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Libertades – briega https://devbriega.fabrikagrafika.com.es Tue, 14 Jul 2026 15:44:47 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 La construcción histórica de los conceptos de «preso político» y «preso social» en la España contemporánea https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-construccion-historica-conceptos-preso-politico-preso-social-espana-contemporanea/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:51 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-construccion-historica-conceptos-preso-politico-preso-social-espana-contemporanea/ La codificación penal de una democracia no suele hacer distingos. No existen “presos políticos” como tampoco existen “presos sociales”. Ni tan siquiera existen “presos comunes”. En las prisiones actuales hay “internos” e “internas”

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«La sopa llegaba puntual. Puntualmente le despertaban y le sacaban de paseo. Todo se sucedía en la celda con puntualidad, con rigor e inflexibilidad. A veces le parecía increíble. Debido a una extraña inversión, pensaba como si aquel orden procediera de sí mismo, aunque sabía que le era impuesto”

(Moosbrugger, pobre, trastornado y encarcelado como asesino confeso y condenado a muerte, personaje de El hombre sin atributos, de Robert Musil).  

“Por terribles y absurdos que fueran los sufrimientos a que estaban sometidos los llamados presos comunes, sus torturas antes y después del juicio tenían por lo menos una apariencia legal; en cambio, en lo que se refería a los políticos, no existía ni siquiera esa legalidad”

(Nejliúdov tras conocer a presos políticos, personaje de Resurrección, de Tolstoi). 

El preso con atributos

El hombre sin atributos se adaptaba a sí mismo y al caos y al absurdo de la realidad de aquel país decadente que Musil llamó Kakania, trasunto del imperio austro-húngaro que se daría de bruces con el fallo civilizatorio de 1914. Y en esa otra Kakania igualmente real e imaginaria, la del universo penitenciario contemporáneo, el preso sin atributos ha de ser adaptado a la fuerza. Desindentificado y despersonalizado, logra institucionalizar su conducta y su personalidad. La “prisionización” triunfa fatalmente sobre la naturaleza de un preso cuando él y la prisión parecen una misma cosa. Reconocer, pues, las cualidades de las personas encarceladas es un imperativo moral. Pero también es una necesidad metodológica. Hay atributos de los presos –políticos, sociales, comunes– que, con ser demasiado genéricos, son imprescindibles para conocer la experiencia vital, las circunstancias y las motivaciones que llevaron a las personas encarceladas ante los tribunales de justicia. Ineludibles para la historia social y las ciencias sociales, también deberían ser considerados por el derecho penal y penitenciario. 

Si aceptamos que los conceptos “preso político” y “preso social” tienen una historia que se entiende por su relación contradictoria con la noción de “preso común”, admitamos también que esa historicidad sólo puede hacerse inteligible observando su discurrir a través del tiempo y a lo largo de los regímenes políticos, incluyendo los democráticos. La construcción histórica de los conceptos “presos políticos” y “presos sociales” nos habla de experiencias de creación y reafirmación de identidades en disputa con el sistema de control político y punitivo, por un lado, y con la cultura punitiva del momento, por otro. Han sido y siguen siendo formas de autoidentificarse como presos con adjetivos apreciables, frente a la práctica penal-penitenciaria que estigmatizaba al preso sin cualidades. El preso común. El criminal. El que no puede evitar una criminalización total. 

En España esta discusión estuvo a la orden del día y fue un lenguaje común del movimiento libertario y de cierta izquierda radical durante la transición, al calor de los motines carcelarios que impulsaron los presos integrados en la COPEL. Sin embargo, se diría que acaba de descubrirse a propósito de los presos políticos independentistas. Difícilmente podríamos encontrar estudios que pusieran en tela de juicio que los presos antifranquistas fueran presos políticos de un régimen que, mientras no admitía esa tipificación penal, conculcaba de manera sistemática los derechos humanos. No obstante, y tomando la propia experiencia de los presos antifranquistas como argumento de peso, la disputa se ha reabierto cada vez que se ha denunciado la existencia de presos políticos en el actual régimen democrático, e incluso cada vez que alguien se ha limitado a describir el carácter político de determinados colectivos de presos cuyas motivaciones eran manifiestamente políticas (los penados por delitos relacionados con la lucha armada y el terrorismo, los militares golpistas del 23-F, distintos grupos de activistas cuyas protestas se enjuiciaron como actos vandálicos, estragos o sabotajes, etcétera). Son muestras de un enfrentamiento que, por un lado y no sin controversia interna, intenta minimizarse y hasta amordazarse en el campo del penalismo, invocando la literalidad de las tipologías de los códigos penales; mientras que por otro, se llena de matices en el terreno de las ciencias sociales, donde, por cierto, esta problemática tampoco puede quedar reducida a porfiar sobre los presos políticos en general y los independentistas catalanes en particular. 

Además de añadirse una acepción más, la que representarían los “presos de conciencia” (así categorizados por organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional), en el seno de las asociaciones de apoyo a las personas encarceladas se ha debatido y escrito mucho acerca de la naturaleza “social” de esa delincuencia que convencionalmente suele denominarse “común”, una conceptualización vulgar y grosera que escamotea la cualidad de las personas presas y la realidad de sus penalidades, y que debe ser deconstruida echando mano de enfoques críticos que contemplen categorías como las de clase, etnia y género. Por último, y para cerrar este elenco de atribuciones, recuérdese que también se habla de la infrarrepresentación (no casual) en las prisiones de los llamados delincuentes de “cuello blanco”, una manera de representar a penados provenientes de las elites políticas, funcionariales y económicas, por casos de corrupción o por distintas tropelías de índole financiera o empresarial.

¿Presos políticos en un sistema democrático?

Puede parecer que las legislaciones de los países democráticos, y con ellos España, han despachado este asunto con meridiana claridad. Pero no es así. En cualquier democracia esta cuestión se sitúa siempre en un terreno de confrontación y subjetividad. En España la polémica estalló con una virulencia sin parangón en el otoño de 2017, cuando la respuesta judicial al conflicto catalán confrontó a instituciones y agencias de poder (mediáticas, políticas, académicas y judiciales) que afirmaban o negaban la calificación de “presos políticos” a los cargos políticos y a los activistas que habían promovido el proceso independentista en Cataluña. La controversia, con tribunales europeos de por medio y ríos de tinta que también han llegado a los estudios académicos, se ha centrado en el campo de los déficits garantistas de los procedimientos y sobre todo en la tipificación de los delitos, pues destacan sobremanera la rebelión y la sedición, delitos que históricamente han sido considerados de naturaleza eminentemente política. La prisión preventiva y las órdenes de extradición de acusados que huyeron de España también ha colocado en un lugar central del conflicto la controversia en torno a si los encarcelados del procés han de ser considerados “presos políticos”, pero esto último ha discurrido por sus caminos más naturales (las distintas opciones ideológicas, el enconamiento de los posicionamientos públicos y el recurso a la denuncia y la movilización política). En un país en el que las agencias políticas y mediáticas usan con desparpajo las expresiones “derechas” e “izquierdas” judiciales, ha sido en el ámbito judicial donde más atronadoramente ha sonado la negación del atributo “político” a estos presos. 

La codificación penal de una democracia no suele hacer distingos. No existen “presos políticos” como tampoco existen “presos sociales”. Ni tan siquiera existen “presos comunes”. En las prisiones actuales hay “internos” e “internas”, como en la segunda mitad del siglo XIX había “corrigendos” y “corrigendas”. Legalmente hay, en todo caso, presos y presas con todas las garantías de un Estado democrático y de derecho, obviando que el garantismo tiene niveles máximos propositivos (Ferrajoli dixit) y niveles mínimos tan restrictivos que pueden chocar con los propios principios garantistas. El silogismo de la legalidad formal puede despachar como impropio cualquier otro tipo de lectura. Si no existen delitos políticos, no cabe hablar de presos políticos. Eso está fuera de la acción de la justicia. Y, siguiendo con el peso de la lógica, no cabe admitir que la justicia dicte órdenes extrajudiciales. 

Semejante justificación se ofrece más como un pronunciamiento que como un razonamiento que contemple la posibilidad real de que el discurso de la legalidad democrática riña con la práctica de esa misma legalidad democrática. Salvaguardar esa idea y asumir esta contradicción requiere algún ingrediente más que la lealtad a los principios constitucionales y al consuelo que puede brindar la posibilidad de los recursos y las apelaciones que el ordenamiento jurídico español ofrece a los justiciables. Obviando lo que va de suyo –el peso sobre la voluntad de todos los actores (incluyendo los jueces) de las ideologías que se hacen hegemónicas en un clima de opinión azuzado por un conflicto político–, ha de sustentarse en los efectos culturales de determinadas “ideologías penales”, por ejemplo, las que podíamos denominar como neo-retribucionistas (trasversales a eso que llaman “izquierdas” y “derechas” judiciales), posicionamientos penológicos que se inclinan por un punitivismo más o menos atemperado, más o menos desproporcionado, y que obviamente no conciben el Derecho como herramienta de resolución de conflictos sociales y políticos. 

Admitamos que una definición del delito político, por cabal que resulte, no puede ser asumida por la ideología penal de quien la entiende como mera retórica de agitación. Pero no es menos cierto que transigir con ese postulado puramente legalista nunca puede ser neutral respecto de un conflicto de tipo político que está siendo derivado hacia la instancia judicial, una sensación desasosegante que en el pasado hubo de afectar a muchos juristas. Tal y como se detallará más adelante, en España, al igual que otros países europeos, la literalidad de los códigos penales siempre estuvo mediatizada por lo que otras normativas reglamentaban (las leyes penitenciarias y las regulaciones de las medidas de gracia).

Primeras controversias: “delitos políticos”, no. “Presos políticos”, sí

El sintagma “delito político” no aparece como tal en ningún código penal de la España contemporánea. Dentro del campo semántico de las tipologías delictivas es en todo caso una categorización metajurídica, que suele presentarse expandido y matizado (verbigracia, “delitos de índole política”, como la rebelión, la sedición, contra la forma de Estado, contra la Constitución, etcétera). Sobre todo es una manera de agregar y calificar con criterios políticos conductas transgresoras que se han realizado apelando a razones políticas. Hablar, pues, de “delitos políticos” pertenece al campo de lo político, es un concepto político. Literalmente no aparece en el articulado del Código penal de 1995, el de la actual democracia. Pero tampoco en el del franquismo, ni en ningún otro código penal anterior (desde el liberal de 1822 al republicano de 1932 pasando por los de 1848, 1870 y 1928). Sin embargo, nadie que conozca la historia de España podrá deducir por ello que no hubiera “presos políticos” y que no fueran nombrados de esa manera literal en cada una de las épocas, después de haber sido acusados de protagonizar actos delictivos con motivaciones manifiestamente políticas. 

El entramado legal en su conjunto no ha podido sustraerse a esas evidencias desde el siglo XIX. Por eso, el hueco del articulado penal fue rellenado con otras normativas, leyes o reglamentaciones, o con decisiones gubernativas en materia penal (amnistías, indultos y diferentes medidas de gracia). Los poderes del Estado, incluyendo la propia justicia, tuvieron que admitir implícita o explícitamente la existencia de “presos políticos” (e incluso “presos sociales”). Esto mismo ya había ocurrido antes en la Francia revolucionaria, cuando en el Código penal de 1791 los delitos políticos quedaron soterrados como “lèse majesté” y poco después se dictaron normas para procurar un trato más benigno a los presos políticos. No era algo que dejara de preocupar en cualquier país europeo, aunque siempre hubo problemas de desenfoque dependiendo de si los presos por razones políticas eran del propio país o venían de fuera, huyendo, lo que animó a regular el derecho de asilo (Inglaterra, 1815) y a no permitir la extradición (Bélgica, 1833). El inglés reformista Jeremy Bentham, más conocido por su famoso panóptico, preocupado por el funcionamiento de las cárceles y por los criterios de separación de los reos, no dudó en identificar a los presos por delitos contra el Estado como presos políticos.  

Para explicar la genealogía de esos conceptos en la historia de España, obviando que ya estuvo latente en algunas obras de ilustrados del siglo XVIII, vayamos por fases: en la primera podrá verse que, desde mediados del siglo XIX, aparecerá la noción de “preso político” al socaire de los conflictos carlistas y con el impulso legislador del liberalismo progresista; y en la segunda comprobaremos que, en las primeras décadas del siglo XX, con el empuje del anarquismo y el movimiento obrero, surgirá la idea de “preso social” (y la de “preso político-social”), hasta su colofón durante el gobierno del Frente Popular.

La noción de “preso político” en el siglo XIX

Al no aparecer definido el “delito político” en el primer Código Penal liberal, el de 1822, se sobreentiende que estaba subsumido en la tipología de “delitos contra el estado”. En los siguientes códigos penales ocurrirá lo mismo, pero en el ínterin habría ido construyéndose la noción de “preso político”, en dos sentidos: 

1) Por un lado, se fue creando esa identidad en la práctica de la gestión carcelaria, cuando empezaron a ser identificados como “presos políticos” los encarcelados por decisión gubernativa, fundamentalmente los insurgentes carlistas. Una mirada a los fondos de archivo de las cárceles del Estado liberal ofrece resultados documentales sobre la construcción de esa identidad. La investigación que yo mismo realicé sobre Navarra indicaba claramente que a la altura de 1837 las cárceles públicas recibían cantidades importantes de “presos políticos” (los de otras jurisdicciones, las del Jefe Político de la nueva provincia después de la ley de modificación de fueros, y las de las autoridades militares). En aquellos años de la primera guerra carlista los jueces visitadores de los presos escucharon muchas peticiones de los “presos políticos”. Los a veces denominados “quejosos” se encontraron con muchas trabas y dilaciones por estar en unas cárceles judiciales y sin embargo depender de otras jurisdicciones, militares o políticas. Situaciones parecidas se vivirán a la altura de 1847. Y más tarde, ya en 1869, la documentación carcelaria indicará que los presos políticos demostraban tener una mayor preparación y más capacidad de defensa. Los problemas crecían cuando, aunque políticos, eran presos pobres. Y a veces también por aplicación de medidas disciplinarias internas. Esto quedó patente cuando los jueces navarros acudieron a ver a tres presos por conspiración para la rebelión y escucharon a José Muzquiz protestar en nombre de todos por “la dureza y rigor con que se les trataba, pues que no se les permitía recibir visitas de sus parientes y amigos, y aun se les había prohibido asomarse a la ventana del cuarto donde se encuentran, siendo así que los procesados por delitos políticos siempre habían sido tratados con alguna consideración, no pudiendo atinar en qué disposición pueda fundarse ese rigor, á menos que no sea en un Reglamento… que ignora si está vigente, pero sabe que no se observa pues no ha sido puesto en práctica en ninguna de las cárceles que ha visitado”.

2) Y por otro lado, fue apareciendo la calificación “preso político” en los debates políticos y parlamentarios, hasta que el concepto quedó descrito y fijado en la legislación. La necesidad de separar a los “políticos” de los “comunes” animó al liberalismo progresista, que había arribado al gobierno tras la revolución de 1840, a tomar la iniciativa legislativa. En 1841 se abordó la problemática de los “presos políticos” en prisión, a través de una propuesta de Bases para la reforma penitenciaria que, por encargo del Gobierno, redactó la Sociedad Filantrópica. Un nuevo intento de reglamentación vería la luz en 1844. Pero la verdadera consumación legal llegaría con la Ley de Prisiones de 1849 (vigente hasta 1913). En los artículos 11 y 25.1 puede leerse que se ordena la total separación de los “presos por causas políticas” (o de los “sentenciados por motivos políticos”), que ocuparán “un local enteramente separado” del resto de presos. ¿Se llevó esto a la práctica? Tímidamente tal vez, puntualmente quizás. Pero normalmente el problema de los presos políticos, que a veces hubo de hacerse escandaloso, no se resolvió creando un tipo de encierro “especial”. El sistema liberal de prisiones se desarrolló de manera precaria hasta principios del siglo XX. La solución real fue la deportación a las colonias.

En otra coyuntura progresista, la del Sexenio revolucionario, en principio triunfará el ideal penitenciario del correccionalismo y los tratamientos individualizados. Nicolás María Rivero, Ministro de la Gobernación del gabinete Prim, habló de la “ociosidad corruptora” de las cárceles, en las que había una “confusión” de edades y de “todos los delitos”. Ese espíritu crítico alentó otra reforma de la legislación penitenciaria que, en realidad, no iba a llegar a practicarse: la Base 18 (de Ley de Bases para la reforma penitenciaria de 1869) ordenaba la separación de los “presos políticos” en las prisiones, “para que en ningún caso puedan ser confundidos con los detenidos y presos por delitos comunes, ni lleguen á sufrir otras privaciones y molestias que las consiguientes á los delitos políticos”. Entre 1871 y 1873 se intentó, con proposiciones de ley, que los encausados por delitos políticos y de prensa fueran encerrados en locales especiales, pero tampoco se puso en práctica, aunque es cierto que aquellas propuestas quedaron como referente de futuras reivindicaciones. Por otro lado, en 1871, la Ley de indultos aseguraba que eran “presos políticos” los penados por delitos contra la seguridad exterior del Estado –menos la piratería-, contra la Constitución, por rebelión y sedición, por delitos de orden público –atentados, resistencia, desobediencia- y por delitos electorales.

El concepto “preso político” llegaría al siglo XX plenamente definido, integrado en el discurso del propio sistema prisional. Todos convenían en contraponerlo al de “preso común”. Un penitenciarista tan reputado como Fernando Cadalso señalaba que el “carácter distintivo” de los presos políticos “es que los delincuentes no persigan fines individuales, sino colectivos; que no les impulsen instintos y egoísmos, sino sentimientos e ideales altruistas en favor de la sociedad. En esto se diferencian de los comunes, inspirados por la venganza, la codicia o la concupiscencia”. No obstante, el poder político lanzó muchas veces contra la oposición el estigma de la delincuencia común, aquello que más podía desprestigiar la imagen de un detenido o un preso por motivos políticos, que negaran su identidad y lo definieran como a un preso común. Los presos políticos, por su parte, se fueron dotando de estructuras de movilización y de repertorios de acción, con organizaciones de apoyo y campañas de apoyo que fueron noticia y sirvieron para hacer presión política. Empezó a hacerse corriente la presencia de personalidades en las puertas de las prisiones apoyando a los presos o pidiendo su liberación (sirvan como ejemplo los casos del diputado socialista Pablo Iglesias, con motivo de las movilizaciones de 1909, y de los diputados republicanos por los “sucesos de Cullera” en 1911, entre otros muchos). Pero aquellas escenas hablaban ya de otros cambios en la conceptualización. 

La noción de “preso social” en el primer tercio del siglo XX

Al abrigo de los resultados de ese proceso de afirmación de los presos políticos, con el auge de las protestas obreras, desde finales del siglo XIX se fue gestando una nueva noción, la del “delito social” y, por extensión, las del “preso social”. Ese discurso hubo de adquirir tanta importancia que llegaría a ser comúnmente aceptado por el anarquismo y la izquierda. El concepto de “preso por delitos sociales”, engendrado al abrigo del insurreccionalismo anarquista, se generalizó en la cultura política del movimiento obrero, del movimiento socialista y de los partidos republicanos, para solicitar medidas de gracia a favor de los encarcelados por participar en diferentes movilizaciones populares. Y así, en 1914, después de dos décadas largas de agitación  intensa y recrudecimiento de la conflictividad, a lomos de una trayectoria histórica relativamente corta que, sin embargo, había visto a miles de obreros detenidos y encarcelados, el gobierno de Maura, a través de una amnistía por “delitos políticos” y por delitos “cometidos con ocasión de las huelgas de obreros” (eso sí, siempre que no fueran “delitos comunes”), terminó admitiendo política y legalmente la existencia de “los delitos sociales”. De todas formas, ese criterio gubernamental seguiría una senda arbitraria. Con ocasión de otras amnistías por motivos similares, como las de 1916 y 1918, se dejó en libertad a los comités de huelga y en la cárcel a huelguistas acusados de agredir a la policía y la Guardia Civil.

Sabido es que el pensamiento anarquista extendía mucho el atributo “social” a la hora de aplicarlo a las personas encarceladas, autoras de ilegalismos que estarían desvelando el fondo de conflicto estructural que enfrentaba a las clases populares con el Estado y con las injusticias del sistema capitalista. Pero con el tiempo, el concepto de delito social se iría asociando cada vez más a la huelga y a la acción sindical, incluyendo las violentas. Era, pues, un concepto metajurídico con una clara textura política. Así sería admitido por la prensa, sobre todo en coyunturas revolucionarias. Por ejemplo, en agosto de 1917, con motivo de un motín de presos comunes de la modelo de Madrid por razones ajenas a la agitación huelguística del país, según La Correspondencia de España, ni “un sólo preso por delitos políticos, es decir, de los detenidos en los últimos días, se movió”. Los presos sociales, al igual que los presos políticos, tenían otro repertorio y proyectaban otras formas de protesta, como la que en mayo de 1920 protagonizaron decenas de anarcosindicalistas al iniciar un ayuno inspirado en el que se acaba de realizar en Dublín, probablemente la primera huelga de hambre colectiva en las cárceles españolas. 

Mientras tanto, después de la puesta en marcha del Reglamento penitenciario de 1913, en las cárceles iba siendo una realidad el trato especial que podían recibir los presos políticos, tal y como reconocía el diputado Marcelino Domingo al recordar su encarcelamiento en 1917. Esto quedaría aún más garantizado con el Reglamento penitenciario de 1930. La condición de “preso político” debía quedar especificada en la sentencia, pero quedarían excluidos los presos por motivos de orden público (lo que solía afectar a los presos anarquistas, aquellos que, por lo demás, se autoidentificaban como “presos sociales”).

La combinación de los conceptos: “los presos políticos-sociales”

En el campo del discurso político y de la protesta de los movimientos sociales (incluyendo las movilizaciones de los presos políticos, cuya experiencia enseñaría a los presos comunes a politizar sus luchas), hacia finales de la Dictadura de Primo de Rivera se fue creando un concepto híbrido, el de “delitos políticos-sociales” (de esa guisa, la combinación de ambos conceptos tomaría una fuerza descomunal en la gran campaña por la amnistía que siguió a la represión de la insurrección de octubre de 1934).

El colofón de este proceso llegaría a primeros de julio de 1936, cuando el gobierno del Frente Popular publicó un Real Decreto que ordenaba la construcción de un penal para delincuentes políticos en Burgos, en donde obtendrían un trato adecuado a su condición. La prensa destacaba que no serían “estimados como políticos o sociales, a los fines de este decreto, los reclusos que hubiesen sido condenados por delitos comunes” y que el castigo para los intentos de evasión o por continúo mal comportamiento sería “el traslado a una prisión común”. Al mismo tiempo, estaba previsto habilitar un departamento de mujeres, “para la estancia de penadas políticas y sociales, amoldándose su régimen en lo posible a lo establecido para la prisión de hombres”.

Todos somos conscientes de lo que sucedió inmediatamente después. Y sabemos también que buena parte de ese legado se perdió o mutó en los márgenes ideológicos de los partidos de la izquierda que protagonizaron la oposición antifranquista. Ahora bien, la relevancia de los presos políticos durante el franquismo quedó entremezclada con la existencia de los presos por huelgas u otras acciones de protesta. Es decir, que la naturaleza de aquellos presos políticos también era “social”, a lo que se uniría el impacto del discurso de la nueva izquierda posterior a mayo del 68 (incluyendo el efecto que en el pensamiento alternativo ejerció la obra de Foucault). Así se explica mejor que, durante los primeros años de la Transición, en el caldo de cultivo de los motines de los presos comunes, se generara un movimiento de solidaridad que recuperó y renovó el concepto de “preso social”. El mismo que hoy en día aún anida en las asociaciones de solidaridad con los presos sociales y en el ideario del anarquismo y de una parte de la izquierda.

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Nota bibliográfica:

Para escribir este artículo me he servido de muchas lecturas, pero fundamentalmente, y por este orden, de las investigaciones de César Lorenzo Rubio, Subirse al tejado. Cárcel, presos comunes y acción colectiva en el franquismo y la transición. Tesis doctoral, UB; Luís Gargallo Vaamonde, Desarrollo y destrucción del sistema liberal de prisiones en España. UCLM; Pedro Oliver Olmo, Cárcel y sociedad represora. La criminalización del desorden en Navarra (siglos XVI-XIX), UPV-EHU; Fernando José Burillo Albacete, La cuestión penitenciaria. Del Sexenio a la Restauración (1868-1913), Prensas Universitarias de Zaragoza; Óscar Bascuñan Añover, “Historia del delito político en la España contemporánea (1808-1977), en J. Alvarado Planas y M. Martorell Linares, Historia del delito y del castigo en la Edad Contemporánea, Dykinson; Juan Cristóbal Marinello Bonnefoy, “Una aproximación a la historia de la huelga de hambre en las cárceles españolas (1920-1936)”, comunicación al XIII Congreso AHC (2016. Albacete).

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La medición del tiempo y la historia de la dominación https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-medicion-tiempo-historia-dominacion/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:26 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-medicion-tiempo-historia-dominacion/ Podemos decir que la máxima de la civilización sería: "todo lo que se puede medir se puede dominar" y por tanto " lo que no se puede medir no puede ser dominado".

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La civilización y la dominación han avanzado basándose, entre otras, en la estandarización mediatizada de la medida de las cosas, ya sea dividiendo el año en los calendarios o estandarizando pesos y longitudes. En todos los casos la estandarización y mediatización estaba en manos de los dominadores, en manos de chamanes, en manos de los reyes (de quien se tomaban los patrones de medida de longitud), en las manos de los gobiernos estatales y de las academias científicas… Podemos decir que la máxima de la civilización sería: «todo lo que se puede medir se puede dominar» y por tanto » lo que no se puede medir no puede ser dominado».

En la evolución progresista de la dominación, el punto álgido hasta el momento, ha sido la medición del tiempo. La medición del tiempo no tenía ninguna utilidad mientras no tuviese un valor, su primer valor fue básicamente religioso y sólo más adelante un valor económico (civil) y, aunque puntualmente entraron en conflicto, actualmente la medicion del tiempo es imprescindible para el mantenimiento del sistema. No se puede concebir una «sociedad digital» sin una precisión de milisegundos (como mínimo) en todos los artefactos y maquinaria que forman el armazon del mundo digital.

Los primeros relojes

La medida del tiempo, y seguramente de alguna manera, el reloj, nacen con la aparición de las primeras monarquías centralizadas, probablemente en Sumer o más atrás. Primero los relojes de sol y después (o simultáneamente) los de agua (las clepsidras).

Todos los sistemas horarios estaban relacionados con el día solar, pero el día solar no era igual durante todo el año, así que las horas diurnas en verano eran más largas y las del invierno más cortas (sistema horario temporario). Su función era ceremonial y religiosa y no, fundamentalmente productivista. No servía para medir el «valor» de las cosas, la unidad «mercantil» del tiempo era el jornal, ligado al sol y dependiente de factores ambientales y ecológicos (pendiente, pedregosidad, profundidad del suelo a trabajar…).

Cada organización estatal tenía su medida de tiempo, cada imperio su sistema horario, el antiguo Japón, la China, la India… Pero finalmente siguiendo el impulso del colonialismo y del capitalismo se acabó imponiendo el sistema occidental, construido por la Iglesia Catótica Romana sobre la base del Imperio Romano.

El inicio de la contabilidad del tiempo se podía fijar en la salida del sol (Horae ab Ortu ) -el llamado sistema Babilónico- o en la puesta de sol (Horae ab Occasu) -que sería el sistema horario itálico-. Cada período diurno o nocturno se suele dividir, en muchas culturas, en 12 sub-periodos (total 24), aunque no faltan ejemplos de divisiones diferentes. Por ejemplo el sistema tradicional Japonés, oficial hasta 1873, se dividía en 6 horas por cada período (total 12), se iniciaba la cuenta en el 9 y se contaba en orden decreciente, no se utilizaban el 1, el 2 ni el tres por motivos religiosos. Se contaban las diurnas del alba al ocaso con el mediodía en el 9, y las noctunas del ocaso al alba.

En la Europa medieval las horas del período se dividían en 8 subdivisiones, 4 diurnas y 4 noctunas: maitines, laudes, prima, tertia, sexta, nona, víspera y completas. El mediodía corresponde a la sexta. Es la divisióncanónica del tiempo, a cada hora le corresponde un acto litúrgico u horación, las horas diurnas son las más «civiles» y más usadas, las nocturnas eran para curas y frailes y también para las guardias de los soldados y marineros.

La medida nocturna era la más compleja al no disponer de la referencia solar para correjir los errores humanos, así que fue en las mediciones nocturnas donde se comenzó  el desarrollo de sistemas mecánicos que no dependieran de un manipulador y que tuviesen mecanismos de alarma (despertadores). Por ejemplo, en la biblioteca del Monasterio de Ripoll hay un esquema de una clepsidra con alarma mecánica. Este despertador monacal parece que data del siglo X.

En la transición hacia la economía burguesa protoindustrial empiezan a aparecer los relojes mecanizados, aún muy ligados a los intereses religiosos. Los primeros relojes mecánicos se instalaron en las torres de las iglesias. La iglesia seguía controlando el tiempo y añadía a los toques horarios, toda una serie de toques de campanas litúrgicos muy variables que obstaculizaban la medición del tiempo y no coincidían con el deseo burgués de medición homogénea y racional.

Así el primer reloj mecánico público del que se tiene noticia estaba en un monasterio, la abadía de Dunstable, en Inglaterrra, en 1283. El primero de Cataluña fue el de la catedral de Barcelona, en 1393, al que se le daba el significativo nombre del «seny de les hores» (juicio de las horas). Estos relojes eran muy imprecisos y podían acumular errores de más de treinta minutos diarios, las primeras agujas eran sólo horarias… Así que su utilidad como herramienta de control social más allá de la religión era muy limitada.

Poco a poco los intereses de los burgueses urbanos se alejan de la liturgia cristiana. En el campo se seguía pagando el jornal de sol a sol. A los jornaleros no agrícolas dependientes de maestros artesanos, se les podía hacer trabajar más horas o menos, según las necesidades y podían trabajar (en muchos oficios) más allá de la duración del día solar. Estas horas trabajadas se necesitaba medirlas de una manera uniforme y estandarizada, más alla de la liturgia. La hora del día empezaba a adquirir importancia en el mundo del comercio y del transporte.

Aquí empieza el conflicto entre la Iglesia y el poder civil para el control del tiempo. El declinar del control eclesiástico sobre el tiempo comienza con la cédula del rey Felipe VI de Francia, dando preeminencia al reloj del ayuntamiento de Amiens sobre los de la Iglesia en el año 1355. Esta preeminencia estuvo en disputa en muchos lugares hasta el siglo XIX. En el reino de España, el poder religioso pudo mantener su peeminencia hasta la aparición de las primeras Reales Academias y observatorios científicos, cuando la organización del tiempo se hace científica y racional, como ya era en la mayor parte de Europa y el mundo hacía ya tiempo.

Extracto del libro «12 Historias Ludditas» editado por ediciones Moai

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Los niños de Las Rozas evacuados a la Unión Soviética (1937) https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-ninos-rozas-evacuados-a-union-sovietica-1937/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:15 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-ninos-rozas-evacuados-a-union-sovietica-1937/ Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecían al municipio de Las Rozas de Valdearroyo (1).

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Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecían al municipio de Las Rozas de Valdearroyo (1). Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pretende simplemente es citar de forma muy resumida unos breves datos de algunos de esos niños.

A los pocos meses de estallar la guerra civil, en una reunión del Comité del Frente Popular en Reinosa se comunicó la formación de unas colonias infantiles para hijos de obreros (mineros) en Laredo. Casimiro Ceballos, miembro del Comité y vecino de Arroyo propuso que se admitiese niños de Las Rozas, donde había un importante núcleo obrero.

Así, el día 7 de febrero de 1937 salían de Las Rozas camino de Laredo donde esperaban pasar unos meses, los niños: María Rey, Concha Horna, Rosario Núñez, Benigno González, y el más pequeño del grupo, con seis años recién cumplidos Faustino Bayón Santiago. El camión que los llevaba a Reinosa paró en el cercano pueblo de Arroyo para recoger a los hermanos Eloína y Néstor Rapp Lantarón. El tren los llevó de Reinosa a Santander donde fueron atendidos por el Socorro Rojo Internacional, que les proporcionó ropa en la que llevaban cosidas las siglas SRI. A los pocos días llegaron a Laredo donde fueron alojados junto con otros niños en un chalet preparado para ellos. Pero el frente avanzaba y los bombardeos llegaron a Laredo por lo que tenían que refugiarse en el túnel de La Atalaya, pero también el túnel sería cañoneado desde el mar. A mediados de agosto, cuando Reinosa había caído, fueron llevados en camiones hacia Asturias, al pasar por Torrelavega ya se veían edificios incendiados. Cuando Asturias fue cercada, solo era posible salir por mar. La República hizo un llamamiento internacional para evacuar a los niños y salvarlos de la guerra, pero frente al puerto de Gijón patrullaba el acorazado Almirante Cervera que no dejaba entrar ni salir ningún barco. Aprovechando que cada siete días el acorazado tenía que repostar en El Ferrol, un barco francés con marinos voluntarios que esperaba en alta mar, llegó a la ciudad y pudo zarpar de El Musel cargado de niños el 23 de septiembre de 1937 a media noche (2). La expedición tenía como responsable al maestro D. Pablo Miaja Fernández, los de Santander, con las siglas SRI en la ropa, formaban el grupo 14 (3).

De esta forma, lo que iba a ser el alejamiento familiar por unos meses en Laredo, se iba a convertir en muchos años y en algún caso toda la vida. Ni ellos ni su familia iban a saber qué había sido de los unos y de los otros durante mucho tiempo, y en el caso de los niños además de la Guerra Civil iban a padecer lejos de sus casas y de su familia la todavía más cruel Guerra Mundial y la larga Guerra Fría.

En la unión Soviética, los niños de esta expedición son llevados a Krasnovidovo, cerca de Moscú, excepto Néstor que está enfermo de anginas y Eloína que la dejan acompañando a su hermano. Faustino Bayón es enviado a Pushkin, donde había dos casas para alojar a los más pequeños. Tras curarse, Néstor y Eloína se quedarán en la casa de niños no 8 de Leningrado.

Una educadora de esta casa de niños que había llegado con ellos a la Unión Soviética, llamada Rosario Toribios, tenía familia en Brasil, era el año 1939. Eloína le dice que pregunte a su familia si pueden buscar a sus tíos carnales, que habían emigrado a Brasil años antes, al cerrar las fábricas de vidrio en Campoo. Casualmente se conocen y los tíos les escriben proponiéndoles ir con ellos a Brasil, a la vez escriben a Arroyo dando a entender que los niños están con ellos en Brasil. Es la primera noticia de que están vivos. Pero la rápida entrada de los ejércitos alemanes en territorio soviético y el posterior cerco de Leningrado, hace que se pierda el contacto.

De este grupo de Las Rozas, serán Eloína y Néstor quienes vivan el cerco y defensa de Leningrado. Un dramático cerco que duró 900 días y produjo cientos de miles de muertos. (4) Los españoles también se ofrecen voluntarios para defender la ciudad que les ha acogido, Eloína lo hace como enfermera en el Hospital de Evacuación no 9 hasta que la desnutrición y el escorbuto la impiden andar. Néstor junto con otros españoles se aumenta la edad (tenía 15 años) y se alista en las milicias populares pasando después a una Compañía de Sanidad del Ejército Rojo donde es herido, y al descubrir su edad real, es devuelto a la casa de niños.

En marzo de 1942, antes del deshielo, son evacuados del cerco por los hielos del lago Ladoga en lo que llamaban «el camino de la vida» hacia las ricas tierras agrícolas del Kubán, al sur de la URSS, donde podrán reponerse. Ante el avance alemán en la región tendrán que huir, intentando hacerlo por ferrocarril hacia Bakú, pero los independentistas chechenos se habían sublevado y habían cortado las vías de comunicación por lo que tendrán que hacerlo a pie a través del paso de los Pirebales en las montañas del Cáucaso. En el mes de agosto, durante esta marcha fueron sorprendidos y hechos prisioneros por tropas paracaidistas del ejercito alemán. Solamente Eloína pudo escapar tirándose al río y permaneciendo oculta en el agua todo el día. Vio como hacían prisionero a Néstor, al maestro que les acompañaba desde la casa de niños Arcadio Podgaievtski y a los demás. Néstor y Eloína no volvieron a saber el uno del otro hasta varios años mas tarde (5) .

Néstor estuvo con los alemanes hasta que un médico que hablaba español descubrió de dónde era, entonces fue enviado a Krasnodar, donde había otros dos chicos españoles. El 12 de enero de 1943 fueron trasladados los tres a Berlín para ser entregados a la delegación de Falange Española en Alemania. De Berlín fueron llevados a Metz, donde les juntaron con otro grupo de chicos procedentes de Finlandia (6) para enviarlos a España. Ellos serían el segundo grupo, antes había llegado otro grupo de jóvenes, también procedente de Finlandia.

El 31 de enero de 1943 la prensa publicaba una lista de muchachos que llegarían a España, entre los cuales estaba Néstor y alguien en Arroyo, dejó a sus padres el periódico. Cuando llegaron, su madre le reclamó para llevarle a casa pero se lo denegaron, pasando a depender de la Junta de Protección de Menores y siendo enviado a un centro de Auxilio Social (7) hasta la mayoría de edad.

Eloína, que había estado trabajando en una fábrica, comienza a estudiar ciencias físico-matemáticas en Tibilisi, estudios que continuará mas tarde en Moscú. Pero Eloína desea conocer la historia de su país y por qué han ocurrido las cosas que la han separado de su familia y la han llevado hasta allí. Por eso en 1944 solicita el cambio a la Facultad de Historia, pero el país todavía en guerra, no está en condiciones de permitir esos cambios, por lo cual su solicitud es rechazada. Pero ella, haciendo un gran esfuerzo se presenta a los exámenes de Historia arriesgándose a ser expulsada por saltarse las normas y aprueba todas las asignaturas con la máxima calificación, por lo cual recibirá una fuerte amonestación. pero será admitida en la Facultad de Historia. Mas tarde será profesora en esa misma facultad y dirigirá su tesis doctoral Iván Maisky, que había sido embajador en Londres durante la guerra civil española y destacado académico de Historia.

Faustino Bayón había sido evacuado de Pushkin, aldea próxima a Leningrado donde estaba el Palacio de Catalina II. (8) Faustino tenía habilidad para el dibujo y aunque su ilusión era la marina estudió Arte, terminando los estudios en 1948. Luego trabajó en la construcción del Metro de Moscú (9) decorando la estación de Novoslobodskaya. (10).

Pero estaba enfermo de tuberculosis y las condiciones de trabajo con mármoles y otras piedras ornamentales no eran las más adecuadas para él. Obligado por su salud comenzó a trabajar en una gran empresa de construcción conduciendo camiones. Esto suponía mejores condiciones de trabajo, comedor y alojamiento de la empresa, más sueldo y en los viajes a las aldeas poder adquirir alimentos aparte del racionamiento. Entonces conoció a Nina, que sería su esposa y con la que tendrá a su hija Svetlana.

Todos estos niños habían recibido unos estudios y una formación profesional que ni siquiera habrían imaginado de haber vivido en Las Rozas, pero el coste fue muy alto.

Tras la II Guerra Mundial la Guerra Fría hace que España y la URSS no tengan relaciones diplomáticas y que a los refugiados no les permitan abandonar la Unión Soviética. Hasta 1956 no se trata el tema de los niños evacuados durante la guerra, quienes ya eran adultos y en algunos casos con familias formadas. Entre 1956 y 1957 hay seis expediciones de vuelta a España, en ellas vuelven los niños de Las Rozas; salvo Faustino y Eloína, que lo pide insistentemente, pero a quien las autoridades españolas siempre le responden que no procede.

Cuando en los años sesenta Estados Unidos decreta el bloqueo a Cuba, muchos españoles residentes en la URSS han ido a la isla, Eloína va como profesora a la Universidad de La Habana. En España el gobierno no secunda el bloqueo decretado por los EEUU y eso permite a Eloína reunirse allí con su madre después de treinta años de separación; a su padre -ya fallecido- no lo volvió a ver.

A Eloína no le fue permitida la entrada en España hasta 1970 y solamente pudo hacerlo por un mes; en 1972 vuelve a solicitar el regreso definitivo, pero las autoridades españolas contestan que no consideran oportuno su regreso en ese momento. No podrá hacerlo hasta 1978 en que volverá definitivamente. Desde entonces reside en España, en verano suele visitar Arroyo y Reinosa.

Néstor vivió en España y cuando se jubiló también le gustaba volver a Arroyo en verano. Murió en septiembre de 1995 y de su vida puede decirse que se cumplieron las palabras del autor que él había leído de joven, Nikolái Ostrovski: «Lo más preciado que posee el hombre es la vida. Se le otorga una sola vez y hay que vivirla de forma que no se sienta dolor por los años pasados en vano, para que no queme la vergüenza por un pasado mezquino, y para que al morir se pueda exclamar: ¡Toda la vida y todas las fuerzas han sido entregadas a lo más hermoso del mundo, a la lucha por la liberación de la humanidad!».

Faustino cuando se jubiló visitó España con su hija Svetlana para reencontrarse tras toda una vida de separación con sus hermanos. Cuando se encontró con ellos, se le había olvidado hablar español, no tardó en recordarlo, pero lo que no había olvidado eran las canciones que había oído durante su infancia en Las Rozas y que ahora cantaba a sus hermanos. Solo tenía permiso para un mes y no volvió a España. Faustino murió en un hospital de Moscú en el año 2001. Cuenta su esposa Nina que los días que estuvo ingresado, todos sus recuerdos eran para los años de su infancia en España.

Rubén Gutiérrez Rapp

NOTAS

  1. También fueron evacuados a la Unión Soviética los hermanos Julio y Alberto Macho, de Matamorosa. Lo que unido a los 7 de Las Rozas, da un porcentaje importante de niños campurrianos dentro del grupo de niños que de la provincia de Santander fueron evacuados a la URSS. Julio murió en la Unión Soviética trabajando de traductor, Alberto volvió a España donde también murió. Su trayectoria es distinta de los niños que fueron de Las Rozas.
  2. Posiblemente no se sepa nunca quiénes fueron aquellos voluntarios que arriesgando sus vidas vinieron de lejos y se introdujeron en el cerco de Gijón para sacar a los niños. Pero años más tarde cuando Eloína estaba dando una conferencia muy concurrida sobre España en Minsk le pasan un papel con una pregunta de cuándo y cómo ha llegado ella a la URSS. Cuando contesta, el que había hecho la pregunta se levanta y dice que en aquel barco iba él. Ahora era profesor de la universidad de Minsk y tampoco era ruso, posiblemente era refugiado.
  3. El viaje y la llegada a Leningrado puede leerse en el libro de otro protagonista del mismo, José Fernández Sánchez «Memorias de un niño de Moscú. Cuando salí de Ablaña».
  4. Ver el relato de Eloína Rapp Lantarón «1941-1944: El dramático cerco de Leningrado» en la revista Nueva Historia no 23, diciembre 1978.
  5. Estos hechos son relatados por Isabel Argentina Álvarez Morán en su libro «Memorias de una niña de la guerra».
  6. Ver el libro de Ricard Vinyes «Irredentas».
  7. Este hecho se cuenta de forma muy documentada en el libro de R. Vinyes, M. Armengou y R. Belis «Los niños perdidos del franquismo».
  8. Este palacio esta formado por un conjunto de edificios y jardines donde veraneaban los zares, la fachada del impresionante edificio principal mide 306m. Durante el cerco de Leningrado, allí estuvo la División Azul.
  9. Es un Metro lleno de arte, decoración y esplendor. Cuando comenzó a construirse la idea era hacer el Metro más renombrado del mundo, que mostrase el nuevo estado socialista emergente. En su construcción han participado algunos de los mejores arquitectos, científicos, técnicos y artistas de la época. Se han utilizado mas de 20 tipos de mármol y numerosas piedras ornamentales y decorativas para cubrir sus paredes y suelos. Hoy, no sólo es un museo artístico e histórico donde sus estaciones son parte de la memoria de lo que fue la Unión Soviética, sino que es un museo geológico único, donde observar las bases de la mineralogía en un estupendo marco arquitectónico. El 15 de mayo de 2005 con motivo del 70 aniversario de su inauguración, la agencia rusa de noticias Novosti informaba que el Metro tiene 170 estaciones y transporta 8,5 millones de pasajeros al día.
  10. Cada estación representa un motivo diferente; algunas han obtenido premios en exposiciones internacionales (París, Bruselas, Nueva York) por su belleza, su arquitectura o su construcción. La estación de Novoslobodskaya, inaugurada el 30 de enero de 1952, es quizás la más rutilante y ornamentada. Los pilares de la estación están forrados con mármol blanco de los Urales y decorados con 32 vidrieras iluminadas desde dentro y que fueron realizadas por artistas vidrieros de Riga. En la sala destaca un panel mosaico titulado «Paz en todo el mundo”.
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Fernando Gómez Peláez (1915-1995) https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-fernando-gomez-pelaez-1915-1995/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:15 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-fernando-gomez-pelaez-1915-1995/

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El 22 de febrero de 1915 nace en Torrelavega (Santander, Cantabria, España) el periodista y militante anarcosindicalista Fernando Gómez Peláez. Nacido en una familia de modestos comerciantes, su actividad en el movimiento obrero comienza con su militancia en «Vanguardia Federal», agrupación local del Partido Republicano Democrático Federal, que seguía los postulados de Pi y Margall, organización a la que representó en los congresos federales de Madrid de 1932 y 1933. También ocupó la secretaría del Ateneo Obrero de Torrelavega, centro cultural de tendencia libertaria. 

Sus primeras crónicas periodísticas publicaron en La Región. Periódico de clase , diario obrero de Santander donde hará trabajo como corresponsal desde el movimiento revolucionario de octubre de 1934 hasta el estallido de la guerra civil. 

En 1935 ingresó en la Unión General de Trabajadores (UGT), presidiendo la Bolsa del Trabajo de Torrelavega y organizando el Sindicato de la Industria del Caucho desde su puesto de trabajo en la fábrica alemana de neumáticos «La Continental». Con la guerra, el sindicato pasó a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en una práctica de reubicación ideológica muy extendida en Cantabria y Asturias, donde la unidad sindical era un principio específico hasta ese momento. 

Cuando estalló la guerra, y ya como militante cenetista, intervino en el control obrero de la fábrica. Participó en la Comisión de Abastecimientos de Torrelavega y se incorporó en las Milicias de Montaña Confederales al frente de Burgos, como corresponsal de guerra. Siguió la campaña de Asturias como comisario de Ingenieros, consiguiendo finalmente la evacuación a Francia pasando por Avilés. Cuando volvió a la Península, ingresó en la Escuela de Defensa Especial Contra Aeronaves (DECA) de Girona, de donde salió con el grado de sargento administrativo hacia la campaña del Ebro. El 9 de febrero de 1939 cruzó la frontera, junto con miles de refugiados en un éxodo en masa. Por el paso de Perthus llegó al campo de Sant Cebrià, primera etapa de su destierro que duró más de tres décadas. Después de los campos de concentración (Barcarès), las Compañías de Trabajo, el intento no exitoso de trasladarse a México, y el paso por la cárcel de Burdeos durante la ocupación alemana, llegó la Liberación y con ella la vuelta de la CNT, ahora en Francia. 

En marzo de 1946 el sindicato anarcosindicalista le encargó la dirección de Solidaridad Obrera , semanal de fuerza tirada que contó con colaboradores de prestigio, como Salvador de Madariaga, Luis Araquistain, Chicharro de León, Bosch Gimp, Juan Andrade o Albert Camus – de quien hará su necrológica («Camus, el espagnol») para el periódico Le Monde Libertaire . Esta publicación, continuación en el exilio de la histórica publicación libertaria, la editaba en París la fracción que tras la ruptura confederal de 1945 se definió como «anticolisión colaboracionista» o «apolítica», frente al sector que secundó desde el exilio la participación de los comités de España en alianzas políticas contra la dictadura. Dirigió este periódico hasta 1954, y además su colección de libros, folletos y el suplemento mensual de carácter literario. 

En 1954 comenzó a trabajar como corrector en la editorial Larousse, donde coincidió con el viejo militante libertario Antonio García Birlan ( Dionysios ) y, más tarde, con su amigo Mariano Aguayo. Se adhirió al Sindicato de Correctores de la Confederación General del Trabajo (CGT) de París y ejerció como delegado de empresa durante una temporada. En diciembre de 1957 comenzó a editar la efímera revista mensual Atalaya.Tribuna confederal de libre discusion , el tono crítico de esta publicación provocó la irritación del Secretariado Intercontinental (SI), máximo órgano de la CNT de España en el Exilio, que bloqueó su aparición después de siete números. Atalaya representaba la primera expresión pública de descontento militante en las filas del sector «apolítico», descontento dirigido especialmente hacia Germinal Esgleas, secretario general del SI, y sus posiciones inmovilistas. Esgleas sería sustituido en agosto de 1958 por Roque Santamaría, acelerando un acercamiento entre las fracciones escindidas de la CNT que concluyó en el Congreso de 1961 de Limoges, llamado «Congreso de la Reunificación». 

Pasado un primer momento de euforia, la sombra de una unidad ficticia que no cubriera las expectativas de los militantes que, como Gómez Peláez, habían participado en su largo y laborioso proceso planeará durante toda la década de los sesenta, generando espacios de expresión alternativos, como los Grupos de Presencia Confederal, creados a finales de la década. Participaron en estos grupos «marginalista» venidos de diversas corrientes, críticos que sin constituirse en escisión permanecen dentro del movimiento como una facción desafecta de la línea inmovilista del nuevo vigente en la dirección de la CNT. Reunidos en Narbona en mayo de 1970, este disidentes acordaron editar un periódico mensual, Frente Libertario , encargando su dirección a Gómez Peláez. Cuando salió el primer número, en julio de 1970, ya había sido expulsado de la CNT por una orden de 1969 de la Comisión de Asuntos conflictivos. Este organismo, creado en el Pleno de Marsella de 1967, expulsó en pocos años un tercio de los militantes del exilio, en ocasiones Federaciones Locales enteras que se negaban a acatar la orden contra uno de los afiliados. Entre los inculpados podemos citar militantes destacados como Cipriano Mera, José Borrás, Mercelino Boticario, Roque Santamaría o José Peirats. 

Entre julio de 1977 y octubre de 1982 dirigió el bimensual Confrontaciones. Boletín interno de las Agrupaciones Confederales y Afinidades Libertarias en el exterior . Además de la actividad editorial, participó a principios de los sesenta en la «Commission Internationale de Liaison Ouvrière (CILO), fundada por su amigo Louis Mercier Vega y donde colaboró ​​Helmut Rüdiger, escribiendo en su boletín, en ocasiones bajo el seudónimo de Cristóbal Barcena 

Tras la unificación cenetista, creó con los militantes parisinos de una y de otra tendencia, el Centro de Estudios Sociales y Económicos (CESE), especie de ateneo libertario con la finalidad de organizar actividades culturales en la nueva emigración los setenta y que publicó su propia revista, Estudios Confederales 

Fue vocal del Comité Central en Francia de la Cruz Roja Republicana Española. 

Con Rudolf de Jong, del International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam, trabajó durante años en un proyecto general de bibliografía general de la Guerra Civil española que, desgraciadamente, no consiguieron concluir. Colaboró ​​con este centro en la colección y el depósito de buena parte de los periódicos, revistas y otros materiales impresos del movimiento libertario en el exilio. Constituyó también, con su amigo Aguayo, un fondo fotográfico de la Guerra Civil, actualmente depositado en el «Asociación Guilda Cultural» de Mérida. Escribió además en multitud de revistas ( Interrogations Cuadernos de Ruedo Ibérico El Luchador Tierra y Libertad , etc.) y colaboró ​​en la edición de varios volúmenes, como las memorias de Cipriano Mera – a petición del su amigo José Martínez Guerricabeitia, director de «Ediciones Ruedo Ibérico» de París – o algunas novelas de Ramón J.Sendero. 

Durante la primavera de 1976, acompañado de su hijo Freddy, también militante libertario, pisó por primera vez la Península desde que la dejó en febrero de 1939. En 1980 participó en el Pleno Nacional de Regionales de Madrid representado el grupo de Narbona. En 1982, muerto Roque Santamaría, encabezó la fracción de los Grupos Confederales. Ya jubilado vivió a caballo entre París y Santander, ya mediados de los años ochenta, el Ayuntamiento de Torrelavega le propuso redactar sus recuerdos de juventud. Afectado por los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, escribió Aquellos años, Torrelavega. Vivencias, recuerdos y desilusiones de un libertario torrelaveguense , que finalmente no se publicó y quedó depositado en el IISH. Publicó Leyenda y realidad (1961) y Santiago Carrillo huevo l’histoire falsifiée (1977).Fernando Gómez Peláez murió el 15 de julio de 1995 en Fontainebleau (Isla de Francia, Francia) y fue enterrado el 26 de julio en el cementerio de Bagneux, cerca de París. 

Su compañera, Consuelo Tourman ( chelín ), que colaboró ​​con «Mujeres Libres» de París y de Londres, murió el 17 de agosto de 1997 en Montrouge. 

El archivo de Fernando Gómez Peláez, depositado en el International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam, es uno de los fondos documentales más importantes del exilio libertario español, fuente fundamental para el conocimiento del anarcosindicalismo de posguerra.

Segunda fila: Francisco Isgleas, Federica Montseny, Germinal Esgleas y Blanco. Primer plano: Laureano Cerrada, Fernando Gómez Peláez y Esteban Navarro (Francia, 11-04-1946)

Confeccionando el periódico Atalaya . De izquierda a derecha: José Dueso, Antonio Téllez, Fernando Gómez Peláez, José Muñoz y Molinos (1958)

Fernando Gómez Peláez en el Congreso de Unificación Confederal (Madrid, 29 de junio y 1 de julio de 1984)

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Todo sobre Israel y Palestina https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-todo-israel-palestina/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:15 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-todo-israel-palestina/ En el presente artículo vamos a tratar de resolver miles de preguntas que a uno le asaltan cada vez que oye las noticias que produce ese punto de tensión que es Oriente Próximo: ¿Cómo se formó el estado de Israel? ¿Quiénes fueron los personajes más fundamentales de este largo conflicto?

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En el presente artículo vamos a tratar de resolver miles de preguntas que a uno le asaltan cada vez que oye las noticias que produce ese punto de tensión que es Oriente Próximo: ¿Cómo se formó el estado de Israel? ¿Quiénes fueron los personajes más fundamentales de este largo conflicto?

Palestina ayer

Palestina es un antiquísimo país, el cual ha sido hollado por las tres religiones mayoritarias del mundo. Desde los israelíes que la consideran la Tierra prometida por Dios, hasta los musulmanes, pasando por los cristianos, que pretenden hallar huellas de Jesucristo en ella.

Palestina ha sido siempre un punto estratégico a lo largo de la historia humana por su localización intermedia entre Asia y África. Se tienen datos que desde el Neolítico (alrededor de 12000 años a. C.) hubo un pueblo que se dedicó a la agricultura. En la Edad de Bronce (hacia el 3000 a. C.), la población aumentó rápidamente. Los descubrimientos arqueológicos demuestran que las grandes ciudades cananeas de la época posterior (Jericó, Megido, Beth-yerah…) ya florecían en aquel tiempo.

Pero la historia de esta región es a la vez una historia de conflictos y dominaciones de unos pueblos sobre otros. Se tienen datos de batallas entre egipcios y palestinos desde el siglo XVII a. C. A la vez y durante muchos siglos, otras etnias fueron asentándose en la región.

A fin de competir con los pueblos rivales que les rodeaban, los israelíes reorganizaron su teocracia en una monarquía. Hacia en 1025 a. C. apareció Saúl, el primer rey israelí, quien se encargaría de los asuntos militares.

Muchos otros pueblos y naciones han dejado su marca sobre Palestina. Para no hacer demasiado engorroso este apartado previo, citaremos que los asirios, persas, babilonios, griegos y romanos han surcado esta tierra hasta la llegada de las cruzadas y la intervención de los países europeos.

Palestina: El origen de los enfrentamientos

El imperio turco, bajo el cual vivían los palestinos, siempre autorizó la inmigración de judíos a la zona. Para 1850 ya abundaban las colonias hebreas en la región. La ascensión de corrientes antisemitas a finales del siglo XIX produjo que los hebreos se plantearan formar un estado israelí en Palestina. Entre estos judíos estacaba el húngaro Theodor Herzel, que en 1897 convocó el I Congreso Sionista, celebrado en Basilea, donde se aprobaron las tesis expuestas en el histórico panfleto Der Judenstaat (El estado judío, 1869) y se promovió la Organización Sionista Mundial. La fuerza de los miles de judíos dispersos por el mundo y la formación de una identidad más definida de su religión hizo que muchos políticos europeos apoyaran no oficialmente sus objetivos antes de estallar la I Guerra Mundial. Durante la guerra, sin embargo, Gran Bretaña se comprometió a tres acuerdos contradictorios con respecto al futuro de Palestina, anticipándose a la disolución del Imperio Otomano que seguiría a la derrota de las Potencias Centrales. El primero, en abril de 1916, era una promesa a los dirigentes árabes de que Gran Bretaña apoyaría la independencia de los árabes que vivían entre Aden y la frontera turca al norte. El segundo fue el acuerdo secreto Sykes-Picot de mayo de 1916, firmado con Francia y encaminado a establecer esferas de influencia francesas e inglesas en las zonas despejadas del Imperio Otomano; Palestina, colocada bajo control internacional, sería administrada por Gran Bretaña. El tercero fue la Declaración de Balfour en noviembre de 1917 que favorecía el establecimiento de una nación judía en Palestina.

Después de la rendición del Imperio Otomano en Palestina ante los británicos, la Sociedad de Naciones otorgó un mandato de Clase A sobre la zona. El mandato incluía las regiones citadas en la Declaración de Balfour. El primer alto comisario inglés para Palestina fue sir Herbert L. Samuel, destacado miembro del Partido Liberal.

Bajo el Mandato británico, los judíos recibieron autonomía sometida a la aprobación del gobierno del Mandato en asuntos como educación, sanidad y hacienda. En 1929 la agencia judía quedó convertida en un organismo cuasigubernamental para colaborar con el gobierno del Mandato en la formación de un estado judío en Palestina. Los árabes, que se negaron a colaborar con cualquier sistema de gobierno basado en la Declaración de Balfour, no recibieron autonomía comunitaria, aunque se les concedió jurisdicción en materia religiosa.

El crecimiento del poder judío y el miedo que esto provocó en los árabes de la zona motivó una serie de motines en 1929. Estas revueltas se repitieron con mayor frecuencia después de la organización del Alto Comité Árabe en 1936, que trataba de evitar que Palestina se convirtiera en nación judía. En 1937 los árabes rechazaron una recomendación británica para la partición de Palestina y en 1939, tanto árabes como judíos rechazaron el Libro Blanco británico que preveía la independencia de Palestina en un plazo de diez años con la inclusión de un estado judío.

Con el estallido de la II Guerra Mundial, el conflicto palestino-israelí se intensificó hasta hacerse insostenible. Aunque se restringió la emigración israelita, los judíos apoyaron a los Aliados por miedo a la Alemania Nazi, mientras que los Aliados prometieron escuchar a los árabes a la hora de decidir el futuro de Palestina a fin de traerse las simpatías de los jefes musulmanes y evitar que apoyaran al Eje.

Grupos terroristas judíos, el Irgun Zvai Leumi y el Stern, se dedicaron a obstruir los intentos de dar vigor a las restricciones de inmigración judía y desencadenaron espectaculares actos de violencia con el fin de traer la atención de los problemas de los refugiados judíos. El ejercito secreto israelí, el Haganah, organizado para proteger a los judíos de palestinos no recurrió al terrorismo. En 1949 Egipto, Irak, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Transjordania y el Yemen formaron la Liga Árabe con el fin de oponerse a la inmigración y al establecimiento de una nación judía en Palestina.

La partición de Palestina

Árabes y judíos rechazaron en 1946 varias propuestas para solventar el problema palestino, entre las que figuraba la resolución del Comité Anglo-americano para dividir Palestina en forma de federación árabe-judía. En 1947 Gran Bretaña solicitó que una sesión especial de la Asamblea General abordara el problema. El 31 de agosto de 1947, un comité especial formado por once naciones para estudiar el asunto recomendó que se dividiera Palestina en dos estados separados, uno árabe y otro judío; mientras una zona de 750 km2 en Jerusalén quedaría bajo el mandato de las Naciones Unidas. Los estados árabes no tardaron en anunciar que se opondrían con las armas a esta resolución. El 11 de diciembre de 1947 Gran Bretaña anunció que su mandato finalizaría el 15 de mayo de 1948. Los EE.UU. trataron de que Gran Bretaña prorrogara el plazo indicado y, finalmente, apoyaron la partición. Una sesión de las Naciones Unidas reconsideró el problema sin poder llegar a un acuerdo.

El 14 de mayo de 1948 el Consejo Nacional Judío proclamó la existencia del Estado de Israel dentro de los límites establecidos por las Naciones Unidas. Al día siguiente finalizó el Mandato británico y la Liga Árabe invadió Palestina. Siguieron nueve meses de combates y treguas que los mediadores de las Naciones Unidas, después de que ésta no fuese capaz de solucionar el problema, trataron de parar. En virtud de los acuerdos de armisticio a los que se habían llegado, Egipto se anexionó la franja costera de Gaza y la región de El Auja. Asimismo, el reino hachemita de Jordania, en 1950, se anexionó el territorio ocupado por los árabes en Palestina. Así quedó Palestina, dividida entre Egipto, Jordania e Israel. Pero tras la Guerra de los Seis Días (junio de 1967), toda ella quedó bajo dominio efectivo del estado de Israel.

El estado de Israel

Israel es una democracia que carece de una constitución escrita en el sentido de un texto aprobado de una sola vez. En su lugar, existen una serie de leyes básicas, aprobadas en diferentes años, que han ido recibiendo un carácter constitucional.

El 14 de mayo de 1948, a raíz de la partición de Palestina por al ONU, el Consejo Judío proclamó a Israel estado soberano, con un gobierno provisional encabezado por el Dr. Chaim Weizmann como presidente y David Ben Gurion como primer ministro. Inmediatamente a esta proclamación atacaron los países de Jordania, Líbano, Irak, Arabia Saudita y Egipto; pero el ejercito israelí tuvo una serie consecutiva de victorias que, unidas a la tregua del Consejo de Seguridad (29 de mayo de 1948) y las gestiones de la ONU, facilitaron un armisticio para el 27 de noviembre de 1948, cuando Israel ya controlaba Galilea, parte de Jordania y casi todo el territorio sobre el que reclamaba jurisdicción.

Desde 1948 hasta finales de 1952 llegaron al país más de 700000 inmigrantes, con los que se inició un plan de colonización mediante 350 aldeas fronterizas que trataron de sacar productividad al desierto. El 9 de noviembre de 1952 murió el primer presidente, Weizmann y le sustituyó Itzhak Ben-Zvi. En 1955, Ben Gurion volvió a ocupar el puesto de primer ministro que había abandonado en 1953.

Las hostilidades fronterizas fueron constantes, sobre todo en la zona de Gaza, hasta que Israel ocupó la península del Sinaí (del 27 octubre al 7 de noviembre de 1956), coincidiendo con la ocupación anglo-francesa del Canal de Suez. Una vez replegadas las tropas judías, los incidentes fronterizos continuaron. El 11 de mayo de 1960, agentes israelíes secuestraron en Buenos Aires al antiguo oficial de las SS alemanas, Adolf Eichmann, lo trasladaron a Israel y le acusaron del exterminio de millones de judíos. Eichmann fue ejecutado en 1962.

Las actividades bélicas de las que se ha rodeado este estado artificial ha hecho que Israel evolucione hacia una cierta política económica en la que pesa cada vez más el aparato militar.

En junio y julio de 1964 se produjeron importantes incidentes en la frontera siria, que se sucedieron prácticamente a lo largo de todo el año incluso con la intervención de unidades blindadas y bombardeos con napalm. El 3 de enero de 1965, la organización Al Fatah desencadenó sus primeros ataques. El 12 de noviembre de 1966 y como respuesta a las acciones de los grupos armados palestinos, las tropas israelíes penetraron en Jordania y volaron 125 casas de la ciudad de Samu, acto condenado por las Naciones Unidas. Egipto comenzó un plan de bloqueo del golfo de Aqaba para impedir el acceso al puerto israelí de Elilta. Los países árabes se unieron a Egipto. Por aquellas fechas, Israel comenzó una ofensiva relámpago que ocupó el Sinaí y parte de Jordania, además de penetrar en Siria: Era la Guerra de los Seis Días.

El 21 de mayo de 1968, Golda Meir se encargó de la jefatura del gobierno israelí, rechazando la resolución de la ONU sobre Jerusalén. Se negaba a delimitar con exactitud las que dicha resolución consideraba sus fronteras definitivas. Israel continuó su rearme y creó los nahal, poblados de agricultores-soldado, en las zonas ocupadas para demostrar cuando llegase el momento la existencia de poblaciones judías en esos territorios.

El 10 de abril de 1973, coincidiendo con el 25 aniversario de la fundación del estado de Israel, fue elegido como presidente Efraim Katchalsky (que cambió su apellido por Katzir) en substitución por Zalman Shazar, que ocupaba el cargo desde 1968. El 6 de octubre del mismo año, los países árabes lanzaron una ofensiva en dos frentes: el de Suez (Egipto) y el de Golán (Siria), uniendo la acción militar con una campaña sobre Europa, amenazando con cortar el suministro de petróleo y luego elevando el precio del crudo. Fue la Guerra del Yom Kippur, la primera en la que los árabes consiguieron importantes logros sobre Israel. No obstante, Israel logró mantener el pulso a los países árabes y dar la vuelta a la situación algunas semanas después para sumarse una nueva victoria.

En 1977 el gobierno israelí fue asumido por la coalición Likud, entre los que había grupos de extrema derecha religiosa. Hasta entonces, todos los jefes del gobierno habían sido laboristas. El nuevo jefe del gobierno fue Menahem Begin, líder del Likud y antiguo activista armado en tiempos del Mandato británico.

Para la sorpresa del mundo, el presidente egipcio Sadat, habló ante el Knesset, el Parlamento israelí. Esto fue interpretado como una aceptación tácita del estado judío por parte de su más importante enemigo árabe: Egipto. Las conversaciones en Camp David entre Begin, Sadat y el presidente estadounidense de la fecha, Carter, dieron pie a la firma de un tratado de paz entre ambas naciones, Egipto e Israel. Los antiguos enemigos establecieron relaciones diplomáticas e Israel devolvió los territorios ocupados a Egipto durante la Guerra de los Seis Días. Esto ocurrió entre 1978 y 1982.

Al comenzar 1985 fue desvelada por un periódico independiente israelí, Yediot Aaronot, una operación secreta conocida como Operación Moisés, que pretendía asentar en Israel a los judíos negros de origen etíope. En cuanto a su política en los territorios ocupados, el primer ministro Shimon Peres anunció la intención de acelerar la retirada de sus tropas al sur del Líbano para evitar las continuas pérdidas humanas y económicas. La del Líbano era una guerra que había costado ya 330 millones de dólares. La determinación de los dirigentes soviéticos y norteamericanos de mediar en el conflicto fue tomada con escepticismo por los dirigentes israelíes. Israel siempre se opuso a una conferencia internacional sobre Oriente Próximo con la participación de las partes afectadas más la Unión Soviética. Temían que si la URSS se comprometía a moderar a los sirios y palestinos, Washington les presionase a la vez a ellos. Una vez fueron retiradas las tropas del Líbano, Peres advirtió que si la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) intentaba ocupar de nuevo el sur del Líbano volverían a tomar medidas que calificó de “autodefensa”. Unos días más tarde se confirmaba la decisión norteamericana de conceder a Israel 1800 millones de dólares de ayuda militar para el año fiscal de 1986, con un aumento de 400 millones con respecto al año anterior.

En la política interior, la crisis tantas veces anunciada llegó cuando el primer ministro Shimon Peres destituyó a Ariel Sharon, ministro de Industria y Comercio, en noviembre de 1985, por su permanente oposición pública al plan de paz propuesto por Peres a Jordania y a los palestinos no relacionados con la OLP. Pese a que Sharon pidió públicas disculpas, Peres mantuvo su decisión y exigió al Likud que apoyase el plan de paz o se retirase del gobierno.

Pero la tensión con el mundo árabe no ha terminado. La tensa situación de la zona ha conocido momentos de frágil paz y recrudecimientos de la violencia. Los países árabes han respondido numerosas veces de manera armada a lo que consideran agresiones a su nación, que fue partida hacia mediados del siglo XX. Asimismo, el estado de Israel ha campado con sorprendente inmunidad ejerciendo un abusivo uso de la violencia militar y la represión. Con la llegada del polémico y militarista Sharon, la crisis se ha extendido hasta convertirse en una desigual guerra de piedras contra tanques. Israel ha ampliado sus fronteras a expensas del hundimiento de Palestina. Los palestinos han pasado a convertirse en exiliados en su propia tierra, emulando de alguna manera lo que les ocurrió a los judíos durante el ascenso del nazismo. Y no es esto una frivolidad ni mucho menos: Israel impone su poderío militar, arrasa barrios enteros en busca de líderes de los grupos armados palestinos, usa de escudos humanos a los jóvenes y mujeres palestinas y ejecuta sumariamente a sus oponentes en un buen ejemplo de terrorismo de estado. Los familiares de los suicidas palestinos son sacados de sus casas y enviados a la franja de Gaza, como en campos de concentración. ¿Hay que recordar Sabra y Chatila? No, tenemos ejemplos más cercanos. Quizás Israel esté buscando para sus vecinos una Solución Final.

Antonio J. Dionisio

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Hilando Recuerdos. Reinosa 1987 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/historia/es-historia-hilando-recuerdos-reinosa-1987/ Tue, 14 Jul 2026 13:41:15 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/es-historia-hilando-recuerdos-reinosa-1987/ Reproducimos aquí las alcordanzas que Manuel García ha conpartido en su blog sobre los conflictos sucedidos en Reinosa durante la primavera de 1987.

Vivencias en primera línea.

Pensando en algún recuerdo importante ocurrido en este mes de marzo me ha venido a la memoria un acontecimiento que sucedió hace ahora 20 años y que me tocó vivir en primera persona.

 

Reconversion industrial en La Naval de Reinosa

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Reproducimos aquí las alcordanzas que Manuel García ha conpartido en su blog sobre los conflictos sucedidos en Reinosa durante la primavera de 1987.

Vivencias en primera línea.

Pensando en algún recuerdo importante ocurrido en este mes de marzo me ha venido a la memoria un acontecimiento que sucedió hace ahora 20 años y que me tocó vivir en primera persona.

Reconversion industrial en La Naval de Reinosa

Reinosa, reconversión industrial, marzo de 1987, mes especialmente violento, con la presentación de un expediente de regulación de empleo a 463 excedentes en Forjas y Aceros de Reinosa (La Naval). La población campurriana sale a la calle para intentar paralizar el expediente y el Gobierno responde con una fuerte represión policial causando un muerto y cientos de heridos. Rescato alguno de los temas más destacados por la prensa en esas fechas.

En los primeros días del mes de marzo, después de varios planteamientos sin éxito, Forjas y Aceros presenta un expediente de regulación. El expediente se venía fraguando hacía tiempo con gran inquietud por parte de todo el pueblo de Reinosa (Cantabria). En medio de las negociaciones se da a conocer la inminente marcha de Enrique Antolín, presidente de Forjas y Aceros, para ocupar la Consejería de Obras Publicas del Gobierno Vasco.

Un día antes de su nombramiento oficial, Enrique Antolín acude a la Empresa a despedirse del equipo de dirección y del comité de empresa. Los trabajadores se enteran y deciden retener a Antolín cuando se encontraba en su oficina. Su idea era no dejarle acudir al día siguiente a la jura de su cargo en Vitoria, para forzar una negociación. Cientos de vecinos de Reinosa, estudiantes de los institutos cercanos y trabajadores de otras empresas, enterados de lo acontecido acuden a la Naval para mostrar su apoyo.

Horas después comienzan a llegar las primeras unidades de intervención de la Guardia Civil. Entretanto los directivos, con Enrique Antolín a la cabeza, son trasladados al “bunker”, un edificio que se construyó especialmente para temas radiactivos, con grandes muros de hormigón, donde pasarán toda la noche. Las conversaciones, ya de madrugada, entre los directivos retenidos, trabajadores y Delegado del Gobierno no prosperan. La tensión va en aumento y la mayoría de los trabajadores pernocta en la Fabrica en los distintos Talleres y Oficinas.

A primera hora de la mañana siguiente 300 antidisturbios armados entran en la factoría, haciendo uso de sus armas y dispuestos a rescatar a Enrique Antolín. La Guardia Civil empieza a actuar. Se suceden los palos y las carreras por el interior de la fábrica. Se disparan botes de humo y pelotas de goma indiscriminadamente. Parte de los trabajadores se hacen fuertes en los talleres. Se defienden con lo que pueden. La sirena tradicionalmente utilizada para avisar a la población en caso de algún incendio o catástrofe suena incesantemente. El pueblo entero empieza a tener constancia de la gravedad de los hechos que están ocurriendo.

Al mismo tiempo en el parque Cupido, junto a la estación de Renfe, se producen los primeros enfrentamientos entre jóvenes estudiantes de los institutos del pueblo, hijos de trabajadores de Forjas en su mayoría, y efectivos de la Guardia Civil. La crudeza de la batalla campal se extiende mas allá de la factoría. Avisados de lo que estaba ocurriendo acuden también trabajadores de la propia factoría y más vecinos. El pueblo entero se siente atacado e invadido, el clima es de auténtica de guerra, cerca de 10.000 personas se enfrentan a tres centenares de guardias civiles. La superioridad en número de los vecinos obliga a los atemorizados guardias civiles a retirarse. Algunos de los guardias llegan a hacer uso de fuego real, mientras otros blanden pañuelos blancos en señal de rendición. Estos últimos se habían metido, por desconocimiento, en una calle sin salida donde quedan atrapados.

Las fuerzas del orden son reducidas, desarmadas, conducidas a sus autobuses, e invitadas a marcharse del pueblo. Los mandos deciden abandonar la ciudad. La refriega deja un saldo de un muerto y casi un centenar de heridos entre trabajadores y guardias civiles, intoxicados por efecto de los gases y contusionados por impacto de piedras o pelotas de goma.

Finalmente, Enrique Antolín jura con normalidad su cargo en Vitoria. Toda la prensa nacional, y regional se hace eco de lo ocurrido en Reinosa. Poco a poco se empieza a normalizar la situación y el expediente de reconversión se lleva a adelante.

A un nivel ya más personal, pero también vivido en primera línea, mis recuerdos me trasladan a una etapa profesional en la que era responsable del Dpto de Planificación y Transportes. Recuerdo que el día del “secuestro” se inició con la llamada teléfónica de un directivo de la empresa a Enrique Antolín, para que viniera a despedirse antes de la toma de posesión de su nuevo cargo en el Gobierno Vasco. Le aseguraba que los ánimos se encontraban relativamente calmados y no había riesgos de que la situación se complicase. Nada más llegar a Reinosa en su coche, siempre conducía personalmente, se vió sorprendido por una avalancha de trabajadores que, tomando al asalto su oficina, iniciaron su retención. No hubo que lamentar ningún tipo de heridos pero si destrozos importantes en las puertas y mobiliario.

Pasados los primeros momentos de sorpresa, estando en la zona “noble” donde se producían los sucesos, observé que algunos directivos también habían sido retenidos en sus oficinas. Hablando con alguno de ellos, mi oficina estaba muy cerca, me comentaron que habían sufrido amenazas e insultos, aunque sin llegar a recibir ningún tipo de daño físico. Otros directivos, menos conocidos por los trabajadores, circulaban tranquilamente en medio de todo el follón organizado. La gran confusión existente permitía que cada uno fuese a su aire sin orden ni concierto.

Al cabo de unas horas, cerca ya del mediodía, el comité de empresa tomó la decisión de trasladar a Enrique Antolín, y a sus directivos, a un sitio distinto de las Oficinas Generales. El traslado se hace a pie, a través de un pasillo formado por los trabajadores en plena calle, hasta el edificio del “bunker”. La razón de este traslado venía motivada porque, previendo que la Guardia Civil no iba a tener más remedio que liberarlo por la fuerza, era conveniente llevarlo a un sitio más seguro. El edificio elegido fue el conocido por todos como el “bunker”. Un edificio aislado de grandes muros exteriores que se utilizaba normalmente para técnicas radiactivas. Se creía que allí el asalto sería más dificil. O eso se pensaba.

El resto del día transcurrió con mucha tensión. Los trabajadores comenzaron a preparar barricadas. Mientras, se esperaba que el asalto de la Guardia Civil fuese inminente. Como éste no se llegó a producir la mayoría de las personas que trabajábamos en la empresa nos dispusimos a pasar la noche en los Talleres y Oficinas. Fue muy sorprendente observar durante el día, y también por la noche, como grupos de personas paseaban por su interior. Parecía que transitaban tranquilamente por una calle cualquiera. No eran solo los propios trabajadores sino también muchos vecinos del pueblo y familiares. El riesgo de que se produjese algún accidente era grande y más al estar en una zona de talleres de producción. El desconocimiento del peligro que suponía era evidente. Después, durante la noche, que pasé en los Talleres Mecánicos, pude ver como la mayoría de las personas (propias y ajenas a la empresa) se acostaban sobre lo primero que habían podido coger y en las posturas más imaginativas posibles.

En las primeras horas de la madrugada decidí recorrer las instalaciones de Fábrica para ver su situación. Junto con un compañero de trabajo de mi Dpto, miembro importante de un sindicato, pude comprobar que casi todas estaban paradas. Solo algunos hornos se encontraban en fase de enfriamiento controlado. Parecía que las consecuencias no iban a ser muy graves. Aprovechamos para palpar el ánimo de muchas personas. Era un sentimiento mezcla de preocupación y decisión de seguir adelante. También nos acercamos a las puertas del “bunker” y conversamos con los que allí se encontraban. Nos estuvieron informando de la marcha de las conversaciones, hasta aquel momento sin resultados aparentes. Había bastante confusión.

El momento de la liberación de Enrique Antolín se produjo de una forma relativamente rápida. Fue en las primeras horas de la mañana. Vino acompañado de un ataque de los antidisturbios por todas las instalaciones. Hubo algunos heridos. Recuerdo que el caso más grave fue la pérdida de un ojo. Quiero resaltar que, mientras a Antolín le trasladaban sin dificultades a Vitoria para su toma de posesión, los directivos fueron “dejados” por la Guardia Civil en la parte de atrás del edificio del “bunker”, sin ningún tipo de miramientos. Al final se vieron obligados a saltar la tapia cercana al río Izarilla por sus propios medios, procurando ponerse a buen recaudo de la mejor forma posible. Como vulgarmente se dice, “los dejaron tirados”.

No quiero finalizar este pequeño relato sin referirme a otra situación rocambolesca, vista ahora desde la distancia. Ocurrió en un día distinto al asalto de los antidisturbios. No hay que olvidar que el conflicto se extendió durante bastante tiempo, no sólo a la empresa sino también a las propias calles de Reinosa.

Una tarde me dirigía a la Iglesia Parroquial para asistir a los oficios del Viernes Santo. Lo hice entre grandes precauciones porque era un riesgo evidente caminar por las calles en aquellas condiciones. Justo cuando llegaba a la misma entrada de la iglesia, comenzó una carga de la Guardia Civil. Nos vimos obligados a cerrar de inmediato las puertas. Fue el cura quien tomó rápidamente la decisión, viendo el cariz que estaban tomando las cosas. Acertó, porque el riesgo de sufrir un asalto no era despreciable. Nada más entrar, resonaban ya las pelotas disparadas por las tanquetas de la Guardia Civil contra la puerta de madera . No entendíamos como era posible que estuviese sucediendo un hecho semejante. Al final, cuando las cosas se empezaron a calmar un poco, salimos por una puerta trasera. Con grandes precauciones, siempre por calles laterales, llegamos a nuestro domicilio.

Podría escribir mucho más porque mis vivencias dan para ello. De momento, prefiero seguir viéndolo con una determinada distancia. Si ahora lo he hecho es por contrastar mi visión con parte de lo que se publicó en la prensa en esos días. A lo mejor, algún día me animo a dar conocer el resto. Se mezclarían situaciones más duras que las descritas con otras que se podrían describir como surrealistas.

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Denunciar la Constitución de 1812 y los fastos del bicentenario, 2012 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/opinion/opinion-denunciar-constitucion-1812-fastos-bicentenario-2012/ Mon, 05 Dec 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/opinion-denunciar-constitucion-1812-fastos-bicentenario-2012/ [Especial]: 200 aniversario de la Constitución Española 1812. ¡Nada que celebrar!
PRESENTACIÓN (I)

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[Especial]: 200 aniversario de la Constitución Española 1812. ¡Nada que celebrar!
PRESENTACIÓN (I)
Ya hace tiempo que presenté a la opinión pública la declaración “En el 200 aniversario de la Constitución Española de 1812. Denunciar el régimen de dictadura constitucional, partitocrática y parlamentaria”, que ha sido traducida a varias de las principales lenguas peninsulares y ahora, cuando estamos a las puertas del año del Bicentenario, 2012, es mi intención redoblar el esclarecimiento de aquel decisivo, para nuestra desgracia, documento político-jurídico, así como sus actualización, la Constitución Española de 1978, hoy vigente.
La meta es incidir en la denuncia de lo que significó la instauración del Estado constitucional y liberal en “España” (que, en lo fundamental, constituyó el capitalismo) en 1812-1874, así como sus fúnebres repercusiones actuales.
El pueblo necesita conocer objetiva y verazmente la historia, y necesita comprenderla. Hay que hacer un esfuerzo reflexivo, pues, en esa dirección. Hemos de actuar con una perspectiva temporal, considerando no sólo lo que es sino lo que fue tanto como lo que peleamos para que sea. Si no autogestionamos el saber histórico, si no hacemos de ello una de nuestras tareas, si lo dejamos en manos de catedráticos-funcionarios, que escriben y hablan al dictado del poder constituido, y de los intelectuales, corrompidos hasta la médula, para los que sólo cuenta el dinero, el poder y el placer, pero nada la verdad, cometeremos un error colosal.
Hemos de tomar en nuestras propias manos la tarea de comprender y escribir la historia, sin delegar en nadie esta tarea. Ahora, ante los hórridos y carísimos fastos que el Estado y su criatura más perversa, el capital, preparan para 2012 hemos de tener la valentía de restaurar la verdad histórica frente a la propaganda institucional y sus ominosas falsedades.
El pueblo está interesado en la historia, desea saber de su pasado, conocer y comprender qué ocurrió y porqué. Aportemos, por tanto, todas y todos lo que podamos en esa dirección, conscientes de nuestras flaquezas intelectivas y limitaciones reflexivas, por un lado, pero, por otro, decididos a que la verdad (por insegura y parcial que sea) prevalezca sobre la propaganda y la impostura institucional, en definitiva, sobre la mentira útil al poder constituido.
Si vivir en la verdad es nuestra meta indeclinable tenemos que rechazar el aleccionamiento de masas en curso en esta materia como procedimiento para imponer a todo el cuerpo social la mentira sobre la historia y acerca del presente.
Ésta es una lucha, a fin de cuentas, entre la voluntad de verdad y el afán de engañar y embrutecer al pueblo por medio del adoctrinamiento, para hacerle dócil, pasivo e ignorante.
Es también un combate político de actualidad. Cuando el sistema parlamentario, una dictadura política en todas sus formas, está en crisis parcial en desenvolvimiento, las celebraciones del Bicentenario se proponen remozarlo. En una etapa en que el capitalismo ocasiona sufrimientos colosales a las gentes vamos a asistir a su glorificación.
Es particularmente obsceno que la Comisión del Bicentenario, radicada en Cádiz, esté derrochando un dineral en este asunto cuando un tercio de las y los asalariados de la provincia están en paro, teniendo que malvivir una parte de ellos de la beneficencia. Mientras, no escasean los fondos para los profesores que escriben sus libros apologéticos, rebosantes de medias verdades, ocultaciones escandalosas y vulgares mentiras, ni para los artistas adictos al extravagarte, deseosos como siempre de medrar a costa de no importa que indignidad o acto servil, ni para los comunicadores, los profesionales de la propaganda y los políticos profesionales, todos especialistas en la manipulación y la mentira.
En una puja al alza entre los integrantes de la caverna, observamos que El Corte Inglés exhibe desde hace tiempo un lema que dice “La Pepa 2012. Constitución Española. Cádiz-San Fernando”; que el torero José Tomás, colabora (¿por cuánto dinero?) con el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, que los politicastros de la izquierda califican estos fastos de “proyecto de Estado”, que se preparan para 2012 diversos aquelarres reaccionarios: Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, conmemoración conjunta por delegaciones de los tres países del mundo con Constituciones más antiguas, EEUU (1787), Francia (1791) y España (1812), etc.
Asimismo, el obispado de Cádiz ha formado una Comisión Diocesana del Bicentenario, alegando que el 30% de los diputados que sesionaron en 1810-1812 eran eclesiásticos. No faltan ya algunos militares implicados pero, con todo, se oculta al público que quizá un 50% de los parlamentarios gaditanos eran militares, en activo o en situación de retiro con destinos civiles, según las normas introducidas por la denominada “monarquía militar”  desde Carlos III.
En efecto: la Constitución de Cádiz, así como toda la sangrienta revolución liberal y constitucional española fue, ante todo, obra del ejército, de los jefes militares, de los “espadones”: Riego, Espartero, Narváez, Prim y tantos otros, todos antecedentes de Franco y no menos despiadados carniceros que éste. Tal es la verdad que no se desea que las gentes conozcan.
Si en 1992 hubo una fuerte movilización popular contra el 500 aniversario del “descubrimiento de América”, ahora hay que hacer lo mismo contra el 200 aniversario de la instauración de un Estado hiper-hinchado y mega-potente, el liberal, que niega la libertad política, la libertad civil y, sobre todo, la libertad de conciencia.
Los medios de comunicación se autocalifican de “imparciales”, “objetivos” y “al servicio de la democracia”, pero ¿por qué no permiten que todas las opiniones sobre la Constitución de 1812 lleguen al gran público en similitud de condiciones, todas, las críticas igual que las laudatorias?, ¿por qué están realizando una colosal campaña propagandística a favor de aquélla, que se hará gran lavado de cerebro según nos vayamos aproximando a la fecha clave, el 19 de marzo de 2012?, ¿por qué censuran y prohíben las versiones discrepantes? El adoctrinamiento inmisericorde a que someten a las masas les pone en evidencia.
En efecto, ¿permitirá el actual régimen de dictadura constitucional, partitocrática y parlamentarista críticas sustantivas a la Constitución de 1812 y a lo que significó y significa? ¿Las dará el mismo tratamiento informativo que a los piropos, alabanzas y ditirambos, por lo general mercenarios? Veremos, pero hasta el momento no hay nada de eso.
Se ha de repudiar, en particular, la bronca campaña apologética de la Constitución de 1812 que están realizando los partidos de la izquierda y, en su estela, los intelectuales y profesores izquierdistas, ahora los más reaccionarios, los más entusiastas del capitalismo y de la dictadura del Estado, los más devotos de la tiranía, el genocidio y el exterminacionismo. Dado que la izquierda lo reduce todo a propaganda instaura siempre el reino de la mentira.
Por tanto, en mi blog iré publicando, más o menos cada mes, una declaración destinada a poner en evidencia los aspectos más lúgubres de la Constitución gaditana y del orden político, económico, convivencial, medioambiental y moral por ella institucionalizados a punta de bayoneta, en concreto, de la actual dictadura del Estado y del gran capitalismo que padecemos, que ahora nos impide ser libres, ser fraternales, ser generosos, ser inteligentes, ser morales, ser en armonía con la naturaleza, ser con dignidad y, en definitiva, ser humanos.
Además, procuraré poner a punto otros materiales e instrumentos de esclarecimiento de la verdad sobre estos asuntos. La idea organizadora se expresa, como ya expuse, en tres lemas: “Abajo la dictadura constitucional. Viva la libertad. Por un régimen de asambleas populares omni-soberanas”.
Cuento contigo/vosotros para tan determinante tarea.
21 de Noviembre de 2011
ANEXO
En mis libros el análisis de la Constitución de 1812 se hace en:
“La democracia y el triunfo del Estado”, en particular el capítulo I. Es un estudio documentado, con numerosas citas a pie de página.
 “Seis estudios. Sobre política, historia, tecnología, universidad, ética y pedagogía”, en los dos capítulos que forman la primera parte del texto (“Dominación política”), cuyos títulos son bien expresivos, “El parlamentarismo como sistema de dominación”[1] y “Los inicios del vigente orden de dictadura política: la revolución liberal española, 1812-1874”.
“Naturaleza, ruralidad y civilización”, que presta especial atención a la agresión al concejo abierto perpetrada por el texto político-jurídico gaditano de 1812, por un lado, y a la descomunal destrucción medioambiental que realizó el constitucionalismo español, que destrozó el bosque alto autóctono por otro. En el queda meridianamente claro que constitucionalismo y franquismo en la práctica vienen a ser uno y lo mismo.
“O atraso político do nacionalismo autonomista galego”, libro que al estudiar la historia y el presente de Galicia muestra el daño descomunal que la Constitución de 1812 y sus clones han hecho a la nación gallega, en su cultural, lengua, historia, ruralidad, libertad política y vida convivencial.
 
http://www.felixrodrigomora.net

[Especial]: 200 aniversario de la Constitución Española 1812. ¡Nada que celebrar!

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Torturas en España https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-torturas-espana/ Thu, 03 Nov 2011 23:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-torturas-espana/ La tortura en el Estado español es un hecho comprobable y sistemático. Cada año cientos de personas denuncian y/o muestran que han sufrido tortura, malos tratos, inhumanos, crueles o degradantes causados por la Policía u otros cuerpos de seguridad institucionales, o estando bajo custodia de los mismos.
 
Se presenta así este dossier que recopila diversa información: audiovisual, escrita, periodística y de enlaces web, seleccionada de distintas fuentes sobre el tema.
 
Conocer el problema es un primer paso haci

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La tortura en el Estado español es un hecho comprobable y sistemático. Cada año cientos de personas denuncian y/o muestran que han sufrido tortura, malos tratos, inhumanos, crueles o degradantes causados por la Policía u otros cuerpos de seguridad institucionales, o estando bajo custodia de los mismos.
 
Se presenta así este dossier que recopila diversa información: audiovisual, escrita, periodística y de enlaces web, seleccionada de distintas fuentes sobre el tema.
 
Conocer el problema es un primer paso hacia una sociedad mejor donde la tortura no quede nunca *impune*. Es un largo camino a recorrer, siendo necesario ya comenzar a andar.
 
INFORMES Y LIBROS:
 

 
DOSSIER DE NOTICIAS EN PRENSA E INTERNET:
  
Artículo de opinión sobre la tortura en España (diario GARA, 06-05-2011)
 
Concentración de protesta contra juez Marlaska por familiares de torturados (web LaHaine 09-10-2011)
 
**Muertes bajo custodia policial en el Estado Español (puntodefuga.org, 04-10-2011)
 
Abogados culpan a destacado político de ordenar la tortura (GARA, 09-02-2011)
 
España, condenada por no investigar torturas a un detenido (diario PÚBLICO, 08/03/2011)
 
Multitudinaria manifestación en Donostia por el fin de las torturas (GARA, 31-10-2010)
 
Un fiscal encubridor de los GAL vigilará la tortura (periódico DIAGONAL 05-10-2006)
 
Sindicalista libertario vilipendiado por la Policía en Madrid (OTROMADRID.ORG
14/07/06)
 
Mil voces contra las detenciones (diario EL PAÍS, 07/10/2011) 
 
Manifestación-recordatorio por los fallecidos en el centro de menores O’Belén (centrodemenores.es, 19-11-2010)
 
Amnistía Internacional denuncia que España sigue sin tomar medidas contra la tortura (PÚBLICO, 26/06/2011)
 
¿Por qué persiste la tortura en el Estado español? (DIAGONAL, 29-05-2008)
 
¿Manuales para denunciar falsas torturas? (REBELIÓN.ORG, 14-07-2010)
 
Condenados 4 Guardias Civiles por torturar a miembros de ETA (EL PAÍS, 30-12-2010) http://www.elpais.com/articulo/espana/guardias/civiles/condenados/tortur…>
 
Sindicato de jornaleros andaluces denunciará a la Policía Nacional por torturas (DIARIO DE SEVILLA, 08-09-2010)
  
 
* DOSSIER DE VÍDEOS Y DOCUMENTALES:*
 
http://www.youtube.com/watch?v=AjFUH-f-ep4 (entrevista de «Tele K» a aspirantes a Policía sobre su opinión ante los casos de tortura).
 
http://www.youtube.com/watch?v=FM45cBj_bQs (tertulia sobre la tortura en televisión madrileña, 1ª de 7 partes).
 
http://www.youtube.com/watch?v=qHcdRdbBckA (extracto del documental «La pelota vasca»).
 
http://tu.tv/videos/torturas-en-espana (reportaje sobre la tortura y malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad en España).
 
http://www.youtube.com/watch?v=1uabvozZ … re=related (testimonio de torturado).
 
http://www.youtube.com/watch?v=Gy4LaGc7 … re=related (rueda de prensa sobre caso de tortura en Euskal Herriak).
 
http://www.youtube.com/watch?v=G5kkouFX … re=related (agresión en Comisarias de Alcorcón y Cataluña)*.
 
http://www.youtube.com/watch?v=T8VdwL28s4I (trailer del documental sobre la situación en Barañáin)*.
 
http://www.youtube.com/watch?v=pne11bn5_t8 (documental «La ventana rota». De 26 min. de duración).*
 
http://www.youtube.com/watch?v=exY2m2FK … re=related (manifestación contra la tortura en Donostia, 30 octubre de 2010).
 
http://www.youtube.com/watch?v=wf0CVg9_jO4 (solicitud de 100 años de cárcel contra directivos de centro de menores en Tenerife por torturas).
 
http://www.youtube.com/watch?v=c3R0ohPF … re=related (justificación policial ante la brutal carga contra el 15M en Plaza de Cataluña)
 
http://www.youtube.com/watch?v=Ga84rl-4gqg (Antonio Camacho, actual Ministro de Interior, es preguntado sobre la tortura)
 
http://www.youtube.com/watch?v=sWkEwqNP … ploademail (concentración de familiares en Pamplona contra juez Marlaska).
 
http://www.youtube.com/watch?v=vil9l0f9dIE (informe Amnistía Internacional 2007).
 
 
* PÁGINAS WEB DE ASOCIACIONES CONTRA LA TORTURA:*
 
Coordinadora para la Prevención de la Tortura
 
Centro de Documentación contra la Tortura
 
Revista «Punto de fuga»
 
Asociación «Etxerat»
 
Asociación «Salhaketa»
 
Asociación «Autodefentsa»
 
Amnistía Internacional
 
Asociació Memòria Contra la Tortura
 
Stop Tortura – TAT
 
Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía
 
 
 

 
 

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Dos policías municipales de Barcelona que fueron la pieza clave del caso 4F son condenados por torturas graves https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-dos-policias-municipales-barcelona-que-fueron-pieza-clave-caso-4f-son-condenados-por/ Fri, 21 Oct 2011 22:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-dos-policias-municipales-barcelona-que-fueron-pieza-clave-caso-4f-son-condenados-por/ Barcelona. Con el cruzamiento de los números de placa que aparecen en los expedientes judiciales del caso 4F y de la sentencia condenatoria por torturas graves a un ciudadano de Trinidad y Tobago hemos podido saber que los mismos agentes de la policía municipal de Barcelona son los protagonistas en ambos casos. En el caso 4F estos dos policías, con número de placa 24.751 y 24.738, fueron la pieza clave testimonial que trajo a la prisión a Rodrigo Lanza, Patricia Heras, y otros dos jóvenes, así como la condena sin ingreso a prisión para otras 6 personas.

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Barcelona. Con el cruzamiento de los números de placa que aparecen en los expedientes judiciales del caso 4F y de la sentencia condenatoria por torturas graves a un ciudadano de Trinidad y Tobago hemos podido saber que los mismos agentes de la policía municipal de Barcelona son los protagonistas en ambos casos. En el caso 4F estos dos policías, con número de placa 24.751 y 24.738, fueron la pieza clave testimonial que trajo a la prisión a Rodrigo Lanza, Patricia Heras, y otros dos jóvenes, así como la condena sin ingreso a prisión para otras 6 personas. Aquel proceso no contaba con ninguna otra prueba documental que no fuese el testimonio de estos policías. Ahora, seis años después, los mismos agentes han sido condenados por torturas graves a un joven estudiante afincado en Barcelona. En el texto de la sentencia de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Barcelona a la que hemos tenido acceso se detalla que los agentes además de protagonizar gravísimos maltratos durante el traslado y sobre todo en el interior de la comisaría de la Zona Franca, falsificaron documentos, inventaron falsas acusaciones y generaron una falsa coartada para explicar las heridas del joven torturado. Hay que recordar que los procesados por el caso 4F también habían denunciado torturas durante la detención, pero en aquel caso el tribunal creyó la versión de los policías y archivó las denuncias. Todos los documentos y las pruebas del caso se encuetran con detalle en la edición en papel del semanario Directa.
Noticia de la televisión chilena
Web de apoyo a los presos de 4F
Fuente: www.setmanaridirecta.info

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La Junta Electroral Central intenta que el PCPE no se pueda presentar a las elecciones https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/noticias/noticias-junta-electroral-central-intenta-que-pcpe-no-se-pueda-presentar-a-elecciones/ Wed, 19 Oct 2011 22:00:00 +0000 https://devbriega.fabrikagrafika.com.es/entrevistas/noticias-junta-electroral-central-intenta-que-pcpe-no-se-pueda-presentar-a-elecciones/ Comunicado del PCPE

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Comunicado del PCPE
La Junta Electoral Central impide la subsanación de errores en los avales entregados.Nueva Cacicada de la burguesía contra las listas comunistas.El  Comité Ejecutivo del PCPE denuncia de la forma más clara y contundente posible este nuevo episodio de la represión contra las organizaciones políticas obreras.Después que nuestra militancia haya cumplido con el requisito de recoger los avales necesarios, nos encontramos con una nueva vuelta de tuerca contra la formalidad democrática que no estamos dispuestos a aceptar de ninguna de las maneras.  La Junta Electoral Central ha decidido en fecha 20.10.2011 que no es posible aportar nuevos avales para subsanar los errores detectados durante lavalidación de los mismos.  Esta interpretación anómala y restrictiva de la Ley demuestra con absoluta claridad que la única voluntad de los legisladores al hacer esta modificación en laLOREG era impedir que voces, como la de los y las comunistas, enfrentadas con el capitalismo  puedan participar en las elecciones burguesas.En el momento que redactamos este escrito están amenazadas nuestras lista de Girona, Huesca, A Coruña y Madrid y que le quede claro a la JEC y al gobierno que vamos a luchar con todas nuestra capacidades, incluido el recurso contencioso electoral, para impedir que se consume esta arbitrariedad que a todas luces deja bien clara la progresiva estrechez de la formalidad democrático burguesa.En medio de su crisis estructural la oligarquía tiene muy claro que su enemigo somos el movimiento obrero en general y el Partido Comunista en particular y por ello está haciendo todo lo posiblepara silenciar nuestra voz; pero que le quede muy claro a nuestro enemigo de clase que este nuevo paso, que quiebra lo más básico de su propia formalidad democrática ,supone un salto cualitativo en la represión contra nuestro Partido que tendrá la respuesta que se merece por parte de toda nuestra militancia.Comité Ejecutivo PCPE
 

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