud y combate guiada por la evolución contra el menosprecio del cuerpo por parte de la moral cristiana. Colaboran, entre otros, Puente, Maymón, Martínez Novella, Augusto Moisés Alcrudo y Pierre Vachet. 

Como no podía ser de otra manera en una publicación individualista no deja de señalar que, mientras que tomar el sol es saludable, el hecho de estar moreno no te hace ni mejor ni peor, por esto, en primer lugar es preciso despertar el espíritu de libertad del individuo el cual ya encontrará su propio camino para desarrollarlo.

La pedagogía naturista libertaria

La pedagogía libertaria también recibe aportaciones de Rosell y de Maymón, ambos pedagogos y maestros como ya se ha dicho. Rosell no cree, debido a la degeneración de la especie, que se venga a éste mundo como una página en blanco donde el resultado final es debido a lo que en ella se escriba. Él propone, en cambio, una reeducación de la infancia para devolverlos a la armonía con la naturaleza. En esta forma no es necesaria ninguna acumulación de materias o instrucción precisándose, en cambio, un sistema educativo mixto diferente donde el maestro es una especie de hermano mayor -iniciador- en una escuela al aire libre, sin vacunas y con una alimentación vegetariana, donde lejos de castigos y de premios, se potencia el darse cuenta de la trascendencia, en relación a los demás, de las propias acciones y su incidencia en la mencionada armonía. El pedagogo sabadellense, utiliza narraciones de otras experiencias educativas suyas -Albores (1932), la más conocida- como medio de fomento y percepción de dicha trascendencia. 

Su pensamiento queda expuesto en Naturismo y Educación de la Infancia (1918):

«Nuestra finalidad es dejar obrar a la Naturaleza, amortiguar en la infancia todo lo que de ilógico, y pernicioso aparezca, todo lo absurdo y violento que se presente, (…).» (p.6)

En 1912 se constituye en Vitoria-Gasteiz la primera tropa de la Asociación Nacional de los Exploradores de España (boy scouts españoles). Promotores de ésta asociación paramilitar son el capitán de Caballería, Teodoro Iridier, y el periodista y escritor barcelonés Artur Cuyàs afincado en Madrid y director de la revista El Hogar Español, el cual, tres años después, es nombrado su comisario general. Rosell consciente de la incidencia de la educación en el pacifismo o belicismo de los pueblos, señala y denuncia la presencia de los valores y la organización militar en el asociacionismo de Exploradores detrás de una fachada de camaradería y contacto con la naturaleza.

Maymón, cree que la educación es cosa de las mujeres y tiene de estar dentro del naturismo pues la salud física lleva al desarrollo de la inteligencia y la educación de los sentimientos. Esto representa una autoeducación de las mujeres adultas en el naturismo por su propia salud y el ejemplo que tienen de dar a los hijos, mientras que a las niñas les es necesaria una asignatura específica, maternología, capaz de desarrollar el amor de madre. Maymón escribe gran cantidad de artículos tanto en la prensa anarquista como en la naturista aunque su pensamiento educativo de escuela única para niños y niñas sin distinción de clases sociales se recoge en Esbozo Racionalista (1932).
Entre el naturismo libertario también es reconocida la obra del maestro de Azuaga (Badajoz), Daniel L. Coello, titulada El Naturismo y la educación (1924), mucho más cercana a los postulados vegetariano naturistas en cuestiones como que la finalidad propia de la mujer es la maternidad.

Ecologistas, veganos y anarcoprimitivistas

Independientemente del interés de todo lo expuesto referente al naturismo libertario, éste desapareció como corriente en 1939. La dictadura franquista ya se preocupa lo suficiente de que sea así. Por ejemplo, la sociedad naturista de la población alicantina de Alcoi no puede legalizarse hasta los años setenta, casi veinte años más tarde que el resto, debido al recuerdo de la tradición libertaria de la Sociedad Naturista Cultural, ejemplo de asociación naturista harto reconocido en su momento.

A finales de los setenta se da alguna reanimación: aumenta la presencia libertaria dentro de las asociaciones naturistas y se publican boletines de algún colectivo vinculado a C.N.T. o a C.G.T., como el del Colectivo Naturismo y Ecología del Ateneo Libertario Carabanchel (Madrid) próximo a ésta última. De hecho son intentos basados en el pasado, mientras las jóvenes generaciones que despiertan socialmente en los años setenta u ochenta andan por otros caminos considerados parciales por la C.N.T. debido, según ella, a que el ecologismo o el feminismo no tienen una alternativa global. 

El espíritu que en una época se manifiesta como naturismo libertario, está presente -no digo continua-, por ejemplo, en marzo de 1989, en la VI Asamblea de la Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista (CAME) cuando se adhiere a los doce puntos del Manifiesto de Daimiel. El quinto, extraído de un estudio del autor (1989), es lo suficiente elocuente:

«Rechazamos, por tanto, el modelo de producción capitalista, y consideramos insatisfactorio todo socialismo burocrático y, en general, cualquier fórmula socio-económica basada en el productivismo y en la acumulación de poder.» (pp.13-14)

Está presente, también, en toda la red vegana que desde la liberación animal aporta un vegetalismo de cariz social, muy relacionado con sectores del movimiento okupa: comedores, fanzines, música,…

Y, claro, no deja de estarlo, pero de otra manera, en la actual corriente anarcoprimitivista, la del Futuro Primitivo (1994) de John Zerzan que, desde los últimos estudios de antropología y arqueología, revitaliza la idea de la civilización como una degeneración portadora de estados y jerarquías.

Pero todo esto, realmente, ya es otro tema. Josep Maria Roselló

  «La ropa representa la esclavitud en unos y tiranía en otros; sólo el desnudo representa al hombre anárquico rebelde a todas las normas, desligado a los prejuicios de atavío de la sociedad del dinero. Esta relación se traduce en julio de 1928 en la constitución de la Federación Naturista, y en septiembre de 1929 en la celebración del IV Congreso Naturalista Español, apoyados ambos por el movimiento libertario»

Breve Cronologia del naturismo anarquista.

1895

  • La Idea Libre de Madrid, alaba el aspecto terapéutico pero critica el conservadurismo del kneippismo, movimiento antecedente y originario del naturismo.
  • Según Díaz del Moral en Historia de las agitaciones campesinas andaluzas (1928), los anarquistas andaluces no consumen alcohol, tabaco ni carne aunque puedan y abrazan el naturismo al cambio de siglo.
  • Albano Rosell impulsa un debate de base para definir y señalar los objetivos del naturismo en un futuro Certamen Naturista. Mediante El Naturista, propone como temas de debate: la dignificación humana por el naturismo integral, filosofía naturista, el naturismo ante los problemas sociales, relación e importancia como ideales dignificadores de acracia y naturismo, el naturismo y la humanidad.
  • Asamblea Naturista de València. Iniciativa opuesta a la del Certamen, donde se consensua una definición de naturismo sin dimensión social, se acuerda crear una futura federación naturista española y se marcan como objetivos: una universidad naturista, sanatorios naturistas, escuelas regidas según principios naturistas, colonias agrícolas naturistas.
  • Constitución de la Sociedad Naturista Cultural  en la población alicantina de Alcoi.

1926

  • Constitución del Ateneo Naturista Ecléctico (ANE) en Barcelona.
  • Carta-circular de la Sociedad Vegetariana Madrileña, mediante la cual se pretende excluir del movimiento naturista a quienes pretenden un cambio social para su consecución. Respuesta contundente de Maymón y de Puente.

1927

  • Congreso Naturista de Málaga.Presidido por dos anarquistas, Maymón e Hipólito.

1929

  • Congreso Naturista de Barcelona. Es el último conjunto de todas las corrientes, solo los naturistas libertarios quieren mantener una unidad en la diversidad.

1936

  • En el dictamen Concepto confederal del comunismo libertario del Segundo Congreso Extraordinario de la CNT, se señalan específicamente las comunas naturistas y su relación con el resto de comunas.
  • Acuerdo unánime del Pleno Regional de Sindicatos Campesinos de la  CNT de ceder tierras confiscadas para la  formación de comunas naturistas.
  • Durante el período ministerial de Federica Montseny, la Federación Naturista Española abre un Hospital Naturista para heridos y convalecientes del frente.

Breve aproximación al concepto del «Amor Libre»

«Els sexes s’atreuen mútuament, es busquen naturalment, normalment: aquest és el fet original, primordial, la base fonamental de les relacions entre les dues meitats del gènere humà. D’altra banda, és una bogeria voler reduir l’amor a una equació o limitar-lo a una forma única d’expressió. Aquells que ho van intentar es van adonar ben aviat que havien equivocat el camí. L’experiència amorosa no coneix fronteres. Varia d’individu a individu.»

—Émile Armand; La vida sensual, la companyonia amorosa

Texto de: Osvaldo Baigorra 

Durante mucho tiempo, amor libre fue sinónimo de unión libre: una relación no sujeta a leyes civiles ni religiosas. En épo­cas en las que el matrimonio era indisoluble y el divorcio un horizonte polémico, la libertad de dos personas de unirse con prescindencia de la ley y de separarse “cuando el amor llegue a su fin” era motivo de escándalo pero no contenía necesariamen­te la posterior idea de liberación sexual. Además, era por lo ge­neral una definición de vínculo entre un varón y una mujer, no entre dos o más mujeres ni entre dos o más varones. Esa pro­puesta hoy puede ser vista como una demanda que cuestionaba al matrimonio jurídico y a la moral del siglo XIX pero que, de algún modo, quedaría obsoleta durante la segunda mitad del XX.

No obstante, el amor plural, la camaradería amorosa o el “maridaje comunal” son relatos y prácticas que los anarquistas que más pensaron sobre el tema ya manejaban hace casi ciento cincuenta años como formas de relación en las cuales la expre­sión “amor libre” significa literalmente aquello que hoy sugie­re a nuestros oídos. Los militantes anarquistas que defendieron esos mode­los intentaron resolver acaso la cuestión más delicada que pue­de plantearse entre dos que se aman: qué hacer cuando aparece el deseo por otros u otras.

A ese deseo se lo puede negar. O puede reconocerse su irrup­ción aunque se utilicen instrumentos de contención o repre­sión. Puede satisfacérselo con encuentros ocasionales prohibi­dos pero intentando autocontrolarse (“no voy a enamorarme”). Mantener una relación paralela clandestina (“es sólo sexo”); o sostener una pareja abierta (“mi compañero lo sabe”); o lan­zarse a experimentar dentro del laboratorio social modos di­versos de intercambio de afectos y atracciones. Como ha dicho Woody Allen, el corazón es un órgano muy flexible.

Si observamos las distintas propuestas de formas innovadoras de relacionarse, como las comunidades afectivas, el amor entre camaradas libres, el “abrazo polimorfo” o el “beso amorfista”, advertiremos que el grado de ruptura y la origina­lidad temática de estos autores no se destaca únicamente sobre el fondo de época en el que se desplegó su pluralidad de modelos. De hecho, ellos parecen tener vigencia en la medida en que perdure la compulsión bipersonal a entrar en pareja y casarse.

En verdad, sería difícil hallar un período histórico capaz de absorber o asimilar la radicalidad de algunas de estas solucio­nes a los problemas de la vida afectiva.

Por ejemplo, la revolu­ción sexual de la segunda mitad del siglo XX no es fácilmente homologable al amor libre, una noción más vieja y más con­tundente. Aunque la contracultura y el liberacionismo de las décadas de 1960-70 tenían influencias anárquicas, la idea de una sexualidad libre también se articuló con ciertos dispositi­vos de poder, incitó al sueño de múltiples intercambios sexua­les sin pagar por ellos (libre en el sentido de free: gratuito) o bien legitimó la posibilidad de cosificar cuerpos acotados como objetos de deseo. Ya el reemplazo de “amor” por “sexo” im­plicó algún grado de pérdida de la inocencia.

En realidad, la noción de amor libre apunta más alto: no a la mera posibilidad de tener múltiples relaciones sexuales sino a la de amar a varias personas al mismo tiempo. Reintroduce la no­ción de camaradería, de compañerismo afectivo. Afirma que se puede querer bien a (querer el bien de) dos o más seres simultá­neamente. Insiste en que uno siempre está amando a varios al mismo tiempo, aunque con diferentes intensidades y propósitos. Apuesta, por lo tanto, a una nueva educación sentimental.

Desde luego, a una idea tan guapa se le pueden excusar sus fragilidades. Éstas se encontrarán en las bases de su misma cons­trucción. El amor libre también se asienta sobre un acuerdo, pacto o modelo de conducta que intenta cabalgar sobre los cambiantes desplazamientos del deseo. Y es difícil llevar la rien­da, manejar, calcular la polifacética naturaleza del flujo que lleva a dos o más cuerpos a unirse o apartarse con la misma inesperada e incontrolada fuerza pasional.

Como lo advirtió Bataille, en el campo de Eros siempre está en juego la disolución de las formas constituidas. La fusión de los amantes, pese a sus promesas de felicidad recíproca, intro­duce la perturbación y el desorden, elevando la atracción a un punto tal que incluso la privación transitoria de la presencia del otro puede llegar a sentirse como una amenaza de muerte. Amar, en cierto sentido, es vivir en el temor de la posible pérdi­da del amado.

Esto es lo que detecta Malatesta. En contra del amor libre como construcción teórica superpuesta artificialmente para reemplazar a la pareja monogámica, el texto del militante obrero y agitador italiano introduce una problematización más pro­funda del vínculo entre amor y libertad. Sin esperanza alguna de que un cambio radical de costumbres elimine las penas de amor, Malatesta recuerda que este sentimiento, para ser satis­fecho, precisa de dos libertades que concuerden y que la reci­procidad es una ilusión desde el momento en que uno puede amar y no ser amado.

Alguien se une a otro por cierta promesa implícita de que ello va a colmar sus necesidades de compañía, goce, conten­ción. La promesa añade que esa satisfacción será (deberá ser) correspondida. Luego, el aferrarse a tales demandas convierte a unos y a otros en poseídos y posesos. Hay proporciones ex­tremas y moderadas de apego, pero es verdaderamente raro encontrar un amor entre seres humanos que no esté atravesa­do por esa obsesión.

Por su parte, en la Enciclopedia Anarquista de Sebastián Faure, Jean Marestan reflexiona sobre la conveniencia de que el amor se ennoblezca mediante la inteligencia y se desplace desde la pa­sión hacia sentimientos más dulces y duraderos: el compañe­rismo, la amistad, el cariño, la estima; o sea, afectos más suaves, livianos, lentos o moderados. Allí también se critica el de­seo de posesión que es considerado no un mal en sí mismo sino cuando toma las proporciones extremas de la apropiación y el acaparamiento.

O sea que aquí el amor no es ningún absoluto, ni una esen­cia universal inextinguible como lo sería un dios. Tampoco la libertad, un término relativo si los hay: siempre aparece en re­lación con otra cosa. Se es libre de algo o alguien. Libertad puede significar la ruptura de un mandato conyugal así como un librarse del amor entendido como atracción entre cuerpos. En este último caso, ser libre implicaría atravesar el campo del erotismo quizá para derivar hacia aquello que los cristianos llamaron agapè y los budistas karuna, más un amor-compasión que un amor-pasión, una entrega no egoísta a los otros, un don que se volcaría sobre todos los seres sin distinción. 

Un amor libre de atracción, posesividad, apego, propiedad. ¿Es posible? Si uno se libra del estar aferrado a una sola persona, ¿podrá sentir ese amor capaz de derramarse sobre todos sin diferen­ciación? ¿No es probable que termine, tarde o temprano, enca­denándose a otro número limitado de objetos del deseo? Son preguntas que precisan ser encaradas si queremos entender mejor los puntos de tensión y equilibrio que presenta la con­flictiva pareja de Eros y Anarquía.

A no dudarlo: se redefine al amor como un gesto que rompe las reglas sociales y económicas. Su fuerza destructora se dirige contra el cálculo, el interés, la manipulación; es decir, contra el mundo de lo profano y lo utilitario. Éstos serían los auténticos obstáculos para una voluntad de sentir que tiende a escapar de toda reglamentación. Los anarquistas del siglo XIX proponían destruir la familia jurídica justamente para que el sentimiento sea más sólido, durable, basado en una convicción interior. Se trataba, en suma, de re­conocer, sincerar los vaivenes de la vida. Esa apuesta por la verdad es lo que convierte al amor libre en un principio esen­cialmente moral.

Sólo resta esperar que la fuerza de los argumentos expues­tos ilumine a quienes sospechan, sea por ino­cencia o experiencia, que ninguna forma ideal -ni siquiera la noción de amor libre- podrá colmar las expectativas de felici­dad duradera (“para toda la vida”) de dos o más que se aman, así como ninguna convención, rito o regla aprobada ante testi­gos podrá sujetar por completo al anárquico movimiento de los corazones.

Veamos algunos textos de conocidos pensadores anarquistas:

Miguel Bakunin decía:

«Contra el matrimoni per compulsió hem aixecat la bandera de la unió lliure. Estem convençuts que en abolir el matrimoni religiós, civil i jurídic, restaurem la vida, la realitat i la moralitat del matrimoni natural basat exclusivament sobre el respecte humà i la llibertat de dues persones: un home i una dona que s’estimen. Estem convençuts que en reconèixer la llibertat de tots dos cònjuges a separar-se quan ho desitgin, sense necessitat de demanar el permís de ningú per a això – i en negar de la mateixa manera la necessitat de qualsevol permís per unir-se en matrimoni, i rebutjar en general la interferència de qualsevol autoritat en aquesta unió – els unim més l’un a l’altre. I estem convençuts també, que quan ja no hi hagi entre nosaltres el poder coercitiu de l’Estat per forçar els individus, associacions, comunes, províncies i regions a conviure en contra de la seva voluntat, hi haurà entre tots una unió molt més estreta, una unitat més viva, real i poderosa que la imposada per l’aclaparador poder estatal.»

Mikhaïl Bakunin; La dona, el matrimoni i la família

“El amor, el más fuerte y más profundo elemento en toda vida, heraldo de la esperanza, de la felicidad, del éxtasis; el amor, transgresor de toda ley, de toda convención; el amor, el más libre, la impronta más poderosa del destino humano; ¿cómo puede una fuerza tan irresistible ser sinónimo de ese precario e insignificante hierbajo engendrado por el Estado y la Iglesia, el matrimonio?

¿Amor libre? ¡Cómo si el amor pudiese otra cosa que no fuese libre! El hombre ha comprado cerebros, pero ni todos los millones del mundo han podido comprar amor. El hombre ha sojuzgado cuerpos, pero ni todo el poder en la tierra ha podido sojuzgar el amor. El hombre ha conquistado naciones enteras, pero ni todos sus ejércitos podrían conquistar el amor. El hombre ha encadenado y puesto grilletes al espíritu, pero se ha visto totalmente indefenso ante el amor. En lo alto de un trono, con todo el esplendor y la pompa que sus riquezas le puedan ofrecer, el hombre estará pobre y abatido, si el amor lo pasa por alto. Y si llegara a quedarse, la más pobre chabola resplandecerá de calidez, vida y color. Es que el amor tiene el mágico poder de hacer rey a un vagabundo. Sí, el amor es libre, en ninguna otra atmósfera puede habitar. En libertad se da a sí mismo sin reservas, generosamente, totalmente. Todas las leyes de los estatutos, todas las cortes del universo, no podrán desterrarlo una vez que el amor ha echado raíces. Pero, si ocurriese que el suelo fuera infértil, ¿cómo podría el matrimonio hacerle dar frutos? Es como la última lucha desesperada de la vida fugaz contra la muerte.

El amor no necesita protección; él es su propia protección. En la medida en que sea el amor el que engendre vida, no habrá niños abandonados, ni hambrientos, ni faltos de afecto. Yo sé que esto es verdad. Conozco mujeres que han tenido hijos en libertad del hombre que amaban. Hay pocos niños nacidos en el matrimonio que disfrutan del cuidado, la protección, la devoción que una maternidad libre puede ofrecerles. El amor en libertad es la única condición para vivir una vida plena.

El amor es realmente un desconocido para la mayoría de la gente. Mal comprendido y esquivo, rara vez echa raíces; y si lo hace, muy pronto se marchita y muere. Su delicadeza no puede soportar no soporta el estrés y la tensión del trajín cotidiano. Su alma es demasiado compleja para adaptarse a la fangosa trama de nuestro tejido social. Llora, gime y se lamenta con aquellos que lo necesitan, pero no están capacitados para ascender a la cima del amor.

Emma Goldman

Quan els (anarquistes) reivindiquen la llibertat sexual, què volen dir? És la «llibertat de la violació» o de la depravació que reclamen? ¿Aspiren a l’extermini del sentiment en matèria amorosa, a la desaparició de la tendresa o l’afecte? ¿Glorifiquen, potser, la promiscuïtat inconscient o la satisfacció bestialment sexual? No, quan reclamen llibertat sexual volen senzillament que tot individu pugui disposar al seu gust i durant totes les circumstàncies de la seva vida sexual -segons el temperament, sentiment o raó pròpies-. Atenció: la seva vida sexual, que no implica la dels altres. No reclamen, tampoc, una llibertat sexual aliena a l’educació sexual. Creuen per contra que, gradualment, en el període que precedeix a la pubertat, l’ésser humà no ha d’ignorar res del que fa a la vida sexual -en altres paraules: l’atracció ineluctable dels sexes-, sigui considerada des del punt de vista sentimental, emocional o fisiològic.

D’altra banda el amor lliure tampoc nega l’opció personal de comportaments que puguin ser vistos per altres com de promiscuïtat sempre que la persona que entri en aquest comportament tingui els seus contactes amb altres persones dins de marcs del respecte a la lliure elecció dels altres. En resum, els partidaris de l’amor lliure inclouen la promiscuïtat com a possibilitat legítima i fins veuen amb respecte la lliure decisió cap al celibat o conductes austeres.

Emile Armand

El Esperanto: El latín de los obreros.

«Anarkio signifas:
Beleco, amo, poezio,
Egaleco, Frateco
Sento, libereco
Kulturo, arto, harmonio
La kialo, supera gvidanto,
Scienco, vero eminenta
Vivo, nobelaro, afableco
Kontentigo, gxojo
Ĉio ĉi estas anarkio
Kaj anarkio, la homaro. «

Traducción

«Anarquía significa:
Belleza, amor, poesía,
Igualdad, fraternidad
Sentimiento, libertad
Cultura, arte, armonía
La razón, suprema guía,
La ciencia, excelsa verdad
Vida, nobleza, bondad
Satisfacción, alegría
Todo esto es anarquía
Y anarquía, humanidad».

La lengua internacional esperanto es una lengua planificada creada en principio para la comunicación internacional. De los cerca de mil proyectos conocidos de lenguas planificadas, sólo el esperanto ha conseguido con éxito una vida práctica de más de un siglo.

En julio de 1887 el joven oculista judío Lázaro Ludovico ZAMENHOF (1859-1917) publicó en Varsovia con el seudónimo «doctor Esperanto» y ante la recelosa mirada de la censura zarista su primer libro de texto con ejercicios de la Lengua Internacional en ruso, tras el cual siguieron en el mismo año ediciones en polaco, francés y alemán. En la «Lengua Internacional» de Zamenhof, «esperanto» significa «el que tiene esperanza, el que espera» y Zamenhof efectivamente esperaba contribuir con la creación de la lengua internacional a la comunicación entre los pueblos y a la paz mundial. La palabra Esperanto se convirtió enseguida en el nombre de esta lengua.

Gracias a su regularidad y flexibilidad, el esperanto es relativamente fácil de aprender. Se escribe fonéticamente, lo que significa que existe paralelismo entre la escritura y la pronunciación. La ortografía es sistemática. La gramática apenas tiene excepciones; los afijos, que se pueden usar de muchas maneras, contribuyen a la precisión y fuerza expresiva de la lengua. El léxico se basa sobre todo en raíces latinas y germánicas, que por otro lado aparecen en muchas lenguas. La impresión general, cuando se oye hablar esperanto, es que suena como el italiano o el español. Aunque el origen europeo de las palabras hace el esperanto más difícil para los chinos que para los alemanes, sin embargo para los chinos el esperanto es bastante fácil, por lo menos más que el inglés. Eso sucede por el amplio uso de palabras compuestas y derivadas, cuyo sentido es fácilmente comprensible, pues los monemas se añaden siempre a la raíz sin cambios.

Junto con el esperanto como lengua de intercomunicación, Zamenhof difundió la ideología casi religiosa homaranismo (aproximadamente, amor a los hombres y a la humanidad) del esperanto. Esta idea difundida con pasión se basa en un pensamiento liberal y humanista, por ejemplo en la idea de que la humanidad entera es una familia, que debe recuperar el camino hacia su identidad; o la idea de que todas las religiones del mundo tienen un origen común por lo que podrían hacerse converger.

En 1905 el anarquista Paul Berthelot fundó la revista Esperanto, pubicada todavía hoy.

En Praga empezó en 1921 a instancias de Eugène Adam (Lanti) un movimiento esperantista con objetivos emancipadores y estructura anacional, la Sennacieca Asocio Tutmonda (SAT, algo así como Asociación Anacional Mundial), que contribuyó considerablemente a la ampliación de la base sociocultural de la lengua.

A veces aparece el tema de si el esperanto es sexista, pues – como se deduce de un análisis superficial – las formas femeninas son derivadas de las masculinas. En primer lugar, eso es de alguna manera cierto, pues en las terminaciones de persona en esperanto en efecto las formas femeninas se pueden formar siempre a partir de la forma básica añadiendo – in – por ejemplo laborist-in-o [trabajadora]. Pero la diferencia básica entre el esperanto y la lengua alemana radica en que el esperanto no tiene género gramatical. Las palabras sin sexo natural tampoco lo tienen gramatical (al contrario que lo que ocurre por ejemplo en el alemán o el español). Aunque la estructura básica de la lengua no es sexista, cabe anotar que el uso real del esperanto en una sociedad patriarcal se efectúa verdaderamente de forma sexista. Pocas veces se usan las posibilidades existentes para terminaciones masculinas, pues normalmente se considera la forma básica como si fuera masculina; por eso aparece con facilidad la crítica (básicamente falsa, pero cierta en la práctica) de que las formas femeninas derivan (al parecer) de las masculinas. Para desmontar el sexismo lingüístico, tanto en esperanto como en alemán o español, basta con usar más conscientemente la lengua.

 

 

Esperanto y anarquismo

Los anarquistas estuvieron entre los pioneros de la difusión del esperanto. Tal vez algunos de vosotros hayais visto la excelente película «La Ciutat Cremada» que retrata con bastante ecuanimidad los hechos de la Setmana Tràgica en Barcelona del 1909. En ella se retrataba a un grupo de obreros anarquistas, tomando clases de esperanto, veamos el fragmento:

Sino se puede ver clicar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=Ij2JMYj5tfg

En 1905 se fundó en Estocolmo el primer grupo esperantista anarquista. Siguieron muchos otros: en Bulgaria, China y otros países. Anarquistas y anarcosindicalistas, que antes de la Primera Guerra Mundial pertenecían al grupo más numeroso de los obreros esperantistas, fundaron en 1906 la liga internacional «Paco-Libereco» [Paz y Libertad], que editó la «Revista Social Internacional». Paz y Libertad se unió en 1910 con otra asociación progresista, «Obreros Esperantistas». La organización resultante se denominó «Liberiga Stelo» [Estrella liberadora].

Hasta 1914 esta organización editó mucha literatura revolucionaria en esperanto, entre otras también anarquista. Ello redundó en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial por ejemplo en una activa correspondencia entre anarquistas europeos y japoneses. En 1907 el congreso internacional anarquista de Amsterdam emitió una resolución sobre el asunto de la lengua internacional, y en los años siguientes hubo resoluciones congresuales similares. Los anarquistas que participaron en aquellos congresos, se consagraron principalmente a las relaciones internacionales de los anarquistas.

En marzo de 1925, el «Grupo Berlinés de Esperantistas Anarcosindicalistas» saludó al 2º congreso de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), que tuvo lugar en Amsterdam. Hablaron de que el esperanto en la FAUD, la sección alemana de la AIT «había arraigado de tal manera que habían fundado una organización mundial de esperantistas con base libertaria y antiautoritaria».

El movimiento obrero esperantista fue especialmente fuerte en Alemania y la Unión Soviética. Entre otras cosas, se fundó en 1923 en la Ucrania soviética la ISAB (Biblioteca Científica Anarquista Internacional de la Lengua Internacional), que editó la Ética de Kropotkin, el Anarquismo de Borovoi y otras obras para los lectores internacionales de esperanto. Esperantistas anarquistas desarrollaron su actividad no mucho después en Asia oriental, en China y Japón. En aquellos países el esperanto pronto se hizo popular entre anarquistas.

Se editaron muchas revistas, casi siempre bilingües. Por ejemplo, desde 1913 Liu Shifu (Sifo) editó «La Voz del Pueblo», que fue la primera revista anarquista en China. Al principio los informes de la parte en chino venían sobre todo de la mencionada Revista Social Internacional. Liu Shifu murió en 1915. También entre los primeros esperantistas japoneses hubo muchos socialistas y anarquistas, que fueron perseguidos repetidas veces.

En 1931 la revista «La Anarkiisto» [El anarquista] debió cerrar, pues toda la redacción fue encarcelada. Los esperantistas anarquistas acusaron cierta decadencia, cuando se persiguió a los esperantistas soviéticos en 1937  y muchos fueron asesinados o encerrados en campos de castigo.

El esperanto también desempeñó un modesto papel en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Por entonces apareció en Barcelona un boletín informativo semanal de la CNT/FAI, que editaba ILES (Liga Ibérica de Anarquistas Esperantistas). También la emisora de la CNT-FAI emitió en esperanto.

En la historia del esperanto han ocurrido además de impedimentos intencionados y difamaciones, prohibiciones y persecuciones. Diversos regímenes consideraron el esperanto como lengua peligrosa (existe una obra muy recomendable con dicho título precisamente escrita por el historiador Ulrich Lins): ya en 1895 se prohibió la importación de la revista «El esperantista» en la Rusia zarista; en 1922 se prohibió la enseñanza del esperanto en las escuelas francesas; en 1935 la enseñanza del esperanto (llevada a cabo en las llamadas escuelas libres) fue prohibida en Alemania; en 1936 el esperanto fue prohibido en Alemania y Portugal; a mediados de los años 30, las ediciones de SAT, así como obras anarquistas, no pudieron ya entrar en la Unión Soviética. Durante la creciente represión estalinista, la actividad del movimiento esperantista soviético, anteriormente fuerte, fue recortada cada vez más. De repente los esperantistas más activos fueron arrestados, fusilados o enviados a campos de castigo. El esperanto desde entonces fue anatematizado como producto del internacionalismo y el cosmopolitismo burgués y prohibido con todo rigor; desde 1938, el esperanto fue prohibido en todos los territorios ocupados yreincorporados por Alemania.

El Esperanto en el anarquismo peninsular

en el específico tema del Esperanto y el Anarquismo la actividad de los esperantistas españoles no puede ni debe ser silenciada. Su nivel estuvo, como mínimo, a la altura de las regiones europeas más destacadas.

Y esa omisión se hace no permisiva cuando el periódico que publica el citado artículo, o sea el sindicato «C.N.T.», tiene un precedente tan notable ya desde la fundación de su entidad la «Confederación Nacional del Trabajo» (Barcelona, octubre 1910) que no se puede olvidar: ya que en su asamblea fundacional se recomendó a sus socios «aprender y usar el idioma esperanto y apoyarlo individual y colectivamente por su carácter universal, no sujeto a fronteras nacionales de ningún tipo y otras razones ideológicas muy interesantes, coherentes con el ideario anarquista».

Ahora bien, ya antes de la fundación del sindicato CNT hubo en regiones españolas Grupos Esperantistas con ideario ácrata y podemos citar más de un ejemplo: en 1904 el anarquista francés Paul Berthelot, esperantista desde el año 1899, residente en Ceret (sur de Francia) desde 1903, divulgó con gran tesón el idioma esperanto, no sólo en esa región fronteriza con España sino también en gran parte de Cataluña. A él se le debe la fundación del Grupo esperantista «Aplec Esperantista de Catalunya» que comprendía las regiones catalanas de Francia y España. Casi de inmediato creó como portavoz de esa entidad «Espero de Katalunujo». Fue por iniciativa suya que se organizó en Barcelona en 1905 en salones del restaurante «Maison Dorée» un minicongreso al que asistieron un buen número de esperantistas franceses y españoles.

Otro ejemplo de la proliferación de esperantistas libertarios fue el que dio lugar a la fundación en Barcelona del año 1908 el Grupo Esperantista «Tierra y Libertad» que tuvo como su primer presidente a Mauricio F. Eixalà.

La llamada Semana Trágica de Barcelona (1909) significó un notable retroceso para los esperantistas-anarquistas y trabajadores progresistas: en ese año debía celebrarse en Barcelona el 5º Congreso Universal de Esperanto con la participación del mismo Zamenhof. La situación política era realmente explosiva con motivo de una guerra corrupta y depravada con Marruecos, por ello los esperantistas de izquierdas rogaron a los organizadores del Congreso aplazarlo o simplemente suprimirlo, pero los esperantistas burgueses con ayuda del gobierno de la nación consiguieron celebrarlo unas semanas después tras una lucha terrible por las calles de Barcelona, cuyo resumen se podía cifrar en miles de trabajadores encarcelados, más de 100 muertos, más de 500 heridos, 2000 procesados, 175 deportados, 59 condenados a cadena perpetua, 5 ejecutados, entre ellos Francisco Ferrer i Guardia, conocido por sus ideas libertarias y simpatizante del idioma internacional Esperanto.

Este acontecimiento y la primera guerra mundial que llegaría unos años después ralentizaron la progresión libertaria esperantista en las diversas regiones españolas, a pesar de lo cual hasta la llegada de los años veinte y bajo el lema difundido por el creador del esperanto Dr Zamenhof, el «Homaranismo» (un ideario pacifista universal eminentemente fraternal y humanitario), los sectores progresistas de los Grupos de Esperanto, en su mayoría, adoptaron como base ideológica ese homaranismo que tantos paralelismos mantiene con las ideas libertarias, y en el que se insertaron los esperantistas anarquistas y proletarios librepensadores, que proclamaban la unidad de todos los humanos teniendo como único idioma común el esperanto.

En 1921 se fundó en Praga con carácter internacional la sociedad esperantista SAT (Asociación Mundial Anacional) cuya finalidad se inspiraba en unir a todos los trabajadores socialistas, sindicalistas y libertarios de todo el mundo utilizando como idioma único el esperanto. Un considerable número de anarquistas españoles se inscribieron de inmediato en esa asociación. Mientras tanto en diversas regiones españolas se fundaban otros Centros Esperantistas con carácter libertario: en Sabadell se llamó «Centro Federal Republicano» y sus fundadores fueron dos anarquistas esperantistas, Pedro Casanovas Manent y Raimundo Arteu. En 1931 este Centro cambió su nombre por el de «Grupo Proletario Esperantista Sabadellense». En ese mismo año se crearon en Barcelona diversos Grupos con ese carácter ideológico, citemos «Acción Obrera Esperantista», «Nova Sento», «Ĉiam Antaŭen», «Paco kaj Amo» y otros, este último publicó un periódico como portavoz de CNT, AIT, FAI, que se llamó «Informa Bulteno».Y con ideario anarquista se fundó tambien la Asociación PUIL (Unión de Esperantistas Proletarios Iberoamericanos) cuyo órgano fue «Proleta Voĉo».

Con la proclamación de la II República Española el ideario esperantista proletario se extendió por todo el país, tanto, que en el año 1934 se celebró en Valencia el 14 Congreso Internacional de SAT, de carácter proletario. Se dio el caso, pongamos por ejemplo, en Zaragoza, donde todos los partidos políticos de carácter proletario tenían su sección esperantista, entre ellos CNT, que en aquellos momentos era uno de los sindicatos más vigorosos del país.

Al estallar la guerra civil (1936-1939) los Grupos Anarquistas Esperantistas se multiplicaron en todas las regiones de la España Republicana, digamos que, por ejemplo en Barcelona se publicaba diariamente un «Boletín de Información» de CNT-FAI redactado por ILES (Liga Ibérica de Esperantistas sin Estado) y que una emisora de radio emitía cada día información de la política y de la guerra en el idioma esperanto.

Es fácil deducir que la Guerra supuso un importante golpe al movimiento esperantista, no sólo por el fallecimiento de numerosos hablantes del idioma durante las actividades bélicas.

Muchos de los que quedaron en España fueron represaliados y encarcelados. Algunos de ellos fallecieron en la represión de los años inmediatamente posteriores al final de la Guerra.

En muchos otros casos se interrumpió la actividad en favor del esperanto debido al miedo a posibles represalias. El editor de la revista general más difundida en aquel tiempo «Heroldo de Esperanto» cuenta en sus memorias que recibió una carta del abogado valenciano Andrés Piñó, antiguo diputado socialista, pidiéndole que no le escribiese en esperanto, ya que «es peligroso hasta la muerte».

En cualquier caso, sea por la cárcel, por el miedo a posibles represalias o por el exilio de muchos de los socios, o bien por las necesidades materiales de la posguerra, todo ello ocasionó que durante una década la actividad relacionada con el esperanto se redujera exclusivamente al ámbito privado.

En ese sentido, podemos decir que este movimiento fue también, de alguna manera,una víctima de la guerra civil.

¿Qué pasó pues con el esperanto? Parecía que algo tan interesante iba a convencer a multitud de gentes y gobiernos. El esperanto era neutral, democrático, lógico, fácil de aprender…

Las guerras mundiales truncaron muchos proyectos, el origen judío de Zamenhof creó muchos recelos, algunas dictaduras (Hitler, Stalin,…) vieron en el esperanto una amenaza o un obstáculo, especialmente cuando grupos anarquistas y de izquierda vieron en este idioma un instrumento válido y coherente con su ideario.Los paises democráticos permanecieron anclados en sus intereses nacionales y lastrados por superestructuras burocráticas. En 1954 y 1985 la Unesco hizo públicas sendas declaraciones reconociendo el valor y la utilidad del esperanto, pero todo quedó en papel mojado, ningún pais planificó su política lingüística contando con esta lengua.

Los intentos frustrados para que los gobiernos promovieran el aprendizaje de una lengua neutral planificada fueron el caldo de cultivo para que se creara una “mitología pesimista” alrededor del idioma. Frases como “el esperanto fracasó, el esperanto es algo artificial, no tiene alma, para qué el esperanto si ya está el inglés, el esperanto es una secta, nadie lo habla…”

Alcanzar un nivel satisfactorio de comunicación con el esperanto es más rápido y sencillo que con otros idiomas. Este hecho, unido a la tradición altruista y voluntarista de muchos esperantistas lo convierten en un idioma “barato”, cuando no gratuito. Lo que le da un valor “subversivo” respecto al orden económico-lingüístico actual.

El esperanto no es una utopía, es una realidad incuestionable. En todo caso es una utopía pensar que algún dia todo el mundo hablará esperanto. De hecho, no pocos esperantistas opinan que la generalización del esperanto a nivel mundial, conseguida mediante leyes educativas (de algún modo impositivas) sería su fin. Muchos consideran el esperanto como lengua asociada a la libertad y la fraternidad, creen que el esperanto debe crecer desde abajo, desde la autoorganización de los propios esperantistas, sin plantearse objetivos que no tienen garantia de éxito.

Podeis ver un ejemplo de algunos de éstos ideales llevados a la práctica en la entrada anterior dedicada a Monte Verità, aquí:

http://terraxaman.blogspot.com.es/2012/10/monte-verita-la-busqueda-del-paraiso.html

Como siempre deseo que os haya sido útil e interesante.

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Prisiones En Llamas: La COPEL Y Los Presos Sociales En La Transición https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-prisiones-llamas-copel-presos-sociales-transicion/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-prisiones-llamas-copel-presos-sociales-transicion/ Hace 35 años, en pleno proceso de transición hacia una democracia todavía por definir, los últimos ocupantes de las prisiones franquistas se rebelaron contra el olvido al cual se los condenaba. Los presos comunes, siguiendo el ejemplo de los políticos, protagonizaron un efímero pero contundente movimiento de revuelta para reclamar su libertad. A pesar de que sus reivindicaciones no fueron escuchadas, el impacto de este zarandeo en el sistema penitenciario fue enorme. Conocerlas nos puede ayudar a recordar que todavía hay prisiones, más que nunca.

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Hace 35 años, en pleno proceso de transición hacia una democracia todavía por definir, los últimos ocupantes de las prisiones franquistas se rebelaron contra el olvido al cual se los condenaba. Los presos comunes, siguiendo el ejemplo de los políticos, protagonizaron un efímero pero contundente movimiento de revuelta para reclamar su libertad. A pesar de que sus reivindicaciones no fueron escuchadas, el impacto de este zarandeo en el sistema penitenciario fue enorme. Conocerlas nos puede ayudar a recordar que todavía hay prisiones, más que nunca.

El 20-N de 1975, mientras en Madrid se ultimaban los detalles de la capilla ardiente del general Franco, en el penal del Puerto de Santa María un recluso se preguntaba en voz alta, al conocer la noticia: “¿habrá Amnistía? La República decretó una Amnistía General, y las cárceles quedaron vacías, en un borrón y cuenta nueva. Y ahora, tras casi cuarenta años de dictadura franquista es de esperar ¡y con más motivo! que se haga nuevamente justicia, decretándose una Amnistía General al desaparecer el dictador”. El testimonio de Tomás Falcón, recogido en sus memorias, refleja un sentimiento muy extendido entre los más de 15.000 presos (la inmensa mayoría hombres) que había entonces: la esperanza que la nueva etapa que se abría comportaría la libertad para los presos políticos; pero también, como era su caso, un indulto general que beneficiara el grueso de los presos que estaban encerrados por delitos comunes, principalmente robos de poco valor, y que habían sido perseguidos y juzgados con severidad por unas leyes y unos tribunales dictatoriales.

Los primeros pasos hacia el tejado

Después de un primer indulto muy parcial que no satisfizo a nadie y que sólo sirvió para dejar patente la necesidad y la urgencia de verdaderas señales de apertura, la amnistía política –a pesar de que con cuentagotas– llegó el julio de 1976 de la mano de Adolfo Suárez, empujado por la presión de la calle. En cambio, el indulto general que los presos comunes esperaban ansiosos, no acompañó la medida de gracia aprobada por Suárez. Esta marginación encendió los ánimos en la prisión de Carabanchel, donde el 31 de julio de 1976 los presos comunes protagonizaron una huelga de talleres y un plante en el patio que, debido a la intervención de la policía, derivó en un motín. La imagen de los reclusos en los tejados pidiendo la libertad a gritos apareció, por primera vez, imprimida en todos los diarios, invitando los presos a otros centros penitenciarios a sumarse. La protesta fracasó a corto plazo, pero creó un precedente.

Unos meses más tarde, en la misma prisión, un reducido grupo de presos comunes que habían participado en la acción de julio decidieron ir un paso más allá y crear, en la clandestinidad, la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL): una asociación de presos sin filiación política, pero muy influenciados por el clima de reivindicación del momento, que pretendía convertirse en la portavoz de las demandas de todos los presos sociales, en referencia a la nueva identidad que se otorgaban a partir de ligar las causas que los habían empujado a delinquir con las carencias de una sociedad pobre, clasista y excluyente, como la franquista. En febrero de 1977 la COPEL salió a la luz y se conocieron sus proclamas: una amnistía general para todos los presos, reforma drástica y urgente del Código Penal y del Reglamento Penitenciario, abolición de las jurisdicciones especiales, empezando por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (nueva versión de la Ley de Vagos y Maleantes), así como la depuración del cuerpo de funcionarios, el fin de los abusos y la mejora de las condiciones de vida, entre otros.

Esta insólita iniciativa recibió el apoyo de sus familiares y abogados, de algunos intelectuales y, en general, de simpatizantes de las causas marginales, que en aquellos días salían a la calle reclamando visibilidad después de cuarenta años de ostracismo (desde las homosexuales a las personas recluidas en manicomios). Se trataba, en buena parte, de gente joven, cercana al pensamiento libertario y que se movía alrededor de una CNT acabada de reconstituir. Pero el apoyo de estos grupos, y a pesar del interés de algunos de los nuevos medios de prensa, pocas personas se los tomaron seriamente, y menos todavía las autoridades penitenciarias, que no reconocieron la a COPEL como interlocutora. Mientras tanto, sus reivindicaciones se extendieron desde Madrid a todas las prisiones como una mancha de aceite, alimentando todavía más las expectativas de unos presos comunes que veían como sus compañeros de reclusión por motivos políticos salían amnistiados y ellos se quedaban entre rejas en espera de juicio o cumpliendo condena.

Auge y declive

La situación hizo un tumbo el 18 de julio de 1977, cuando de nuevo a Carabanchel centenares de presos se amotinaron en demanda de libertad y reformas profundas del sistema penitenciario. En la prisión madrileña la siguieron, en días posteriores, más de un millar de reclusos distribuidos por decenas de prisiones de todo los territorios del Estado. De Oviedo a Cádiz, de Zamora a Palma, en prácticamente todas las prisiones importantes se produjeron motines, incendios y autolesiones en apoyo del grito encabezado por los presos madrileños. Después de la batalla –como se calificó el asalto de los antidisturbios a la prisión haciendo uso de un helicóptero y dinamita–, una cosa quedó clara: los presos estaban dispuestos a luchar hasta el final para conseguir que se les reconociera su condición de víctimas de la dictadura y su derecho a beneficiarse del cambio de régimen que apenas un mes antes las primeras elecciones parlamentarias en cuarenta años acababan de ratificar.

Durante los siguientes meses protestas de todo tipo llenaron las páginas de los diarios: huelgas de hambre, plantes, autolesiones colectivas (cortes en los brazos y el abdomen de forma coordinada) y motines, muchos motines, se registran durante la segunda mitad de 1977 y la primera de 1978. En la Modelo de Barcelona, donde un grupo de presos hacía tiempo que se identificaba con las consignas de la COPEL aunque no siguiera fielmente el dictado de Madrid, también hubo varios incidentes. El más importante se vivió el 29 de octubre, cuando en pocas horas diversas galerías quedaron destruidas por la acción del fuego y la rabia de un grupo de presos desbocados. El resultado, en este y tantos otros casos, fue el traslado inmediato de los líderes de la protesta y un refuerzo en la vigilancia de unas prisiones que si ya eran bastante inhóspitas antes, después de los motines no merecían otro calificativo que el de inservibles.

Pero mientras en las galerías la actividad era constante, en los despachos del Ministerio de Justicia el ritmo era otro. Se tiene que reconocer que se modificaron algunos artículos del Reglamento Penitenciario y el nuevo director general de Instituciones Penitenciarias anunció una reforma del sistema, pero las promesas sonaban lejanas y los hechos no corroboraban los anuncios. El aislamiento de los miembros más activos de la COPEL en el Penal de El Dueso (Cantabria), como si poniendo todas las manzanas podridas en un mismo cesto se pusiera fin al problema, y la persistencia de maltratos por parte de los funcionarios de prisiones con la más absoluta impunidad, no cumplía, más bien al contrario, ninguna expectativa de cambio. Uno de estos episodios marcará un punto y aparte en la historia de las protestas. La muerte a golpes de porra de Agustín Rueda, un joven anarquista de Sellent simpatizante de COPEL, en Carabanchel el 14 de marzo de 1978, dejó en evidencia el talante de la vieja guardia del funcionariado. Una semana más tarde, el asesinato del director general de Instituciones Penitenciarias, Jesús Haddad, por parte de los GRAPO, acabó de situar las prisiones en el ojo del huracán.

El nuevo director general que sustituyó Haddad, Carlos García Valdés, accedió al cargo en el momento más delicado de la historia de las prisiones al Estado español. Su currículum como abogado progresista y su tono conciliador fueron muy bien recibidos por casi todas las partes (COPEL incluida), pero bien pronto la realidad lo superó. Rechazada la propuesta de indulto propuesta por los senadores Bandrés y Xirinacs, sólo quedaba reformar las prisiones, pero con sus ocupantes dentro, y estos no estaban dispuestos a dejarse doblar sin mostrar resistencia. Ante la proliferación de motines, incendios y túneles, García Valdés cambió rápidamente la actitud dialogante por la mano de hierro que asegurara el orden necesario para aprobar lo que tendría que convertirse en su gran legado: la reforma de las prisiones. Una nueva etapa que empezará, a nivel teórico, con la aprobación a finales de 1979 de la primera ley orgánica de la democracia (no por casualidad, sino por la urgencia que los presos habían provocado con sus acciones).

En este intervalo la COPEL hizo aguas por todos lados. Ningún factor explica por si solo la decadencia de la Coordinadora, pero todos contribuyeron. A la represión ensañada contra sus líderes a base de aislamiento y continuos traslados, se sumó una atomización de las tendencias dentro del movimiento, que acabaron con la efímera unidad de acción inicial, tan difícil de mantener. Todo ello, causa y efecto del cansancio atribuible a dos años intensos de luchas sin resultados destacables a corto plazo. El mismo agotamiento presentaban sus escasos apoyos en la calle, a los cuales pasaron factura la progresiva desactivación de la movilización social después de los Pactos de la Moncloa, así como hechos menos abstractos y más penetrantes como la criminalización del mundo libertario a través de agentes infiltrados, como en el Caso Scala. La deriva de la COPEL se convirtió en auténtico naufragio cuando, a la cabo de muy poco, la heroína empezó a circular masivamente y los presos, como toda aquella generación de jóvenes desencantados con un futuro que no era como se lo esperaban, quedaron atrapados en la adicción.

Un epílogo conflictivo

Como era de esperar, con el fin de la COPEL no acabaron, ni mucho menos, los conflictos. La lista de motines, incendios y agresiones durante los próximos años es inacabable, pero, a diferencia de los años anteriores, cuando la mayoría de estos actos tenían una finalidad reivindicativa clara, con la decapitación del movimiento la violencia sin un propósito definido se extendió como una plaga. El degradado clima de convivencia en unas prisiones cada vez más masificadas, carentes de los mínimos servicios necesarios para vivir, y dónde, salvo la difusión del consumo de drogas, prácticamente nada había cambiado, ayudó decisivamente a forjar el espíritu del nuevo periodo. En este ambiente, que perdurará durante bastantes años, se desplegará (demasiado despacio y sin recursos) una ley penitenciaria que tenía que reformar de arriba abajo las prisiones para que nadie reconociera la herencia franquista que arrastraban, a la vez que las adaptaba a los nuevos designios democráticos. Objetivo demasiado ambicioso, que sólo con el paso del tiempo se conseguiría muy parcialmente.

Cinco años después del estallido y posterior desaparición de la COPEL, todavía hubieron varias huelgas de hambre –seguidas por miles de reclusos– en demanda de una reforma penal que aligerara la situación del gran porcentaje de preventivos que esperaban juicio durante bastantes meses y, incluso, años. Pero el alarmismo social de la inseguridad ciudadana pedía sacrificios; había que limpiar las calles de indeseables, aunque fuera al precio de hacer imposible la vida entre rejas, como otra oleada de feroces motines evidenció unos años más tarde. No sería hasta muy entrada la década de los noventa cuando los gobiernos del PSOE se aplicaron a fondo en la reforma pendiente, que asentaría las bases del sistema penitenciario del final de siglo XX que sigue vigente, y dónde hoy están encerradas tantas personas (más de 70.000) como en la inmediata posguerra. A pesar del tiempo transcurrido, el Leviatan penitenciario continúa tragando sus presas.

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¿Se podrían volver a producir unos acontecimientos como los que acabamos de repasar? Subirán, de nuevo, los presos a los tejados? Después de la sorpresa inicial por la intensidad y la fuerza de la protesta (más todavía en contraste con el olvido a que estos hechos han sido arrinconados por las versiones “oficiales” de la transición), las preguntas sobre sí sería posible una nueva oleada de amotinamientos surgen con fuerza. Parece poco probable, pero no del todo imposible. Si el movimiento de presos pudo tomar tanto voladizo fue gracias a la confluencia de varios factores que no están presentes en el momento actual. Entonces, la prisión era fuertemente cuestionada por el uso descarado que la dictadura había hecho contra los opositores antifranquistas, detrás de las reivindicaciones de los cuales los presos comunes forjaron su discurso. La coyuntura de cambio de régimen político facilitó la expresión pública de las quejas, apelando al sentimiento popular que ellos también querían “empezar de nuevo”. Así mismo, la antigüedad de los edificios y la ineficiencia en su gestión ayudaron que las chispas saltaran de prisión en prisión hasta prender fuego a todo el mapa penitenciario durante muchos meses seguidos.

Ninguno de estas circunstancias se da hoy en día. El Estado está fuertemente anclado al poder y, a pesar de la crisis económica, nada hace pensar en una crisis de modelo político a corto plazo. En esta hegemonía la prisión tiene un peso importante en la coerción y el control social, pero relativo en comparación a otros aparatos (financieros, laborales, etc.). Y, para lo que aquí interesa, a penas tiene contestación social, puesto que es invisible a ojos de la mayoría de la población. Por último, actualmente el sistema penitenciario ha conseguido por fin modernizarse, y a pesar de arrastrar deficiencias estructurales, como la carencia de espacio y de presupuesto para actividades formativas, donde no se han escatimado recursos es en mecanismos de seguridad y vigilancia, que hacen muy difícil la consecución de ninguna protesta que vaya más allá del propio cuerpo (huelga de hambre o autolesión individual).

Aun así, las dificultades para organizar un movimiento más o menos masivo y unitario no han impedido la reproducción de actas de protesta aisladas cada cierto tiempo contra los abusos a qué son sometidas los reclusaos (en materia laboral o violencia física y exceso de autoridad, por ejemplo). Tampoco son infrecuentes, especialmente en los últimos meses, las noticias –siempre confusas– de conatos de protestas debidas a la alteración de la orden de la prisión por el bloqueo ejercido por los propios funcionarios o los efectos de los “recortes” en la vida cotidiana de los presos. Dos aspectos que, según algunos autores anglosajones (y la realidad parece darlos la razón), pueden alterar el precario equilibrio interno de las prisiones y avivar unas brasas que, todo y la sombra de los muros, nunca se acaban de enfriar completamente.

El rumbo que tome la política penitenciaria respecto a los presos de ETA y sus consecuencias entre el resto de la población penitenciaria, o la articulación de algún tipo de protesta colectiva a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), como de hecho ya está sucediendo, a buen seguro que nos hará recordar las protestas de los presos sociales de la transición y, quizás, en aquellos episodios encontramos las respuestas en los retos que nos deparo el futuro.

Fuente: Boletín de difusión, debate y lucha social Tokata.

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