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Guadalupe Grandoso. De Ecologistas en Acciónd e Cantabria y de la Asamblea contra la Fractura Hidráulica. Aparecido en la revista Ecologista nº 71. Puedes bajarte el artículo en pdf desde aquí: La Fracturación Hidráulica: una nueva y peligrosa apuesta para mantener el consumo de combustibles fósiles
NOTAS Y REFERENCIAS
1. Lista de productos químicos utilizados en el proceso de fracturación hidráulica en Pensilvania. Datos obtenidos a partir de la propia industria. Oficina de Protección Medioambiental para la gestión de gas y petróleo.
http://www.dep.state.pa.us/dep/deputate/minres/oilgas/new_forms/marcellu…
Entre estos compuesto hay tóxicos para organismos acuáticos, tóxicos agudos, cancerígenos probados, sospechosos de ser cancerígenos, elementos mutagénicos, y otros con efectos sobre la reproducción.
2. En un sólo pozo se inyectan entre 9 y 29 millones de litros de agua mezclados con de 180 a 580 mil litros de sustancias químicas. Una vez terminada la fracturación se recuperan entre 1’3 a 23 millones de litros de agua altamente contaminada. Teniendo en cuenta que un pozo se agota en menos de 5 años, el mantenimiento de una producción continuada necesita la perforación de miles de pozos. En Texas se han abierto 15.000 nuevos pozos en un periodo de 5 años.
3. “Natural Gas Flowback. How the Texas natural gas boom affects health and safety” Earthwork’s Oil & Gas Accountability Projectaff
4. Stephen G. Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel R. Warner, Robert B. Jackson. “Methane contamination of drinking water accompanying gas-well ddrilling and hydraulic fracturing” Proceedings of National Academy of Sciences, Abril 2011
5. Wolf Eagle Environmental. Sept. 15, 2009. Town of DISH, Texas Ambient Air Monitoring Analysis. http://www.bseec.org/sites/all/pdf/airquality/13.pdf
6. Robert W. Howarth, Rence Santoro, Anthony Ingraffea “Methane and the greenhoyse-gas footprint of natural gas from shale formations” Climatic Change, Marzo 2011
7 Informe de la EIA sobre los recursos mundiales de gas pizarra en 14 regiones fuera de Estados Unidos. http://www.eia.gov/analysis/studies/worldshalegas
8. Informe encargado por la comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo. “Impacts of shale gas and shale oil extraction on the environment and on human health” (Junio, 2011)
http://www.europarl.europa.eu/document/activities/cont/201107/20110715AT…
9 Ley 2011-835, de 13 de julio de 2011, aprobada por la Asamblea Francesa, para la prohibición de exploración y explotación de hidrocarburos líquidos o gaseosos y para derogar los permisos exclusivos de proyectos mediante fracturación hidráulica.
http://www.assemblee-nationale.fr/13/dossiers/interdiction_exploration_e…
10. “ Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts”. The Tyndall Center for Climate Change Research, University of Manchester (Abril 2011)
http://www.tyndall.ac.uk/sites/default/files/tyndall-coop_shale_gas_repo…
11 Instituto Polaco para Asuntos Extranjeros: “Path to Prosperity or Road to Ruin? Shale Gas Under Political Scrutiny” http://www.pism.pl/files/?id_plik=8613
12. http://www.nytimes.com/interactive/2011/02/27/us/natural-gas-documents-1…
Un nuevo estudio publicado en el diario Environmental Sciences Europe analizó los efectos del consumo de maíz y frijol de soya en el organismo de ratones.]]>
Un nuevo estudio publicado en el diario Environmental Sciences Europe analizó los efectos del consumo de maíz y frijol de soya en el organismo de ratones. Y tras correlacionar la información extraída en 19 estudios previos sobre animales encontraron que el 9% de los parámetros que se midieron, incluyendo bioquímica sanguínea y de orina, peso de órganos, e histopatiología (análisis microscópicos) estaban significativamente alterados entre los animales que habían sido alimentados con productos genéticamente modificados.Hasta bien entrado el siglo XVII, en Europa se utilizaba la expresión "cisne negro" cuando alguien quería referirse a una imposibilidad lógica o física, basándose en la creencia generalizada de que todos los cisnes eran blancos.
]]>Hasta bien entrado el siglo XVII, en Europa se utilizaba la expresión «cisne negro» cuando alguien quería referirse a una imposibilidad lógica o física, basándose en la creencia generalizada de que todos los cisnes eran blancos. En 1697, sin embargo, un explorador holandés descubrió que en Australia había cisnes negros y esta expresión, recientemente popularizada por el filósofo y financiero de origen libanés Nassim Nicholas Taleb, pasó a utilizarse para calificar cualquier idea o acontecimiento que durante mucho tiempo había sido tenido poco menos que por imposible pero que de repente un día se materializa. La teoría del cisne negro de Taleb se aplica pues a acontecimientos inesperados, que quedan fuera de las expectativas normales, ya sea en el ámbito científico, histórico, financiero o tecnológico, y que tienen un enorme impacto porque trastocan ideas básicas del tan admirado como discutible sentido común.
La tesis del libro de Taleb (El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable, Paidós, 2008) es que las consecuencias de estos acontecimientos muy poco probables son enormes; que por lo general están infravaloradas; y que, en realidad, no son tan improbables como pensamos, ya que al tratarse de acontecimientos poco comunes no disponemos de suficientes observaciones para estimar su probabilidad con cierta precisión. También nos explica Taleb que los humanos hemos desarrollado mecanismos psicológicos de defensa frente a la incertidumbre que sesgan nuestro raciocinio, haciendo que evitemos imaginar y prever aquello que no deseamos que ocurra. Todo ello nos aleja de la racionalidad a la hora de entender, prever y actuar en relación a estos fenómenos. Sería difícil encontrar un ejemplo actual más apropiado de lo que es un cisne negro que el del desastre nuclear de Fukushima.
De siempre hemos sabido que la tecnología nuclear es intrínsecamente peligrosa porque supone la generación de enormes cantidades de elementos radiactivos que la naturaleza se había encargado de ir desintegrando a lo largo de centenares de millones de años. Cuando surgió la especie humana ya solo quedaban en el planeta unos pocos elementos radiactivos de larga vida, como el uranio 235, que siguen calentando el subsuelo y cuyas radiaciones llegan a la superficie en forma de una pequeña radiactividad ambiental inevitable. Con el desarrollo de la energía nuclear, sin embargo, lo que hacemos es concentrar en un reactor este remanente de radiactividad de forma que, además de energía, generamos todo tipo de elementos altamente radiactivos que ya no existían en la naturaleza y que se mantendrán radiotóxicos durante decenas de miles de años. Si todo va bien, son lo que denominamos «residuos nucleares», a los que todavía no hemos encontrado acomodo; y si las cosas se tuercen, como ocurrió en Chernóbil y ahora en Fukushima, los desperdigamos por la atmósfera, el mar, la tierra y las aguas subterráneas, incrementando de esta forma y hasta niveles muy peligrosos la radiactividad ambiental.
Fue precisamente uno de los padres de la energía nuclear, el físico italiano Enrico Fermi, quien primero expresó sus dudas al dejar dicho que «al producir energía con la fisión nuclear estamos creando radiactividad a una escala sin precedentes y de la que no tenemos experiencia alguna, por lo que veremos si la sociedad aceptará una tecnología que produce tanta radiactividad». Durante mucho tiempo, los partidarios de esta tecnología han intentado convencernos de que debemos aceptarla en virtud de lo que Alvin Weinberg, otro de sus padres, llamó «el pacto fáustico nuclear»: la promesa de un futuro con energía barata y abundante a cambio de un riesgo radiactivo asumible. Y para que aceptáramos el pacto, nos aseguraron que construirían las centrales nucleares de forma que no sufriríamos las peores consecuencias de su radiactividad. Incluso se atrevieron a cuantificar esta seguridad, afirmando que la probabilidad de un accidente grave, con fusión del núcleo y liberación radiactiva al exterior, como en Fukushima, sería de un accidente cada 100.000 años-reactor; o lo que es lo mismo, uno cada 200 años para un parque mundial de reactores similar al actual, o cada 100 años si lo dobláramos. Cuando los accidentes fueron sucediéndose con una frecuencia muy superior, las explicaciones eran cada vez más sofisticadas pero la conclusión siempre era la misma: hemos aprendido la lección y no volverá a suceder. Un claro ejemplo de lo que Taleb llama la falacia narrativa, una interpretación retrospectiva del cisne negro vivido que supuestamente reduce incertidumbres futuras. De hecho, hasta hace bien poco nos aseguraban que «otro Chernóbil es imposible» porque, decían, aquello fue consecuencia de una tecnología anticuada y de un sistema político y económico fallido. Y sin embargo está ocurriendo, a cámara lenta, en Japón, hasta hace poco la segunda economía mundial, y con tecnología norteamericana. Aquello que no podía ocurrir ha ocurrido, violando una vez más el pacto fáustico nuclear.
Pero es que, además, tampoco se ha cumplido la segunda parte de este pacto: la energía nuclear ni es abundante ni es barata, y menos va a serlo después de Fukushima. Hoy se concentra en cinco o seis países que representan más del 75% de una producción nuclear mundial que cubre menos del 3% de la energía final que consume la humanidad, y no parece que la situación vaya a cambiar mucho en las próximas décadas. Y en el aspecto económico, las recientes construcciones de Olkiluoto en Finlandia y de Flamanville en Francia no hacen sino repetir la experiencia del primer ciclo de construcciones nucleares: la incapacidad de la industria nuclear de cumplir con sus plazos y presupuestos. Por si fuera poco, las nuevas exigencias que se derivarán de lo ocurrido en Japón incrementarán de nuevo los costes, y muy probablemente pongan en cuestión el alargamiento de la vida de muchas centrales actuales; una prolongación por otra parte imprescindible si se quiere evitar el declive precipitado e irreversible de la energía nuclear.
La Unión Europea ha anunciado que va a recomendar la realización de pruebas de resistencia en todas las centrales europeas para determinar cuáles de ellas podrían resistir una agresión como la sufrida por los reactores de Fukushima, y clausurar las que no satisfagan los nuevos requisitos de seguridad. Está por ver cuáles serán estos nuevos requisitos, pero la propuesta francesa de excluir de estas pruebas las amenazas derivadas de actos terroristas y ataques aéreos a lo 11-S no parece razonable, ya que de lo que se trata es de que las centrales puedan sobrevivir a cualquier incidente que las prive de suministro eléctrico externo, puesto que esa ha sido la circunstancia que ha desencadenado el grave accidente de Fukushima. Claro está que el llamado station blackout no forma parte de los sucesos contemplados en el diseño base de ninguna de las centrales actualmente en funcionamiento, y que prepararlas para tal eventualidad puede suponer inversiones muy importantes, algo que al parecer los franceses quieren evitar por la cuenta que les trae.
Las promesas de energía nuclear abundante, barata y segura quedan hoy más lejanas que nunca, al tiempo que vamos conociendo la realidad de las consecuencias personales, económicas y medioambientales de un accidente grave en un país industrializado, todo lo cual invalida ambas contrapartidas del pacto fáustico que nos propuso Alvin Weinberg. De hecho, los hay que nunca creyeron las promesas de la industria nuclear y, entre ellos, en lugar prominente, están quienes precisamente son especialistas en valorar riesgos: las compañías de seguros. Siempre se han negado a cubrir la responsabilidad civil de una central nuclear, con lo que nos hemos visto obligados a promulgar leyes que eximen a las eléctricas de esta responsabilidad, más allá de cantidades que, como podremos comprobar en Japón, son simbólicas. A las compañías de seguros no les gustan las nucleares y es fácil comprobarlo leyendo cualquier póliza que tengan a mano. Verán que la letra pequeña dice: «Excluidos los riesgos por accidentes nucleares». Las consecuencias de los cisnes negros nucleares las tendremos pues que pagar de nuestros bolsillos o, lo que es peor, con nuestra salud, y por ello ha llegado el momento de hacerle caso al comisario europeo de la Energía, Günther Ottinger, y plantearnos cómo Europa podría cubrir sus necesidades energéticas futuras sin contar con la energía nuclear. No ya solo porque así lo prefiramos muchos, sino porque probablemente no tengamos más remedio.
Marcel Coderch, ingeniero, es autor con Núria Almirón de El espejismo nuclear. Los libros del lince, 2008.
Extraído de elpais
A causa del éxito de los talleres realizados durante el mes de enero, la asociación "Conservación y Biodiversidad", vuelve a organizar, dentro del proyecto "Futuros renovables", un fin de semana de actividades en la finca el Molino de Suances.]]>
A causa del éxito de los talleres realizados durante el mes de enero, la asociación «Conservación y Biodiversidad», vuelve a organizar, dentro del proyecto «Futuros renovables», un fin de semana de actividades en la finca el Molino de Suances.En el «proceso de producción» del automóvil, el efecto pernicioso más claro es el modelo aplicado, a principios del siglo XX, en la fabricación de los autos Ford. El fordismo maximizará la mano de obra, las herramientas y las maquinas para la elaboración de automóviles, implementando la producción en cadena: «violencia calculada, sistemáticamente aplicada contra el trabajo de los hombres, ese sueño original del capital en busca del ‘movimiento perpetuo’ de la fábrica. La producción de flujo continuo, ‘piedra angular’ de todos los sistemas de organización del trabajo, como dirá cincuenta años después el sociólogo Emery, nace en América, como era de esperar» (1).
Economización de «tiempos y movimientos» que tiene sus oscuros antecedentes en el demencial afán del norteamericano Frederick W. Taylor, por arrebatarle al obrero la capacidad de administrar su tiempo dentro de la fábrica para la producción, a través de la división sistemática de las labores, la organización racional del trabajo y, muy en especial, la utilización del cronómetro.
Así, «al acabar con el control obrero sobre los modos operatorios, al sustituir los ‘secretos’ profesionales por un trabajo reducido a la repetición de gestos parcelarios -en pocas palabras, al asegurar la expropiación del saber obrero y su confiscación por la dirección de la empresa- el cronómetro es, ante todo, un instrumento político de dominación sobre el trabajo. Tecnología y táctica pormenorizada del control de los cuerpos en el trabajo, el taylorismo- como se le conoce a éste- va a transformarse en un verdadero ‘conjunto de gestos’ de producción, en un código formalizado del ejercicio del trabajo industrial, con la organización científica del trabajo. Como instrumento esencial de ese proceso de reducción del saber obrero de fabricación a la serie de sus gestos elementales, el cronómetro es, por la misma razón, mucho más que eso» (2).
Modelo de producción que poco a poco comenzará a ser aplicado en la industria en general, pero que también trascenderá vigorosamente en espacio y tiempo, ya que además de verlo aparecer de forma renovada décadas después, dejará de ser un modelo exclusivo de occidente, como es el caso del toyotismo (de la industria japonesa Toyota).
A consecuencia de la crisis de 1973 la industria automotriz mundial bajó considerablemente su producción, pero no así esta armadora japonesa que de manera excepcional perfeccionaba la tradicional forma de producción en cadena fordista e implementaba nuevos métodos de productividad como el trabajo en cuadrilla, la gestión por incentivos, el «involucramiento» de los trabajadores, el famoso «just-in-time» (justo a tiempo), etc., colocándose en la única empresa multinacional con los mejores resultados de productividad, situación que la llevó a ubicarse, en 2007, en el fabricante número uno a nivel mundial, por arriba incluso de General Motors.
El toyotismo
En «Americanismo y fordismo», artículo publicado en 1929, Gramsci aseguraba: «la industria Ford exige a sus obreros una discriminación, una aptitud que las demás industrias todavía no piden, una aptitud de un género nuevo, una forma de desgaste de la fuerza de trabajo y una cantidad de fuerzas usadas en el mismo tiempo medio, más penosas y más extenuantes que en otras partes, y que el salario no basta para compensar en todos los obreros, para reconstituir en las condiciones de la sociedad existente».
Sin embargo, en el incremento de la explotación el toyotismo irá aún más lejos, y un claro y repudiable reflejo de ello será el karoshi, muerte súbita (en al que sobreviene una hemorragia cerebral insuficiencia cardiaca o respiratoria) exhaustiva carga de trabajo.
Nefastas condiciones laborales que de manera no muy distinta se han presentado en otras empresas automotrices del mundo incluyendo a Francia, el país de los Derechos Humanos: en menos de seis meses, entre 2006 y 2007, se presentaron tres casos de suicidios en Technocentre -una planta que la empresa Renault tiene en Guyancourt, un suburbio al suroeste de París- a causa de la fuerte presión laboral.
» Como producto en sí», el automóvil ha tenido un fuerte impacto social y ecológico. El estatus social que proporciona poseer uno -sobre todo cuando se trata del último modelo- ha llevado, como consecuencia de su gran demanda, a una excesiva producción, con devastadores resultados medioambientales. El crítico cultural norteamericano Mark Dery asegura que «lo más preciado para un norteamericano son los automóviles, pero en especial los autos o camionetas Sport Utility Vehicle (SUV)». Situación que, por moda, se ha ido expandiendo a otros países, sobre todo de América Latina; en donde ya de por sí el peatón ha quedado relegado y excluido del constante reordenamiento espacial urbano, que da mayor prioridad a la (re)construcción de vías de circulación vehicular.
Por éstas y otras razones, el automóvil ha ocupado un lugar clave en el proceso de desgaste de la estructura social urbana. «En el segundo lustro de los años noventa se calculaba que había unos 500 millones de automóviles en el mundo. Han erosionado la calidad de los espacios públicos y han impulsado la extensión suburbana. Justo como el ascensor hizo posible el rascacielos, el automóvil ha propiciado que los ciudadanos vivan lejos de los centros citadinos. El automóvil ha hecho viable el concepto de la fragmentación de las actividades de cada día en compartimentos, separando oficinas, tiendas y casas. Y cuanto más ampliamente se dispersan las ciudades, más antieconómica viene a ser la expansión de sus sistemas de trasporte público, y mayor es la dependencia del coche de los ciudadanos. Alrededor del mundo las ciudades están siendo transformadas
Para facilitar el mundo del automóvil, aun cuando es el automóvil -más que la industria- lo que genera la mayor cantidad de contaminación del aire, la misma contaminación de la que huyen los moradores suburbanos… paradójicamente, desde la perspectiva del individuo, el automóvil sigue siendo el producto tecnológico más liberador y más deseado. Es barato porque se manufactura masivamente y porque está subsidiado; es práctico porque las ciudades no han sido planeadas para depender del transporte público, y es un icono cultural irresistible que brinda glamour y estatus». (3)
Transporte público ahora
En las principales ciudades europeas un gran porcentaje de personas utiliza el transporte público, muy por arriba de lo que sucede en los países latinoamericanos e, incluso, en EE UU, donde existe el caso paradigmático de «Los Ángeles, la primera metrópolis en el mundo construida decisivamente en la época del mayor crecimiento del automóvil. El resultado fue la descentralización del consumo y la cultura y la atrofia constante del centro de la ciudad» (4).
Y aunque es verdad que la eficiencia del sistema de transporte en las primeras ciudades es también superior, habría que agregar que el uso cultural de la bicicleta o la afición por caminar han contribuido en la inhibición del uso del automóvil. Sin embargo, los grandes esfuerzos que se hacen a nivel mundial para crear una conciencia ecológica seguirán siendo insuficientes, pues la fascinación y la gran dependencia al automóvil irán siempre a una velocidad mayor.
Así que «la verdad nadie tiene alternativa. No se es libre de tener o no un automóvil porque el universo suburbano está diseñado en función del coche y, cada vez más, también el universo urbano. Por ello, la solución revolucionaria ideal que consiste en eliminar el automóvil en beneficio de la bicicleta, el tranvía, el autobús o el taxi sin chofer ni siquiera es viable en las ciudades suburbanas como Los Ángeles, Detroit, Houston, Trappes o incluso Bruselas, construidas por y para el automóvil» (5). Tal parece que el espíritu desafiante del Movimiento Futurista va tomando una forma por demás reveladora.
Notas:
Extraido de: El Libertario nº61. Vocero ácrata de ideas y propuestas de acción.
]]>Esta última filtración de WikiLeaks, la de los más de 250.000 teletipos secretos enviados por embajadores de Estados Unidos a la Secretaría de Estado del comentado país, ha desatado la ira del Gobierno de los EE.UU quienes presumiblemente entre otras cosas están presionando a diversas compañías de Internet para que dejen de darle cobertura a WikiLeaks. Concretamente primero fue Amazon el que decidió darles la patada, después la empresa EveryDNS.net decidió dejarles sin dominio y en las últimas horas a estos dos se ha unido PayPal cancelando la cuenta que tenía con ellos la organización.
Ante este acoso y derribo injustificado en mi opinión y la de muchos otros, servidor es de los que cree que nosotros los ciudadanos debemos ayudar a WikiLeaks en lo posible así que seguidamente voy a aportar mi pequeño grano de arena mediante la recopilación de diferentes recursos e informaciones útiles para echarle un cable a Wikileaks.
Sin más dilación os dejo seguidamente con el material y toda aportación de los lectores, que podéis hacer en los comentarios e iré añadiendo en el último punto de este post, será muy bienvenida como siempre.
El último punto del post, el número 6, está siendo actualizando constantemente con los nuevos recursos que voy encontrando y me sugieren los lectores vía los comentarios de la entrada, por Twitter, o por email.
WikiLeaks no se mantiene del aire sino de donaciones y aunque PayPal les ha cerrado el grifo sigue habiendo varias formas de hacerles llegar dinero, tanto a la organización como a su fundador. Son las siguientes:
No voy a entrar ahora a valorar si los boicots son o no realmente efectivos. La realidad es que hay uno en marcha contra PayPal y Amazon por expulsar a WikiLeaks y si te quieres unir solamente tienes que dar de baja tus cuentas en ambos servicios:
Si eres de los que no se une al boicot comentado justo en el punto anterior porque no puede prescindir de PayPal o Amazon debes saber que existen bastantes servicios alternativos para ambos casos:
WikiLeaks también necesita gente que les ayude con sus conocimientos. Concretamente han pedido la ayuda de abogados (si te interesa manda un email a wl-legal@sunshinepress.org) y de informáticos (en este caso el email para los interesados es wl-supporters@sunshinepress.org).
Aunque el dominio principal de WikiLeaks ha sido cancelado, existen diversas “direcciones espejo” para acceder al sitio queestaría muy bien todos difundiéramos. Os dejo con 10 a continuación pero hay muchas más:
6.- Más recursos
El blog “El Teleoperador” ha creado una carta abierta que quien quiera podrá enviar a los periódicos elegidos por WikiLeaks para publicar los documentos de la última filtración con el objetivo de presionarles para que le presten ayuda tanto a WikiLeaks como a Julian Assange.
Extraído de Alt1040: http://alt1040.com/2010/12/wikileaks-ayuda-recursos
Los próximos días 10 y 11 de diciembre, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria (UC) y con entrada libre se celebrará a cuarta edición de la 'Libre Linux Party 4.0', un seminario práctico sobre este sistema operativo que se dirigirá principalmente a personas con poca experiencia o que incluso no tengan ninguna.]]>
Los próximos días 10 y 11 de diciembre, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria (UC) y con entrada libre se celebrará a cuarta edición de la ‘Libre Linux Party 4.0’, un seminario práctico sobre este sistema operativo que se dirigirá principalmente a personas con poca experiencia o que incluso no tengan ninguna.Si tienes cualquier tipo de duda referente al Software Libre, tienes Linux instalado en tu ordenador pero algo no funciona, ¡Apúntate a venir! Intentaremos aprender todo lo que podamos y, en general, pasarlo lo mejor posible.
Si tienes cualquier duda, no dudes en ponerte en contacto con los organizadores. Nuestro e-mail es «organiza (arroba) librelinuxparty (punto) org».
Enlaces de Interés
Organizadores: Organizado por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria, contacto Cruz Enrique Borges, con la colaboración de Linuca.
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Entrevista a Robin Hahnel, economista radical y activista político en Washington, realizada para Diagonal, en la que expone sus propuestas sobre modelos económicos útiles para escapar del capitalismo.
DIAGONAL: ¿Podrías definirnos las ideas que, junto a Michael Albert, has desarrollado en el modelo de la Economía Participativa?
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Entrevista a Robin Hahnel, economista radical y activista político en Washington, realizada para Diagonal, en la que expone sus propuestas sobre modelos económicos útiles para escapar del capitalismo.
DIAGONAL: ¿Podrías definirnos las ideas que, junto a Michael Albert, has desarrollado en el modelo de la Economía Participativa?
ROBIN HAHNEL: Es una alternativa al capitalismo y al socialismo de mercado, porque es un sistema de planificación participativa bastante completo, ya que permite analizar cómo se toman las decisiones. Refleja las posiciones del socialismo libertario desde hace años y en sus diversas tradiciones. Tiene varias partes: con respecto al trabajo, hay un consejo de trabajadores, donde cada persona tiene un voto de cara a la toma de decisiones. También se propone que los consumidores se organicen formando consejos en sus barrios. Proponemos que los consejos de trabajadores y los consejos de consumidores, en sus barrios, realicen sus propuestas de lo que quieren hacer, desde el punto de vista de producir o consumir, y ellos mismos negocien cómo van a unir eso en un plan anual factible. Desde mi punto de vista, esta idea de planificación enfatiza que los trabajadores y consumidores participen en la formulación de sus propias actividades. Esto se distingue de otras concepciones de planificación mediante representantes que van a reuniones de planificación a gran escala.
En nuestra opinión esto no da suficiente autonomía a los trabajadores en sus propias empresas y a los consumidores en sus barrios.
D.: Y en los consejos de trabajadores, ¿cómo se reparten los frutos y ganancias del trabajo?
R.H.: Esto también es parte de nuestra propuesta, en la que se remunera a los trabajadores según su esfuerzo. Esto se decide por los propios trabajadores dentro del consejo, en función, por ejemplo de las horas trabajadas. A veces las horas de unos no suponen lo mismo que las horas de otros: nadie mejor que el propio consejo y las personas con las que uno trabaja para evaluar esto. Es necesario reconsiderar cómo se organiza el trabajo para construir una economía socialista libertaria. Algunas tareas aumentan el poder de la persona para participar en la toma de decisiones. Hay que reorganizar el trabajo para que todos tengan acceso a tareas que dan el poder de participar. Hay que alternar las tareas para que no haya personas que siempre tengan que asistir a reuniones y evaluar situaciones mientras otras están siempre trabajando con las manos.
Si dejamos la organización de esta manera, llegamos a la forma tradicional tanto del capitalismo como del socialismo soviético del siglo XX, donde, aunque cada trabajador tenga su voto, se da una democracia formal, pero no real. Hay que transformar el trabajo si queremos una situación en la que se dé una participación efectiva para que cada persona tenga acceso y oportunidades en la toma de decisiones.
D.: ¿Qué estrategias de transición pueden establecer los movimientos sociales para avanzar hacia este modelo?
R.H.: Depende mucho de los países y las condiciones de sus movimientos sociales. Desde mi punto de vista, esta sociedad socialista libertaria que proponemos es una sociedad democrática, por tanto la mayoría de la gente tiene que estar a favor de este sistema. Tenemos que buscar la manera de hablar, comunicar y convencer a la mayoría de que este sistema es preferible al capitalismo. Desde mi punto de vista, hay que aumentar los movimientos reformistas pero populares. El movimiento sindical, el movimiento de consumidores, el movimiento de mujeres, el movimiento contra la guerra… necesitamos que estos crezcan, aunque pienso que esto, realizado de forma aislada, nos llevaría al fracaso, como sucedió con el movimiento que dio lugar a la socialdemocracia en el siglo XX, que se limitó a su carácter reformista y nada más. Yo pienso que al mismo tiempo que se fortalecen estos movimientos reformistas dentro del capitalismo se fortalecen las ideas de cambio, pero a la vez tenemos que potenciar experimentos de cooperación equitativa, organizando cooperativas de consumidores, cooperativas de productores y una larga variedad de instituciones no capitalistas. Hay que ir en una vía paralela, ya que una vez que una parte importante de la población entienda que sería mucho mejor organizar la economía de una forma totalmente diferente a la del capitalismo, se deben empezar a organizar los consejos en los centros de trabajo y en los barrios. Creo que no es realista en la mayoría de países, especialmente en EE UU, pensar que podemos empezar a construir ahora los consejos que un día nos permitirán organizar la economía y la sociedad de una forma nueva. Tenemos mucho trabajo que hacer antes de llegar a la situación donde pueda empezarse este proceso. En otros países puede ser muy distinto. Por ejemplo, en Venezuela lo pueden hacer y lo hacen ahora. En Cuba podrían hacer un cambio en el sistema de planificación que sería magnífico y que podría hacerse bastante rápido. Pero en la mayoría de los países capitalistas todavía tenemos mucho trabajo para aumentar la influencia de este tipo de propuestas.
Robin Hahnel, creador de la ‘parecon’
La economía política de la economía participativa es el título de una investigación que Robin Hahnel y su colega Michael Albert publicaron en 1991. Este libro fue visto, en pleno derrumbe del modelo soviético, como una alternativa al centralismo socialista, al socialismo de mercado y al capitalismo contemporáneo. Hahnel, junto a Albert, es el creador del modelo económico denominado ‘economía participativa’ (llamada parecon en inglés), una teoría de raigambre libertaria que se basa en un tipo de gestión común, ya que, en palabras de Hahnel, “la gente aborrece los vacíos de gestión”.
Esta propuesta se basa en los principios de equidad, solidaridad, diversidad y autogestión participativa.
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«Si controlan tu presente, obviamente van a controlar el futuro. Para modificar eso tenemos que federar, que modificar todos esos guetos que se están creando a través de terceros, como ocurre en Facebook, y hacer que los usuarios se den cuenta de que hay que tener control sobre los propios datos, y de lo que se está haciendo», afirma Psy, uno de los habitantes y desarrolladores de Lorea. Este proyecto de redes sociales federadas, pretende contribuir al «movimiento de movimientos», conectando a personas y colectivos de forma segura y autogestionada. Un sistema de comunicaciones alternativo a las redes sociales actuales, basado en la privacidad y la seguridad de los datos de los usuarios, que utiliza sistemas de cifrado y servidor propio para evitar que la información caiga en manos de terceros.Publicado en el nº20 del periódico Diagonal Cantabria.
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