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El documento está recogido en uno de los primeros trabajos de investigación realizados por el grupo de memoria de GCT-A, que lo recupera ahora como ejemplo de las conquistas sindicales ante la última muerte, en julio de 2017, de un trabajador en Morón de la Frontera en plena ola de calor. Se titula La jornada de seis horas de 1936 y está escrito por los historiadores Antonio Miguel Bernal Rodríguez, José Luis Gutiérrez Molina y el catedrático de Derecho Manuel Ramón Alarcón Caracuel.
Tras el triunfo del Frente Popular, explica Bernal Rodríguez en el prólogo, los trabajadores anarcosindicalistas de la construcción comenzaron a elaborar nuevas bases de trabajo de acuerdo a las orientaciones y directrices establecidas en el congreso confederal de la CNT, donde la reducción de la jornada era la cuestión prioritaria. “Las bases negociadas en 1936 son un magnífico ejemplo de la madurez del movimiento obrero sevillano y de la trayectoria del anarcosindicalismo, de la ‘idea’ como compromiso de transformación y creación de un mundo más libre e igualitario”, escribe en la introducción el responsable del grupo de memoria, Cecilio Gordillo. El convenio apenas estuvo en vigor 20 días.
La reivindicación más importante –y la que más divergencias creaba con la patronal– era, por tanto, la reducción de la jornada a 36 horas. “No sólo por el aumento de trabajadores empleados que su aplicación implicaba, sino también porque el salario real –con relación al tiempo trabajado– aumentaba”, sostiene Gutiérrez Molina. Frente a las 12,24 pesetas diarias que se pagaban hasta entonces por ocho horas, los sindicalistas pedían ahora 12 pesetas por seis horas. Además, con la idea de reducir el paro, exigían la prohibición de contratar destajos y realizar horas extras. Aunque este punto ya estaba incluido en las bases anteriores de 1931, ahora la posibilidad de realizarlas por causas extraordinarias –urgencia o peligro– quedaba a la decisión del sindicato.
El convenio también regulaba la paralización del trabajo por lluvia: “[En ese caso] (no considerándose motivo para no empezar el trabajo el que esté nublado) el patrono abonará a todos los obreros el jornal íntegro, estando los trabajadores obligados a permanecer en el tajo durante el tiempo de la jornada, aprovechándose el tiempo que sea posible”, especifica el punto 7. Los jornales perdidos por falta de materiales y causas ajenas a los trabajadores tendrían que ser abonados de manera íntegra.
Sobre las cuestiones de vital importancia para el obrero como enfermedad, vacaciones, movilidad, categoría profesional o situaciones específicas de algunos oficios, el convenio recogía avances sustanciales. Entre ellas, el abono de ocho u once salarios por enfermedad, el disfrute de una semana de vacaciones pagadas al año y la conservación de la categoría con la que se entraba en una obra durante su ejecución. El trabajador también tenía que tener un día pagado por el nacimiento de un hijo estuviera o no casado. Y los detenidos por cuestiones sociales también tenían que conservar los derechos sobre vacaciones y despidos.
Si la obra iba a acabar o el constructor quería prescindir de algún obrero tendría que avisarle con ocho días de antelación y proporcionarle dos horas diarias libres –o pagarle en la liquidación 16 horas extras– para que se buscara un nuevo empleo. “Era una conquista obtenida en 1931 –aclara Gutiérrez Molina– pero que ahora llevaba anexa la regulación de un problema que se presentaba habitualmente. En muchas ocasiones, el albañil, el palaustre, o el ayudante llevaba consigo su propia cuadrilla de peones. Pero también estaban los peones sueltos contratados por el patrono o que acudían al nuevo tajo en busca de trabajo. Situación que provocaba numerosos conflictos”. El concepto de desplazamiento había generado igualmente controversias por la ambigüedad de las zonas que se consideraban extrarradio, y en este convenio de 1936 fueron especificados los lugares que señalaban el límite de la ciudad. “Los trabajos realizados fuera de la localidad se abonarán con un 50 por ciento de aumento sobre el jornal, viaje y fonda pagada. El obrero tendrá derecho al pago de transporte cada quince días para visitar a su familia. Este transporte correrá por cuenta del patrono sin que éste pueda desquitarle nada al obrero de su jornal”, reza el punto 21. Solo se reconocía como festivo el domingo.
Reconocimiento de los sindicatos
Más allá de las conquistas laborales, el éxito de la negociación de este convenio suponía un logro de especial trascendencia: el reconocimiento de la capacidad representativa de las organizaciones obreras, cuestionadas desde siempre cuando no negadas por los empresarios, reflexiona el historiador: “En los convulsos primeros años veinte y, aun durante la república, había estado presente en casi todos los conflictos. Los socialistas habían intentado la aprobación de una ley de control obrero que encontró una fuerte resistencia de las derechas. En junio de 1936, el contrato propuesto por el SUC significaba que pasaba a sus manos tanto el régimen de trabajo en las obras como la contratación”.
La reunión entre los sindicalistas y la patronal comenzó el 25 de junio por la tarde. Tras diez horas, bien entrada la madrugada del día 26, patronos y obreros estamparon sus firmas al pie del documento con todas las propuestas. Entre las rúbricas identificables, el libro señala los nombres de Manuel Rojas, familiar del ganadero Gabriel Rojas, José María Jiménez, en representación de la Sociedad Anónima de Construcciones, propiedad de la familia Rojas Marcos, Antonio Durán, Ángel Mensaque y Pedro Colomé. Otro importante dirigente de la patronal sevillana era Barráu. Su aprobación iba a poder extenderse también fuera la capital andaluza. Según Gutiérrez Molina, pocos minutos después de la firma, Juan Arcas, secretario del comité sindical, envió sendos telegramas a los sindicatos de la construcción de Madrid y Valencia en los que les anunciaba que habían alcanzado las 36 horas. En Valencia se acababa de firmar unas bases en las que se recogían las 40 horas. “Y los madrileños, desde comienzos de junio, estaban inmersos en una dura huelga –junto a la Federación Local de la Edificación de la UGT– en la que no solo se jugaba la mejora de las condiciones de trabajo o la jornada de 36 horas, sino también la primacía sindical en la capital del reino en un ramo que reunía a más de cincuenta mil trabajadores”, resume Gutiérrez Molina.
El convenio de Sevilla fue ratificado en una asamblea general del sindicato el 28 de junio y entró en vigor al día siguiente. “La duración de este contrato colectivo es por tiempo indefinido mientras los obreros afectos a la Sección de Albañiles del Sindicato Único del Ramo de Construcción no tenga por conveniente su modificación”, finaliza el documento. Menos de 20 días después, el 18 de julio, aquellas conquistas –como tantas otras– saltaron por los aires. “Para los sublevados no se trataba sólo de sustituir las instituciones y personas del régimen republicano sino de borrar de la faz de la tierra a la ‘otra España’ eliminándola físicamente. El anarcosindicalismo formaba parte de los llamados a desaparecer”, concluye el historiador.
Hasta 1936, Andalucía fue una de las más importantes federaciones del anarcosindicalismo español por el número de sus afiliados, actividad de sus sindicatos y personalidad de sus militantes. “Los oficios de la construcción fueron un vivero constante de destacados militantes del anarquismo sevillano. Algunos de sus nombres más conocidos fueron albañiles, ladrilleros o trabajadores de la fábrica de La Cartuja. La mayoría de ellos nacidos en pueblos de la provincia y que acudieron a la capital atraídos por la posibilidad de encontrar trabajo”, destaca Gutiérrez Molina. Pone como ejemplos a Juan Negroles del Valle, Manuel Viejo Artal y los hermanos Juan, Miguel y Julián Arcas Moreda. “Incluso quien llegaría a ser el político sevillano más destacado de este siglo, Diego Martínez Barrio, hijo de albañil, trabajó en ese oficio durante su juventud e ingresó en los grupos anarquistas antes de convertirse en tipógrafo, republicano y cabeza máxima de la masonería española”. El libro está dedicado a Manuel Ramírez Castillo, maestro albañil y anarcosindicalista.
]]>Vivencias en primera línea.
Pensando en algún recuerdo importante ocurrido en este mes de marzo me ha venido a la memoria un acontecimiento que sucedió hace ahora 20 años y que me tocó vivir en primera persona.
Reconversion industrial en La Naval de Reinosa
]]>Vivencias en primera línea.
Pensando en algún recuerdo importante ocurrido en este mes de marzo me ha venido a la memoria un acontecimiento que sucedió hace ahora 20 años y que me tocó vivir en primera persona.
Reconversion industrial en La Naval de Reinosa
Reinosa, reconversión industrial, marzo de 1987, mes especialmente violento, con la presentación de un expediente de regulación de empleo a 463 excedentes en Forjas y Aceros de Reinosa (La Naval). La población campurriana sale a la calle para intentar paralizar el expediente y el Gobierno responde con una fuerte represión policial causando un muerto y cientos de heridos. Rescato alguno de los temas más destacados por la prensa en esas fechas.
En los primeros días del mes de marzo, después de varios planteamientos sin éxito, Forjas y Aceros presenta un expediente de regulación. El expediente se venía fraguando hacía tiempo con gran inquietud por parte de todo el pueblo de Reinosa (Cantabria). En medio de las negociaciones se da a conocer la inminente marcha de Enrique Antolín, presidente de Forjas y Aceros, para ocupar la Consejería de Obras Publicas del Gobierno Vasco.
Un día antes de su nombramiento oficial, Enrique Antolín acude a la Empresa a despedirse del equipo de dirección y del comité de empresa. Los trabajadores se enteran y deciden retener a Antolín cuando se encontraba en su oficina. Su idea era no dejarle acudir al día siguiente a la jura de su cargo en Vitoria, para forzar una negociación. Cientos de vecinos de Reinosa, estudiantes de los institutos cercanos y trabajadores de otras empresas, enterados de lo acontecido acuden a la Naval para mostrar su apoyo.
Horas después comienzan a llegar las primeras unidades de intervención de la Guardia Civil. Entretanto los directivos, con Enrique Antolín a la cabeza, son trasladados al “bunker”, un edificio que se construyó especialmente para temas radiactivos, con grandes muros de hormigón, donde pasarán toda la noche. Las conversaciones, ya de madrugada, entre los directivos retenidos, trabajadores y Delegado del Gobierno no prosperan. La tensión va en aumento y la mayoría de los trabajadores pernocta en la Fabrica en los distintos Talleres y Oficinas.
A primera hora de la mañana siguiente 300 antidisturbios armados entran en la factoría, haciendo uso de sus armas y dispuestos a rescatar a Enrique Antolín. La Guardia Civil empieza a actuar. Se suceden los palos y las carreras por el interior de la fábrica. Se disparan botes de humo y pelotas de goma indiscriminadamente. Parte de los trabajadores se hacen fuertes en los talleres. Se defienden con lo que pueden. La sirena tradicionalmente utilizada para avisar a la población en caso de algún incendio o catástrofe suena incesantemente. El pueblo entero empieza a tener constancia de la gravedad de los hechos que están ocurriendo.
Al mismo tiempo en el parque Cupido, junto a la estación de Renfe, se producen los primeros enfrentamientos entre jóvenes estudiantes de los institutos del pueblo, hijos de trabajadores de Forjas en su mayoría, y efectivos de la Guardia Civil. La crudeza de la batalla campal se extiende mas allá de la factoría. Avisados de lo que estaba ocurriendo acuden también trabajadores de la propia factoría y más vecinos. El pueblo entero se siente atacado e invadido, el clima es de auténtica de guerra, cerca de 10.000 personas se enfrentan a tres centenares de guardias civiles. La superioridad en número de los vecinos obliga a los atemorizados guardias civiles a retirarse. Algunos de los guardias llegan a hacer uso de fuego real, mientras otros blanden pañuelos blancos en señal de rendición. Estos últimos se habían metido, por desconocimiento, en una calle sin salida donde quedan atrapados.
Las fuerzas del orden son reducidas, desarmadas, conducidas a sus autobuses, e invitadas a marcharse del pueblo. Los mandos deciden abandonar la ciudad. La refriega deja un saldo de un muerto y casi un centenar de heridos entre trabajadores y guardias civiles, intoxicados por efecto de los gases y contusionados por impacto de piedras o pelotas de goma.
Finalmente, Enrique Antolín jura con normalidad su cargo en Vitoria. Toda la prensa nacional, y regional se hace eco de lo ocurrido en Reinosa. Poco a poco se empieza a normalizar la situación y el expediente de reconversión se lleva a adelante.
A un nivel ya más personal, pero también vivido en primera línea, mis recuerdos me trasladan a una etapa profesional en la que era responsable del Dpto de Planificación y Transportes. Recuerdo que el día del “secuestro” se inició con la llamada teléfónica de un directivo de la empresa a Enrique Antolín, para que viniera a despedirse antes de la toma de posesión de su nuevo cargo en el Gobierno Vasco. Le aseguraba que los ánimos se encontraban relativamente calmados y no había riesgos de que la situación se complicase. Nada más llegar a Reinosa en su coche, siempre conducía personalmente, se vió sorprendido por una avalancha de trabajadores que, tomando al asalto su oficina, iniciaron su retención. No hubo que lamentar ningún tipo de heridos pero si destrozos importantes en las puertas y mobiliario.
Pasados los primeros momentos de sorpresa, estando en la zona “noble” donde se producían los sucesos, observé que algunos directivos también habían sido retenidos en sus oficinas. Hablando con alguno de ellos, mi oficina estaba muy cerca, me comentaron que habían sufrido amenazas e insultos, aunque sin llegar a recibir ningún tipo de daño físico. Otros directivos, menos conocidos por los trabajadores, circulaban tranquilamente en medio de todo el follón organizado. La gran confusión existente permitía que cada uno fuese a su aire sin orden ni concierto.
Al cabo de unas horas, cerca ya del mediodía, el comité de empresa tomó la decisión de trasladar a Enrique Antolín, y a sus directivos, a un sitio distinto de las Oficinas Generales. El traslado se hace a pie, a través de un pasillo formado por los trabajadores en plena calle, hasta el edificio del “bunker”. La razón de este traslado venía motivada porque, previendo que la Guardia Civil no iba a tener más remedio que liberarlo por la fuerza, era conveniente llevarlo a un sitio más seguro. El edificio elegido fue el conocido por todos como el “bunker”. Un edificio aislado de grandes muros exteriores que se utilizaba normalmente para técnicas radiactivas. Se creía que allí el asalto sería más dificil. O eso se pensaba.
El resto del día transcurrió con mucha tensión. Los trabajadores comenzaron a preparar barricadas. Mientras, se esperaba que el asalto de la Guardia Civil fuese inminente. Como éste no se llegó a producir la mayoría de las personas que trabajábamos en la empresa nos dispusimos a pasar la noche en los Talleres y Oficinas. Fue muy sorprendente observar durante el día, y también por la noche, como grupos de personas paseaban por su interior. Parecía que transitaban tranquilamente por una calle cualquiera. No eran solo los propios trabajadores sino también muchos vecinos del pueblo y familiares. El riesgo de que se produjese algún accidente era grande y más al estar en una zona de talleres de producción. El desconocimiento del peligro que suponía era evidente. Después, durante la noche, que pasé en los Talleres Mecánicos, pude ver como la mayoría de las personas (propias y ajenas a la empresa) se acostaban sobre lo primero que habían podido coger y en las posturas más imaginativas posibles.
En las primeras horas de la madrugada decidí recorrer las instalaciones de Fábrica para ver su situación. Junto con un compañero de trabajo de mi Dpto, miembro importante de un sindicato, pude comprobar que casi todas estaban paradas. Solo algunos hornos se encontraban en fase de enfriamiento controlado. Parecía que las consecuencias no iban a ser muy graves. Aprovechamos para palpar el ánimo de muchas personas. Era un sentimiento mezcla de preocupación y decisión de seguir adelante. También nos acercamos a las puertas del “bunker” y conversamos con los que allí se encontraban. Nos estuvieron informando de la marcha de las conversaciones, hasta aquel momento sin resultados aparentes. Había bastante confusión.
El momento de la liberación de Enrique Antolín se produjo de una forma relativamente rápida. Fue en las primeras horas de la mañana. Vino acompañado de un ataque de los antidisturbios por todas las instalaciones. Hubo algunos heridos. Recuerdo que el caso más grave fue la pérdida de un ojo. Quiero resaltar que, mientras a Antolín le trasladaban sin dificultades a Vitoria para su toma de posesión, los directivos fueron “dejados” por la Guardia Civil en la parte de atrás del edificio del “bunker”, sin ningún tipo de miramientos. Al final se vieron obligados a saltar la tapia cercana al río Izarilla por sus propios medios, procurando ponerse a buen recaudo de la mejor forma posible. Como vulgarmente se dice, “los dejaron tirados”.
No quiero finalizar este pequeño relato sin referirme a otra situación rocambolesca, vista ahora desde la distancia. Ocurrió en un día distinto al asalto de los antidisturbios. No hay que olvidar que el conflicto se extendió durante bastante tiempo, no sólo a la empresa sino también a las propias calles de Reinosa.
Una tarde me dirigía a la Iglesia Parroquial para asistir a los oficios del Viernes Santo. Lo hice entre grandes precauciones porque era un riesgo evidente caminar por las calles en aquellas condiciones. Justo cuando llegaba a la misma entrada de la iglesia, comenzó una carga de la Guardia Civil. Nos vimos obligados a cerrar de inmediato las puertas. Fue el cura quien tomó rápidamente la decisión, viendo el cariz que estaban tomando las cosas. Acertó, porque el riesgo de sufrir un asalto no era despreciable. Nada más entrar, resonaban ya las pelotas disparadas por las tanquetas de la Guardia Civil contra la puerta de madera . No entendíamos como era posible que estuviese sucediendo un hecho semejante. Al final, cuando las cosas se empezaron a calmar un poco, salimos por una puerta trasera. Con grandes precauciones, siempre por calles laterales, llegamos a nuestro domicilio.
Podría escribir mucho más porque mis vivencias dan para ello. De momento, prefiero seguir viéndolo con una determinada distancia. Si ahora lo he hecho es por contrastar mi visión con parte de lo que se publicó en la prensa en esos días. A lo mejor, algún día me animo a dar conocer el resto. Se mezclarían situaciones más duras que las descritas con otras que se podrían describir como surrealistas.
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e sale AVANCE, un humilde esfuerzo de la CNT de Santander para dar a conocer a nuestros vecinos y vecinas sus derechos laborales, los convenios que se aplican en nuestro territorio, los conflictos que vayan surgiendo con la patronal y las iniciativas populares que aparecen en Cantabria para la defensa de nuestros derechos, del medio ambiente, de la cultura, etc.]]>
e sale AVANCE, un humilde esfuerzo de la CNT de Santander para dar a conocer a nuestros vecinos y vecinas sus derechos laborales, los convenios que se aplican en nuestro territorio, los conflictos que vayan surgiendo con la patronal y las iniciativas populares que aparecen en Cantabria para la defensa de nuestros derechos, del medio ambiente, de la cultura, etc.
Las ideas y prácticas anarquistas también tendrán un espacio en este pequeño boletín, para que lleguen a quienes aún no saben de ellas. Esperamos que el espacio se nos quede pequeño, y que la práctica y el interés de la gente nos lleven a aumentar el número de páginas y mejorar el formato, pero por ahora tenemos más ilusión que experiencia en esto de hacer publicaciones.
En este primer número arrancamos con nuestra apuesta por la abstención activa, la iniciativa del partido paródico CHOPED que también aboga por la abstención, una nota sobre los ateneos libertarios, pues el 29 de noviembre abrimos en nuestro local de Vista Alegre 11 el primero del siglo XXI en Santander, y una reflexión sobre la lucha conjunta hacia la huelga general de CGT, CNT, CO.BAS, Solidaridad Obrera y 15-M Santander. La contraportada está dedicada en este número al Otoño Libertario que tendrá lugar del 23 al 26 de noviembre en nuestro local de a calle Vista Alegre 11. Puedes encontrar el boletín todos los meses (uno nuevo cada día 15) en nuestro local, en la librería La Libre, en diversos bares por toda la ciudad o descargarlo aquí: http://www.mediafire.com/?9i6wdyqkxes8qew
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Según ST 000211/2011 de 11/05/11 el juzgado de lo Social condena a Ontorgas, SL a pagar 11.038,26 € a dicha militante. A fecha de hoy casi un año despues no solo no le han pagado ni un céntimo, sino que le han denunciado por pedir su dinero.
]]>Según ST 000211/2011 de 11/05/11 el juzgado de lo Social condena a Ontorgas, SL a pagar 11.038,26 € a dicha militante. A fecha de hoy casi un año despues no solo no le han pagado ni un céntimo, sino que le han denunciado por pedir su dinero.
Hemos solicitado a COBRA INSTALACIONES Y SERVICIOS, SA dicha cantidad ya que Ontorgás trabajaba para ella en regimen de subcontratación, y tiene retenido el 5% de las últimas facturas de la empresa que le adeuda a la citada militante. En este caso tambien hemos recibido negativa a dicho pago.
Es injusto que sea siempre el trabajador el que pague por todo.Se juegue con el con su dinero y con su dignidad. La empresa continua abierta al público pero no hay intención alguna de pago de tal deuda ni de parte de ella. El texto lo dejamos a su libre elección y las direcciones donde hay que hacer llegar la solidaridad son las siguientes:
ONTORGAS SL
AV. DEL GENERALISIMO 16, 39500 CABEZON DE LA SAL
Tel/Fax: 942 700 041
Tel: 664 673 990 – 663 918 376 – 625 421 936
e-mail: ontorgas@hotmail.com – ontorcasa@hotmail.com
COBRA INSTALACIONES Y SERVICIOS (CONTRATA)
POLIGONO DE ASIPO C/C nave 66, 33428- LLANERA – ASTURIAS
TELEFONO: 985 262 744, FAX : 985 264 088
e-mail: oviedo@grupocobra.com
Bajo el lema “La lucha está en la calle – Hacia la Huelga General”, los sindicatos CNT, CGT y el movimiento 15M Santander, han convocado el día 29 de septiembre a las 20:00 H.]]>
Bajo el lema “La lucha está en la calle – Hacia la Huelga General”, los sindicatos CNT, CGT y el movimiento 15M Santander, han convocado el día 29 de septiembre a las 20:00 H. una concentración frente a la Delegación del Gobierno en Santander en protesta contra los recortes sociales que se vienen sucediendo desde el gobierno y las instituciones europeas.
La Intersindical Cántabra, "ante los nuevos ajustes que han venido y los que vendrán impuestos por las grandes corporaciones financieras y empresariales" señala no poder quedarse "callada y de brazos cruzados".]]>
La Intersindical Cántabra, «ante los nuevos ajustes que han venido y los que vendrán impuestos por las grandes corporaciones financieras y empresariales» señala no poder quedarse «callada y de brazos cruzados». Aclaran que «estas imposiciones no vienen provocadas por ‘la crisis’ en sí, sino por quienes quieren aprovecharla como una oportunidad para acumular más riquezas teniendo en cuenta la debilidad de la clase obrera de Cantabria, del Estado y de Europa, incapaz de enfrentarse a los ataques del capital».
La Intersindical Cántabra quiere dejar claro «que todas estas actuaciones suponen el expolio de nuestros derechos más queridos y que más nos costó conseguir: pensiones, sanidad, enseñanza, justicia, transporte, etc». También señalan «que hay otras soluciones a la crisis que no recaigan sobre las clases populares como, por ejemplo, aumentar el consumo, mediante inversiones públicas, para reactivar la economía», pero advierten de que «para ello es necesaria la movilización, la protesta en la calle y la rebeldía ante tanta injusticia y ante tanto dolor que los millones de excluidos laborales y sociales están sufriendo».
Por todo ello la Intersindical cántabra, en su línea de movilizar a los trabajadores y trabajadoras, convoca una manifestación, el día 16 de julio, sábado, en Torrelavega, partiendo de la Plaza Mayor a las 12 del mediodía.
Finalmente, llaman «a los trabajadores en particular y a la población en general a seguir expresando su rechazo y a movilizarse hasta conseguir reconquistar los que nos están quitando y avanzar hacia una sociedad y un mundo sin pobres».
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Más de 40 personas participan en la concentración convocada por la CNT en Castro Urdiales contra el Pacto Social y los recortes.
El acto ha servido de presentación del nuevo núcleo formado en la localidad Cantabra, sumándose a los ya existentes de Santander y Torrelavega.
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Más de 40 personas participan en la concentración convocada por la CNT en Castro Urdiales contra el Pacto Social y los recortes.
El acto ha servido de presentación del nuevo núcleo formado en la localidad Cantabra, sumándose a los ya existentes de Santander y Torrelavega.
El sábado 11 de junio tuvo lugar en Castro Urdiales la concentración convocada por la CNT para denunciar los diferentes recortes sociales y laborales que se están llevando a cabo contra la clase trabajadora. La concentración también sirvió, para presentar el nuevo núcleo confederal en la localidad, lo que demuestra el crecimiento que esta experimentando la central sindical en los últimos años, tanto en Cantabria como en el resto del estado.
Durante el acto intervinieron un miembro de la CNT castreña que hizo un repaso a la situación del municipio, denunciando el despilfarro sin sentido que producirán los proyectos del AVE y puerto deportivo, a lo que hay que sumar la destrucción del patrimonio natural del pueblo. También denuncio la corrupción política, coincidiendo con el pleno municipal en el ayuntamiento donde se estaba nombrando un nuevo alcalde.
Posteriormente habló un afiliado de Santander que denunció los recortes de los derechos laborales y sociales que están avanzando a un ritmo frenético, desmontando los últimos pilares de un estado del bienestar ya de por sí bastante raquítico e incapaz de satisfacer las necesidades humanas básicas. Frente a esto, los trabajadores y trabajadoras organizadas en la CNT, nos rebelamos, creemos que es necesario romper de una vez con las dinámicas del miedo, el desánimo, la división y el sálvese quien pueda, para empezar a organizarnos entre iguales para salir a la calle a decir basta, como ya están haciendo miles de trabajadores y trabajadoras en otras partes del mundo. Por ultimo animó a las y los vecinos de Castro a construir, desde abajo, el sindicato, como herramienta capaz de mejorar nuestra vida en el día a día, de enfrentar políticas que no son sino robos a la mayoría social, en beneficio de unos cuantos, de transformar de raíz esta sociedad. Hoy sabemos que esas herramientas solo se pueden levantar desde la solidaridad, el apoyo mutuo, la acción directa y la autogestión.
A las 13:30 se dio por concluido el acto, valorándose positivamente la respuesta de los vecinos y vecinas a este primer acto de la CNT en la ciudad de Castro.
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La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ha convocado una concentración el sábado 11 de junio, a las 12.00 horas, en la Plaza del Ayuntamiento de Castro Urdiales.
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La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ha convocado una concentración el sábado 11 de junio, a las 12.00 horas, en la Plaza del Ayuntamiento de Castro Urdiales.
Según ha informado el sindicato anarquista, la concentración se ha convocado con motivo de la creación de un nuevo núcleo de la CNT en el municipio y para explicar a los ciudadanos castreños su forma de “entender el sindicalismo”.
Su sindicalismo «está alejado del de otros sindicatos, convertidos en meros prestadores de servicios, dependientes de fondos públicos y cada vez más cercanos a posiciones neoliberales”, según ha explicado. Esta organización ha señalado que es “imprescindible” que sus principios, métodos y objetivos, “ya históricos”, basados en la “solidaridad, la autoorganización y la autogestión”, lleguen al conjunto de la clase trabajadora, que en estos momentos se encuentra en una situación de “desmovilización e indefensión extrema”.
La CNT suma con este tres núcleos en la geografía cántabra: Santander, Torrelavega y , ahora, Castro Urdiales, lo que muestra, en su opinión, la “marcada tendencia de crecimiento que está teniendo la organización anarcosindicalista en el Estado español».
Extraido de Yocantabria.
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