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La edición de esta guisa tiene múltiples ventajas: no requiere de grandes tiradas (y por lo tanto grandes inversiones de dineros, almacén...), no precisa el texto de gran extensión (hablamos de ediciones que raramente superan las 36 páginas), su fotocomposición puede hacerse en cualquier ordenador personal,...
]]>La edición de esta guisa tiene múltiples ventajas: no requiere de grandes tiradas (y por lo tanto grandes inversiones de dineros, almacén…), no precisa el texto de gran extensión (hablamos de ediciones que raramente superan las 36 páginas), su fotocomposición puede hacerse en cualquier ordenador personal,…
Objetivamente tienen todas las cualidades para que los francotiradores de la crítica teórica nos regalen con interesantes cuestiones que quedan al margen de un formato más perenne como el del libro, o menos circunstancial que el de la revista. Bienvenidos sean. Lástima que en ellos se hayan reproducido las deficiencias características del espacio alternativo.
Nace el libelo
Con un buen comienzo, como fueron los cuadernillos elaborados por el colectivo Etcétera, donde las más de las veces aparecían traducciones interesantes de crítica a la tecnología, el sindicalismo, el trabajo, artículos desconocidos de clásicos en castellano (como el libertario Flores Magón, contemporáneo de Zapata) o de seguros valores actuales (el argentino Christian Ferrer…) o reediciones de textos publicados en el boom editorial anti-Transacción Democrática (como fue la reimpresión del “Quién mató a Ned Ludd” de los Zerzan, aparecido en la separata de los olvidados cuadernos “Nada”), pasamos a la actual aparición en aluvión de variopintos folletos.
Esta verdadera invasión libelar, obedece más a un activismo vacío de propósitos (salvo el de perpetuarse a sí mismo) que a una voluntad comunicativa. Retrocedamos.
La deriva de las distris
Hace una década las distribuidoras alternativas comenzaron a racionalizar la difusión de algunas revistas políticas, zines tribales y de autoproducciones musicales en formato cassette. Pronto comenzarían a centralizar también el proceso de edición musical, poniendo sus infraestructuras al servicio de los grupos locales.
Más tarde empezarían las producciones propias de las distribuidoras, que enfilaban así el proceso de convertirse en editoras, camino en el que algunas, alcanzando la mayor de las paradojas, se convirtieron en editoras de éxitos musicales para los canales comerciales, ingresos por los cuales han podido mantener el chiringuito militante (como ejemplo el caso de El Lokal de Barcelona, que gracias a sus ventas de productos resultones como Banda Jachís en una cadena de franquicias española consigue la financiación necesaria para su funcionamiento).
A esta deriva de las distribuidoras se añade la total saturación de autoproducciones musicales que imposibilita el conocimiento de los objetos en distribución, cuestión que se suple con la confianza en el saber hacer de las distribuidoras-editoras, ante la incapacidad real de un conocimiento crítico de las referencias musicales. [Hablamos de creación musical, regada de contenidos políticos, lo que da juego a la aparición de múltiples estilos musicales, aunque los más sean derivaciones de la actitud punk (aunque nos encontremos con punks, jarcores, thrasheros, rigis y todos sus cruces)].
Aunque también, una porción considerable de la edición, obedece a la necesidad de las propias distribuidoras-editoras de convertir en continuo un flujo de mercancías que asegure la supervivencia de la misma. Se da entonces una perversión en el sentido de que algunas ediciones se lanzan para perpetuar los canales de una distribución profesionalizada que precisa de un flujo constante para su pervivencia. Y si añadimos el hecho de que algunas distribuidoras son auténticas experiencias de autoempleo en la economía sumergida nacida alrededor de la comunidad radical, comprendemos mejor la aceleración de esta tendencia.
A finales de los noventa entonces, coincide en el tiempo un agotamiento por saturación en la distribución de las creaciones musicales de los grupos locales, con el fortalecimiento de los canales comerciales (como la aludida cadena de franquicias especializada en la escena “independiente”, o el afianzamiento de salas comerciales o institucionales que dan un hueco a esta escena, concursos que captan a los grupos locales,…)
Al mismo tiempo, se constata la despolitización creciente de la escena, que como reacción encumbra a los grupos del llamado anarco-punk. La insatisfacción, que surge de unas estructuras políticas (las distris) mayormente dedicadas a la difusión de creación musical, da pie al boom del libelo, que situamos inmediatamente posterior a las Jornadas de Distribuidoras antiautoritarias de Barcelona.
El desierto de prédicas
Al terreno abonado de los particulares de la distribución alternativa, se suma la ausencia objetiva de textos antiautoritarios por aquellas fechas: habían desaparecido físicamente los restos de las editoras que sucumbieron con “el cambio” socialista y el renacimiento editorial del 2000 no se había producido todavía (con sus experiencias colectivas como Traficantes, Etcétera, Likiniano o Diatriba, militantes como Literatura Gris, de creación como La Torre Magnética o Pepitas de Calabaza, cooperativas como Alikornio, o supervivientes de los noventa como Virus).
También aquí es determinante la aparición de nuevos impulsos en el campo de las ideas [como el surgimiento tras las detenciones de Córdoba de una estela de seguidores insurreccionalistas que tratan de introducir textos de la madura escena editora de folletos italiana (consecuencia lógica del sindicalismo sistémico de CGT y de la fosilización de la tradición anarquista y la posterior guettificación de CNT) o la reaparición estelar de un revalorizado post-situacionismo en la línea Ratgeb, (derivado del uso y abuso de los textos anclados en el Archivo Situacionista Hispano de internet, que ha contribuido a su pesar a fijar una ideología)], para que reaparezcan textos proselitistas en su mejor sentido.
El último ingredientes del cóctel se encuentra en el agotamiento de las revistas antiautoritarias, aquejadas de vejez en su fórmula de miscelánea [cuestión más perceptible cuando surgen iniciativas con un querer decir (por ejemplo, el primer número de Maldeojo)].
…Estos lodos
Tras todo lo dicho llegamos al momento actual donde confluyen gran cantidad de textos de carácter proselitista (reediciones de clásicos anarquistas, traducciones insurreccionalistas, préstamos pro-situs…), pero que, las más de las veces, su edición no obedece a una voluntad ideologizante, sino a la perpetuación de un flujo de mercancías, en manos de la ya descrita distribución profesionalizada (el colmo de esto es reeditar lo que otro colectivo o distri ha decidido dejar como agotado) o al activismo mecánico de muchos colectivos (donde se publican textos en evidente antítesis entre ellos).
Así, en la actualidad, las ediciones que nos saturan obedecen a la definición sistémica de información: por encima de aquella que nos aportaba criterios de novedad e interés, la actual es la de conjunto de signos emitidos (sin cualidades ni voluntad formativa).
Porque la gran diferencia con la edición y distribución musical reside en que la edición de texto ideológico debería suponer una adhesión a los contenidos del mismo y una apuesta por su aplicación. Frente a esto, observamos libelos editados con contenidos homófobos, darwinistas,… y otras mierdas, que ya superan el umbral de nuestra tolerancia.
Sumemos a todo esto que la progresiva influencia en la escena de las maneras universitarias, ante la falta de producción de un pensamiento en conflicto propio, supone la asunción de sus modos de hacer [en los cuales el pensar es oficio y no vivencia reflexiva de los hechos].
Hablamos, por ejemplo, del culto a los autores, que propicia la edición sucesiva de sus escritos aunque estos sean contradictorios entre sí o incluso reaccionarios (como ocurre con el penoso “Panegírico” de un postrero y ya deificado Debord o la reciente edición en castellano del último libro de Vaneigem “Por una Internacional del Género Humano”, texto que destila un podrido tufo a idealismo de primer mundo, culmen del maximalismo huero del autor: un texto que hará las delicias de los estudiantes de primer ciclo de Bellas Artes).
O de la sabiduría de solapa, herencia que nos ha llegado a través de los estudiantes de Periodismo, que aprendieron a repetir generalidades y a realizar el plagio escolar de las contraportadas de los libros. Esta práctica periodística, que sustituye con la reseña a la crítica valorativa, la constatamos en muchas de las publicaciones libertarias, al hablar de los libros o folletos editados (quizá su causa sea la ya citada superproducción y el deficiente voluntarismo de estas publicaciones). Así se recomiendan con lugares comunes y confiando en la bondad de la solapa, lo que podrían ser auténticos bodrios. (Escuela de esto sería la reseña en el periodístico Molotov de “Ocupación, represión y movimientos sociales”, típico libro de jornadas, donde profes ajenos a la escena, junto con algunos protagonistas, pontifican sobre la ocupación. Por arte del autobombo reseñil se convierte en reflexión y trabajo del propio movimiento. Intoxicador. Patético).
Adelante con los faroles
Con lo dicho, no queremos ofrecer una visión fatalista o puntillista, sino abrir un debate para en él decir en voz alta que la edición de texto político debe obedecer a una política editorial en la que se apueste decididamente por contenidos con voluntad formativa, y en la que se ha de ser responsable hasta las últimas consecuencias de las propuestas que en ellos se emiten.
Por algo apostamos por apropiarnos del término libelo (originalmente libro de pequeño formato en el que se difama a alguien), para resituarlo en texto breve y vehemente capaz de sacudir conciencias.
Reaccionemos. Las inercias burocráticas o militantistas pueden dejar en nada lo que deberían llegar a ser los zarpazos certeros del dardo libelar.
Fuente: Ekintza Zuzenanº 28.
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El 29 de Noviembre de 2007 salió a la calle el primer número del periódico Diagonal Cantabria. Insertado en la páginas centrales del periódico Diagonal —periódico de publicación quincenal que, al precio de 2 euros, se distribuye por todo el Estado— y con una tirada complementaria de 3000 ejemplares que se distribuirían gratuitamente en diversos puntos de la comunidad autónoma. Esta dinámica se repetiría a partir de entondes cada mes y medio hasta mayo de 2010, cuando salió a la calle por última vez, aunque se mantendría la redacción, incorporándose al proyecto de ámbito estatal.
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El 29 de Noviembre de 2007 salió a la calle el primer número del periódico Diagonal Cantabria. Insertado en la páginas centrales del periódico Diagonal —periódico de publicación quincenal que, al precio de 2 euros, se distribuye por todo el Estado— y con una tirada complementaria de 3000 ejemplares que se distribuirían gratuitamente en diversos puntos de la comunidad autónoma. Esta dinámica se repetiría a partir de entondes cada mes y medio hasta mayo de 2010, cuando salió a la calle por última vez, aunque se mantendría la redacción, incorporándose al proyecto de ámbito estatal.
Durante estos tres años de existencia el periódico trató de abrir, a través de sus 25 números, un espacio informativo muy ligado a los colectivos sociales cántabros, sus actividades y movilizaciones. En esta aventura, el principal recurso fue la inquietud colectiva y comunicativa y el absoluto convencimiento de construir un medio diferente a los dominantes, tanto en su funcionamiento como en sus contenidos. Un medio independiente con sentido crítico y discusión constante que llenara, en la medida de sus fuerzas, el gran vacío mediático existente en esta tierra. Donde a excepción del semanario La Realidad —cerrado a los dos años de su nacimiento por una decisión caciquil—, no ha existido en los últimos años niingún medio de comunicación impreso que sirviera de altavoz para los colectivos sociales y para aquellas actividades e incluso actitudes que expresasen algún tipo de crítica, por tímida que sea, al poder.
Los contenidos editados estos años aún se pueden consultar en la propia página web del periódico: www.diagonalperiodico.net/cantabria.
LOS ANTECEDENTES. DE DONDE VENIMOS
Diagonal Cantabria surge tras la visita a estas tierras del periódico de tirada estatal Diagonal —que contaba con un grupo de apoyo en Cantabria— con motivo de su segundo aniversario. Fue este grupo quien organizó una charla en el bar Rubicón de la cual surgió la idea de crear un suplemento en Cantabria. A esta iniciativa se sumaron numerosas personas procedentes de distintas experiencias de los movimientos sociales y de base de cantabria.
Diagonal. El hermano mayor
Diagonal es un periódico de información de actualidad, debate, investigación y análisis que, gracias a la participación de decenas de personas en diferentes partes del mundo, se edita en papel quincenalmente y con una distribución a nivel estatal.
Anclado en la realidad de los movimientos sociales que luchan por transformar el actual orden de cosas, de donde nace y se nutre, se presenta como una alternativa comunicativa seria y de calidad. Diagonal comienza a gestarse a mediados de 2003, cuando el colectivo que editaba el mensual Molotov, decide poner fin al tabloide y abrir un proceso colectivo con el objetivo de poner en marcha un medio mucho más potente y abierto. Tras la salida de dos números promocionales, Diagonal ve la luz el 3 de marzo de 2005, fecha en la que comienza a editarse con regularidad.
FUNCIONAMIENTO
El colectivo que formó el periódico era plural ideológicamente y no estaba vinculado, como tal, a ningún partido, sindicato o colectivo social concreto. Todos los integrantes y colaboradores del proyecto participaban en esta empresa de forma desinteresada y solidaria. La horizontalidad, el asamblearismo, la participación y el intercambio permanente eran la base de la propuesta informativa. Un proyecto concebido como foro de discusión y espacio de experimentación, no como producto acabado y cerrado. Diagonal Cantabria buscó desentrañar ’la realidad’, dando voz a quienes no la tenían y potenciando el debate y el intercambio de ideas como elementos centrales del desarrollo del conocimiento. En ningún

momento pretendió ser un referente, sino más bien un interlocutor válido y efectivo para estos colectivos, sirviendo de enlace entre éstos y la sociedad.
Precisamente por ello, había una actitud crítica no sólo con el mundo capitalista y el poder autoritario e ilegítimo, sino también con ’nuestro propio mundo’, huyendo de la autocomplacencia y abrazando la autocrítica del propio proyecto y del entorno.
Econónicamente el proyecto se sostenía gracias a las suscripciones de apoyo de muchas personas y colectivos y a la publicidad de pequeños locales, colectivos, empresas alternativas y pequeñas empresas.
NUMEROS
Nº1 – Nº 2 – Nº 3 – Nº 4 – Nº5
PUNTOS DE DISTRIBUCIÓNY VENTA:
Astillero: El Astillero
Cabezón de la Sal: Biblioteca municipal.
Castro: Bar Tornado. C/ Belén, 10
Los Corrales de Buelna: biblioteca municipal
Maliaño: Asociación de consumo consciente ACOCON
Reinosa: Bar El Palique (Avda. de la Naval)
Ruente: Biblioteca popular «El Toju»
Santander:
La Libre Librería alternativa: C/ Rampa Sotileza nº1
San Vicente de la Barquera:
Torrelavega:
Otros lugares: Suances, Laredo.
SUSCRIPCIÓN
Algunas noticias de interés:
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EnfoCant (www.enfocant.info) es elaborado por un equipo de redacción de 8 personas actualmente.]]>
EnfoCant (www.enfocant.info) es elaborado por un equipo de redacción de 8 personas actualmente. También cuenta con ilustradores, diseñadores, correctores, fotógrafos, dos técnicos informáticos, una larga lista de colaboradores ocasionales y todas las personas que acceden a este diario digital -con una media de 284 visitas únicas diarias-, aportándole comentarios y reflexiones.
Después de estos meses de vida [nota: la entrevista está realizada hace 3 meses], ofrece ya más de 300 contenidos, algunos de los cuales superan el millar de visitas.
El hecho de estar entre las primeras entradas cuando se busca «Cantabria y 15M», «candidatura de izquierda», «concejo abierto», «movimientos sociales», «federación bolos», «crisis Islandia» o «violencia fascista»… es señal de que cubrimos realidades que estaban silenciadas por los medios o maltratadas en opinión de sus protagonistas.
DIAGONAL: ¿Cómo y de quién surge la idea de crear un diario digital cántabro?
ENFOCANT: Cuando apareció un Estudio General de Medios que señalaba que “7 de cada 10 lectores de prensa de información general en Cantabria eligen cada día El Diario Montañés”, nuestra reflexión fue que un pueblo “informado” por quienes lo están destruyendo a todos los niveles, no podría ser nunca libre. EnfoCant surge así de la necesidad de ofrecer a la sociedad cántabra una alternativa informativa diaria.
D.: ¿Cuál es vuestra opinión sobre la situación de los medios de comunicación y de la libertad de expresión en Cantabria?
E.: Como decíamos, hay un diario de capital foráneo, abiertamente españolista y conservador, dependiente de los poderes fácticos, beligerante con los movimientos sociales y sistemáticamente manipulador de la realidad, que ostenta la hegemonía mediática. Los otros medios que le siguen en difusión lo hacen también en línea editorial y los únicos que se separan un poco no lo hacen por su carácter independiente, sino por depender de las otras familias de este sistema de “tripartito único”.
Somos conscientes de que en este país, como puso de relieve el cierre de La Realidad, las libertades no son reales, y de que hablar en la Cantabria del monopolio mediático de “libertad de información” o “libertad de expresión”, es una falacia.
Con EnfoCant nos propusimos acumular recursos hacia la formación de una alternativa informativa, por lo que nuestro primer paso fue contactar con Diagonal y Briega, para coordinarnos y confluir, respectivamente.
D.: En EnfoCant existe una sensibilidad de apoyo claro al cántabru. Hasta ahora, la mayoría de los artículos son publicados en castellano. ¿Cuáles son vuestros objetivos en este sentido?
E.: Simplemente tratamos de normalizar el uso de nuestro patrimonio lingüístico, reconociendo el derecho de las personas que emplean esta modalidad reconocida por la UNESCO como “lengua en grave peligro de desaparición”, a comunicarse y ser informados.
Nuestra intención es que la lengua mayoritaria y la autóctona de Cantabria puedan convivir en este medio digital como el Estado no permite que lo hagan en la sociedad: en igualdad.
D.: ¿Consideráis el medio de comunicación como una herramienta política y cuáles son vuestros objetivos en esa línea?
E.: Consideramos el medio como una herramienta informativa, de carácter accesible, alternativo, crítico y veraz que propicie un cambio de enfoque en la percepción que la sociedad cántabra tiene de la realidad.
Dar voz a quienes no la tienen, servir de altavoces a los movimientos sociales cántabros y sus convocatorias, propiciar el análisis, el debate y la puesta en común de saberes… en definitiva, informar a nuestros paisanos para que sean personas críticas y hagan uso de sus derechos, supone sin duda también un hecho político.
D.: ¿Es suficiente con un diario digital? ¿Os planteáis en algún momento dar el paso al papel?
E.: Optamos por un diario digital con vertiente audiovisual (EnfoCanTV) entendiendo que otros espacios estaban bien cubiertos por medios complementarios como el vuestro y que era el más factible dados nuestros limitados recursos, pero no descartamos en un futuro ir extendiendo nuestro alcance por otros cauces.
D.: Y en este sentido, ¿no creéis que sería una meta fundamental la creación de un diario digital o en papel donde cupieran las distintas sensibilidades de la izquierda en Cantabria?
E.: Completamente. Antes de crear EnfoCant ya propusimos a los espacios contrainformativos cántabros existentes en la red lo que nos planteáis. Si bien prefirieron continuar con una línea más concreta, acordamos compartir información y crear una agenda unificada.
En todo caso, nosotras mantenemos nuestra voluntad de construir un espacio de referencia que suponga ciertamente una alternativa informativa. En este sentido, compañeras de distintas sensibilidades de izquierda se han ido sumando a EnfoCant, que está abierto a toda persona interesada en construir un medio cántabro independiente, no comercial y autogestionado, que informe de la realidad cántabra y mundial desde un enfoque crítico.
Fuente: Diagonal Cantabria
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La alerta comunicada en las redes sociales y la propia atención que estaba recibiendo el desalojo en los medios ha dado la vuelta al operativo policial que desde las 6.30 de la mañana pretendía desalojar la acampada del movimiento 15M en Barcelona.
Después de un largo periodo sin aparecer en papel, la publicación anticarcelaria vuelve a arrancar motores y sacando el nuevo número de Punto de Fuga editado en formato papel.
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Después de un largo periodo sin aparecer en papel, la publicación anticarcelaria vuelve a arrancar motores y sacando el nuevo número de Punto de Fuga editado en formato papel.
Los artículos que se tratan en este número son: Antecedentes y contexto de la penalidad española, La realidad del sistema penal, En cuanto a la cadena perpetua, La reforma del Código penal, Entrevista a Joaquín Garcés, Sobre F.I.E.S., Otro caso más de cadena perpetua encubierta, Control social, Nanotecnología, Redes de control social, Telefonía móvil, y reseñas de libros. Así como un suplemento de Autogestión de la salud, todo ello componiendo más de 53 páginas, pasando a ser de periódico a revista, ampliando el espacio para profundizar más en los artículos, tanto de información, como de análisis, etc…
El periódico se mantendrá gratuito y con las intenciones de llegar tanto a los talegos como a la calle, pero agradeceríamos que las intenciones y esfuerzos se acerquen más a las personas presas.
Web: www.puntodefuga.org
Puedes descargarlo en pdf:
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"Bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para cualquier paisano obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos." (Albert Einstein, ¿Por qué socialismo?]]>
«Bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para cualquier paisano obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.» (Albert Einstein, ¿Por qué socialismo? Artículo publicado en Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949).“Primavera de los pueblos árabes”, “la revolución en marcha”, “transición democrática”, “fin de la dictadura”. Las gran maquinaria discursiva se ha puesto en funcionamiento. Es lo único que hacía falta para poder presentar la caída de los regímenes pro occidentales del Magreb como nuevas victorias de Occidente y el triunfo inesperado de sus valores.
]]>“Primavera de los pueblos árabes”, “la revolución en marcha”, “transición democrática”, “fin de la dictadura”. Las gran maquinaria discursiva se ha puesto en funcionamiento. Es lo único que hacía falta para poder presentar la caída de los regímenes pro occidentales del Magreb como nuevas victorias de Occidente y el triunfo inesperado de sus valores.
La fiebre revolucionaria que últimamente se ha adueñado de los más prudentes editorialistas muestra, en primer lugar, la intensa respuesta inmunitaria a la que se ha visto abocado el discurso dominante ante esos hechos. Se responde con un fuerte ataque de orientalismo a la necesidad de poner, cuanto antes, un solido cordón sanitario entre nosotros y las actuales revueltas. Se maravillan ante estas “revoluciones” para esquivar mejor las evidencias que nos echan a la cara, para contrarrestar mejor la confusión que suscitan en nosotros.
Las ilusiones que se intenta preservar de esta forma han de ser muy valiosas para que se deshagan, por todas partes, en similares apologías de la insurrección, para que se entregue la palma de la no violencia a un movimiento que ha quemado el 60 % de las comisarias egipcias. ¡Que grata sorpresa descubrir de pronto que las principales cadenas de información están en manos de los amigos del pueblo!
Ahora bien, si los insurgentes del otro lado del Mediterráneo dicen: “Antes eramos muertos-vivientes. Ahora, nos hemos despertado”, eso a su vez supone que nosotros, que no nos revelamos, somos muertos vivientes, que estamos dormidos . Si dicen: “Antes vivíamos como animales, vivíamos en el miedo. Ahora hemos encontrado la confianza en nosotros mismos, en nuestra fuerza, en nuestra inteligencia”, eso significa que nosotros vivimos como animales, nosotros que estamos claramente gobernados por nuestros miedos.
¿A los que hoy pintan con los colores más lúgubres la despiadada dictadura del atroz Ben Alí [NdeLH: ex-dictador proestadounidense de Túnez] no les parecía ayer tan respetable? Así que necesitan mentir hoy, como mentían ayer. El error de Michèle Alliot-Marie ha radicado exactamente ahí: en haber desvelado en unas palabras dichas en la Asamblea Nacional que, detrás de tantas redacciones escolares sobre la diferencia entre sus dictaduras y nuestras democracias, se esconde la continuidad policial de los regímenes; eso en lo que unos son ciertamente más expertos y menos burdos que otros.
Se puede describir hasta la nausea la brutalidad de la represión del régimen de Ben Alí. Sin embargo, las doctrinas contra insurreccionales, o el arte de aplastar los levantamientos, son ahora la doctrina oficial de los ejércitos occidentales, ya se trate de aplicarlas en los suburbios o en el centro de las ciudades, en Afganistán o en la plaza Bellecour de Lyon. El serial semanal de pequeñas mentiras y de miserables manejos de Alliot-Marie no puede ocultar el verdadero escandalo: haber calificado como “situación de seguridad ciudadana” una situación revolucionaria. Si no estuviéramos ocupados en trenzar coronas de jazmín o de flor de loto para las revueltas del Magreb, quizás no habríamos olvidado ya que Ben Alí, cuatro días antes de desaparecer en las cloacas de la historia, había hablado de las revueltas en Sidi Bouzid como “imperdonables actos terroristas perpetrados por gamberros encapuchados”. O que su sucesor creyó mitigar la cólera del pueblo con el anuncio, como medida inicial, de la derogación de “todas las leyes antidemocráticas”, empezando por las leyes antiterroristas.
Si nos negamos a considerar como asombroso el encadenamiento que lleva de la inmolación de Mohamed Bouazizi a la huida de Ben Alí, es que nos negamos a admitir como normal, sino todo lo contrario, la indiferencia aterciopelada que encontró en todas partes durante muchos años la persecución de tantos opositores. Lo que estamos viviendo, nosotros y cierta juventud politizada, desde hace tres años, también tiene algo que ver con esto. En los últimos tres años, ha habido en Francia más de una veintena de compañeros, de todas las tendencias, que han pasado por la cárcel, en la mayoría de los casos con la excusa del antiterrorismo y por motivos irrisorios: posesión de fumígenos, colocación de pegamento en cajeros automáticos, tentativa fallida de incendio de vehículo, pega de carteles o patada.
En enero, llegamos al punto en que la magia de la aparición en el fichero de los “anarco-autónomos” ha llevado a una chica a la cárcel por una etiqueta. Esto está sucediendo en Francia y no en Rusia, ni en Arabia Saudí, ni en China.
Sin embargo, todos los meses nos enteramos de que se han llevado a un nuevo compañero en plena calle, de que han propuesto a una amiga, entre muchas otras, que se convierta en confidente a cambio de la impunidad o de un sueldo o de conservar su puesto de profesora, de que un conocido ha caído a su vez en la dimensión paralela en la que vivimos actualmente, con sus celdas sucias, sus juececillos llenos de odio contenido, de mala fe y de resentimiento, con sus insomnios, sus prohibiciones de comunicar, sus policías ya íntimos a fuerza de espiarnos. Y la apatía te vence, la apatía de los que viven “normalmente” y se extrañan, la apatía organizada.
Porque se trata de una política europea. Las periódicas redadas de anarquistas en Grecia de los últimos tiempos dan prueba de ello. Ningún régimen puede renunciar al rodillo judicial cuando se trata de acabar con lo que se le resiste. La culpabilidad es algo que se fabrica y, como tal, es una cuestión de inversión, financiera y personal. Si está dispuesto a utilizar medios al margen de la ley, puede perfectamente convertir una serie de falsos informes, de falsos testimonios y de intrigas de la policía secreta en un expediente de acusación creíble.
En el caso Tarnac, la reciente reconstrucción de la noche de los sabotajes, que tanto había reclamado la defensa, ha dado un magnífico ejemplo de ello. Fue uno de esos momentos apoteósicos en los que resplandece, hasta en los detalles más ínfimos, el carácter de maquinación de toda verdad judicial. Ese día, el juez Fragoli supo ocultar con verdadero arte todo lo que demostraba la imposibilidad de la versión policial. Se volvía repentinamente ciego cada vez que la tenaz realidad contradecía su tesis. Consiguió incluso que los redactores del falso informe de seguimiento evitaran la contradicción, dispensándoles de estar presentes. Lo que en realidad era innecesario, dado que todos ellos habían pasado por allí una semana antes, en secreto.
A decir verdad, que haya sido necesario amañar la reconstrucción es suficiente para demostrar que el informe estaba manipulado. Eso es, sin duda, lo que había que ocultar a las miradas cuando cercaron la zona con muros de gendarmes apoyados por brigadas caninas, helicópteros y decenas de bestias de las subdirección antiterrorista.
A día de hoy, habrá costado algunos millones de euros transformar en instrucción bien montada los fantasmas policiales. Poco importa saber a quién se le imputarán finalmente los actos que sirvieron de pretexto a la detención. Nosotros, por nuestra parte, denunciamos ya al tribunal que ha hecho pasar por terrorismo la colocación de algunos inofensivos ganchos, ahora que bloquear la circulación se ha convertido en el medio de acción esencial de un movimiento de masas contra la reforma de las pensiones.
El cauteloso silencio de los gobernantes europeos sobre los sucesos de Túnez y Egipto dice mucho de la angustia que los oprime. El poder depende de tan poca cosa. Un avión despega y todo un edificio de prevaricación se viene abajo. Las puertas de las prisiones se abren. La policía se desvanece. Se alaba lo que hasta ayer se despreciaba y lo que era objeto de todos los honores ahora lo es de todos los sarcasmos. Todo poder se asienta sobre este abismo. Lo que a nosotros nos parece paranoia por la seguridad solo es pragmatismo policial, antiterrorismo razonado.
Desde el punto de vista del responsable de las situaciones de seguridad ciudadana, el orden público nunca se habría alterado y Ben Alí seguiría tranquilamente de presidente, si se hubiera conseguido neutralizar a tiempo a un tal Mohamed Bouazizi.
Es evidente, tanto en las suburbios como en los movimientos de revuelta, que se ha abierto la caza a los Bouazizi, a los posibles instigadores de levantamientos, y es una carrera contra el reloj; porque, de Ben Alí a Sarkozy, quien reina por el miedo se expone a la ira.
Señor Presidente, en Texas hay ranchos en venta y su avión le espera en la pista de Villacoublay. [NdeLH: El «Paris, Texas» del título hace referencia a la excelente película franco-alemana de 1984, dirigida por Wim Wenders]
Aria, Benjamin, Bertrand, Christophe, Elsa, Gabrielle, Julien, Manon, Matthieu e Yildune, son las diez personas inculpadas en el caso denominado «de Tarnac»
Le Monde. Traducido para Rebelión por Rocío Anguiano
extraido de Lahaine.org
]]>La exposición creemos que tendrá gran éxito, pues nos consta que hay ya muchas personas ajenas a la Organización (además, por supuesto, de los compañeros) pendientes de la fecha del inicio de la misma. Nuestra intención es mantener la exposición abierta al público al menos durante un mes.
C/ José Gutiérrez Alonso, 14, bajo dcha. Torrelavega
SINDICATO DE OFICOS VARIOS DE TORRELAVEGA CNT-AIT
]]>En los últimos años, el movimiento anticapitalista se ha hecho cada vez más dependiente de los llamados “medios de contrainformación”. Por varias razones: en primer lugar, la irrupción de Internet en los medios militantes ha puesto al alcance de nuestra mano una supuesta capacidad “contrainformativa” que era impensable en la época del recorta y pega, los fanzines fotocopiados y la contrainformación por teléfono. Hasta qué punto esta capacidad es real, o es una simple ilusión, es una de las cuestiones que nos llevó a escribir este artículo. Por otro lado, las webs de contrainformación se están convirtiendo más y más en el principal medio de acceso al “movimiento”, tanto como primer contacto desde el “exterior” como entre los propios militantes anticapitalistas. Hoy en día, si alguien quiere saber algo de algún colectivo, tema, conflicto, etc., lo más probable es que busque en Google, y de ahí a la web de contrainformación que caiga. Igualmente, para los militantes, una gran parte del contacto con el resto del movimiento se hace a través de las webs, principalmente de contrainformación. Sólo estas razones ya harían necesario un análisis de la contrainformación, sus prácticas y sus consecuencias. Pero además, desde hace unos años venimos viendo en el movimiento “alternativo” como aparecen y desaparecen una serie de medios de contrainformación cuya práctica deja mucho que desear. Por ello vemos necesaria una reflexión sobre este tipo de medios para, desde la crítica, intentar avanzar en el proyecto revolucionario. No pretendemos dar el ABC de la contrainformación, pero sí contribuir a que pensemos de qué manera queremos comunicarnos entre nosotr@s y con el resto de la gente.
Una parte del problema está en que, al igual que pasa con proyectos de otro tipo, nos dedicamos a reproducir ejemplos ya conocidos calcando en muchos casos el modelo capitalista. En el caso que nos ocupa: crecimiento cuantitativo, espectacularización, falta de análisis, discursos “biempensantes”, el inmediatismo de la noticia, espectador pasivo que sólo quiere verse en muchos casos en la foto… Por este motivo, la primera parte de este artículo es un análisis muy breve de los medios de comunicación de masas y, sobre todo, de nuestras relaciones con ellos.
¿INFORMAR O COMUNICAR?
Informar: dar noticia de algo
Comunicar: hacer a otro partícipe de lo que uno tiene
Antes de nada, creemos que es necesario diferenciar los conceptos de información y comunicación. Una guía de teléfonos tiene mucha información, pero su capacidad comunicativa es insignificante. Por su parte, la sentencia de un juez puede tener un contenido informativo bajo (tan sólo la inocencia o culpabilidad de una persona), pero un alto contenido comunicacional. Si es importante diferenciar entre comunicar e informar, es para evitar darle tanta importancia a éste último.
La información responde a una forma de cultura y de conocimiento particulares y en la sociedad capitalista, se produce con el fin de obtener un beneficio para el capitalista. Como “producto” o “mercancía” que es, se acumula información de la misma manera que se acumula dinero.
La información es uno de los pilares de la sociedad, uno de los polos principales de crecimiento y acumulación capitalista. Tener acceso rápido a la información es un requisito indispensable para el buen funcionamiento de cualquier empresa. Desde el Estado se fomenta el uso de las nuevas Tecnologías de la In formación y la Comunicación para todo: conexión inalámbrica en cada vez más lugares, ordenadores en las aulas de Secundaria… Esto es acorde con los intereses de las empresas, que se benefician de ello directamente, pero también con la sociedad capitalista en general, puesto que se asegura “que los ciudadanos ejerzan su derecho democrático a ser informados”.
En cuanto a la comunicación, es el empleo de toda una serie de sistemas de signos en ciertos contextos prácticos para expresarnos a nosotr@s mism@s y activar la experiencia del grupo al que pertenecemos (lenguaje, signos, prácticas, expresiones, experiencias y poder son bases sobre las que se teje la cultura). La comunicación, por tanto, no puede ser mercantilizada tan fácilmente como la información. Sí puede serlo sus medios técnicos (y ahí están Facebook, los móviles, los chats, etc…) lo que, indirectamente, puede influir en el contenido de la comunicación.
La información está ahí, de hecho, hay demasiada para abarcarla. Por eso, lo que necesitamos es más una aportación crítica sobre el capitalismo que se salga del pensamiento dominante. Existe un lenguaje al servicio del poder jerarquizado. El capitalismo impone sus representaciones, imágenes, sentido, discursos y palabras… Nosotr@s queremos subvertir el orden social, político, etc. y, por tanto, debemos rechazar el modelo de comunicación vigente. Necesitamos una comunicación que sea transformadora, es decir, la interacción libre, igualitaria y dinámica entre quienes participan en un proceso de cambio social. La mal llamada contrainformación debe, por tanto, servir como herramienta de formación, reflexión, movilización y enriquecimiento personal y colectivo dentro de nuestro proyecto revolucionario. Debe consistir en comunicarnos forjando relaciones no basadas en la profesión ni en la delegación. Es decir, debe ser no sólo la difusión de noticias alternativas o de denuncia, sino también la formación de relaciones directas.
“EL PODER DE LOS MEDIOS, LOS MEDIOS DEL PODER”.
“Las ideas de la clase dominante son en todas las épocas las ideas dominantes”, Marx.
Los medios de comunicación de masas (MCM) son empresas. Por tanto están sometidas a las leyes del mercado y sirven a unos determinados intereses: los suyos, los de otras empresas y los de ciertos colectivos y grupos políticos. La institución de los medios de comunicación es considerada una parte del sistema económico estrechamente vinculada al sistema político. Los medios, bajo la presión de expandir sus mercados e impulsados por los intereses económicos de fondo de sus propietarios, tienen la necesidad de obtener beneficios a través de estrategias monopolísticas de integración vertical y horizontal. Incluso vemos que en estos últimos tiempos ya no importa ni su supuesta ideología (este es de derechas y este de izquierdas), sino el negocio. Así, vemos fusiones entre grupos políticamente lejanos, o incluso opuestos, como las ocurridas entreT5 y Cuatro o Antena 3 y la Sexta.
Antes de seguir, es preciso hacer una aclaración: contrariamente a lo que se cree, los medios de comunicación no venden información a los lectores, sino espacio a los anunciantes. Un espacio cuyo precio depende de muchos factores, de los cuales el más importante es el número de lectores (o espectadores, radioyentes, etc.). Y en el mercado de la información, vende más el medio que mejor se adapte a la llamada opinión pública, es decir, a las ideas dominantes en la sociedad (que no sólo son producidas en los medios de producción sino en el ámbito de la cultura, las universidades, etc.). Más o menos conservadoras, más o menos abiertas o progresistas, pero finalmente no hay un solo medio de comunicación de masas que no defienda el orden sobre el que se basa la sociedad capitalista. No olvidemos que esos periodistas progres que escriben columnas acaban formando, lo quieran o no, parte del espectáculo dando esa visión “plural” y democrática que queda tan bien, pero que nunca pondrá en duda el sistema. Y las noticias, por su parte, pueden ser polémicas o contener un punto de protesta, pero el tratamiento de los hechos es siempre acorde a la tendencia política representada por el medio, es decir, a cualquiera de las tendencias del espectro político capitalista. En definitiva, lo más crítico que puede haber en un medio de comunicación es una defensa a ultranza de la Democracia y una denuncia de los “fallos” o “imperfecciones”.
Además, los anunciantes ejercen una censura muy clara: las tijeras son los directores y jefes de redacción, pero éstos se ven obligados por la necesidad de tener contentos a sus principales consumidores, es decir, los anunciantes.
En definitiva, el control de las ideas que se difunden tiene distintas fuentes: la presión de los anunciantes y de determinados grupos políticos afines (con respecto a informaciones concretas), y el propio carácter empresarial de los medios de comunicación de masas: transmitiendo una visión capitalista del mundo se evita que puedan difundirse otros discursos y se asegura que las audiencias reciban aquello que fomente el predominio capitalista. Esto, además, hace que la gente quiera ese discurso con el que se siente cómoda. En definitiva, es un proceso que se retroalimenta.
Los MCM median entre el emisor y el receptor, y esa mediación no es objetiva, ni neutral, sino que depende de los intereses que haya detrás, creando una representación del mundo. Y esta representación al ser pública es la válida y viceversa: al ser la válida se convierte en pública. Es decir, medio y mensaje están condicionados por los intereses capitalistas. Los MCM son empresas y el producto mediado (el mensaje) es una mercancía. Como empresas desean obtener beneficios, por lo que el contenido de los mensajes queda sometido a la lógica del sistema. Aparte de la publicidad que permite que los periódicos sean económicamente viables (hacer un dominical puede rondar los cinco euros, mientras que el precio de venta es muy inferior gracias a la publicidad). De esta forma los MCM se acomodan también a las demandas y exigencias de las empresas anunciantes (¿o alguien ha visto una noticia en contra de El Corte Inglés?). Por tanto manejan los intereses y necesidades de la población. Nos dirán sobre qué pensar y de qué manera hacerlo (l@s tertulian@s, que saben de todo, nos darán el discurso que posteriormente defenderemos), nos harán nuestra agenda (hoy futbol, mañana huelga, pasado a votar y el sábado de boda con el/la petard@ de turno) y por último el coche que tenemos que comprar (eso sí, muy democráticamente, ya que podré elegir entre el Mercedes y el SEAT).
LOS MEDIOS Y NOSOTROS
Por todo lo antes descrito, es una soberana estupidez, desde un punto de vista revolucionario, pensar que los MCM nos harán caso y que pueden reflejar nuestras luchas para llegar a más gente. Sus intereses y los nuestros son contrarios y, de hecho, buscamos eliminarlos. Además, hay que tener en cuenta qué supone la información en los MCM. Nos explicamos…
Si conseguimos insertar una acción en los MCM saldrá, por una parte, como algo descontextualizado, fuera de cualquier proyecto revolucionario (si es que lo tiene), parcializado, segmentado, que será silenciado (volviendo a desaparecer en el limbo) cuando estos MCM lo quieran. L@s periodistas, por muy enrollad@s que sean, al final están sometid@s y controlad@s por sus empresas. Por no hablar de la ofensiva que se ejerce contra cualquier análisis que se aleje de la doctrina oficial.
En este punto habría que mencionar el papel de las agencias de comunicación, que controlan la mayor parte de la información que se genera (4 de ellas controlan el 80% de las noticias).
Al final, como mucho, conseguiremos salir en una noticia de 10 ó 20 segundos y la notoriedad de nuestra noticia, o cómo aparece, nos la darán los MCM según unos intereses: los suyos. Cuando un medio de comunicación de masas hace una noticia con una protesta o campaña (y lo hace en un tono amable), lo hace siguiendo su lógica: dando más importancia a aquellos aspectos de la protesta que sean más digeribles por el espectador, u otorgando a la protesta atributos que los propios convocantes ni siquiera habían pensado. Por no hablar de la necesidad, una vez que se ha acudido a los medios, de llevar una práctica coherente con su manera de ver la realidad, es decir, respetuosa con la Democracia, pacífica, tolerante, etc. En el momento en que se salga de ahí, los simpáticos jóvenes solidarios se convertirán en peligrosos antisistema (o se hará la típica división entre los buenos y los malos que, según cuentan las noticias, revientan las protestas pacíficas.)
Algo parecido puede decirse de la idea de “actualidad”. Hoy se ha construido un sujeto individualizado pero perteneciente a una masa sin conexiones colectivas y que sólo desea ser dirigida y busca el placer en lo inmediato (ocio-consumo). Aquí los MCM han tenido su papel, por una parte como escaparate de mercancías y, por otra, han servido como medio para crear una población sin memoria, sin tradición, fragmentándola. El inmediatismo y la rabiosa actualidad han descontextualizado la realidad. Lo que hoy es noticia, mañana no lo es, quedando en el olvido o en el recuerdo anecdótico sin su correlato en lo real. Son los MCM los que deciden la notoriedad y la temporalidad de una noticia. Deciden lo que es importante o qué nos afecta. Lo actual no deja de ser un concepto artificial en función de un beneficio empresarial. Una noticia es importante y actual cuando el (o los) MCM la destaca de las demás y se la dedica una parte relevante del espacio o de tiempo, y mañana tendremos otra.
Los medios sirven también para la contención de los conflictos. Para evitar que se puedan extender, acuden como salvaguardas de este sistema y crear alarma social con los temidos antisistema, la ETA, o el monstruo de las galletas (la figura dependerá de la lucha concreta), crear el temor en la población y desactivar el/los conflicto/s. En el pasado el caso de Grecia fue muy explicativo (salvando las diferencias entre el movimiento anarquista griego y el de aquí. Para más información ver Ruptura nº 5.) Para evitar un calco de lo que pasaba en el territorio griego, visto que la situación en cuanto a las condiciones de vida producidas por el capitalismo aquí y allí eran similares, y tras el ataque a una comisaría, crearon tal alarma social que facilitó el ingreso en prisión de 7 personas y desarticularon cualquier lazo de solidaridad por parte de la gente que vive cotidianamente una situación de miseria construida por la máquina capitalista.
A esto se une el problema de la saturación de información. Vivimos en una sociedad en la que se nos bombardea con mensajes, provocando distorsión, mediatización y simplificación de la realidad. Al final se censura por bombardeo mediático, es decir, al haber tantas noticias se produce ruido que nos impide ver el bosque. Sigue existiendo la censura, aunque difiera de la época franquista. No existe el censor, pero sí el jefe de redacción, así como los distintos jefes superiores que acallarán aquello que no concuerde con su representación de la realidad. Además del chip interior del periodista atravesado por la forma unívoca de entender y pensar la realidad que da el capitalismo
Es curioso observar cómo se ha corrido a los MCM desde ciertos ámbitos de la izquierda para comunicarnos con la gente, como si al salir en la TV o en el periódico de turno, la gente ya se fuera a dar cuenta de su situación de explotada y fuera a determinar que la única salida posible es acabar con el sistema capitalista, huyendo de los encuentros en las calles, locales, plazas, etc. Ruedas de prensa, entrevistas, intentos de “colarse” en alguna página o imagen demostrando que somos chic@s buen@s, frente a lo que dicen por ahí, no han conseguido nada más que disminuir nuestro discurso (un periodista no va a sacar lo que realmente pienso de él, así que acabaré diciendo que su trabajo es necesario, es decir, encauzamos nuestro discurso), dividirnos, criminalizarnos aún más (si éste me habla y el otro no ya sabemos para quién el palo y para quién la zanahoria), desvirtuarnos de tal manera que ya no sabemos ni cuál es el fondo de nuestro trabajo (¿luchamos contra la propiedad privada, y por tanto contra el capitalismo, o porque nos dejen estos muros que se caen para hacer un centro cultural y de ocio, en el que tener nuestro reducto que nos proteja de lo que hay fuera, y de paso hacerle gratis el trabajo social al ayuntamiento?).
Las protestas contra la guerra de Irak fueron muy clarividentes. Se manifestaron millones de personas en las calles protestando contra una guerra injusta: una movilización gestada en gran parte por el grupo PRISA, que defendía intereses concretos (entre ellos su unión con el PSOE), hizo pensar a un@s cuant@s que se trataba de una “multitud” pensante capaz de transformar vete tú a saber qué. Discursos silenciados entre tanto ruido de noticias, de imágenes, de voces de políticos profesionales. ¿Que quedó de aquello?: nada, porque nada había, no se crearon lazos con la “multitud”, la movilización no era tal y no había conciencia de lo que en realidad estaba pasando.
Existen dos tipos de casos que hay que tener en cuenta de forma separada: El primero son los casos puntuales o extremos, fuera del contexto de una campaña más a largo plazo o de un proyecto concreto, como por ejemplo el caso de Amadeu Casellas que comentamos en el número 4. Que pueda ser útil o no es algo que habrá que valorar en cada situación concreta, dependiendo del objetivo, los medios, la disponibilidad de otros medios de presión, la urgencia, etc. En el asunto concreto de Amadeu Casellas, lo que se estaba pidiendo, básicamente, era que se cumpliese la legalidad vigente, sin más; además de ser una situación extrema: una huelga de hambre a tumba abierta. Por supuesto, a partir de este caso concreto no se puede concluir el uso sistemático de ruedas de prensa y aparición mediática como forma de lucha válida.
El segundo caso es que tenemos que considerar que cuando un conflicto crezca (laboral, vecinal, represivo…), enseguida se convertirá en noticia para los mass media. Bien sea para acabar con él, bien sea para convertirlo en punta de lanza de los intereses políticos de un grupo empresarial contra los de otro (El País aprovechará un conflicto vecinal en Madrid para “dar caña” al gobierno del PP, etc.), bien para simplemente lavarse la cara y dar imagen de pluralidad, etc. Por tanto, habrá que ver en cada lucha cómo gestionar esta situación. Que no nos marquen ellos los ritmos y los discursos será fundamental. Un comunicado en un conflicto dado puede servir para que nadie se convierta en nuestros representantes, eso sí, sin tener que hacer el trabajo en base a lo que piensen los medios o de cómo quedará en la foto. Lo complicado de estas situaciones es que la mayoría de la gente va a intentar y proponer, por sistema, utilizar los medios de comunicación para dar a conocer su lucha sin importarles, o desconociendo, lo que los medios pueden hacer con ella. En general, poco podemos hacer en estos casos, salvo avisar y esperar a que el transcurso de los acontecimientos haga que la gente vea las cosas por sí mismas.
En cualquier caso, consideramos que tener que recurrir a los medios, aun en estos caso puntuales, siempre es una consecuencia y un reflejo de nuestra propia debilidad, no de nuestra fuerza.
DE LA INFORMACIÓN A LA CONTRAINFORMACIÓN
Frente a la ideología dominante que difunden los MCM, desde la “izquierda radical” surge la contrainformación, para difundir un discurso y una práctica distinta a la oficial. Surge con la idea de ser el medio de expresión de la “subjetividad antagonista”. Es una negación a la información oficial y, precisamente, frente a la información de los MCM, nosotr@s contrainformamos en oposición. Ya de por sí, el término es bastante erróneo: nos posicionamos siempre a la contra frente a los MCM, es decir, sin llegar a ser una alternativa real, autónoma e independiente. Además, si lo que buscamos es una herramienta de formación, reflexión, movilización y enriquecimiento personal y colectivo que busca el cambio social deberíamos hablar de comunicación revolucionaria o antagonista.
La contrainformación (usaremos este término por ser el de más amplia difusión) debería ser una herramienta dentro de un proyecto más global que afecte a nuestras vidas cotidianas, insertado en nuestro ideario revolucionario. En función del objetivo político irán apareciendo los medios propios que nos permitan comunicarnos con l@s que nos rodean en la búsqueda de nuestro fin: LA REVOLUCIÓN. Para ello nos dotaremos de fanzines, revistas, webs o lo que sea, sin intentar hacer piruetas circenses de saltos al vacío sin nada que lo sustente en pro más de un avance más cuantitativo que cualitativo.
Sin embargo, vemos que, en la práctica, las diferencias teóricas que supuestamente hay entre los MCM y la contrainformación no se han conseguido desarrollar tanto como gustaría, aplicando en muchas ocasiones el modelo ya establecido por los MCM y sus formas de actuar. A saber:
Saturación
– No hemos evitado la saturación (sobre todo en Internet), cayendo nosotr@s también en un proceso de descontextualización de la realidad sin intentar conectar sus diferentes aspectos. “Da igual que el potencial destinatario sean miles de personas, si el medio es confuso y tiene por características esenciales el aislamiento social y la inmediatez. El flujo informativo se asemeja al de los medios de comunicación capitalistas: las noticias y artículos vuelan, son devorados en pocos días o incluso en horas (…) Los materiales se apilan y llevan puesta fecha de caducidad. Y así es imposible construir un bagaje o unos rudimentos teóricos y estratégicos para crear procesos de lucha, se pierde la capacidad de tener memoria, lo cual nos lleva, de manera irremediable, al colapso y el estancamiento”[1].
Esto pasa porque nos convertimos en una especie de cajón “desastre” de esfuerzos voluntaristas, sin debate colectivo y al margen de nuestro proyecto. Esto hace que publiquemos noticias que se contradicen, teorías que nos insertan cada vez más en la dominación, confusionismo, impotencia, desesperación…
– Se busca (y sobre todo se ha conseguido en Internet) el acercamiento del emisor y el receptor sin filtros ni manipulación y sin ser sesgada. Esto nos puede inducir a un error, que es caer en la idea de que al no ser mediadores caben todas las voces sin crítica, haciendo que en muchas ocasiones publiquemos cosas contradictorias e incluso que chocan con nuestro proyecto anticapitalista. No somos altavoces de nadie. Esto lo decimos por la idea que había hace años (y hoy en día también) de ser “la voz de los sin voz” sin hacer un cuestionamiento a nivel individual y colectivo. De hecho esta teoría acaba por debilitar los planteamientos, ya que no se hace crítica, acabando en la cultura tan extendida hoy en los movimientos sociales del “todo vale”.
– Búsqueda de un “colchón social” que nos hace rebajar nuestros discursos. Se acepta cualquier cosa en nombre de la “pluralidad” y la “unidad” (esto ha sido utilizado en ocasiones por grupos izquierdistas para liderar y ser los portavoces siempre con la vista puesta en una interlocución institucional). Por supuesto, cualquiera que vaya más allá será acusado de romper la “unidad”: se respeta a las minorías radicales siempre y cuando no se muestren como tales.
Carencias teóricas y batiburrillo
– Falta crítica y formación política, lo que hace que muchos de los esfuerzos que empleamos en proyectos de contrainformación no sirvan más que para sentirnos bien con nosotr@s mism@s frente a l@s demás y no para un avance en la construcción de un proyecto anticapitalista.
En esta falta de crítica y de formación se generan modas militantes que en realidad huyen de un debate profundo que nos permita conocer la realidad, generando un canon de lo políticamente correcto, adscribiéndonos a modas pasajeras sólo por parecer l@s más radicales. También, y debido a lo mismo, veremos una propaganda y exaltación acrítica de los débiles. Se asimilan e identifican luchas sin distinguir sus peculiaridades y sin hacer crítica de sus problemas y contradicciones. Así nos podemos hallar defendiendo a Palestina, la República, la educación pública o la comuna de París pero sin entender las razones de los conflictos ni los intereses de las partes.
-Todo esto tiene otra consecuencia: el de una serie de compañer@s o de personas relativamente ajenas al “movimiento” que, queriéndolo o no, acaban actuando de “contratertulian@s” tanto en los medios de contrainformación como en el “circuito” de charlas y jornadas alternativas. A veces son especialistas en un tema, a veces son especialistas en todo. Que no se nos entienda mal, no tod@s podemos saber de todo, y es normal y deseable que l@s compañer@s que se han trabajado más un tema, bien por interés o por experiencia, pongan en común sus conocimientos con el resto. El problema está en que muchas veces esta puesta en común se convierte más en artículo de opinión que en una invitación a la reflexión y al debate. Al final, la propia dinámica seguidista del movimiento y, porque no decirlo, el lógico engordamiento del ego que esto provoca, acaban alzando a algunas de estas personas a los altares de la intelectualidad “orgánica” y del opinologuismo, independientemente de las conexiones reales que dichas personas puedan tener con las luchas que se producen.[2] Aun así tod@s aquell@s que dedicamos parte de nuestra actividad al análisis y a intentar desarrollar teoría revolucionaria corremos, de una u otra forma, el riesgo de acabar convertid@s en un “contratertulian@” más.
– Finalmente, todo esto hace que acabemos oscilando entre la simplificación panfletaria y el elitismo, y la oscuridad conceptual, es decir: entre el lenguaje simple de las consignas y el incomprensible de los intelectuales.
Imitación de los medios
– Imitación y reproducción de los modos periodísticos y sus formas de organización. Así vemos que para un avance cuantitativo y un intento de llegar más allá se copian métodos como la especialización: cada un@ se encarga de secciones, impidiendo los debates colectivos (el especialista sabe más que el resto), lo que también incluso fomenta las jerarquías, ya que el que tiene el saber se halla en disposición de más información, tendrá más poder (de dominar se entiende). Surge la profesionalización: cada vez debemos parecernos más a un periódico y a un periodista para poder continuar nuestro trabajo. Acabamos teniendo un grupo de profesionales que están al margen de un proyecto revolucionario ya que ell@s son el proyecto, y son sus intereses los que priman sobre los del movimiento.En algunos casos se introducen asalariad@s que fomentan una mayor mercantilización del proyecto.Se necesita más dinero y hay que ideárselas para llegar a pagarnos los sueldos. Se fomenta el productivismo: lo importante es llegar a 15000 ejemplares, independientemente de las posibilidades que da el entorno revolucionario, cayendo en tácticas y estrategias empresariales (fomentando la publicidad, eso sí, con más des-gracia). Se da una ruptura entre lo que se dice y lo que se hace. Todo esto acaba fomentando una relación utilitarista con el movimiento: el movimiento es útil porque genera noticias interesantes, que “venden” (literalmente o no). Relación que se reproduce en la otra dirección: los medios de contrainformación acaban siendo “esos que nos cuelgan las noticias”, estableciendo una relación peligrosamente similar a la que los partidos tienen con sus medios afines.
– Falta de iniciativa propia a la hora de comunicar. En muchas ocasiones, al realizar una acción esperamos que sea el medio de contrainformación el que nos haga esa labor de narrar nuestra historia para que así sea pública y la gente sepa lo que hemos hecho. No hay reflexión propia (ni esfuerzo por hacerla), dejamos que sea un tercero (lo que fomenta el papel de periodista de l@s militantes de contrainformación, lo que en algunos casos se acepta con gusto) el que cuente la acción (luego nos enfadamos porque no sale como me gusta).
– Se genera una relación de consumidor y prestador de servicio (típica del capitalismo y losmass media). Usamos el medio en cuestión no como herramienta sino como pasatiempo, como forma de estar más “informad@”, como forma de llenar mi ocio (salen muchos planes por Internet, sobre todo para el fin de semana). La propia profesión del periodismo se corresponde con una manera de hacer las cosas: es una relación social que determina el sentido que tiene su producto. Quizás el principal problema de los medios de contrainformación es que se han limitado a dar otra visión del mundo alternativa, distinta de la dominante. Es algo así como poner la nota discordante en el mundo de la información. Pero lo importante no son sólo los mensajes. De hecho, el mensaje que se manda al exterior puede, en ocasiones, llegar a ser incluso lo menos importante. No son las ideas las que configuran relaciones, sino más bien al revés, y con los medios de comunicación de masas y los de contrainformación ocurre lo mismo: el resultado de lo que se produce no está determinado sólo por el tono ni el tipo de mensajes, sino también por las relaciones en las que se ha producido. La contrainformación a menudo no deja de ser una profesión, por muy alternativa o no pagada que sea (teniendo en cuenta que en algunos medios sí se llega a tener asalariad@s y se necesita no decir todo lo que se piensa para así vender y poder pagar a l@s emplead@s o becari@s). La relación entre la contrainformación y l@s usuari@s acaba siendo profesional, de periodista alternativ@ que cubre convocatorias y ofrece análisis de la realidad que difieren del pensamiento dominante. Al final, las relaciones que se crean, que son las que en última instancia pueden dar lugar a cambios reales, son las mismas. Y si estas relaciones se mantienen intactas, toda la voluntad puesta en dar una visión distinta del mundo queda en saco roto.
Esto lleva a uno de los principales problemas que plantea la contrainformación, que es que los colectivos especializados en el tema tienden a autonomizarse del resto del movimiento, y a desarrollar unos intereses propios que pueden ser diferentes, o incluso contrarios, a los del mismo movimiento. Un ejemplo es colgar las fotos de una manifestación en las que se han producido incidentes, poniendo en peligro la seguridad de algun@s participantes. Otro ejemplo es engordar sistemáticamente el número de asistentes, difundiendo una imagen falsa de lo que ocurre. Por supuesto esto no es culpa exclusiva de los colectivos de contrainformación, sino también del propio movimiento, para el cual es mucho más cómodo que alguien le haga las fotos, le haga las crónicas, las valoraciones, etc.
Desde luego, no creemos que esto se arregle dejando un espacio o columna a los diferentes colectivos para que cuelguen sus actividades como si fueran anunciantes o algo así. Tampoco creemos que funcionen los modelos de libre-publicación que acaban convirtiéndose no en un ejemplo de pluralidad, sino de batiburrillo contradictorio, y, también, en un ring en el que intercambiar puyazos y puñaladas anónimas desde el sillón de casa. Ambos modelos potencian tanto la dinámica de especialización y dependencia, como el cajón de sastre, que, en ocasiones, son tan dañinas para el movimiento en su conjunto. En este sentido es necesario que entre tod@s pensemos formas de funcionamiento que eviten ambas situaciones.
INTERNET
– La fascinación por las nuevas tecnologías informáticas e Internet creyendo en la “neutralidad” de estas tecnologías o en una utilización “correcta” de éstas. ¿Estamos hoy más cerca de la revolución que antes de Internet? ¿Ha ayudado a la extensión de la lucha de clases? ¿No nos ha alejado más de lo cercano pensando que lo lejano está cerca? Internet nos ha aislado creando individuos que se comunican con su pantalla de ordenador. El “vecino” se llama pedrito77@ y la “vecina” es rubia y con silicona. Por no hablar de lo que el avance tecnológico supone tanto a nivel de destrucción medio ambiental como de control social, y el que los capitalistas han encontrado una nueva forma de beneficio (con la construcción de ordenadores, infraestructuras, satélites…). Sólo queremos señalar aspectos preocupantes que nos alertan sobre las ilusiones que nos pueden hacer aceptar y soportar la dominación. También comentar en este punto la aparición de esa figura siniestra que es el cibermilitante, que no va a nada pero que desde el anonimato de Internet se dedica a soltar basura sin dar la cara, encima muchas veces habla desde el rumor y el desconocimiento, generando desconfianza, desmoralización…
En general, Internet está sirviendo para generar, muchas veces, más ruido que clarividencia.
Much@s parecen creer que Internet crea comunidad porque llega a más gente. Sin embargo vemos que las formas de vida modernas (separación entre trabajo y residencia, ciudades-dormitorio, extensión de la segunda residencia, desafección hacia el lugar donde se vive, colonización del tiempo, etc.), los modos de consumo y los valores dominantes rompen con la idea de colectividad, y tienden a construir al individuo-masa, hiperadaptado o “domesticado”, pero indefenso frente a las nuevas formas de dominio, y sólo protagonista en los espacios de ocio-consumo-movilización que determina el poder. No sólo se ven afectados los lazos establecidos por la convivencia en un territorio (barrio, portal, etc.), sino también los que se definen por la afinidad política. La dificultad de comunicación, entendimiento y cooperación reales son evidentes, y también de desarrollo de ideas y prácticas transformadoras en espacios comunes. Estos espacios y prácticas se construyen en procesos largos que, si son horizontales y abiertos, no están exentos de tensiones y contradicciones, pero que, en último extremo, pueden favorecer los márgenes del desarrollo personal y colectivo.
Esta idea de que Internet llega a más gente relega al resto de formas de comunicación. La consecuencia de escribir en Internet a través de blogs, artículos… es formar una identidad virtual, un popurrí de opiniones y teorías que no van acompañadas de una acción constructiva, sino que refuerza el papel de espectador e ideólog@, alejándose de la realidad y el conflicto social, evitando intervenir en ella. En este sentido tenemos como mejor exponente la reciente moda por los videoclips musicales de manifestaciones, concentraciones o demás actos, que sólo contribuyen a la autocomplacencia y, en algunos casos, a la represión, ya que les ponemos las caras y la ropa de la gente en bandeja a la policía para que pueda hacer su trabajo. En muchas ocasiones, este tipo de videos, así como otro tipo de coberturas (“minuto y resultado”), no son más que mera propaganda del sitio web en concreto, ya que no aportan nada al avance del movimiento, además de introducirnos en la dinámica del inmediatismo y el espectáculo. Se llega incluso a anunciar la cobertura de la próxima manifestación igual que La Sexta publicita la retransmisión de un partido de fútbol. No existen las valoraciones colectivas, ni trabajo político de fondo, sólo una exaltación estética que esconde la más absoluta falta de contenido.
En nuestra opinión, después de, por ejemplo, una manifestación lo importante es hacer una reflexión de cómo han ido las cosas que nos pueda servir para, en un futuro, hacer las cosas mejor, aparte de dar nuestra visión de las cosas. Hay que evitar caer en el inmediatismo absoluto (tampoco en la parsimonia absoluta), y si se necesita de dos días para hacer una reflexión, habrá que esperar ese tiempo y no que en dos minutos tengamos ya toda la información posible (porque no reflejará la realidad, sino que será, con suerte, un bosquejo de lo acontecido).
En ocasiones se da imagen de falsa pluralidad, es decir, parece que hay más medios de los que realmente hay. L@s mism@s que graban en las manifestaciones con un nombre pertenecen a una página web con otro nombre. Así que sirven directamente al medio al que pertenecen, lo que le lleva a caer en el sensacionalismo y el morbo (como los mass media). Grabo las imágenes que me interesan y que sé que van a tener más visitas (ostias, palizas, ataques a los vidrios del capital) y luego directamente las cuelgo para ser el primero en tener esas imágenes y saber que me van a visitar en la web.
LA TRAICIÓN DE LAS IMÁGENES (Y DE LOS COMENTARIOS)
A veces parece que se nos olvida que los medios de contrainformación no son “el movimiento”, si no, como mucho, una representación del mismo. De alguna forma reflejan lo que ocurre en el mismo, pero al hacerlo lo distorsionan, como cualquier representación, lo que puede llegar a confundirnos.
Si vemos en una página web varias convocatorias de una misma localidad, nos puede hacer pensar que en ese lugar hay un movimiento relativamente fuerte (a veces puede ser que así sea), pero cuando lo contrastamos con la realidad puede ser que se trate de convocatorias deslavazadas, de proyectos temporales, de un mismo colectivo con “militantitis” o con mucho tiempo para escribir en la web, o convocatorias fantasmas a las que sólo van 3 (cabe mencionar el, en ocasiones, exceso de positividad, en ocasiones descarada manipulación, y donde hubo 40 personas ver 400 manifestantes), etc.
A veces, algunas páginas de contrainformación se convierten en verdaderos “partes de guerra” de acciones y reivindicaciones que no dejan de ser una salpicadura en el escandaloso océano de la paz social. Hay que decir que esto no lo ha inventado internet, ya que lo mismo ocurría con las famosas “cronologías” de los boletines y fanzines “insurreccionalistas” en papel de finales de los noventa, principios del dos mil.
No se puede hablar de contrainformación, internet, etc. sin mencionar el desagradable espectáculo en que se han convertido los comentarios de las páginas web. Vertedero de frustraciones, miserias, insultos, puñaladas y chivateo, rara vez han aportado algo productivo. La mayoría de webs han acabado adoptando alguna política de “gestión de comentarios”: bien eliminándolos totalmente o bien cerrándolos y borrándolos sólo cuando la cosa sobrepasa cierto nivel (al precio de estar siempre vigilantes), etc. Sin embargo, el ejemplo de representación también vale aquí: si bien mucho de lo vertido por internet sólo saca a la luz “pública” los cotilleos, miserias y frustraciones existentes en el movimiento real; también es cierto que los comentarios magnifican estas miserias y cotilleos, y que dos o tres personas enquistadas en odios y rencores personales pueden acabar fracturando una parte del anticapitalismo por la mitad.
Por último nos parece importante destacar de nuevo que, como señalábamos antes, la contrainformación no crea comunidad, la gente no tiene contacto ni con la realidad ni con la gente de otras localidades (ni de la suya propia), aunque crea estar mejor informada y piense que sabe lo que pasa.
PARA ACABAR
Comunicación y contrainformación-difusión no son en ningún caso sinónimas. Para nosotr@s, la primera, que es la realmente importante, sólo se conseguirá a través de las prácticas colectivas compartidas, es decir, comunes y entre iguales. Es decir, que será en las asambleas, las manifestaciones, los piquetes, los bloques, etc. dónde con esfuerzo, humildad, paciencia y decisión, podamos ponerla en práctica. Comunicarse, por tanto, no es colgar noticias en internet, ni escribir análisis en revistas, ni repartir mil o dos mil periódicos, por mucho que intentemos dirigirnos fuera del gueto o repartirlos en la entrada del metro. Por obvio que pueda parecer, es necesario que nosotr@s mism@s nos lo repitamos de vez en cuando. Después de distinguir con claridad ambas, creemos necesario que la difusión y la contrainformación se subordinen a la comunicación real. La actividad anticapitalista siempre debería tener esto en cuenta, tratando no simplemente de hacer propaganda y difusión, sino intentando poner las condiciones que hagan posible una comunicación directa y lo más fructífera posible. Esto implica, entre otras cosas, utilizar un lenguaje “normal”, comprensible por todas las personas, que explique lo que realmente tenemos que decir y no se base en giros lingüísticos imposibles, ni en proclamas panfletarias simplistas. Sin embargo, eso no significa hacer de la realidad una postal plana y sin vida, sino tratar de mostrar toda su complejidad y riqueza, sin apelar a un dialecto sólo apto para entendidos. También implica abandonar determinadas estéticas propagandísticas en las que nos hemos enquistado: encapuchados, armas, calaveras, uso intensivo del rojo y el negro, grandilocuencias verbalistas, etc. Estas últimas suelen ser “tonterías” que casi nunca aportan nada, pero que casi siempre suelen restar bastante.
El futuro de la contrainformación-difusión dependerá única y exclusivamente de nuestra capacidad de interpretar y entender lo que nos rodea, y de generar discursos y prácticas que rompan con el actual estado de cosas, sin potenciar unos en detrimento de otros sino viendo en cada momento lo que el proyecto revolucionario necesita.
El panorama actual de la contrainformación halla en Internet su espacio de mayor presencia y desarrollo, entrando en crisis otros modelos, sobre todo medios escritos como fanzines, revistas… Muchas veces nos es difícil encontrar la conexión entre los medios de contrainformación y el “movimiento”, que se encuentra también en profunda crisis. Lo importante no es mi proyecto web, o de vídeo o lo que sea, sino que será el movimiento el que según las necesidades se irá dotando de unas herramientas u otras para la consecución de los distintos fines que se busquen. Para ello, nosotr@s vemos necesario que las herramientas de difusión y contrainformación, escritas o en web, sean realmente la expresión de los intereses e inquietudes reales del movimiento anticapitalista o, al menos, de una parte de él. Para que esto sea posible es necesario que los colectivos se impliquen cada vez más en dicha tarea. Esta implicación debe ir más allá de sólo aportar noticias, convocatorias y análisis, es decir: considerar dichas herramientas como un simple altavoz de su actividad. Los colectivos deben formar y sentirse parte de la gestión y rumbo de las mismas. Intentar no depender de nadie para hacer difusión, sino ser ellos mismos los que hablen en primera persona de su proyecto revolucionario, haciendo el esfuerzo de pensar el porqué de las acciones, el motivo de la lucha, las reflexiones que nos sirvan para aprender en un futuro, etc. en vez de que sean otros colectivos los que lo hagan. Sólo de esta manera la difusión y contrainformación podrá superar sus carencias, límites y miserias y quizás pueda empezar a contribuir a la clarificación y al fortalecimiento del movimiento, en vez de a su división y la debilidad.
[1] Extraído de la publicación ESFUERZO nº1. Recomendamos su lectura. Contacto:grupoesfuerzo@gmail.com
[2] “[Sobre el antidesarrollismo…] Corre el riesgo de que la elaboración de su discurso recaiga sobre unas élites intelectuales que ejerzan de vanguardia, y que sus reflexiones se asuman como si se tratara del Antiguo Testamento. Much@s no entendemos que jornadas, acampadas, o encuentros recurran sin cesar a estos popes para cubrir las actividades de aquéllas, en lugar de proponer debates sobre luchas e ideas entre l@s asistentes, sin más.” El antidesarrollismo en su encrucijada. http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/15518
Fuente: Grupon Ruptura nº 6